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Historia 40234 — capítulo 2

Otro día llegaba y aquella sala volvía a ser abierta. De nuevo Hermione Granger llegaba con las pilas cargadas, para encontrar una buena cita. Un cita que valiera la pena, una cita normal.

Suspiraba hondo allí leyendo aquella pantalla que le ponía un nuevo comunicado:''Expón tu elección''

Estaba decidida, frotó sus manos y pensó.

-Esta vez me gustaría pasar mi cita con un chico que sepa como divertirse verdaderamente, que me muestre algo entretenido. Que sepa aprovechar estas dos horas.

-Esta bien Señortia Granger- aquella voz de fondo volvía a sonar- salga y dentro de una hora busque su pareja tras esta puerta.

Afirmó con su cabeza y salió de allí. El tiempo pasaba, los minutos se acercaban a finalizar la hora. Caminaba de nuevo hacia allí.

Abrió la puerta y lo pudo observar, no estaba tan mal esta vez.

-Ronald- sonrió.

-¿Tenemos una cita?- dijo poniéndose colorado- ¿Tu me elegiste?

-Bueno- titubeó- más bien según mi descripción el indicado eres tú.

-Pues tengo un plan genial para aprovechar estas dos horas- le tomó la mano.

Parecía tener algún detalle, alguna intención de pasar un buen rato. Sabía que Ronald no la llevaría a ningún invernadero ni sitio de estudio.

Correteaban por los pasillos de Hogwarts riéndose. Se sentía bien, ella siempre había sentido una debilidad por aquel muchacho.

-No quiero que lo veas- le informó con un pañuelo- dejame taparte los ojos.

-Esta bien- decía ella contenta, los cerró y con una sonrisa le tapaban los ojos- ¿Donde me llevas?- preguntaba cuando le estiraba de la mano.

-Te gustará- le pudo asegurar- es un sitio increíble, nunca pensé que te llevaría a ti allí.

¿Donde podría llevarle? Ronald Weasley no era ningún romanticón, pero quizás si tenía un buen sitio.

Sentía como el aire le daba en la cara, escuchaba las pisadas por varias hojas. Se escuchaba varia gente de fondo.

-¿Una fiesta?- preguntó mientras corría.

-No- le negó. Estaba confundida- algo mejor, mucho mejor.

Subía unas escaleras largas e intensas. No sabía si era por sus ojos vendados o que aquello no acababa nunca.

Ronald Weasley le tomaba las dos manos ya parado. Le sonreía pese a que ella no pudiera observarlo. Besó su mejilla.

-Ronald- dijo ella tímidamente buscando su mejilla- venga, muestramelo ya.

Él la giró un poco hasta llegar a destapar sus ojos, la tela de seda se escurría por su rostro y una gran sonrisa lució.

Parecían estar en algún lugar bastante alto. Podía ver desde allí el lago de Hogwarts con todo el atardecer.

-Esto- titubeó- es precioso Ronald- tenía que forzar un poco la voz porque el barullo de la gente parecía estar muy cerca. El caso es que aquel sitio se le hacía familiar.

-Mira a el frente.

Cierto, como se pudo confundir, mirando hacia atrás era bonito, pero mirando hacia adelante estaban en el campo de Quidditch. Con divertirse no se refería a ver un partido para que lo hiciera solo él.

Bufó ante tanta gente, parecían estar en el palco más alto, más solitarios.

-Hoy juega Harry- le sonrió- va a patear a Malfoy.

-¿Solo pensáis en jugar?- le gruñó.

-¿Que?- se extrañó- ¿No te gusta ver como destrozan a Slytherin?.

-Sí, si claro- ella se dejó hacer en el asiento.

Sujetaba su cabeza con las manos, resoplando y gimiendo por querer irse de allí.

Menuda segunda cita, nada que envidiar a la primera. Lo tenía todo, lugar perfectamente malo, compañía totalmente a su bola y ella de nuevo amargada.

Ronald gritaba por cada punto ganado, estiraba de el brazo de Hermione para que ella también animara.

-¿Que pasa?- le preguntó- ¿Te sientes mal?.

-No- negó- Estoy bien, enserio.

-Pues vaya cara de muerta que tienes Hermione- su tono era enfadado. ¿Encima empleaba ese tono con ella? Se levantó de el asiento.

-¿Que cara quieres que tenga?- le preguntó irónica- ¡Pareces tonto Ronald! Primero no me gusta el Quidditch- informó con su dedo indice- y segundo tampoco me agradan las alturas. Pero claro, a ti te gusta, eso es lo importante.

-¡Bueno Hermione!- le gritó- podría ser peor, te podrían haber dado una cita con Malfoy, Crabbe o algún chico de esos.

-Llevas razón- pensó- esto no puede ser peor.

¿De veras lo creía? Sin comerlo ni beberlo una bludger atravesó el campo para ir a parar a su cabeza. Se mareaba, todo se ponía negro. Podía oír miles de risas de los alumnos.

Supuso más tarde que la habían trasladado a la enfermería puesto que allí se encontraba.

Tomó un espejo que había en su mesilla y observó un moratón en toda su frente, en todo su esplendor.

Cuando salió de allí entraba de nuevo a aquella sala, se sentó furiosa y señaló su chichón delante de todas las cámaras.

-Recuerdo pedir un chico que me mostrara algo divertido- bufó- no que me dejara marcado algo que divierte a los demás durante una semana. No volveré a quedarme a solas con Ronald en lo que me resta de vida, no puesto que me llevará a algún partido.- se levantaba de nuevo- espero mis otras tres, y buscar algo mejor.

La puerta se cerró con un gran golpe. Minutos más tarde las luces volvían a salir, alguien entraba, un pelirrojo contento.

-Hola- leía la pantalla que le pedía que explicara su cita- Para mí a estado bien. Creó que a ella le encantó la idea de vendarle los ojos. Respecto a el Quidditch se que no le gusta, pero ¿y si compró dos entradas para uno de los buenos? Ya fue a uno con mi familia. Creo que ella querrá volver a verme, aunque sea para aclararlo todo, ¿Cuando es la próxima?.

''Nunca'' marcaba aquella pantalla. Le informaban que Hermione Granger se había marchado sin pedir una segunda oportunidad, ella no tenía ninguna intención de verse con el joven. Ronald Weasley levantó su cuerpo ruborizado por su rechazo y se marchó. Las luces se fundían, poco a poco. Mañana una cita más sería programada.