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Historia 40427 — capítulo 1
Prólogo: En la Madriguera, en el campo de detrás de la casa, se encontraban los gemelos Weasley Fred y George, Ron, Ginny, Harry y Hermione, jugando a Quidditch, un tres contra tres.
Ginny, Harry y George jugaban juntos e iban ganando por un punto, cuando Ron marcó el último gol, haciendo que quedaran empates.
-Bueno, yo ya me he cansado...-empezó a decir Hermione agotada, llevaban dos horas jugando sin descanso. Bajó de su escoba y se sentó en la hierba.
-Venga Herms, uno mas así los ganamos...-le pidió Fred uno de los gemelos Weasley. Ella negó con la cabeza, mientras con su pelo castaño largo hasta por debajo de los hombros, se hacia un moño.
-Entonces queda empate...-replicó Ginny sentándose al lado de Hermione. Ella era menuda, con el pelo rojo fuego que en ese momento se había hecho dos trenzas, y tenia los ojos marrones
-Venga chicas, no podéis dejarlo ahora...-se quejó Ron, un chico alto y delgado, pelirrojo al igual que sus hermanos. Sus ojos eran azules y tenia pecas por toda la cara.
-Podemos continuar solos, dos contra dos...-sugirió Harry, un chico delgado, de pelo negro-azabache, y de ojos verdes brillantes. Las chicas lo miraron divertidas mientras que George, el otro gemelo soltó un suspiro.
-Que pereza, y ademas no tendría la misma gracia...-dijo al fin aterrizando al suelo y sentándose también en la hierba, al lado de ellas.
-Veis que no podéis vivir sin nosotras...-comentó divertida Ginny y Hermione rió, mientras los chicos las miraban con mala cara.
-En fin descansamos, ya continuaremos mas tarde...-dijo Fred ignorándola, sentándose también al igual que Harry y Ron.
-Mañana os vais a comprar los nuevos libros ¿no?-preguntó entonces Fred.
-Si, esta mañana nos vino la lista...-contestó Ron suspirando-Otro año mas en Hogwards...
-Lo echaba de menos...-comentó Harry con cierto anhelo.
-Si yo también, sobre todo las clases y los profes...-Todos miraron a Hermione algo perplejos-¿Que?
-En fin, es Hermione...-comentó Fred y todos asintieron mientras ella se cruzaba sus brazos en el pecho enfadada.
-¡Chicos! Ya es hora de comer, vamos...-les llamó Molly desde la ventana de la cocina.
-Ya era hora, me estoy muriendo de hambre...-comento Ron levantándose, al igual que los otros.
-Si yo también...-coincidió George y todos se dirigieron hacia la casa. George le echo una carrera a Ron, Harry y Fred empezaron a hablar sobre Quidditch mientras se dirigían a la casa y las chicas hablaban animadamente sobre como seria ese año Hogwards y deseaban que ese año hubiera nuevas caras...
Muy lejos de allí, en una mansión grande y blanca, se encontraban comiendo en una larga mesa, Lucius Malfoy junto a su mujer Narcisca, y su hijo Draco Malfoy. Un chico alto de pelo rubio dorado, y de ojos grises que transmitían frialdad. Narcisca miraba a su hijo algo preocupada ya que no estaba comiendo nada, solo se limitaba a jugar con la cuchara.
-Hijo ¿Que te pasa?-Le preguntó llamando así la atención de Lucius quien levantó la vista.-No has probado bocado, ¿acaso no te gusta?
-Simplemente no tengo hambre...-contestó él fríamente, un tono algo normal en esa familia.
-¿Que pasa hijo?¿te dejo tu novia?-preguntó fríamente su padre intentando sonar sarcástico aunque no lo consiguió. Draco lo miro fríamente y lleno de odio.
-No padre, no te preocupes por eso...-se limito a decirle aguantándole la mirada unos segundos. Luego Lucius asintió y volvió a centrarse en su comida.
-Si estas preocupado por lo del señor-tenebroso, tranquilizate no creo que la misión que te pondrá sea muy difícil...
-Lucius...-empezó a decir Narcisca sorprendida-El señor ya le ha dicho su misión a Draco...-Él la miró sorprendido y algo enfadado.
-¿Y nadie me lo dijo?-preguntó furioso mirándoles a cada uno. Narcisca tembló por la frialdad de su voz, mientras que Draco seguía jugueteando con la cuchara indiferente.-¿Draco?
-Ayer llegaste tarde del ministerio padre y no tuve tiempo de decírtelo...-le dijo sin apenas mirarle.
-¿Y cual es la misión?-Durante unos segundos se hizo un silencio, mientras Draco pensaba en las ultimas palabras de su señor.
Se encontraban en el salón de una casa a las afueras de Londres. El señor estaba sentado cerca de la chimenea mirando detenidamente como se quemaba la ultima leña, pensativo.
-¿Me buscaba mi señor?-le preguntó Draco entrando en el salón. Voldemord se giró para mirarlo y sonrió con frialdad.
-Acercate hijo...-le pidió para la sorpresa de Draco pero aun así obedeció.-Sabes muy bien que se te asignará una prueba para ver si eres apto a mi confianza...-Draco asintió, todos pasaban por esa prueba y él ya tenia edad para hacerlo-Siempre pido como primera prueba matar a alguien, ya que así podría ver hasta donde llega vuestra frialdad...-Draco se estremeció al pensamiento de que tendría que matar a alguien, pero aun así estaba preparado para hacerlo.
-Lo se mi señor, y estoy preparado para ello...-le dijo al fin.
-Lo se Draco y eso me gusta de ti, se que matarías al director si te lo pidiera y ese hubiera sido mi prueba para ti, pero no, tu harás algo muy diferente...-le dijo con una fria sonrisa-Y no quiero que nadie sepa de esto, sino solo tu y yo, ni tu propia familia, en esta vida hasta ellos podrían ser tus enemigos...-Draco asintió extrañado, pero a la vez alagado por la confianza que su señor estaba teniendo en él.
-Lo que usted me pida, mi señor...
-¿Y bien Draco?-La voz fría de Lucius lo sacó de sus pensamientos.-¿Cual es tu prueba?
-Matar al director...-dijo al fin fríamente. Lucius asintió contento, mientras que Narcisca miraba a su hijo preocupada ante esa idea...
No muy lejos de la mansión de los Malfoy, en otra mansión un poco mas pequeña, se encontraba en su habitación una chica, alta y delgada, de pelo rubio dorado y sus ojos eran grandes y de un verde muy claro y brillante. Estaba tumbada en su cama mientras
leía un libro, aunque no lo leía simplemente miraba las imágenes indiferente.-Sabrina cariño...-dijo su madre entrando por la puerta, una mujer de pelo rubio también, pero con la diferencia que sus ojos eran azules.-Llegó tu padre del viaje ¿No bajaras a saludarlo?
-Mas tarde, ahora estoy ocupada...-dijo ella indiferente. Su madre suspiró y se acercó a ella.
-Se que estas molesta por lo de tu cumple, se que te hubiese gustado que él estuviese pero entiéndelo tenia trabajo...-le empezó a decir.
-Todos los años pasa lo mismo...-dijo Sabrina enfadada volviéndose para mirarla-Nunca esta en los días mas importantes para mi, parece que prefiere sus negocios antes que a mi...
-No digas eso cariño, el claro que te prefiere a ti, pero ya sabes en que épocas andamos, el ministerio tiene mucho trabajo...-le explicó su madre dándole un beso en la frente.
-Ya lo se, pero nunca esta con nosotras, en mis vacaciones casi no le veo...-dijo Sabrina tristemente.
-Lo siento mucho y ni te imaginas cuando lo siente él, pero necesita nuestro apoyo ahora, con todo esto del que no-debe-ser-nombrado, se ha complicado todo...
-Ojala él no existiera, lo único que hace es separar familias...-dijo Sabrina abrazando a su madre.
-Si tienes razón-afirmó suspirando su madre-Ojalá no existiera...-repitió en susurro preocupada...
A unas cien millas de allí, en una casa pequeña, sentados en el salón se encontraban dos chicos. Uno de ellos Dean, era alto de pelo castaño oscuro y corto, y sus ojos eran de un verde claro, mientras que el otro que se llamaba Sam, tenia el pelo un poco largo de un castaño claro con alguna que otra ondulación y con un pequeño flequillo de lado, mientras que sus ojos eran también verdes.
Justo entonces entró por la puerta un hombre alto, de pelo negro y con un poco de barba negra. Sus ojos eran marrones oscuros y de tez clara.
-Hola chicos-saludó el hombre, Sam se giró para mirarlo mientras que Dean seguía teniendo la vista fija en la tele.
-Hola Bobby-le saludó Sam.
-¿Comprasteis todo lo necesario para Hogwards?-preguntó mientras dejaba una bolsa encima de la mesa de la cocina y se quitaba el abrigo. Luego se acercó a ellos y se sentó en una silla.
-Aun no entiendo porque tenemos que ir a ese colegio...-dijo entonces Dean frustrado.
-Ya te lo dije Dean, tu padre pensaba que algo muy grande iba a pasar...-empezó a decir Bobby.
-Si ya lo se, hay un mago muy peligroso que mata a gente, y que deberemos acabar con el antes de que haga un apocalipsis...bla, bla y bla-dijo haciendo una mueca, irónico-Pero ¿porque no buscamos información tal como hasta ahora hemos hecho?¿porque tenemos que convertirnos en... magos?-y lo ultimo lo dijo aun incrédulo. Hacia poco que habían descubierto la existencia de un mundo completamente diferente del que ellos conocían. Un mundo del cual casi nadie sabía la existencia, a menos los que pertenecen en él.
-Porque allí esta el único chico que sobrevivió a su ataque y servirá para sacarle información...-el que contestó fue Sam-Y aparte es muy interesante, he leído alguno de los libros que hemos comprado y el mundo mágico es muy sorprendente...
-Pues a mi me parece una gran tontería, y mas tener que utilizar esto...-dijo sacando de su bolsillo, su varita.
-Pues a mi me gusta, puedes hacer cosas que no podíamos y hasta matar a demonios con el hechizo correcto...-dijo Sam sacando también lo suyo-He leído algo sobre como utilizarlo y mira...¡Lumus!-gritó y de la varita salió un pequeño destello de luz pero que enseguida se apagó. Dean lo miro divertido-Bueno creo que aun necesito perfeccionar-lo...-añadió Sam desilusionado.
-Dean, se que esto es nuevo para ti al igual que para Sam...-empezó a decir Bobby-Incluso para mi, pero es para el bien...
-No me gusta ser un bicho raro con una escoba y un palo en la mano...-comentó molesto Dean, Sam sonrió.
-Lo que tu llamas un palo, es una varita...
-Lo que sea, esto es una estupidez...-Bobby suspiró.
-Pero reconoce que tantos años cazando y ni una vez sabíamos de la existencia de este mundo, es algo increíble...-Sam asintió en modo de aprobación al comentario de Bobby.
-Magia, escoba, varita... esto me suena a gente rara, no me gusta-Seguía diciendo Dean.
-Piensa que las brujas son guapas, y tu estarás rodeado de ellas...-La reacción de Dean cambió, y en su rostro apareció una sonrisa, mientras se imaginaba rodeado de ellas.
-¿Brujitas eh?-dijo pensativo, Sam y Bobby intercambiaron una mirada divertidos.-No, seguro que son feas y con uñas grandes...-acabó diciendo al venirle en la mente la imagen de una bruja vieja con la nariz puntiaguda, y las uñas largas y grandes. En su rostro apareció el horror y Bobby rompió a reír, al igual que Sam.
-¿Sabes que? piensa lo que quieras pero sabes muy bien que no nos queda otra que ir...-le dijo Sam al fin y Dean asintió molesto.
-Y bien ¿Comprasteis lo necesario?-volvió a preguntar Bobby después de un rato.
-No exactamente, tuve que ir solo ya que no me quiso acompañar...-dijo fulminando con la mirada a Dean, quien se encogió de hombros-Mañana volveremos a ir, los dos-y lo ultimo lo acentuó aun mirando a Dean-Y comparemos lo que nos falta...
-¿Y que te pareció?-preguntó curioso Bobby.
-Solo entre en la tienda de varitas, ya que utilicé después de mucho esfuerzo los Polvos Flu, pero era impresionante...-añadió aun sorprendido.
-¿Y Dean te acompaño a lo de la varita?-preguntó Bobby volviendo la mirada hacia Dean.
-Se obligó a hacerlo ya que se necesita la persona para comprarlo...-explicó Sam mientras Dean hacia una mueca de disgusto-Ollivander el dueño, dijo que el mago no podía elegir su varita, sino esta elegía a él...
-Me imagino que ninguna quería estar a manos de Dean...-comentó divertido Bobby.
-Muy gracioso Bobby...-le fulminó él.
-Bueno, tengo que reconocer que le costó, pero al final encontró la adecuada y según Ollivander es una de las mas buenas, estaba hecha de piel y cuerno de unicornio...
-Ves a lo que me refería, están locos los unicornios no existen...-le dijo Dean a Bobby quien también parecía sorprendido.
-Se ve que si...-dijo Sam encogiéndose de hombros-Pero bueno, mañana tendremos que volver...
-Entonces sino no os importa me vengo con vosotros...-dijo contento Bobby.
-Pues entonces a mi no me necesitáis...-dijo Dean con una sonrisa.
-Tu vas a venir quieras o no-le dijo Bobby devolviendo-le una irónica sonrisa.
-Pues os aviso, no pienso utilizar los polvos esos, casi vomito al aterrizar...-dijo disgustado al recordarlo.
-Eso te pasó por no utilizarlo bien...-replicó Sam divertido, pero Dean lo ignoró y siguió mirando la tele...
Por las calles de un atardecer en Londres, caminaba una chica. Era bastante delgada, su pelo era castaño, y sus ojos de un marrón oscuro. Caminaba por las vacias calles sin rumbo fijo mientras no paraba de darle vueltas, en la ultima palabra de su madre antes de morir...
En esa época eran las vacaciones de navidad, cuando Amy espero a sus padres en la estación, pero no llegaban a recogerla. Después de mucho esperar y con la extraña sensación de que algo les había pasado, decidió irse sola a casa. Cogió un taxi y con él se fue su casa.
Cuando llegó notó un extraño silencio poco común en su casa, y antes de que abriera la puerta notó como se le hacía un nudo en el estómago. Al abrir la puerta se quedó perpleja al ver lo que vio... Toda la casa estaba hecha un desastre, era como si hubiese habido una guerra en su propia casa, todo estaba destrozado...
Buscó desesperada sus padres, y no tardó en encontrarles, su padre se encontraba en el suelo del salón pálido como la nieve y al comprender que le pasaba se llevó la mano en la boca mientras las lágrimas empezaban a caer por sus ojos...
-Mama, papa...-murmuró con un hilo en la voz, acercándose temblando a él.
-Amy...-escuchó una voz débil, la cual reconoció enseguida. Provenía de la cocina, así que corrió hacia ella y allí encontró a su madre, estaba llena de sangre y respiraba con dificultad. Su rostro el cual una vez era claro y con color, ahora era pálido como la nieve y estaba lleno de sangre.
-Mama ¿Que...que os ha pasado?-le preguntó acercándose rápidamente a ella, mientras las lágrimas no paraban de caer por sus ojos.
-Tienes que cuidarte...-empezó a decirle.
-No hagas esfuerzos, voy a llamar...-le empezó a decir mientras se levantaba, pero ella la cogió de la mano deteniéndola.
-No conseguirás nada...-dijo mientras haciendo un esfuerzo-Es...escuchame bien mi pequeña Amy..., algo muy malo va a pasar... algo que podría poner el fin en este mundo, tienes que evitarlo...
-¿De que hablas?-preguntó Amy temblando
-Lucius Malfoy, el... el...-pero no terminó la frase.
-¿Él, que?-preguntó sin parar de llorar, pero ya era tarde su madre estaba fría como el hielo y su piel se convirtió mas pálida aun mientras sus ojos perdían su brillo para siempre...
Amy desde entonces solo tuvo un objetivo, Lucius Malfoy, estaba completamente segura de que el había sido el asesino de sus padres, y no lo dejaría pasar por nada en el mundo. Ese año asistiría al mismo colegio que su hijo y quizás a la misma casa, y entonces empezaría su venganza, le daría donde mas le dolía, su hijo...