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Historia 40234 — capítulo 3
El día llegaba a Hogwarts y aquella sala volvía a abrirse, Hermione pasaba por allí, todavía mostraba ese odioso golpe y parecía estar cansada de encontrar a alguien que valiera la pena. Cogió asiento, sabía lo que tenía que hacer.
''Expón tu selección'' Volvían a mostrarle ante la cámara.
-Bien- suspiraba pensando a fondo para no volver a equivocarse- Esta vez quiere alguien que no sea de mi curso, ni siquiera de mi casa, que sepa muchas cosas- sonrió- que sepa encontrar el pequeño detalle de las cosas, alguien distinto a los demás, con eso estaría conforme, creo que vale.
''Excelente elección, puede ir a los jardines a buscarle en dos horas'', informaron.
Todo marchaba, creía que tenía la mejor cita de el mundo o quizás una buena, no quería pensar en las anteriores bajo ningún concepto.
La sala pareció vacía durante horas. Hermione volvía a entrar furiosa al pasar tres horas, su cita había acabado antes de lo previsto y parecía no estar contenta.
-Si mal no recuerdo pedí una persona que no fuera de mi casa, ni mi curso pero tampoco era tan necesario tomarlo a el pie de la letra- bufó- ¿Podemos verlo?.
Las cámaras rebobinaban, ponían la habitación oscura, Hermione se preparaba para ver su cita por primera vez en televisión, aunque no era tan grabe después de vivirla.
Tercera cita de Hermione Granger.
Ella caminaba reluciente por los jardines de Hogwarts, quizás había elegido su mejor vestuario. Se encontraba sola mirando a todos los lados.
A lo lejos pudo ver venir un hombre, parecía mayor, mucho más mayor.
-Hermione- sonrió- que agradable sorpresa aunque nunca lo pensé.
-Sirius- se quedó atónita. Bueno, no era grabe, al menos no la llevaría a un partido de Quiddicht- No pensé que sería con usted.
-Tuteame Hermione- le dijo- ahora soy tu cita. Me dieron permiso para salir de Hogwarts.
-¿Enserio?- se alegró, al fin algo de emoción- ¿Y donde me vas a llevar?.
-A un buen parque- le aseguró estirando su mano.
-No podemos aparecernos dentro de el castillo- dijo ella con temor.
-Tengo permiso.
Suspiró y la agarró, aparecieron detrás de unos matojos de un parque desconocido para ella. Sirius estaba a su lado, rascaba su cabeza con violencia.
-Para, para- decía ella temiendo que se arrancara el cabello.
-Tengo una pulga que me está matando- decía el continuando. Hermione torció el gesto, genial, una cita con pulgas.- Bueno empecemos.
Hermione miró a su izquierda encogiéndose de hombros, no sabía que podían hacer en un parque. Volvió a mirar a Sirius pero no estaba allí, se asustó, comenzó a mirar por todos lados.
Repentinamente algo la llamaba, un perro mediante ladridos le ordenaba que caminara.
Ella se quedó extrañada, genial, aquello no era un hombre, era un perro. ¡Pero vaya que era distinto! Demasiado para su gusto.
Siguió a el perro negro por donde le indicaba.
-No corras tan deprisa- le decía intentando seguir su paso.
Miles de niños de aquel parque se mofaban de ella, le señalaban con el dedo y cuchicheaban. Supuestamente, hablaba con un perro como si nada. Pudo observar que Sirius ladraba cerca de un puesto de helados.
-¿Un helado? ¿Como perro?- Sirius ladró fuerte afirmando.- Deme dos.
Ella cargaba dos cucuruchos, se sentó en el borde de una fuente cercana y Sirius subió a su lado. Tenía que darle de comer a un perro, perfecta imagen para una burla.
-¿Por que no te trasformas en Sirius? Sería más divertido- ella seguía manteniendo el cucurucho mientras Sirius lamía aquel helado, lamía aveces los dedos de Hermione sin querer y producía que el helado empezara a derretirse por la mano de la joven- Ten cuidado- le gruñía aparentando ser simpática.
Sirius bajó de la fuente y empezó a corretear, Hermione no sabía si seguirle o quedarse allí sentada. Sirius olfateaba todo, surcaba los céspedes de aquel parque en busca de algo, tomó una flor entre sus dientes. Hermione sonreía, aquel era el mejor detalle que había tenido.
Todo lo estropeó cuando antes de llegar cerca de la joven decidió hacer una parada en la farola más cercana para orinar libremente.
Otro perro totalmente distinto subió a el borde la fuente y intentó tomar de el cucurucho. Hermione se asustó por el chupeteo de el animal. Cuando iba a levantarse Sirius empezaba gruñirle a el otro animal.
-Dejale- decía ella.
Los perros gruñían y correteaban entre pelea al lado de Hermione, un mal pie hizo que ella se escurriera, caía para atrás.
Sirius se apresuró a agarrarle de su camiseta. Sin victoria Hermione quedó hundida en la fuente de aquel parque con los helados flotando a su lado y sin camiseta. Sirius Black la tenía en el hocico y mordía su pie sutilmente para ayudarle a salir.
-¡Puedo sola, puedo sola!- le gruñía.
Salió cubriéndose la ropa interior. Todos reían de ella, en mayoría los niños pequeños. Ella le quitó la camiseta de entre sus dientes y se alejó hasta los mismos matorrales. Sirius le había seguido como ella pretendía. Volvió a colocar su camiseta pero había quedado abierta por un lado.
-Perdoname- decía él convirtiéndose de nuevo en hombre- pero no puedo andar por ahí como Sirius Black.
-Entonces no aceptes citas- decía ella intentando sujetar su camiseta.
-Sabes que soy un perro muy simpático y juguetón- sonreía- pero ese chucho quería quitarme mi helado.
-¡Yo quería una cita, no pasear un perro!- le gritó- y no te ofendas, era perfecta, pero comprendeme, mira como acabé.
-Esta bien, cogete, volvemos.
De nuevo estaban en Hogwarts, ella seguía sujetando su camiseta y corrió hacia adentro para cambiarse.
Las cámaras paraban. La luz volvía, la cara de enfado de Hermione volvía a mostrarse.
De nuevo tenía vía libre para cualquier queja o expresión de su cita.
-Cuando hablé de que encontrara el pequeño detalle de las cosas no me refería olfateando. Tampoco lo pedía tan distinto como para ir paseando un perro.- suspiraba- una monada pero no repito más, espero encontrar algo bueno en las dos restantes.
La puerta se cerraba a mala gana. Una figura masculina, rascando su cabeza pasaba hasta allí y se sentaba en el mismo asiento, podía leer en las pantallas las instrucciones, debía comentar que tal su cita y esperar a saber si tenía una segunda oportunidad.
-Bajo mi opinión creo que ella se lo pasó estupendamente- sonrió- seguro que nunca había tenido una cita semejante. Le podríamos quitar la caída a la fuente, pero creo que si tengo una segunda oportunidad, sabe que si me la da no iré como perro y eso se que le agrada- esperó pendiente a las cámaras- ¿Cuando es la siguiente?.
''No hay una segunda'' le hacían leer. La voz misteriosa la aclaraba que Hermione Granger se negaba a seguir acompañando a un perro por las calles de la ciudad, al menos hasta que comprara una correa. No tenía ninguna intención en volver a ver a Sirius Black como su pareja.
Sirius rió ante tal comentario, parecía no afectarle y seguía buscando su maldita pulga. Salía rascándose y mordisqueando su brazo.