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Historia 40483 — capítulo 2
Los tres amigos salieron de la última clase del día con ganas de desperezarse del letargo continuo en el que vivían.
-¡Es viernes!-chilló emocionada Hermione- ¡Nos vamos de fiesta!-y no dejó ni responder a los chicos, ya les llevaba arrastras a la Sala Común.
Cuando llegaron allí, dejaron sus mochilas tiradas en sus habitaciones, se quitaron su horrible uniforme y se tiraron en los sofás para planear lo que harían aquella noche, como siempre.
-¿Vamos con pareja?-preguntó Ron inocentemente, para ver si su amiga hacía alusión a la misteriosa nota de aquella mañana.
-¿Tú tienes pretendienta?-bromeó Hermione- Yo voy sola, que es como mejor se está.
-Yo también-contestó rápidamente Harry.
-...entonces yo igual-comentó Ron con tono de "pobrecitas mis fans" que hizo que todos rieran.
-Bien-dijo Hermione resueltamente- Iremos en plan fiesta, genial. ¿Decimos a alguien más o...? ¿Igual a tu hermana?
-¿A mi hermana?-exclamó Ron con tono de incredulidad- Ni de coña, se ha vuelto muy rara, ni yo la conozco.
-¿Ah, sí?- Hace mucho que no sé de ella-comentó Harry extrañado.
-Mejor que no lo supieras-susurró Hermione en tono confidencial- El otro día, unas chicas de clase me comentaron que era como... lo peor del colegio, tipo <>…. Ron, olvídalo.
-No, si a mí me da igual... que haga lo que quiera con su vida, a mí… plin-dijo, mientras se encogía de hombros.
-Oh, bueno, si a ti te da igual... Venga, vayamos a cenar. Luego nos preparamos y nos vamos al pueblo -dijo la chica, agarrándoles por el brazo a los chicos y haciéndoles levantarse-Necesito... distraerme un rato.
La mayoría de hombres que estaban en la Sala se giraron y la miraron en plan "yo te distraería un buen rato...", pero ella ni se fijó y los tres se bajaron al Comedor.
-Jules, ¿qué te pasa?-preguntaba Ginny Weasley. Llevaba un buen rato sentada a su lado, con una ropa que no dejaba mucho para la imaginación, y pegando su cuerpo al suyo; y él apenas había abierto la boca.
-Nada...-masculló él, esquivo.
-¿Cómo que nada?-saltó ella con mal tono. En ese momento todos los tíos la habían besado frenéticamente y la intentaban quitar la ropa. Ahí olía a chamusquina...
-... No puedo-dijo él decididamente.
-¿¡Cómo que no puedes!?-Ginny estaba ya de los nervios. ¿El chico que más la gustaba de todo el colegio y más la estaba...rechazando? Debía de haber entendido mal.
-No-repitió él seriamente- Me gusta otra persona.
-...-se mordió el labio, indecisa- Bueno, pero da igual que otra chica te guste, ¿no? Tu y yo podemos pasarlo bien de todas formas...-cruzó los dedos; era su última oportunidad.
-No. Yo... mira, yo la quiero. Es maja, es guapa, es inteligente, es divertida... es mejor que tú, que sólo buscas calentar a todo el que pasa por delante. Das asco, Weasley-dijo él decididamente, se levantó de golpe y comenzó a alejarse.
-¿Quién es ella?-chilló Ginny al borde de la desesperación.
-Hermione Granger-contestó solamente él, mientras se alejaba caminando hacia el castillo y dejaba a Ginny sola, en medio de los terrenos, llorando y maldiciendo en voz de grito a la puta de Hermione Granger.
Eran las 12 y media de la noche, y la fiesta en el pub más famoso del pueblo estaba en pleno apogeo. Casi un centenar de jóvenes bailaban, charlaban, bebían y reían al ritmo del último grito en música mágica.
-Por ahora no hay mucho que contar, ¿no?-comentó Hermione a sus amigos, mientras empujaba sin disimulo a una chica que no paraba de dar la vara a Harry.
-Gracias-murmuró él agradecido- y no, sin contar a Thomas Brown y su borrachera. A las once y media, y Samantha Robinson me ha contado que sólo se tomo dos copas. Patético-sus dos amigos asintieron- ¿Y vosotros qué tal?
-Pssss… sin más-declaró Ron encogiéndose de hombros.
-A-B-U-R-R-I-D-O-aseguró Hermione-De verdad, no es para tanto...-añadió, decepcionada- Pero bueno, si la fiesta no va a Hermione... ¡Hermione monta la fiesta!-acabó riendo, mientras se dirigía a la barra a pedir otra ronda.
Luego, empezó a bailar con sus amigos mientras reían como si no importara nada, con ese aire de <>; que hizo que a los quince minutos el resto del bar les mirara, divertidos, y quisieran incluirse en la fiesta. Subieron los tres a una tarima del local, y empezaron a cantar las canciones a voz de grito, mientras bailaban e intentaban no caerse de la risa.
Pero de repente, algo hizo que todos se giraran y cambiaran de interés, hasta los tres amigos: Jules Wright el deportista cañón dos años mayor que los chicos bebía copa tras copa apoyado en una mesa, absorto a la fiesta, y ya llevaba bastantes. La puerta del local se abrió, y no se supo si fue imaginación o realidad, pero una corriente de viento frío penetró en el local de la mano de Ginny Weasley, vestida como una auténtica cualquiera. Se dirigió directamente hacia él entre la multitud, y le besó con todas sus fuerzas.
La reacción del público fue de un "Oh" general, pero no les dio casi tiempo a abrir la boca porque Jules se separó rápidamente (todo lo rápido que pudo) y la empujaba lejos de él. Segundos después, una encolerizada pelirroja salía del local tan rápido como había llegado, pegando un portazo al salir.
La música se había apagado, y todos estaban en silencio pensando: "No me puedo creer lo que he visto", y nadie se había repuesto cuando Jules se acercó con dificultad hasta los chicos, concretamente hacia Hermione, y la agarró de la mano para bajarla.
-Hermione... ya sé que nunca voy a ser lo suficientemente bueno para ti, eres maravillosa y yo... pero te quiero, déjame que te haga feliz.
Hermione se quedó paralizada, pero se repuso rápidamente.
-Ven, vamos a hablar más tranquilamente...-le agarró para salir al callejón trasero del bar; aunque ya era demasiado tarde; seguro que al día siguiente el resto del colegio ya murmuraría sobre lo que había pasado, e inventaría una sarta de patrañas considerable.
-¿Y bien...?-preguntó él, esperanzado.
-Mira... Jules, tú eres muy majo, muy buen chico... y la semana pasada lo pasamos bien, para qué negarlo... pero yo no busco una relación seria, al menos no ahora. Pero quiero que seamos amigos, ¿vale? Me tienes aquí para lo que quieras...-le dio un corto abrazo y se marchó por el callejón hasta salir a la calle principal, dejando al chico allí solo.
Vaya papelón que la había tocado. Ya sabía ella que el otro fin de semana se tenía que haber quedado en el Salón jugando al snap explosivo. Al menos así no habría tenido tantos problemas... odiaba que los chicos se hicieran falsas esperanzas, luego se sentía culpable...
Caminó por la calle solitaria, tenía algo de frío pero pasaba de ir aún al bar; vete tú a saber qué diría toda aquella carroña. Se decidió a ir a un bar, pero bar BAR, sin juventud; dónde poder tomar un café tranquilamente.
Iba caminando cuando oyó una voz conocida decir a sus espaldas:
-Pobrecillo. Se había echo muchas ilusiones ¿sabías?
Ella se dio la vuelta y sonrió con cara de inocente.
-Ya me conoces. Todo claro y cristalino.
-¿Café?
-Ya estamos tardando.
Holaa! Bueno, ante todo gracias por los comentarios, de verdad que me alegran... :) (¿y a quién no?)... Segundo, ya sé que soy mala con dos finales inconclusos en dos capítulos, (y encima los dos primeros..); pero prometo que en el siguiente se sabrá lo de este, y lo del primero... pensar que es Jules. No es nada muy soprendente, lo sé; y no os deja con la boca abierta, pero ¿a qué os hizo imaginar quién podría ser..? Me contento con fomentar vuestra imaginación ;)
P.D. He añadido una nota más a las aclaraciones del primer cap, no muy importante pero.. si queréis, pasaros.