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Jamás Renuncies al Amor — capítulo 13

Capitulo 12

Preludio

La rabia que sentía en ese momento era inmensa y no tenía cabida en su pecho, no entendía como había podido pasar todo eso ¿en que momento las cosas se habían salido tanto de su control? ¿Cuándo fue que los malditos mortífagos les tomaron tanta ventaja? No, simplemente no podía explicarse todo lo que ocurrió, las consecuencias definitivamente fueron mucho mayores de lo que esperaban; su hermano mordido por un hombre lobo y en la enfermería, Tonks con heridas tan serias que tuvo que ser trasladada a San Mungo y… lo peor de todo, lo que por más esfuerzos que hacia aún no lograba entrarle en su cabeza,… Dumbledore muerto; aún no podía aceptarlo, no quería aceptarlo; en un pequeño rincón de su corazón todavía existía la esperanza de quetodo fuera una broma de mal gusto, de muy mal gusto pero broma al fin y al cabo.

-Ron… ¿estás ahí? ¿Te encuentras bien?- se escucho preguntar en tono preocupado a alguien

-Si Hermi, aquí estoy y estoy bien, no te preocupes

-Lo siento pero eso es imposible- dijo la chica sonriendo- ¿sabes? La preocupación viene con el paquete

El pelirrojo sonrió, en definitiva el estar con ella le proporcionaba un inmenso bienestar.

-Ahora resulta que soy un paquete ¿eh?

-Claro, ¿nunca te lo había dicho?

-Temo que omitiste esa insignificante información cariño

-Uy lo siento, que pena Ronnie… en verdad

-Y dime, ¿Qué otras cosas vienen con el paquete?

-Pues el tener que soportar tus pequeños celos, eso en definitiva viene, el aguantar explicarte todas y cada una de las cosas que me preguntes y soportar tus extraños comportamientos cuando hay partidos

-No tenía ni idea de lo arduo que es para ti el soportarme Hermi

-Ni tanto, también hay sus cosas buenas- contesto sonriente Hermione

-Ah si… ¿Cómo qué?

-Pues…. No se déjame pensar- realmente se estaba divirtiendo al ver su cara- eres lindo, tierno y considerado la mayoría de las veces y pues…. No besas tan mal cariño- comento guiñándole un ojo

-Así que no beso tan mal… suerte que tienes

-Si, demasiada- se acercaba peligrosamente a él al tiempo que hablaba- ¿Qué te parece si me lo demuestras una vez más?

Se fueron acercando poco a podo, despacio, sin prisas; al fin y al cabo cuando estaban juntos nada más existía, nada más importaba, el mundo entero desaparecía y lo único que quedaba eran ellos dos… su mundo era el de sus besos, sus caricias, sus abrazos y las palabras que se decían; su consuelo era su amor, eso era lo único que podía ayudarle a sobreponerse de todas esas horribles y desagradables noticias que recibían casi a diario a causa de esa estúpida guerra en el caso de los dos… y en el caso de Hermione de las noticias cada vez peores que iba recibiendo de su casa.

Cuando al fin se separaron ambos se sentían muchísimo mejor y el pelirrojo se encontraba mucho más calmado y listo para salir y enfrentar todo lo que vendría a continuación. Sabía que muchas cosas caerían sobre ellos pero ahora había recordado que tenía una razón muy poderosa para luchar, para luchar y no dejarse vencer y eso era lo que respondería en el momento preciso, cuando todo les cayera encima, cuando las cosas se empezaran a complicar y las personas quisieran impedir su avance hacia sus objetivos; pero mientras tuviera a Hermione de su lado nada podría detenerle ni podría asustarle y mucho menos amilanarle, ni hacerle cambiar de opinión… el iba a pelear por defender las causas en las que creía pero sobre todo, por defender a su novia, la persona a la que mas amaba en la vida y por ayudar a su mejor amigo a salir vivo de esa guerra.

-¿En verdad te encuentras bien Ron?

-Si Hermi, ahora que tú estás aquí me encuentro perfectamente.

La castaña sonrió, era increíble como Ron la podía hacer sentir tan bien y tan feliz, era la única persona que lograba hacer que sintiera que las cosas por las que estaban pasando valían realmente la pena, era él único que lograba poner una sonrisa en su rostro sin importar lo que hubiese ocurrido y la prueba estaba en ese momento, en ese instante que estaba viviendo junto a él en el que nada mas importaba, en el que aunque sonara muy egoísta le tenia sin cuidado todo lo que había ocurrido en los últimos días; lo único que le importaba era estar ahí y disfrutar de ese momento, de otro maravilloso momento con la persona que mas amaba en la vida.

Lo único que podía enturbiar a felicidad que sentía en ese momento era el hecho de saber que las cosas en su casa no iban nada bien, y que de un momento a otro se vería obligada a revelarle a Ron una verdad que llevaba mucho tiempo ocultando a él y a Harry, y era totalmente conciente de que a su novio y a su amigo no les haría ninguna gracia el hecho de que les hubiera mentido de tal manera, pero ya entenderían… tendrían que entender, ella se encargaría de que lo hicieran por que no se podía permitir el lujo de perderlos, ahora menos que nunca.


Los días habían transcurrido muy rápido para los chicos durante la semana que siguió a la muerte de Dumbledore, muchas cosas sorprendentes habían pasado, una de ella era que Harry y Ginny habían terminado con su relación sin un motivo aparente, pero Ron y Hermione sabían muy bien que se debía al intento de Harry de proteger a la pelirroja a toda costa; pero para sorpresa de ambos ni Harry ni Ginny parecían muy afectados por lo sucedido, se les veía juntos y bromeando en cualquier lugar y cuando solían hablar de su anterior relación lo hacían en tono de broma o como si hubiese sido algo realmente gracioso, en pocas palabras se habían hecho los mejores amigos.

Debido a la muerte de Dumbledore la profesora McGonagall había decidido adelantar el periodo vacacional y enviar a todos los alumnos de vuelta a casa… ni siquiera sabía si reabrirían el colegio el próximo ciclo escolar. Hermione había conseguido con mucho trabajo permiso de su padre para pasar gran parte de las vacaciones en la Madriguera y hacia allá era a donde se dirigía con Harry, Ginny y Ron; conseguir ese permiso en particular le había costado muy caro, tuvo que hacer un sinnúmero de promesas, aunque eso no le importaba tanto, de cualquier manera eran promesas que no tenía pensado cumplir; su verdadero motivo de preocupación era que en esas vacaciones tendría que revelar toda la verdad acerca de quién era realmente ella.

-¿Estás segura de lo que planeas hacer Herm?

-Totalmente Ginny, ya no puedo esperar más tiempo, tengo que hacerlo

-Muy bien. Me alegra que al fin te hayas decidido a contarles toda laverdad, y quiero que sepas que sea cual sea la reacción que tengan yo no pienso dejarte sola.

-Muchas gracias Gin, sabia que podía contar contigo

-Para eso son las amigas Herm

-La verdad es que tengo mucho miedo, no se como se lo vayan a tomar los chicos, y sobre todo me preocupa la forma como vaya a reaccionar tu hermano.

Ginny pudo ver un gran temor reflejado en los ojos de su amiga.

-No creo que tengas de que preocuparte, seguramente si se enfadaran al principio pero después comprenderán que tuviste tus motivos para no decirles nada.

-Ojala así sea

-Así será, ya lo verás

En ese momento Harry y Ron entraron por el retrato de la Dama Gorda, volvían de desayunar, rápidamente se dirigieron hacia donde estaban sentadas las chicas, junto a la chimenea, y se metieron en su conversación.

-¿De qué hablaban?- pregunto muy interesado el pelirrojo

-Cosas sin importancia- respondió la castaña dándole un breve beso en los labios a su novio.

-Nada de lo que tu digas carece de importancia cariño- el pelirrojo tenía una sonrisa tan tierna en el rostro que Hermione no pudo evitar el sonreír de igual modo

-Bueno, como al parecer aquí sobramos ¿Qué te parece si nos vamos adelantando a los carruajes Gin?

-Totalmente de acuerdo Harry, tanta miel empalaga… voy por mis cosas y nos vamos

-Envidiosos- murmuro por lo bajo Ron

-De acuerdo Gin, te espero. Y por cierto, yo no tengo envidia de ti amigo- contesto Harry dirigiéndoseRon

-Si tú lo dices

-Ya basta chicos, no se van a poner a discutir por algo tan tonto ¿o si?

-Pues… tal vez

-Si, Herm, es divertido

-Nunca cambiaran- dijo la castaña echándoles una exasperada mirada-Pero en fin ya que, me toca soportarlos

-Tú adoras soportarnos Herm- le dijo su amigo- y nunca te cansaras de hacerlo

-Odio decir, Harry, que en eso tienes toda la razón

-Lo sé- Respondió el moreno abrazando a su amiga y depositando un beso en su mejilla- Es que somos de lo más adorables y simplemente irresistibles ¿verdad Ron?

-Claro compañero… pero deja de besuquear a mi novia

-Pero que sensibles están algunos hoy- el moreno fingió enfadarse ante la risa de la chica, que parecía muy divertida con la situación

-Lista Harry, podemos irnos- la pelirroja había reaparecido bajando de las escaleras- bueno tortolitos nosotros nos vamos… ya saben se quedan en su Sala Común, no den malos ejemplos a los menores recuerden que son prefectos jeje

-Muy graciosa pelirroja

-Vamos cuñadita no te molestes, lo único que hacía era daros unos útiles consejos

-Pues mira que…

-Déjalo Gin, ambos andan muy sensibles hoy

-¡Oh! ¿Enserio? Entonces díganme para cuando soy tía

Y antes de que Ron o Hermione pudieran reaccionar al terminarde entender las palabras de Ginny, ella y Harry salieron huyendo por el retrato en dirección a los carruajes que los llevarían a Hogsmeade para abordar el tren.

-Pero que par, esos dos siempre logran sacarme de mis casillas cuando se lo proponen

El pelirrojo veía divertido la expresión que tenía su novia en la cara en ese momento, no creía haber visto nunca algo tan dulce y molesto a la vez… le estaban entrando unas ganas enormes de acercarse a ella, besarla y montar uno de esos espectáculos indecentes que solía decir Ginny que enseñaban a los más pequeños… hacia tanto que no estaban solos los dos como en aquel momento, sin preocupaciones, sin remordimientos, sin nada que hiciera que tuvieran que soportar cosas que normalmente los chicos de su edad no soportarían… no, definitivamente no se quedaría con las ganas.

Se acerco lentamente hacia ella y cuando la chica quiso abrir la boca, él le coloco un dedo encima, dándole a entender que no dijera nada; acaricio esos labios que lo volvían loco y después la beso con muchas ansias, como hacía días que no la besaba.

-¿A que vino eso?- pregunto la castaña cuando acababan de separarse

-¿No puedo besar a mi novia cuando quiera?

-Claro, pero cuando tú me besas así solo significa dos cosas; o has hecho algo que no debías o quieres pedirme un favor

-Pero en qué mal concepto me tienes preciosa

-Desventajas de conocerte tan bien nene, tendrás que vivir con eso

-Pues lo creas o no en esta ocasión no he hecho nada

-Bueno, te creeré. ¿Les avisaste a tus papás que iría a tu casa a pasar parte de las vacaciones?

-Claro que si cariño, mamá está encantada con la idea de teneros a Harry y a ti en la casa y papá está aún más feliz, si es que eso es posible, te apuesto lo que quieras a que seguramente ya ha de estar preparando la lista de cosas que os preguntara a ti y a Harry sobre artefactos muggles

-Si, seguramente así es, podrán haber ascendido a tu padre en el Ministerio pero a él siempre le apasionaran los muggles ¿cierto?

-Cierto, y me parece muy adecuado dado que la novia y futura esposa de su hijo es de origen muggle- el chico había dicho esto último con tal convicción que Hermione no pudo evitar sonreír.

-¿Sabes? Me encanta cuando dices cosas como esas pero ¿Por qué lo haces?

-Porque te quiero

La respuesta de Ron había sido tan directa y sonado tan sincera que la chica no pudo evitar que una corriente eléctrica recorriera su cuerpo y que al mismo tiempo un escalofrió pasara por su piel… tenía que decírselo, ya no podía dejar pasar más tiempo

-Ron… hay algo que tengo que decirte

-Dime nena, ¿Qué pasa?

-Verás Ron yo…

-Chico apresúrense o los carruajes nos dejan

Neville había aparecido por el retrato interrumpiendo lo que Hermione estaba a punto de rebelarle a su novio, sin embargo no podía reprocharle nada, el chico no tenía ni la más mínima idea de lo que acababa de interrumpido y había ido a avisarles de la próxima partida de los carruajes arriesgándose a que lo dejaran a él tan bien.

-Tienes razón Neville, vamos

Y así, sin siquiera mirar atrás, tres valientes Gryffindors salieron de su Sala Común, el lugar que había sido su segundo hogar durante seis años, seis largos años que pasaron mucho más rápido de lo que hubieran querido; sin tener la certeza de que pudieran volver el año próximo a ese colegio que era tan especial para todos y cada uno de ellos.


Una semana antes de que los chicos abandonaran Hogwarts un chico de su misma edad y que debió encontrarse dentro de las paredes de ese mismo colegio se encontraba huyendo en compañía de su profesor de Pociones, no eran otros que Draco Malfoy, y su acompañante, Severus Snape; tuvieron que salir huyendo de Hogwarts, con Harry Potter pisándoles los talones, en medio de la lucha encarnizada que sostenían los mortifagos en contra de los miembros del ED y de la Orden del Fénix a causa de un asesinato o, dicho de otra forma, por haber acabado con la vida de una persona sumamente importante y de paso con la esperanza que albergaban en sus corazones miles de magos… el haber quitado a Albus Dumbledore de en medio era un golpe fatal a la resistencia contra Lord Voldemort, la comunidad mágica lo sabía y era por eso que esos dos mortifagos serian recompensados con creces cuando llegaran a lado de su señor.

Sin embargo, a pesar de todas las recompensas que les esperaban a lado de Lord Voldemort, ni Draco ni Snape se veían muy contentos ni satisfechos por encontrarse en su posición; de hecho, cualquier persona que pudiera ver la expresión que tenían en su rostro en ese momento habría pensado que les causaba pesar encontrarse tan cerca de llegar a donde se encontraba su señor, cosa realmente absurda porque ¿Qué mortifago no se sentiría emocionado por estar a punto de ser recompensado? ¿Qué mortifago no saltaría de alegría al saber que pasaría a ser el hombre de más confianza del Señor Oscuro? ¿Qué mortifago no se alegraría de finalmente librase de las pruebas de lealtad que su señor acostumbraba aplicar? Ninguno, ningún mortifago tendría esa expresión en el rostro porque todos y cada uno de ellos estarían felices de lograr todas esas cosas; y sin embargo Draco Malfoy y Severus Snape no se veían del todo satisfechos… cosa realmente extraña.