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Historia 40427 — capítulo 2

El Callejón Diagón (parte I)

Hola!!

Se que me odiareis porque he tardado mucho en subirlo, pero esque tuve problemas al corregirlo. No me convencia y lo corregi mas de mil vezes!!!

En fin que este capitulo me gustaria dedicarselo a alguien, a Vendetta porque fue mi primera lectora y aparte porque tenemos muchas cosa en comun XD

Nos gusta sobrenatural y eso basta para unir a gente jejeje XD

Pero tambien doy las gracias a todos los otros, por vuestros comentarios, me animan mucho para seguir y he hecho todo lo possible para que el capi quede bien, aunque algo tandra mal, nadie en esta vida es perfecto jeje:)

Ya no les cojo mas tiempo y os dejo con el capi:

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Al día siguiente Harry se levantó temprano, aun no había amanecido del todo y se podían ver algún que otro débil rayo del sol que entraba en la pequeña habitación de su mejor amigo.

Ron al otro lado de la cama, estaba aun durmiendo y por la sonrisa que había en su rostro, Harry comprendió que debía ser con algo bueno.

Llevaba casi dos semanas en la Madriguera y se sentía muy agradecido con la familia de Ron, le trataban

como uno mas de su familia y eso para el era mucho mas importante de lo que creían. Si fuera por él, parte de su riqueza en Gringotts seria de ellos, aunque ellos se negaban a tal cosa. Pero había algo que a Harry le preocupaba desde hacia mucho tiempo, temía por la vida de ellos, temía que por su culpa les hiciesen daño, y si eso llegara a pasar no se lo perdonaría a si mismo nunca. Nadie parecía saber algo de Voldemord desde hacía tiempo y eso a Harry no le pareció una buena señal. Se alegraba de que no hubiera tantas muertes como cuando resucitó, pero eso solo decía que él estaba planeando algo y no era nada bueno. Harry había intentado meterse en su mente, por más que sabía que era peligroso, pero no podia evitarlo la curiosidad y la preocupación lo mataban, aunque no consiguió nada más que fuertes dolores de cabeza por alguna extraña razón.

Se puso una camiseta, ya que la noche anterior se la quitó al tener calor, e intentando no hacer ruido para no despertar a Ron, bajó a la cocina, ya que tenia sed y necesitaba refrescar la garganta, la cual estaba seca.

Cuando llegó a la cocina, vislumbró en la oscuridad la silueta de alguien sentado en la mesa que había en medio de la cocina. El corazón de Harry empezó a latir con fuerza al reconocer ese cabello rojo color fuego y no entendió tal reacción por su parte. Era imposible que él sintiera algo por la hermana pequeña de su mejor amigo, ella era solo como su propia hermana y con ese pensamiento, se acercó a ella-

-¿Harry?-preguntó ella girándose sorprendida al escuchar sus pasos

-Ginny...-dijo el de repente nervioso acercándose a ella.-¿Que haces aquí?

-Hoy me desperté temprano y me aburría en la habitación, Herms aun esta durmiendo...-dijo ella con una cálida sonrisa que hizo que el corazón de Harry latiese aun mas fuerte-¿y tu?

-Me desperté con sed, y decidí bajar a por un vaso de agua..-ella asintió y el fue a la nevera a por agua. Después de beber se sentó al otro lado de la mesa donde estaba sentada Ginny. Ella miraba al otro lado algo nerviosa sin querer taparse con los ojos verdes del muchacho, mientras que él hacia lo mismo y durante unos eternos minutos siguieron en silencio, sin mediar palabra, mirando a cualquier parte menos a ellos.

-Este año haces de Capitán ¿no?-preguntó al fin Ginny, en un intento de romper aquel incomodo silencio que se había producido.

-Si bueno...-replicó él con una sonrisa bajando la cabeza al recordarlo-Aun no me hago a la idea y no entiendo ni porque Wood me eligió a mi...

-Porque no hay nadie tan bueno como tu...-dijo Ginny con una sonrisa, y Harry notó como la sangre se le subía en la cabeza y se alegró de que aun hubiese un poco de oscuridad en la cocina.

-Me gustaría creer eso...-suspiró al fin, y Ginny notó una profunda tristeza en su voz.

-Se que lo vas a hacer muy bien, tu siempre lo consigues todo...-le intentó animar Ginny, y él se encogió de hombros.

-Espero no decepcionarte en eso...-murmuró mirándola fijamente a los ojos, haciendo que la pelirroja se sonrojase.

-¿Has pensado en hacer las pruebas para eligir buscadores?-le preguntó Ginny en un intento de cambiar de tema.

-Si, estuve todo el verano pensando en eso...-dijo Harry pensativo-Es una pena que Fred y George no estén, eran muy buenos...

-Si tienes razón, también es una pena lo de Angeline...-coincidió Ginny y él la miró sin entender.-¿No lo sabias? Se envenenó este verano por comer no se que sin querer, esta en San Mungo y durante el primer trimestre quizás no asistirá...

-Entonces tendré que buscar también un cazador...-suspiró Harry.

-Ron me comentó que iba a presentarse a las pruebas...-dijo entonces ella divertida

-Lo se, pero no quiero que piense que lo tendrá fácil por ser mi mejor amigo, tendré que tratarlo por igual...-le dijo con una sonrisa, a la cual ella correspondió-¿Y tu te vas a presentar?

-Yo bueno...-dijo bajando la cabeza ruborizada-No se, tampoco es que soy muy buena...

-Te he visto jugar y podrías llegar a ser muy buena, yo te recomendaría presentarte a las pruebas...-le dijo con una sonrisa.

-Prometo que lo pensaré...-le dijo ella riendo y el asintió riendo

también.-¿Y bien cuéntame que tal con Dean Finnigan?-le preguntó Harry receloso, ella dudó en contestar unos segundos.

-Corté con él hace una semana...-dijo al fin, algo que lo sorprendió bastante, pero que de alguna manera lo alegró.

-¿Y eso?

-Bueno me estaba agobiando un poco...-contestó algo avergonzada-Pero no se lo digas a Ron...-Harry sonrió.

-¿Te gusta molestarlo no?

-Si y mas cuando se pone tan estúpido...-los dos rieron del comentario de Ginny. Luego cuando pararon se quedaron mirándose. Ginny iba a abrir la boca para decir algo, pero entonces oyó unos pasos bajando a saltos las escalones y supieron enseguida quienes eran.

-Eh chicos ¿Que hacéis aquí?-dijo Fred desde la puerta, mirando a cada uno con una mirada de intentar resolver un misterio.

-Nos levantamos temprano y bajamos a beber algo...-contesto Ginny, ellos intercambiaron una mirada no muy convencidos.

-Cuidado con tirarte a mi hermana, Harry...-dijo George divertido lo que provocó el sonrojamiento de Ginny y la incomodidad de Harry.

-No es lo que pensáis...-empezó a decir Harry ruborizado y algo nervioso.

-Si claro, pero bueno no somos nadie para juzgaros, preferimos a ti antes que a Neville o Dean-Ginny les fulminó con la mirada, a pesar de lo roja que aun estaba.

-Bueno, nosotros nos vamos que tenemos que abrir la tienda...-dijo George poniéndose sus zapatos. Fred y George tenían una tienda en el Callejón Diagón, llamada Sortilegios Weasley, la cual abrieron gracias a dinero que les dio Harry, al ganar el torneo de los tres magos en el cuarto curso, algo que disgustó a sus padres.

Luego se pusieron el abrigo y mientras se preparaban para salir, se giraron para mirar a Harry y a Ginny, quienes estaban en el hall junto a ellos.

-Luego no os olvidéis venir en la tienda, tenemos unas cosas que enseñaros...-dijo George saliendo de la puerta.

-Os veré en el Callejón y no os paséis de manitas...

-¡Fred!-dijeron casi al unisono sonrojados. El sonrió divertido y salió tras George.

-Bueno yo voy a ver si Ron se ha despertado...-dijo Harry algo incomodo después de que cerraran la puerta.

-Si, vale...-dijo Ginny volviendo hacia la cocina, aun sonrojada.

-Sigo sin entender porque tenemos que ir a ese maldito colegio...-decía Dean mientras conducía en dirección Charing Cross Road de Londres.

-Dean, ya te lo dijimos, trabajo...-suspiró Bobby cansado de repetirlo una y otra vez.

-Porque no hacemos el trabajo tal como siempre, yo ya me he graduado y me costó lo mio, y ahora volver... no gracias-comentó Dean disgustado.

-Te graduaste en un instituto normal, no de magia...-le dijo Sam, el bufó sin dejar de mirar la autopista.

-Hemos llegado a Charing Cross Road...-avisó después de unos largos minutos. Bobby miró la calle desde su ventanilla.

-Si no me equivoco debe de ser eso...-dijo señalando una taberna vieja. Era muy vieja, y algo sucia, y debido a que el barrio estaba lleno de basura y olía mal alrededor, nadie parecía querer acercarse a el. Era como si sus instintos les digiera que no se acercaran y Bobby comprendió que debería ser por algún hechizo que los magos hicieron.

-Vaya, no podían haber elegido algo mejor...-ironizó Dean haciendo una mueca.

-Supuestamente, la gente normal no debe verlos...-dijo Sam, mirando la taberna curioso y se fijó en un gran cartel que tenia encima, era viejo y oxidado y ponía "El Caldero Choreante"

Después de aparcar el coche en algún lugar apartado, bajaron y se dirigieron hacia la taberna.

Cuando entraron, la puerta hizo un pequeño y escalofriante gemido y los tres se sorprendieron al ver que era todo lo contrario de lo que se imaginaban por dentro.Todo tenía un aire de la antigüedad, empezando por la madera y el muro, que era de un gris oscuro, dándole al lugar un toque algo escalofriante. Era un espacio grande con varias mesas, en las que había algún que otro cliente, los cuales miraban a los recién llegados extrañados, mientras que otros con mala cara. Luego tenía una grande barra donde detrás se encontraban los camareros que al igual que los clientes los miraban con mala cara.

Dean miraba la taberna algo sorprendido, cuando su mirada se tapó con el de un extraño hombre. Él estaba sentado en una silla cerca de la barra, no se le podía ver bien ya que lo tapaba la capa negra que llevaba puesta, pero pudo distinguir en sus ojos frialdad y odio. Entonces se fijó en como en el rostro de aquel desconocido aparecía, para su sorpresa, una extraña y escalofriante sonrisa.

-Que gente mas rara...-murmuró apartando la vista de ese hombre-Me recuerda los cazadores del Bar de Hellen, pero con la diferencia que eran mas normales que estos...-añadió, justo cuando uno de los camareros se les acercaba.

-Bienvenidos en El Caldero Choreante, ¿en que puedo ayudarles?-preguntó intentando mostrarse amable, aunque no lo consiguió. El chico era alto y bastante delgado, de pelo negro y en sus ojos azules había frialdad.

-Nos dijeron que por aquí es uno de los pasos hacia "El Callejón Diagón"-dijo Bobby. El chico los miró con la ceja fruncida, sorprendido.

-¿Quienes sois?-preguntó.

-Me llamo Bobby Singer y estos son Sam y Dean Winchester, serán nuevos este año en...

-Hogwards...-terminó Sam. Bobby le dirigió una mirada de agradecimiento y volvió a mirar al camarero.

-Si eso, y venimos a comprar las cosas...-añadió Bobby. Él los miró no muy convencido.

-¿Me podéis mostrar las cartas de Hogwards?-Dean miró a Sam quien asintió.

-Si claro...-dijo rebuscando en su bolsillo, cuando los encontró, se lo entregó. Él miró las cartas, luego se volvió para mirarles y esta vez en su rostro había cierto alivio.

-Lo siento, es que estamos pasando por días muy difíciles...-se justificó. Luego se dirigió hacia los clientes-Son de fiar podéis guardar las varitas...-le dijo dirigiéndoles una sonrisa, mientras que ellos tres intercambiaban una mirada sorprendidos.

-Soy Tom...-dijo estrechándole la mano a cada uno.-Nunca os había visto por aquí, y aparte aparentáis mas edad de la que tenéis...

-Eso a veces puede ser bueno...-comentó Dean sonriendo.

-Pero otras no...-replicó Tom y Dean asintió en modo de aprobación.-Venid es por aquí...

Dean buscó con la mirada aquel desconocido, quien unos segundos antes lo había mirado con frialdad y con esa extraña sonrisa, cuando pasaron al lado de la barra, pero para su sorpresa ya no estaba.

-¿A que se refiere exactamente con lo de los días difíciles?-preguntó Sam mientras Tom los llevaba hacía la puerta trasera de la taberna. Dean se giró para mirar a Tom esperando la respuesta.

-Veras aparte de los mortifagos...-empezó a decir Tom bajando la voz y mirando a su alrededor por si alguien los miraba, pero parecía que todos había vuelto a la normalidad-Hay muggles, los cuales entre ellos se llaman "cazadores"-Los tres intercambiaron una mirada sorprendidos, pero Tom no pareció darse cuenta-Ellos son muy peligrosos, van en caza de criaturas y no pueden descubrir esto porque podrian darnos caza a todos...

-¿Pero porque harían eso?-preguntó con una incomoda sonrisa Dean.

-Porque son asesinos a sangre fría...-respondió él lleno de odio. Dean volvió a intercambiar una mirada con Sam y Bobby, quienes al igual que él estaban perplejos.

-Eh Tom, me voy...-empezó a decir una chica mientras bajaba las escaleras que se encontraban por detrás de la barra, en un rincón, pero al ver a los tres desconocidos se calló y los miró algo sorprendida. Ella era alta de pelo castaño claro, algo encrespado, llevaba unas gafas puestas redondas de entre las cuales miraba con sus ojos marrones brillantes.

-Hola...-le saludó Dean amablemente, pero ella no dijo nada, bajó la cabeza sonrojada y después volvió a subirse hacia arriba a toda velocidad, para su sorpresa-¿He dicho algo malo?-preguntó Dean extrañado volviéndose hacia Tom reía.

-No, al contrario...-contestó Tom sonriendo-Ella es mi hermana pequeña Hannah, es muy tímida...

-Yo diría más que tímida...-comentó por lo bajo Dean, pero Tom no pareció oírlo. Luego les guió hasta el Callejón Diagón, y una vez allí se despidió de ellos y volvió a entrar en la taberna.

El Callejón Diagón estaba lleno de gente algunos con capas, otros sin. Las tiendas eran grandes y parecían de siglos de antigüedad, y eran de diferentes tipos. Había de pociones, de libros, varitas y tenían nombres que ninguno de ellos había escuchado nunca. Sam sonrió contento e algo impresionado, al igual que Bobby.

-Wow no me lo esperaba tan...-exclamó Dean mientras pensaba la mejor palabra para describirlo.

.-¿Ves? te dije que te gustaría...-le dijo Sam orgulloso.

-Espera que no termine aun-replicó fulminándolo-Quería decir que es tan... espeluznante-Bobby y Sam lo miraron sorpresos.

-Mira que nunca cambiaras...-le dijo Sam cansado del comportamiento de su hermano y seguido por Bobby se internaron entre la gente.

-Oye no creéis que ese tipo lo sobró un poco...-Sam y Bobby lo miraron sin entender-Lo de asesinos a sangre fría, nosotros no matamos a gente...

-No todos piensan lo mismo aquí...-suspiró Bobby.

-Ahora me explicó porque a Dubledore le costó aceptarnos al colegio, cuando le dijimos lo que éramos...-dijo entonces pensativo Sam. Dean en ese instante vió un grupo de chicas, una de ellas era de pelo negro largo hasta por debajo de los hombros, quien le sonrió de manera picarona y él se la devolvió divertido.

-También explica lo de pedirnos que no dijésemos a nadie lo que éramos...-le dijo Dean al recordarlo volviéndose hacia su hermano-¿Os imagináis a un grupo de magos volando con escobas y con sus palos en la mano, para perseguirnos?.-preguntó mientras se estremecía a ese pensamiento-Que mal rollo...-Sam rió al igual que Bobby.

-Bueno chicos...-dijo entonces Bobby girándose hacia ellos-Yo me voy a ver que encuentro, no se vosotros pero tengo la sensación que esto esta demasiado normal...

-Pues yo no le veo lo normal...-comentó Dean volviendo a mirar la gente y las tiendas.

-Era un decir, Dean-le dijo Bobby y el se encogió de hombros.-Os veré dentro de unas horas en el Caldero Choreante...

No muy lejos de allí, en la tienda "El emporio de la lechuza", se encontraba una chica de pelo largo y rubio hasta los hombros, y de ojos verdes intensos, mirando con ilusión su nueva lechuza mientras sus padres pagaban. La lechuza era negra, con algún que otra raya gris o blanca, y era muy pequeña.

-¿Te gusta verdad?-le preguntó con una sonrisa su madre.

-Si es precioso, hacia tiempo que quería tener uno...-dijo ella mientras le acariciaba el lomo, sin dejar de mirarlo.

-¿Has pensado ya el nombre?-le preguntó su padre, mientras esperaba el cambio.

-Bueno, tenia varios pero no creo que le pegue ninguno...-dijo suspirando tristemente.

-Tranquila que con el tiempo ya lo sabrás, se que elegirás el mejor...-le dijo la dependienta con una cálida sonrisa y Sabrina se la devolvió.

-Muchas gracias...

-Bueno ya esta...-dijo su padre y después de despedirse de la dependienta, se dirigieron hacia la salida.

Una vez fuera, su padre se giró para mirarla, era un hombre alto y delgado, de pelo negro y de ojos verdes intensos al igual que Sabrina. Llevaba puesto como siempre un traje negro, que hacia que se viese muy elegante.

-Bueno, si quieres vete a saludar a tus amigos, nosotros estaremos en la heladería para tomar algo...-Sabrina sonrió.

-Muchas gracias por la lechuza, es el mejor regalo que me pudieran hacer...-El simplemente sonrió, la cogió por la cabeza y la beso en la frente.

-Me alegro que te gustara...-le dijo su padre sonriendo.

-Bueno Sabrina, cuidate eh, y no tardes...

-Vale mama...-Su madre sonrió y se alejó cogida por el brazo de su padre.

Sabrina suspiró, y luego se fue en busca de algún compañero de clase. Iba caminando lentamente, con la lechuza aun en la mano contenta y sin dejar de mirarla mientras pensaba en que nombre ponerle, cuando sin darse cuenta chocó con alguien, provocando que la pequeña jaula se le cayese y si no fuera que la cogieron a tiempo lo hubiera hecho ella también...

-¡Cuidado!-dijo el chico cogiéndola por el brazo. Ella miró al chico algo avergonzada, pero entonces los gritos de su nueva lechuza la volvieron a la realidad y soltándose del chico quien aun la tenía sujetada por el brazo, se giró para mirar su lechuza, que hacía en el suelo y sin dejar de mover las alas o mas bien una. La gente alrededor durante unos segundos los miraron con mala cara al ver el jaleo que estaba haciendo la lechuza, la cual no paraba de removerse en la jaula gritando.

Sabrina horrorizada la sacó de la jaula, y se dio cuenta de que ella no podía mover la ala derecha. Entonces aun con la lechuza en la mano, se levantó furiosa y miro al chico con el que se había chocado.

Y se fijó en que había otro a su lado. No recordaba haberlos visto alguna vez por allí, aunque por lo enrabiada que estaba no era precisamente en lo que tenía en la mente.

-¿Eres ciego o que? Por tu culpa casi lo matas...-le dijo furiosa al chico, alto de pelo corto y de ojos verdes claro. El intercambió una mirada extrañado con el chico de al lado.

-¿Te refieres a mi?-preguntó frunciendo la ceja.

-Que yo sepa eres con el único con quien me choqué...-ironizó ella fríamente

-Perdona, pero ¿no era tu quien iba mirando al bicho ese?-le preguntó Dean perplejo, mirando con desprecio la pequeña Lechuza.

-No vuelvas a llamarle así...-dijo ella fríamente-No ves que se ha roto una ala...-La lechuza seguía removiéndose en sus manos, con la ala dolorida.

-¿Y acaso es mi culpa?-preguntó Dean frustrado. Sam lo fulminó con la mirada y luego se volvió hacia la chica.

-Tranquila, debe de haber por aquí algún veterinario o algo ¿no?-dijo mirando a su alrededor y entonces vio la tienda de las lechuzas-Mira allí...-Sabrina miro hacía el lugar.

-Yo...-empezó a decir algo avergonzada. Aun no habían pasado ni cinco minutos desde que la había comprado y ya la había herido.

-¿Quieres salvar a tu pájaro? ¿A que esperas?-le preguntó Dean sin entender porque se había quedado parada sin decir nada. Sabrina asintió y juntos entraron en la tienda que hace tan solo unos minutos ella había salido con su nueva lechuza.

-Sabrina, la próxima vez ten un poco mas de cuidado...-le decía su padre suspirando. Ella le había dado a la dependienta la lechuza para que lo curase y llamó a sus padres, pero no se espero lo de desilusionares tanto. Sam y Dean estaban al otro lado, haciendo como si miraban las lechuzas de la tienda.

-Lo siento, yo...-empezó a decir ella pero se calló, sentía demasiada vergüenza.

-En fin no pasa nada cielo, si quieres te compro otra...-dijo su padre con una cálida sonrisa mirando las otra lechuzas.

-Gracias papa por ser tan comprensivo...-le dijo ella abrazándole.

-Eres mi pequeñita ¿no?-Dean hizo una mueca de vómito, la cual solamente vio Sam y quien le dio un codazo.-¿y dime?¿Te gusta alguna otra? No se, como esta tiene la ala rota no podrá volar en mucho tiempo...

-Si tienes razón...-dijo Sabrina pensativa mirando alrededor, en busca de otra que le gustara mas. Antes de ver esa había visto una, no era tan pequeña como ella quería pero estaba bastante bien. Era grande, de un color marrón claro, con alguna que otra raya negra. En ese instante se encontró con la mirada del muchacho con el cual había chocado. En su mirada había desprecio y algo de desilusión, y no pudo evitar sentirse mal aunque no entendió la razón. Apartó la mirada de él y volvió a mirar a su padre, mientras escuchaba como la puerta se abría y se volvía a cerrar. Ella volvió a mirar en el lugar donde el chico antes estaba pero ya no se encontraba allí, al igual que el otro...

-Oye Dean ¿A que viene tal reacción?-le preguntó Sam una vez fuera

-¿Que reacción?-preguntó él mostrándose indiferente.

-La de antes, salir así de la tienda...

-Es que ya no teníamos nada que hacer allí, ¿o si?-Sam negó con la cabeza.

Justo entonces por la puerta salieron Sabrina y su padre, y ella llevaba en la mano una jaula, pero se encontraba tapada por un trapo viejo para que a la lechuza no le diera el sol.

-Mejor me llevo la lechuza, vale cariño...-le dijo su padre y ella asintió, sin dejar de mirar a aquel chico de antes, quien la miraba fríamente. Su padre se volvió también para mirar a los chicos. -Habéis sido muy amables al acompañar a mi hija, muchas gracias...-Eso les tomó por sorpresa y no supieron que decir.

-Ehm esto... no fue nada-dijo Sam algo incomodo.

-¿Sois nuevos no os había visto por aquí?-preguntó con una sonrisa algo curioso.

-Si asistiremos este año en Hogwards...-respondió Sam.

-Ah muy bien...

-Papa ¿no habías quedado con mama?-le preguntó entre dientes Sabrina.

-Si tienes razón...-dijo el volviéndose para mirarla-Ha sido un placer chicos y Sabri te veré luego...-ella asintió y él se alejó. Entonces Sam se volvió para mirar a su hermano, y se sorprendió al ver con la desconfianza y frialdad que miraba aquel hombre. Le iba a preguntar la razón pero entonces se dió cuenta que Sabrina aun seguía allí.

-¿Se puede saber que te pasa?-le preguntó Sabrina algo molesta una vez perdido de vista su padre y acercándose a Dean.

-¿Estas hablando conmigo?-preguntó Dean mirando por todos lados.

-Si contigo...-afirmó ella enfadada.

-¿Debería pasarme algo?-le preguntó con el ceño fruncido

-No lo se ¿Porque me miraste así antes?

-¿Mirarte como?-preguntó él mirando antes a Sam y luego a ella.

-No se, con desprecio o yo que se...-dijo ella de mal humor por la indiferencia que él estaba mostrando.

-¿Te conozco?-preguntó para la sorpresa de ella pero aun asi negó con la cabeza-Entonces ¿porque tendría que mirarte? siento decepcionarte pero, no eres el centro del mundo sabes...

-Yo no me refería a eso...-gruñó ella molesta-En fin da igual, se ve que contigo no se puede hablar...

-¿Que tal esta la lechuza?-preguntó entonces Sam intentando cambiar de tema.

-Bien, la dependienta dijo que estará bien...-contestó ella y Sam asintió-Por suerte...-añadió suspirando.

-Si bueno, pero no tardaste de deshacerte del bicho ese a la primera...-le dijo Dean fríamente sin poder aguantarse. A Sabrina se le borró la sonrisa, hubo algo en la frialdad de ese chico que la estremeció.

-Yo no...-empezó a decir.

-No me importan tus justificaciones, al fin y al cabo eres otra niña rica que solo piensas en ti misma...-Sabrina se giró para mirarlo furiosa.

-Tu no sabes nada de mi...-le dijo fríamente.

-Pero conozco a las niñas de papa como tu...-le dijo él con una irónica sonrisa

-Dean dejalo...-le empezó a decir Sam entre dientes.

-No Sammy, alguien tendrá que decirle a esta pija inaguantable las cosas como son...-dijo él sin dejar de mirarla fríamente

Mientras tanto, de la heladería Floerean Frotescue, salían Harry, Ron, Ginny y Harry. Después de haber comprado las cosas para el colegio, habían decidido sentarse y tomar algo. Los padres de Ginny y Ron, se quedaron allí, mientras que ellos decidieron ir a la tienda de Fred y George.

-Es una suerte que tengan una tienda propia...-decía Hermione

-Si, así pueden ganarse un extra y comprar muchas cosas...-dijo Ron algo envidioso.

-¿Que os gustaría ser después de salir de Hogwards?-preguntó Hermione contenta. Ron y Ginny parecieron pensar, mientras que Harry bajó la cabeza y simplemente se dispuso a caminar.

-Creo que jugador profesional de Quidditch-dijo Ron al fin, mientras se imaginaba a el mismo con la copa de Quidditch.

-Baja de las nubes Ron, que eso es un sueño imposible...-le dijo Ginny dándole un golpecito en la cabeza.

-Quizás no sea tan imposible...-dijo Ron mirando a Harry, quien ese año haría de capitán-Este año Fred y George no están y faltaran dos cazadores, así que pensaba presentarme en las pruebas...

-Seguro que podrás...-le animó Hermione, él le sonrió tímidamente y ella le devolvió la sonrisa.

-Si bueno, pero yo no...-replicó Ginny sacándole la lengua, algo que lo molestó. Entonces vió la rubia quien estaba hablado con dos chicos-Vaya mirad quien esta allí, la miss universo...-dijo Ginny con desprecio.

-No seas mala Ginny...-le dijo Hermione

-No es mi culpa, ella es la flipada, es peor que Malfoy...

-Créeme no hay peor que él...-le dijo Harry.

-Parece acompañada, ¿Quienes son esos chicos?-preguntó Hermione mirandolos detenidamente, haciendo que Ginny los volviera a mirar, y no pudo evitar impresionarse al verlos, ellos eran bastante guapos y la envidia la mataba al pensar que Sabrina estaba con ellos.

-Pues yo propongo ir a conocerlos...-dijo Ginny cogiendo la mano de Hermione y arrastrándola. Pero entonces Harry y Ron se pusieron delante suya para impedirlo. Ginny no se extrañó de la reacción de Ron pero de Harry si que no se lo esperó.

-Son desconocidos...-se limitó a decir él nervioso al notar la mirada de la peliroja encima suya.

-Gracias amigo-le dijo Ron agradecido, luego se volvió hacia Ginny-No permitiré que vayas, parecen muy mayores...

-¿y que mas da?-preguntó ella enfadada.

-Pues que... que tu tienes novio, no me imagino como se pondrá-Ginny sonrió.

-Lo deje hace una semana así que soy libre...-le dijo Ginny.

-¿y no me lo dijiste?

-Que mas da, y ahora si no te importa...-le dijo empujándolo pero él no se movió.

-No me da igual, di algo Herms, ¿Verdad que son muy mayores?-Hermione en todo ese tiempo no había dejado de mirar a uno de esos chico, por eso la pregunta de Ron la tomó de sorpresa y se sonrojó.

-Si tienes razón...-dijo tímidamente bajando la cabeza, mientras que Ginny la fulminaba con la mirada-Oye Gin, acompañame a la librería se me olvidó comprar algo, chicos os veré luego...-cogió a Ginny de la mano y la arrastró hacia la librería que se encontraba al lado de ellos.

-Así me gusta...-dijo Ron contento y junto a Harry se fueron hacia la tienda de Fred y George.

Cuando ellos se hubieron perdido de vista, ellas salieron de la tienda.

-Muy buena idea Herms...-le dijo sonriendo Ginny-No me lo hubiera esperado de ti...

-¿Voy guapa?-le preguntó ella, intentado arreglarse un poco la ropa mientras miraba su reflejo en el cristal de la tienda. Ginny la miró perpleja esa no era reacción de Hermione, pero aun así sonrió.

-Guapa, guapa no, pero aceptable, así que vamos antes de que se vayan...-le dijo Ginny y ella asintió.

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Bueno espero de corazon que os haya gustado, la verdad me costo bastante hacerlo sobretodo la parte en que Sabrina y Dean chocan, y la pelea que tienen al salir!!

Para el proximo capitulo tengo mas o menos las ideas claras, pero me gustaria que me dieseis alguna nueva idea para ayudarme plis!!!

Bueno un beso a tod@s y de verdad gracias por vuestro comentarios!!

Y recordad comentar es gratis!!!

"Bl@cK_RoSeS"