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Historia 40037 — capítulo 2
Hermione se miraba al espejo del baño: ojos castaños, pelo largo y ondulado, tez muy delgada apoyaba sus manos contra el lavamanos. Inhaló muy fuerte y se sacudió la nariz. -¡Vámonos! -le gritó Harry en la puerta. -¡NO ME APRESURES IDIOTA! Volvió a fijar la mirada en el espejo y buscó en su bolsillo un sobre de polvo blanco con el dedo meñique tomó un poco y lo inhaló. Sintió entonces la nariz helada y el rostro entumido. Se sacudió con la otra mano la nariz e inhaló por última vez. Se acomodó el pelo y el vestido, lo ensució de polvo... -Mier%&... -maldijo, lo limpió con un poco de agua. -¡Nos están esperando! -insistio Harry. -¡Sabes que yo no te presiono! ¡pero date prisa! Ron sospechará. Hermione se puso las zapatillas y trató de disimular lo colorado de su nariz con un poco de maquillaje. Salió del baño, él llevaba puesto un traje sastre, la esperaba sentado en la cama, extendió la mano y ella le entregó la pequeña bolsita, la cual guardó con cuidado en su saco. Salieron de aquél motel y abordaron un auto de modelo reciente, regalo que le habían hecho sus padres a Hermione. Estaban en el mundo muggle y no podían utilizar la aparición ni mucho menos, lo último que deseaban era llamar la atención. Una vez dentro del auto, Harry sacó la bolsita de su saco e hizo lo mismo que su amante había hecho en el baño. -Detesto que me traigas a moteles baratos. -exclamó Hermione mientras él se limpiaba y frotaba su nariz. -Eres Harry Potter, deberías poder pagar por lo menos uno con jacuzzi. Harry no le hizo caso y probó el polvo con su dedo en la punta de la lengua, arrojó la bolsita por la ventanilla y encendió el auto. -Vámonos. Mientras el auto avanzaba por la carretera, Hermione observó sus brazos y su rostro en el espejo. Estaba brutalmente delgada y no sabía si era por el hecho de que había dejado de comer por que no tenía dinero o por que estaba consumiendo cada vez más y más de esas porquerías que compraba en callejones del mundo muggle.... poppers, tachas, ácido, LSD, coca, maryjane, lo que fuera, lo que le hiciera saltarse la realidad, no importaba cuanto costaran siempre y cuando le hicieran olvidar el hecho de que cada día que pasaba se sentía peor consigo misma. Miró a Harry, él estaba igual que ella, miraba el horizonte como esperando encontrar algo mejor que todo aquello. Se arrepentía de haberlo orillado a probar tan solo un fume de marihuana. Y que súbitamente ahora Harry tenía excelentes contactos para suplirse. Lo observaba con detenimiento, él aspiró una vez más, pues tenía probablemente la nariz muy irritada. -¿Qué? -le preguntó con voz golpeada. -¡Nada! Ambos sentían euforia. -Vamos a casa de Don, tiene una fiesta... -Tenemos que ir a mi fiesta de compromiso. -contestó ella sacando su maquillaje. -No nos quedaremos toda la noche, solo nos surtiremos y nos vamos directo a tu fiesta, ¿bien? Hermione lo miró y se encogió de hombros. -Haz lo que quieras... -balbuceó polveando su naríz de nuevo, no podía cubrir esa estúpida coloración... -Maldición... -Pareces una zorra de crack con ese vestido, está lleno de polvo. -le espetó Harry mientras estacionaba el carro afuera de un grafitteado local con las cortinas abajo. Bajaron del auto, dentro del local había una fiesta, una de las que últimamente ambos frecuentaban. Tocaron en una puerta que estaba a lado. Un chico abrió la puerta y al verlos los dejó pasar de inmediato. Dentro olía a marijane y snowwhite quemada. Habían muchas luces de colores y la gente bailaba con fenesí en el centro del local que parecía estar abandonado. En las orillas habían algunos chicos tirados, unos sonriendo, otros gritando, otros besándose. -¡Creí que hoy era tu fiesta de compromiso!. -dijo una voz burlona en el oído de Hermione. Ella se giró y se encontró con Don, que llevaba una lata de la cual salía humo en la mano. -¡No te emociones, venimos a comprar!. -lo cortó Harry. La música los orillaba a gritar entre los beats de los boofers. -Papa Joe tiene lo mejor de lo mejor... barato solo por ser amigos de Don. Don señaló un cúmulo de gente y se marchó. Tuvieron que apartar a un montón de gente para llegar a Papa Joe. Se encontraron con un hombre que llevaba un hoodie puesto, con las manos dentro de él, mirando cuateloso. -¿Qué es lo que necesitan? tengo lo mejor de lo mejor... -X ¿cuánto? -preguntó Hermione. Papa Joe sonrió y contestó burlonamente: -Están muy escasas, no puedo venderla por menos de 15 dólares. -No me hagas reir, nadie pagaría más de 7. Papa Joe sonrió y sacó una bolsita con diez pastillas. -Dame 10 y es tuya. -Ocho. -regateó Hermione. Papa Joe miró a los lados y le entregó dos verdes pastillas con una flor grabada en el tope, Hermione le entregó el dinero. -Dame también un cinco. Papa Joe sacó otra bolsa y le entregó una bolsa de hierba, justo cuando Hermione le iba a dar el dinero, él la sujetó del antebrazo y le lamió la mejilla. -Tengo otras formas de pago. -le dijo al oído. -Suéltame. Papa Joe la tomó de la cintura y comenzó a acariciar. Aquello encendió a Harry, sabía que no debía hacerlo si quería seguir comprando, pero no pudo contenerse lo golpeó fuertemente en la nariz. Había toqueteado a Hermione, justo en frente de él. El vendedor estaba sangrando por la nariz igual que Harry por la euforia. Sujetó a la novia de su mejor amigo y salieron por la puerta del local. A lo lejos se escuchó el sonido de pistolas detonándose. Se sentía perseguido y eufórico. Metió a Hermione en el auto y lo arrancó a toda prisa, iba muy rápido y las detonaciones se seguían escuchando. --¡HARRY CUIDADOOO! Entonces sintió que lo absorbía algo como un túnel, estaban tirados en una habitación de Grimmauld's place, muy agitados y casi con el corazón fuera del pecho. -¿Nos apareciste? -preguntó Harry tirado en la alfombra. Ella asintió y se puso de pie temblorosa. -¿Qué pasó? -Ibas a chocar con un árbol. Harry se sentó y se frotó el rostro. Nadie se podía enterar de aquello. Era horrible lo que acababa de suceder, en ocasiones Harry abría los ojos fuertemente con la esperanza de que todo aquello hubiera sido solo un sueño, pero no lo era, era real. Era un maldito drogadicto que en ese momento estaba tirado en un cuarto con un traje de sastre arruinado y apestoso a merca. Se puso de pie e imitó a Hermione al arreglar su traje con la varita...