Ayudame a Conquistarlo — capítulo 5
Incoherencias y Soluciones-¿Qué… que haces aquí?- dijo una voz a mi espalda.
Di la vuelta lentamente hasta que lo vÍ cerca de la ventana con el brazo apoyado en el marco. Me miraba intensamente pero no tenia ni idea de lo que le rondaba por la cabeza
-Estoy huyendo de Hermione- dije apoyada en la puerta encogiéndome de hombros, como restándole importancia -Es una pesada.
Empecé a andar despreocupadamente por la habitación mirando de aquí allí todo el cuarto. Era un rebelde sin causa. El cuarto entero estaba decorado con los colores de Gryffindor y colgados muchos posters de modelos muggles. Seguí paseándome hasta encontrarme una foto de Sirius, Remus, Peter y James… el padre de Harry… se le parecía mucho.
-No deberías estar aquí- susurro. Me había seguido con la mirada pero no se había movido de la ventana.
-¿Por qué?- dije desafiante pero sin quitar la vista de la foto y mis pensamientos en Harry.
Esta vez, Sirius si se había movido y estaba justo detrás mía. Gire un poco la cabeza y lo miré. Me sentí muy triste por hacer eso. Tenía los ojos clavados en la fotografía, su rostro había adquirido tal tono de amargura por la pérdida de sus amigos… y yo aquí pensando en mis tonterías.
-Lo siento Sirius. Llevas razón, no tendría que estar aquí. Adiós- Di media vuelta y lo bordee para salir. Con la mano en la puerta oí
-Estoy tan solo.
Corrí y lo abrace por la espalda.
-Sirius no estás solo. Tienes a Harry, a Remus…. Me tienes a mi… -dije vacilante.
-Es el mismo caso que James- dijo desembarazándose de mi abrazo y tirándose a la cama con las manos en la cara. - Yo…. Lily… James…Harry…Tú - decía cosas sin sentido. No entendía que quería decir.
-Sirius ¿Qué pasa?
-Hace mucho tiempo, quise… también me gustaba Lily. Te pareces tanto a ella, pero… ella tenia un Potter en su vida. Cautivan el corazón sin saberlo. Yo no le haría daño nunca a James y… - dejo la frase en el aire.
- ¿y? - pregunte vacilante.
-Nada. Pero ahora por favor ¿puedes dejarme solo?
-Solo nunca - conteste mirándole desde donde estaba - siempre estaremos contigo - dije con una sonrisa saliendo del cuarto.
Volvi a mi cuarto y Hermione me miraba enfadada.
-¿Qué has hecho?
- Nada - dije sincera y pareció notarlo en mis ojos - Sirius está solo Hermione - ella no comprendía eso como yo, no conocía tanto a Sirius. Yo me había carteado con él muchas veces siempre para saber mas cosas de Harry y al final acabamos entablando una bonita amistad.
-Sirius tiene a Harry, a Remus, a Tonks y a todos nosotros - No quise decirle que la tristeza de Sirius se debía a otras cosas. No iba a contarle tampoco las incoherencias que había soltado de la madre de Harry ni de su padre.
-Cámbiate de una vez y vamos a reunirnos con los chicos. Me aburro de estar de niñera contigo. No se te puede dejar sola.
-Ja, ja, ja, que graciosa eres Hermione, pero mejor me voy a ir a dar un baño para poder estar limpia esta tarde.
-Recoge el baúl, sino tu madre nos matará- dijo esto y salió por la puerta.
Recogí mi baúl y cogí una toalla y mi ropa para cambiarme. Fui directa al cuarto de baño. Para mi satisfacción Sirius ya no estaba allí. Abrí el grifo del agua caliente y comencé a ducharme. En mitad de la ducha escuche unos sonidos, sonidos de voces procedentes de un respiradero. Concentre mis oídos en escuchar la conversación.
-¿Y Ginny? Hace rato que no la he visto - era la voz de Harry y preguntaba por mi
-Se está duchando Harry, te lo he dicho antes. Estás muy despistado - le decía Hermione.
-Seguro que es el amor
- dijo mi hermano
-No seas idiota Ron. Lo mío con Cho… no se… creo que ha sido solo un beso y ya está.
Harry seguía libre, seguía libre para mí. Ahora sí que tenía que esforzarme. Escuche abrir la puerta de golpe y alguien vomitar.
-¡¿Quién hay ahí?! ¡Me estoy duchando por Merlín! - grité. Odiaba que me incomodaran y seguramente sería alguno de mis hermanos gemelos.
-¿Ginny? - el cielo me absorbió pero la tierra también ¡era Sirius!
-¿Qué haces aquí Sirius? Y ¿Por qué has vomitado?
-No me encuentro muy bien… y esto no ayuda - susurró. Hice caso omiso a su contestación, tenía cosas más importantes en la cabeza.
-Oye Sirius, yo… siento todas las tonterías que he hecho y… quería pedirte un favor. - nos quedamos en silencio durante un rato. Yo estaba de espaldas en la ducha y creo que el de espaldas a la bañera, con la vista fija en la puerta. - ¿Podrías hablarle a Harry de mí? De cómo soy y lo más importante… preguntarle si le gusto. Tu eres su padrino y seguro que te lo dirá
- dije precipitadamente antes de que me dijera que no. Siempre habíamos hablado de cómo podía conquistar a Harry pero ya era hora de poner los pies en la tierra y saber que pensaba Harry y Sirius era la persona indicada para hacerlo.
Volvimos a quedarnos en silencio, era tan incomodo.
-¿A cambio de qué?
-Pues… no se… ¿no dejarte solo? ¿Escribirte todos los días? De mas tonterías por supuesto que no.
- Conteste ruborizada recorando el beso y el abrazo tan sentimental que le di en su cuarto. Que infantil estaba sonando.
Sonrió, lo pude notar.
-Está bien, antes de irte te daré la respuesta de Harry, te lo prometo.
-Gracias Sirius
- Y ahora me voy antes de que me arrepienta - cerró la puerta tras de si, pero a mí me dejo con la cara colorada. No sabía si era por el agua caliente o por haber tenido una conversación con Sirius en la ducha. Qué locura.
Cuando salí por fin del cuarto de baño me encamine al cuarto de los chicos, pero ninguno estaba allí. Baje a la cocina y allí solo estaban mis hermanos y Hermione. Seguramente Sirius estaría hablando con Harry,
-Si que has tardado - me dijo Hermione
-Si, esta casa no es que se diga que sea un remanso de paz - dije sonriendo.
Harry volvió solo a donde nosotros estábamos y ni si quiera me miró, se puso a hablar con Ron del ajedrez mágico y paso olímpicamente de mí todo lo que quedaba de día hasta que tuvimos que partir.
Me moría de ganas por hablar con Sirius pero no aparecía. ¿No quería contarme lo que había hablado o qué? No podía ser, no iba a permitirlo.
Me levanté y fui directa a su cuarto. Seguro que estaría allí. Entré y lo miré a los ojos.
-¿Qué ha pasado? Me tienes en ascuas- y allí se quedo mirándome como atontado.
FIN DEL CAPITULO