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Historia 40490 — capítulo 20

Hola = )

Espero no haberme demorado mucho = )

Al fin regresaron mis tortolitos favoritos ¡¡¡ya los extrañaba mucho!!! jejeje

Antes que nada quería avisarles que el titulo de la historia será cambiado en los próximos días… mil disculpas pero el que tiene ahora no me convence mucho para lo que se enfoca en la historia… mi falta de imaginación en el día que se me ocurrió escribir provoco que eligiera el primer título que se me vino a la cabeza pero ahora lo he pensado con más calma y se me ocurrió este… "Te amare por el resto de mi vida"… la próxima vez que actualice aparecerá con este título… gracias por la atención prestada y espero no perder su interés debido a este cambio = )

Muchísimas gracias a todos por sus bellos comentarios en el capítulo anterior se los agradezco con el corazón = )

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Dos meses después…

La tristeza que Tonks sentía al estar preparando el equipaje para el viaje de mañana de su esposo la tenía mal no quería separarse de él y menos ahora que esperaban a su bebé, no sabía si ese tonto temor que tenia a quedarse sola se debía a sus continuos cambios de humor y estados de ánimo pero no quería que se vaya aunque cuando estaba frente a él fingía que todo estaba bien… ahora él estaba abajo en la biblioteca empacando unos libros que utilizaría para su cátedra en el colegio mientras ella estaba doblando amorosamente sus camisas con lágrimas en los ojos.

Mi amor no es necesario que hagas eso.

Remus se asomaba por la puerta de la habitación con una sonrisa.

Déjame quiero hacerlo.

Tonks no se atrevía a mirarlo no quería que se diera cuenta que estaba triste y llorando.

Remus se acerco y la abrazo de espaldas acariciando con sus manos el pequeño vientre un poquito abultado que ya se dejaba ver en su cuerpo y a él le daba mucha ternura y alegría ver como su bebé iba creciendo poco a poco dentro de ella.

Es que no quiero que te canses mucho -beso su oreja- mejor ve a acostarte que yo lo termino.

No estoy enferma ni cansada Remus -se soltó de sus brazos y la miro enojada- no tengo que estar todo el tiempo sentada o acostada si hacer nada; no soy una inútil o una invalida… ¡¡¡ESTOY EMBARAZADA NO AGONIZANDO!!! -le grito y tiro al suelo la camisa que tenía en las manos y se fue a llorar cerca de la ventana-.

Remus se quedo un poco impresionado al verla reaccionar así… se acerco tímidamente e intento abrazarla de nuevo pero ella lo rechazo empujándolo.

Quiero estar sola, vete.

Dora mi amor -la abrazo en contra de su voluntad Remus se imaginaba porque estaba así y la entendía porque él tampoco quería irse pero no se lo demostraba para que así ella no sufriera mas- yo voy a venir frecuentemente a casa para ver como estas y cómo va el bebé no los voy a abandonar-Tonks sollozaba muy bajito dándole la espalda- ustedes dos son mis tesoros más grandes y si por mi fuera no me iría pero tengo que trabajar mi amor necesitamos el dinero y más ahora que viene el bebé -le dio un beso en la cabeza y Tonks lentamente se giro recostándose en su pecho-.

Perdóname si soy egoísta pero a mí el dinero no me importa… no quiero que te vayas, te voy a extrañar mucho y las horas se me van a hacer eternas aquí sola en casa.

No vas a estar sola mi amor -acariciaba su vientre- no es así bebé -le hablaba a su hijo- tu vas a hacerle compañía a mamá, le vas a hablar mucho para que no se sienta solita, le darás muchas pataditas para que la hagas sonreír siempre -Tonks sonreía levemente al verlo así y las lagrimas rodaban por sus mejillas- y cada vez que la veas o la sientas triste le dices que yo la quiero mucho y que cada segundo estaré pensando en ella, en los dos -le deposito un suave beso muy cerca de su ombligo y luego lentamente subió hasta su rostro quedando a la altura de sus labios y la beso pausadamente- cada vez que necesites o sientas algo me envías un patronus o una lechuza y yo vendré de inmediato sin importar la hora, Sirius y Amelia prometieron venir a visitarte y hacerte compañía todos los días por si se te ofrecía algo aunque yo sigo con la idea de que te mudes con tus padres mientras yo no estoy.

Mi mamá no nos quiere -acariciaba junto a su esposo su vientre- cómo quieres que nos mudemos con ella.

Ella si los quiere mi amor son su única hija y su nieto y estoy seguro que te extraña mucho solo que es un poquito orgullosa para reconocerlo; si quieres voy y hablo con ella.

No, no quiero que te sigas humillando -acariciaba su mejilla- yo me quedo aquí en casa esperándote como siempre.

Ya te dije que te amo mi amor? -sonreía-

Tonks movió negativamente su cabeza.

Hace más de una hora que no me lo dices -hizo un puchero-.

Entonces… te amo -le dio un beso- te amo -le dio otro- y… te amo -sonrieron.

Perdón por haber lanzado así tu camisa -juntos arreglaban el equipaje-.

Ya no importa eso -acomodaba sus corbatas- solo que no me gusta verte enojada eso te hace daño.

Es que me da coraje que tú me quieras tener todo el día sin hacer nada eso me aburre mucho y siento que así cada vez subo mas de peso mírame, en estos dos meses ya he subido cinco kilos -se veía preocupada- me voy a poner como una bola y tu ya no me vas a querer -Remus sonrió- no te rías o te pego -lo señalaba amenazadoramente-.

Dora estas embarazada, es lógico que vas a subir de peso tienes que alimentarte por dos.

Tonks empezó a hacer pucheros de resentida se cruzo de brazos se sentó en la cama y se puso a llorar.

Ves como ya no me quieres -sollozaba- me llamaste Dora y no mi amor, me dijiste que era una tonta y una tragona.

Pero si yo no te he dicho eso -la miraba con el ceño fruncido, ella estaba cada vez peor con esos cambios de humor y el ya no sabía que hacer-.

Si lo dijiste.

Ya está bien perdóname mi amor.

No me pidas perdón por todo -se levanto de la cama- y ya no me digas mi amor así obligado no quiero -se metió al baño-.

Y ahora que dije de malo.

Remus rascaba su cabeza en completa desesperación Tonks le saco la lengua y le cerró la puerta en la cara.

Dora por favor -tocaba la puerta pero ella no abría- te ves muy linda y sexy así como estas y a mí me sigues gustando mucho.

Entonces porque no me has hecho el amor en estos días?.

Pero si te lo he pedido y tú no has querido porque no has estado de ánimo.

Igual no tienes disculpa debiste de insistir no siempre cuando te digo no, es no.

Remus giro sus ojos y sonreía mientras movía su cabeza de un lado a otro.

Ya sal de ahí mi amor hoy es nuestro ultimo día juntos mañana ya me voy -insistió e insistió pero ella no abría, se resigno y fue a terminar de empacar-.

Después de media hora Tonks salió del baño y Remus la esperaba sentado a la orilla de la cama.

Voy a preparar el almuerzo… YO… no tú por lo menos hoy déjame hacer algo.

Está bien pero…

Pero que?, no me vas a decir que por eso voy a ponerme en peligro -lo miraba con ganas de hacerle un berrinche-.

No -sonrió- no es eso -se acerco a ella- no te enojes conmigo por favor no quisiera irme y que tú te quedaras disgustada por una tontería -la abrazo por la cintura- si yo te cuido, te consiento y te protejo es porque te amo y eres importante para mí; no quisiera que por una irresponsabilidad mía les pase algo malo a ti o al bebé, yo no podría vivir sin ustedes… se que a veces me pongo paranoico pero entiéndeme voy a ser papá por primera vez -sonrió-.

Vamos a ser papas primerizos -le sonrió y cariñosamente rodeo su cuello con sus manos- y yo soy la que más miedo tengo… en especial al momento del parto, pero mi emoción de ver a mi bebé conmigo entre mis brazos puede más que el temor y yo… lo amo tanto como tu así que tranquilo que no va a pasar nada -le dio un beso en los labios- yo si soy responsable cuando me lo propongo o no te has dado cuenta que en estos últimos meses no me he tropezado ni caído ni una sola vez -Remus sonrió- eso se llama instinto de protección maternal… y yo no estoy enojada contigo si lo estuviera no te haría esto -beso muy suave y despacio su labio inferior- se lo mucho que te gusta -le susurraba entre besos- me perdonas por haberme negado a estar contigo en estos días?.

De ahora en adelante sabré insistir más -sonreía-.

Entonces yo me pondré más difícil.

No ya no apiádate de mi -ponía cara de inocencia-.

Tonks sonreía muy divertida viéndolo así.

Pero ahora no -se separo un poco de el- tenemos que llegar puntual a la fiestita de Matilda y es a las dos de la tarde y apenas -miro su reloj- si tenemos tiempo de preparar el almuerzo e ir a comprar el regalo.

Remus sonrió y asintió con la cabeza.

Pero esta noche prometo que será nuestra -lo beso por última vez y bajo a la cocina-.

Remus se encontraba de pie recostado sobre la puerta del baño observando con una sonrisa de medio lado a su esposa sacar toda su ropa del closet sin decidirse por una; la cama estaba completamente llena de vestidos, blusas, pantalones, faldas que ella se ponía y se sacaba desilusionada al comienzo pero ahora ya estaba enojada.

Odio esta ropa, ya nada me queda bien -tiraba una blusa al suelo y su cabello se estaba enrojeciendo-.

Remus se acerco muy despacio.

Pruébate esta -le extendía una blusa-

Ya me la probé y no me queda me hace ver gorda y se me ve fea la barriga -tenia fruncido el entrecejo- y por mi vientre abultado ningún pantalón y ninguna falda me cierra -bufo enojada- por mi culpa vamos a llegar tarde.

Y este que tal -le extendía un vestido de tiras con un escote discreto en color blanco con flores azules bordadas, era bastante fresco y liviano para la tarde y lo mejor de todo no era ceñido al cuerpo; de la parte del busto hacia abajo era acampanado.

Bueno -se alzo de hombros no estaba tan convencida- parece que no tengo más opción -cogió el vestido y se metió al baño a cambiarse-.

Remuscon santa paciencia se encargo de ordenar todo el desorden que había hecho.

Me veo bien -tímidamente salía del baño-.

Si mi amor estas hermosa.

No me veo gorda -se miraba frente al espejo- mira mis caderas están más anchas.

Esas preguntas de todos los días ya estaban empezando a marearlo y no se quería imaginar cómo sería en un séptimo u octavo mes de embarazo

Mi amor -se paro detrás de ella frente al espejo- te ves preciosa -le dio un beso en el hombro- nuestro bebé te embellece aun más -acariciaba su vientre- ya no reniegues por favor que hoy te comprare lindos conjuntos para el embarazo así ya no sufrirás cada vez que te veas frente al espejo y nada te quede.

Entonces si me veo gorda y horrible.

Ven -la aparto del espejo y la abrazo frente a él- si sigues sintiéndote así antes de irme voy a eliminar todos los espejos de la casa no quiero que te me deprimas cada mañana, cada vez que te veas en uno… tu me gustas mucho tengas el aspecto que tengas.

Y que aspecto tengo ahora? -pregunto con temor- se sincero por favor.

Uhm pues veamos que te puedo decir -le hizo dar una vuelta- el de una mujer divinamente hermosa y celestial que brilla con luz propia y su embarazo la hace ver como una diosa -sonrió- su bella barriguita representa el más grande símbolo de amor puro -Tonks sonrió tiernamente y lo abrazo- y para terminar te ves extremadamente seductora haciendo volar mi imaginación hacia mas allá de los límites permitidos por la moral -sonrío muy divertido-.

Entonces vámonos de una vez porque sino, no vamos a llegar a la hora y Sirius nos mata si nos perdemos la fiestita de su nena consentida.

Si pero no pensaras ir así verdad -señalaba su cabello-.

Cómo… que tiene mi cabello?.

Mírate en el espejo… lo tienes de color azul.

Tonks sonrió al vérselo.

Es que no sé que me pasa pero desde esta semana se me ha puesto de ese color sin yo decidirlo.

Si quieres puedes dejártelo te combina con el vestido -la tomaba de la mano-.

No, de seguro en el cumpleaños de Matilda la mayoría de los invitados serán niños y padres muggles -sonrió- imagina que pensaran si me ven llegar así -bajaban las escaleras-.

Que eres original -ambos soltaron una risita-.

Si como no, muuuuy original -era irónica-.

Esta muy bonita toda la ropa que me compraste mi amor -caminaban tomados de la mano por el Callejón Diagon- no sabía que existían modelos tan lindos.

Contigo se ven lindos -sonreía- mes a mes te iré comprando ropa nueva conforme tu pancita vaya creciendo.

Ok mi amor -se recostó sobre su brazo- pero la próxima vez compremos en las tiendas muggles ahí también deben de haber lindos modelos.

Como desees -sonrió- con tal de verte sonreír, hago lo que me pidas.

Tonks le regalo una radiante sonrisa.

Ahora vamos por el regalo de Matilda ¿Cómo que se te ocurre que le podríamos comprar?.

Un libro, ya sabemos lo mucho que le gusta leer.

Buena idea vamos a Flourish y Blotts allí encontraremos uno interesante para ella.

Crees que sea aconsejable llevarle… de esos libros, ya sabes las normas.

Sirius ya se encargo de eso en el Ministerio ya están enterados de su familia así que no hay inconvenientes -sonrió- tan feliz y orgulloso que se lo ve al hablar de ellas.

Oye mi amor tú crees que Matilda sea…

Una bruja?.

Si.

Bueno existe la posibilidad pero según lo que me conto hace unos días, la niña aun no demuestra ese tipo de habilidades especiales.

Y él, que piensa al respecto?.

Para el siempre será su hija sin importarle nada pero sé que muy en el fondo de su corazón él desea que ella pertenezca a nuestro lado y yo estoy segura que así será; es una Black -sonrió-.

Fuimos por un libro y terminamos comprándole dos -salían de la librería muy animados-.

Ojala y le gusten.

Le van a gustar despreocúpate, a que niño no le va a interesar leer sobre criaturas mágicas y los famosos cuentos de Beedle el Bardo.

En eso tienes razón.

Mi amor -tocaba su vientre- comprémosle algo al bebé para que no se resienta -sonreía infantilmente- se le han comprado regalos a todos menos a él y bueno a ti tampoco.

A mí no me hace falta nada, yo estoy bien así como estoy y con lo que tengo.

Tonks se acerco y le dio un beso.

Deja de ser tan humilde también debes de consentirte un poquito pero bueno de eso me encargo yo, se que te hacen faltan camisas nuevas así que con mi siguiente sueldo te las compro.

No gastes ese dinero innecesariamente en mi, con las que tengo son suficientes están bien cuidadas y se ven como nuevas.

Se ven pero no son nuevas; el mejor maestro de Defensa Contra las Artes Oscuras y jefe de la casa Gryffindor debe de estar muy bien presentable así que no trates de convencerme yo gano ese dinero con mi trabajo y quiero gastarlo con las personas que más amo… tu y mi hijo.

Remus sonrió.

Nunca podre dejar de amarte.

Mas te vale -fingía enojo-.

Cada día que pasa me enamoras más -la beso- entremos a la tienda de Madame Malkin vamos a comprarle su primer túnica al bebé, la que lucirá el día que sea presentado formalmente a la familia y amigos-los ojos de Remus brillaban de emoción-.

Tonks lo abrazo y entro a la tienda halándolo del brazo.

Se aparecieron tres cuadras antes de la casa de Amelia para llegar caminando y no levantar sospechas.

Están preciosas las dos túnicas, ya quiero que nazca para poder ponérsela.

Como no sabemos aun el sexo del bebé compraremos siempre en dos opciones.

No será por mucho tiempo mi amor dentro de unos meses más me hare la ecografía y saldremos de la ansiedad que tenemos por saber si es niño o niña o… si es más de uno -sonrió divertidamente- no te gustaría tener mellizos?; te imaginas dos retoñitos diciéndote papá al mismo tiempo.

Remus sonrió.

Si son dos me encantaría que fueran niñas, idénticas a ti en todo.

No, pobre de ti te volveríamos loco entre las tres -reía a carcajadas- suficiente con una… pero no creo que sean dos yo solo siento los latidos de un solo corazoncito, así que por ahora solo tendrás un bebé.

Por ahora porque en cuanto se pueda encargaremos a sus hermanitos -le guiño un ojo-.

Yo gustosa colaboro en aquella noble labor -sonreía pícaramente-.

El jardín de la casa estaba hermosamente decorado con globos de muchos colores; debajo de una gran carpa estaban las mesas para los niños invitados con manteles en color fucsia y en cuyo centro resaltaban los arreglos florales, las sillas estaban decoradas con un enorme lazo color morado amarrados en el centro con un adorno de muñequitas… en otra carpa estaba la mesa de bocaditos; era la más grande y estaba repleta de manjares deliciosos y una enorme torta de la hello Kitty… todos los niños estaban disfrazados.

Sobrinita querida, amigo -los abrazo- pensé que ya no venían, la invitación decía dos de la tarde no tres y media.

Lo siento tío pero se nos fue el tiempo en compras -se veía algo apenada-.

Pero lo importante es que ya estamos aquí -sonreía-.

Amelia se acerco a ellos con una gran sonrisa.

Hermanita-le dio un beso en la mejilla y acaricio su pancita- que linda que estas y ese bebé creciendo saludablemente.

Si, -sonrió- te quiero hermanita y tú también estas cada vez más linda el noviazgo te ha sentado muy bien -los miraba a ella y a su tío muy sospechosamente-.

Remus que alegría verlo -se acerco y le dio un beso en la mejilla-.

La alegría es mía.

Vengan vamos a sentarnos a nuestra mesa -Sirius abrazo a Amelia por la cintura y empezó a caminar a lado de Remus y Tonks-.

Y donde está la cumpleañera, para entregarle su regalo.

Por ahí anda jugando con los amiguitos pero ya te la llamo.

Ah, no, déjala que se divierta -se sentaban en una de las mesas- les quedo muy linda la decoración.

Todo fue hecho por las mágicas manos de mi Amelia… ella es un ángel con estas cosas.

Sirius tenía cara de adolescente enamorado contemplando a la mamá de su hija.

Uy, tío cierra la boca que baboso que te ves ¿hermanita que le has dado?.

Amelia no contesto solo sonrió.

Tía Tonks, tío Remus -Matilda corría hacia ellos luciendo su disfraz de hada en color blanco con estrellas plateadas y una tiara de princesa sobre su cabecita-.

Feliz cumpleaños mi cielo, que linda que estas -le daba un fuerte abrazo y un cálido beso en la mejilla- eres el hada más hermosa que yo haya visto en toda mi vida -le sonreía-.

Gracias tía tú también estas muy linda -le regalaba una amplia sonrisa-.

Y para mí no hay nada de parte de esta bella damita.

Matilda se lanzo a sus brazos y le dio un enorme beso.

Felices siete añitos mi amor -le entregaba su regalo- esto es de parte de mi esposa y mío.

Esperamos que lo disfrutes mucho.

Matilda abría la fundita de regalo con mucha emoción y saco los dos libros.

Que genial -su mirada era única al ver la portada del libro de Criaturas Mágicas; se movían las fotografías- wow esto sí que es un libro, gracias -les dio un beso a cada uno- me los voy a leer ya.

No hija espera con este tipo de libros tienes que tener cuidado -susurro- alguien puede verlos como cosa "rara".

Si papá lo sé y no te preocupes que tendré mucho cuidado -cogió sus libros y se fue corriendo-.

Voy a traerles un platillo con bocaditos y dulces.

Voy contigo hermanita quiero ver más de cerca esa hermosa mesa arreglada.

Bueno vamos despacio sin hacer mucho esfuerzo.

Ay no, si vas a estar igual que Remus con sus exagerados cuidados mejor me quedo -se cruzo de brazos-.

Si, exagero y que? -sonreía- eres mi hermana y estas esperando a mi futuro sobrino y ahijado así que nada de berrinches conmigo yo soy mayor que tu así que me obedeces y te cuidas -termino en actitud mandona-.

Bien dicho mi amorcito -se burlaba de su sobrina-.

Tú cállate tío -le saco la lengua y hacia un puchero de resentida- yo a veces siento que ustedes quieren más al bebé que a mí porque desde que estoy embarazada me cuidan más que antes.

Eso es mentira mi amor yo siempre te he cuidado pero ahora tengo que hacerlo por los dos.

Me consta, lunático siempre te ha cuidado desde que te conoció y antes de que se hicieran novios.

Tonks se sentó nuevamente en su silla.

De aquí no me muevo entonces -les giro el rostro en señal de enojo-.

Deja de actuar como una chiquilla -la tomo de la mano- vamos por los dulces que estoy segura que te mueres de ganas por comerlos.

No quiero -se soltó de su mano-.

Ya Nymph no me obligues a utilizar mis métodos de convencimiento -Tonks no decía nada ni siquiera la miraba- hermanita… que infantil que eres.

No insista Amelia que cuando ella se pone así solo hay que tenerle paciencia -la abrazo- y llenarla de besos -le dio uno en la mejilla- y consentirla mucho -acariciaba su cabello, Tonks sonrió levemente- ve a lo que me refiero.

Amelia sonrió y le extendió la mano una vez más y esta vez sí fue aceptada.

Y como te va amigo con lo del embarazo -sonreía maliciosamente-

Bien, muy bien es una maravillosa experiencia.

Yo no me refiero a esosino a otros cambios porque según pude apreciar ahora no la tienes nada fácil -no podía reprimir su sonrisita burlona-.

No te burles que no es nada gracioso cuando te toca experimentarlo a diario.

¿Qué mi sobrinita consentida te está haciendo padecer?.

Un poquito -sonrió- pero son sus constantes cambios de humor los que me tienen mal, hay días en los que amanece de lo más feliz y sonriente y de pronto se enoja por cualquier cosa luego viene el llanto y la tristeza y termina desquitándose conmigo; yo ya no sé ni que decir ni cómo actuar porque siempre termino empeorándolo todo… hace unas semanas dejo de hablarme porque yo no la deje ordenar la biblioteca y durante esos días a propósito desordenaba y dejaba todo tirado en el suelo para que yo lo recogiera y un día me toco dormir en el suelo porque me negué a comer con ella uno de sus antojos, es que ya no podía comer más estaba lleno y ella insistía para que comiera sus galletas con limón, ají y mayonesa y un batido de aguacate con leche -ponía cara de asco-.

¡¿Qué?! -Sirius tenía cara de incrédulo-.

Si, y mejor ni te cuento que otras cosa más he tenido que comer en estos últimos meses -sonrió- a Dora le ha dado por probar sabores nuevos y experimentar con platillos, yo extraño mucho las comidas de antes y cuando yo cocino ella se enoja y se resiente conmigo.

Amigo -le daba palmadas en la espalda- te compadezco.

Pero también tengo mis recompensas de vez en cuando, no siempre Dora esta de mal genio y la ilusión que me da al saber que todos estos momentos raros -sonrió- son por la pronta llegada de mi hijo, lo valen.

De que tanto hablan ustedes dos?.

Tonks llegaba a la mesa con un plato enorme lleno de dulces y bocaditos.

De lo bella que te has puesto sobrinita -sonreía-.

Gracias por el cumplido tío -le daba de comer en la boca a Remus-.

Y Amelia donde esta?, porque no vino contigo.

Ya tío, déjala respirar un minuto sin ti que no se va a perder que afán, que necesidad de estar juntos -se burlaba de él- fue a darles gaseosas a los niños.

Voy a ayudarla entonces -se paro y se fue dejando muy entretenidos a Remus y a Tonks con los bocaditos-.

En que te ayudo mi amor -la besaba detrás de la oreja-.

Ve por la niña que no la veo y ya mismo tiene que apagar las velitas de su pastel.

No quieres que te ayude primero con esto.

No cielo -acaricio su mejilla izquierda- ya tengo experiencia en esto -sonrió- ve por nuestra hija.

Está bien -le dio un beso robado- te amo -le guiño un ojo-.

Busco a Matilda en el grupo de niños que jugaban por el jardín pero no la vio, fue hacia el patio trasero y allí la encontró escondida detrás de unos arbustos leyendo sus libros.

Princesa que haces aquí, escondida de todos -se sentó a su lado-.

Estoy leyendo papi y me vine acá para que no vean mis magníficos y "raros" libros -sonrió-.

Mamá te esta buscando para que partas el pastel mi amor -la tomaba en su brazos-

¡¡¡Matilda tu fiesta apesta!!! -se escucho gritar a un niño detrás de ellos-.

Sirius giro su rostro de inmediato y en cuanto vio al niño que estaba disfrazado de pirata frunció el entrecejo.

Oye niño que a ti no te han enseñado a ser educado.

Y quien eres tu vejete… su padre.

Pero ve este mocoso malcriado como te atreves a llamarme así -se disponía a ir hacia él pero Matilda lo tomo de la mano-.

Tranquilo papá no le hagas caso.

No, es que tiene que aprender a respetar y ser educado y más aun si se trata de una linda niña y sí, -se dirigía al niño- SOY SU PADRE y hoy te enseñare que es lo que se ganan los mocosos malcriados que molestan a mi hija.

Uy, mira como tiemblo -se burlaba de Sirius- nos vemos mañana en clases Elviruja y allí no va a estar tu papito para defenderte -salió corriendo y Sirius iba a hacer lo mismo pero Matilda se lo impidió-.

Deja papá no vale la pena.

Mi amor como no si te acaba de amenazar -empuño sus manos- tengo ganas de darle sus buenas nalgadas a ese pequeño engendro… ¿mi amor él te hace la vida imposible en la escuela?, es un abusón?.

Papá el pastel, vamos -lo tomo de la manos y empezaba a caminar-.

Hija responde a mi pregunta y no me cambies de tema.

Papi hoy es mi cumpleaños, el primero que lo celebro a tu lado y no quiero que me la arruinen ni Peter Mouschi ni nadie.

Ahhh, con que así se llama el engendrito, no voy a olvidar ese nombre.

Estuvo muy bonita la fiesta de Matilda todo estuvo delicioso, la comida, los bocaditos el pastel… sobre todo el pastel -sonreía mientras comía un gran pedazo que llevaba en sus manos-.

Si mi amor todo estuvo perfecto.

Remus la miraba con preocupación había comido mucho durante la fiesta y aun lo seguía haciendo mientras caminaban.

Porque mejor no guardamos ese pedazo de pastel para mañana.

Tonks hizo un puchero de desilusión.

Es que esta delicioso pero bueno -lamio el ultimo poquito que tenía en su cuchara- cuando nuestros hijos cumplan añitos les haremos fiestitas así de lindas ¿verdad?.

Remus sonrió mientras la abrazaba para poder desaparecerse juntos.

Quieres que te prepare algo de cenar, tienes hambre?.

No mi amor yo estoy más que satisfecho… y tú? -la miraba con duda-.

Tonks bajo la mirada y sonreía.

Pues yo si tengo hambre, tengo ganas de comer pollo asado con papas fritas ¿a ti no se te antoja?.

A mí no pero si tu quieres -alzo cariñosamente su rostro- te acompaño.

Te quiero -le dio un beso-.

Yo me encargo de las papas.

Y yo del pollo.

Ambos sonrieron.

Cinco horas después…

Mi amor tomate esto, es un té aromático te hará sentir mejor.

Remus se sentaba en la cama a lado de ella y acariciaba sus brazos.

Odio a esas malditas papas con pollo que me hicieron daño -se encontraba sobre la cama en forma de un ovillo y apretaba fuertemente su estomago-.

Es que comiste demasiado y por eso te dio una indigestión -Tonks se quejaba levemente de sus retorcijones en el estomago- yo te dije que no comieras mas pero no me hiciste caso.

Ya Remus no me regañes más -ponía cara de disculpa y su voz se oía lenta y fatigada- tenia antojos y estaban buenas.

Ven, siéntate para que te tomes el té caliente.

Ay no, ya no quiero nada -se levantaba lentamente- te juro que no volveré a comer nun… -las facciones de su rostro cambiaron puso ambas manos sobre su boca y salió corriendo de la cama hacia el baño-.

Después de un largo rato salió más pálida y demacrada que antes; Remus la esperaba con unos abrigos.

A dónde vas? -caminaba muy despacio-.

Nos vamos a San Mungo estas muy mal y me preocupas ya van a ser la una de la mañana y cada vez te pones peor.

Te irás tú porque yo no pienso moverme de aquí -se tendió sobre la cama como si fuera una muñeca de trapo- ahorita lo que menos quiero es ir a ser revisada como un pedazo de carne por un montón de sanadores y medimagos.

Dora no te pongas con esa actitud.

Que actitud Remus que actitud.

Pues esa que tienes de niña malcriada -se acercaba para levantarla-.

Ni se te ocurra cargarme porque yo de aquí no me muevo -se agarro de las sabanas como si fuera un gato- ya se me va a pasar deja de ser tan alarmista y paranoico, mejor ven acuéstate conmigo y abrázame esta es nuestra última noche juntos de aquí no volveré a verte en días -Remus la miraba con mucha seriedad- ya mi amor no te enojes conmigo por favor -sonrió levemente- a chocotín no le va a gustar sentir a su papá disgustado con su mamá… ven -le extendía una de sus manos- abrázame.

Remus dejo los abrigos sobre un lado de la cama y se sentó a su lado e inmediatamente ella recostó su cabeza sobre sus piernas.

Mi amor hazme caso -acariciaba su cabello de color azul- vamos a San Mungo, hazlo por nuestro bebé.

No me chantajees así no es justo.

Entonces vamos ¿sí?.

Es que no quiero -se dormitaba al sentir sus caricias- ya se me va a pasar.

De verdad que contigo no se puede -se oía frustrado-.

Pero así terca y todo me amas verdad?.

Eres la terca más linda sería imposible no amarte -sonreía- así fue como me convenciste.

Yo siempre obtengo lo que quiero y tú fuiste el más claro ejemplo de eso -se inclino un poco para darle un beso pero las nauseas llegaron y una vez mas fue a parar al baño-.

Remus no espero más y solicito ayuda.

Envié un patronus a tus padres.

¡¡¡¿Qué?... y porque hiciste eso!!!, no ahora voy a tener a mi madre regañándome y a mi padre desesperado… no debiste hacerlo.

Pero estas mal no dejas de vomitar y no quieres ir al hospital… entonces que hago yo, dime te dejo morir por deshidratación aquí.

No seas un exagerado que eso no va a pasar.

¡¡¡Estoy desesperado!!!.

Se escucharon pasos y voces subir por las escaleras.

Deben ser tus padres voy a abrirles.

¡¡¡De una vez te digo que así venga toda la orden a querer llevarme yo de aquí no me muevo!!!.

Sus padres aparecían frente a ella con sus pijamas de dormir aun puestas y con cara de susto y preocupación.

Hija -su madre se lanzo a abrazarla- mi amor que te pasa -la llenaba de besos- donde te duele -la revisaba por todas partes-.

Estoy bien mamá -decía en voz cansina-.

Remus -Ted lo saludo con un apretón de manos y un abrazo de medio lado luego se acerco a su hija y le dio un beso y un abrazo- como estas mi amor?.

Hola papá.

Remus nos envió un patronus diciéndonos que estabas mal y que no quieres ir a San Mungo.

Si es cierto y no pienso ir -respondió de lo más tranquila y se fue a sentar a la cama- por gusto alarmas a mis padres así -se dirigía enojada a Remus- simplemente me cayó mal lo que comí y nada más no veo el motivo para tanto ajetreo.

Andrómeda se fue a sentar frente a ella.

Y el bebé… -tímidamente intento tocar su vientre-

Está bien, mi hijo está bien -acaricio su pancita con ambas manos- la que está un poquito indispuesta es su mamá -sonreía levemente dirigiéndose a su bebé-.

Porque no quieres ir al sanador mi amor.

Porque no papá, no es necesario con reposo y algo se sueño seguramente mejorare.

Ted ve a la casa por el botiquín de pociones para emergencia.

No es necesario señora Andrómeda aquí también tenemos uno.

Remus -sonrió levemente- no se ofenda pero ninguno es más completo que el mío.

Es verdad mi esposa es muy preocupada en eso siempre tiene todo tipo de pociones… ya regreso -Ted desapareció al instante-.

Que fue lo que comiste hija -le sonreía amablemente-.

Que fue lo que no comió señora esa sería la pregunta adecuada -molestaba a su esposa con su risita burlona-.

No molestes -le hacia un puchero pero no pudo evitar unirse a la diversión-.

Entre los dos le contaron a Andrómeda todo lo que había pasado en el cumpleaños de Matilda y luego en casa… la cantidad de comida excesiva que ese día le había dado por probar a su hija y por primera vez las diferencias entre ellos habían desaparecido en ese momento y estaban juntos riéndose muy animadamente entre los tres.

Con razón te indigestaste, no hagas eso otro día por favor -sonreía un poco pero no dejaba de mirarla preocupada-.

Es que… -bajo la mirada sonrojada- todo estaba apetecible y tenía hambre me dieron antojos.

Entiendo lo de los antojos es normal en tu estado pero debes tener más cuidado.

Ya, no me lo repitan más que parecen discos rayados.

Ted llego en ese instante y de inmediato Andrómeda tomo su enorme kit de pociones.

Gracias amor -le dio un beso en la mejilla a su esposo- ahora pueden esperar afuera -miraba a Ted y a Remus, ambos aceptaron y bajaron a la sala-.

Andrómeda buscaba rápidamente entre sus cosas la poción para la indigestión y Tonks la miraba con una leve sonrisa dibujada en su rostro recordaba aquella atenciones de cuando era niña mientras se acomodaba en la cama.

Toma hija con esto te sentirás mejor en cuestión de minutos pero debes tomártela toda.

Ay no mamá huele horrible -ponía cara de disgusto-.

Lo siento hija pero tienes que hacerlo -le extendía una botellita que contenía un liquido espeso de color negro- no pienses en que huele mal solo cierra los ojos y bébela rápido.

Está bien -la cogió de mala gana y mientras apretaba sus ojos contaba- uno… dos… y… tres -se bebió todo de un solo sorbo- iug, aagg -sacaba la lengua en señal de desagrado y hacia unos gestos muy graciosos con los que su mamá sonreía- que asqueroso esto sabe a lodo podrido de pantano, dame agua por favor.

Andrómeda soltó una pequeña carcajada mientras se acercaba a la mesita de noche donde había una jarra con agua.

Y tu como conoces el sabor a lodo podrido de pantano.

No lo conozco pero estoy segura que sabe como esto -se limpiaba la lengua con la mano-.

No dramatices las cosas mi amor -le extendía el vaso con agua- sino quieres volver a probarla tienes que medirte más en la cantidad de lo que comes.

Claro eso dile a tu nieto y haz que lo entienda -hacia un puchero- porque es él, el que pone a su mamá con estos antojos -le hablaba a su vientre- pero no hay que negar que nos dimos un delicioso festín ¿no es así mi amor? -sonrió y con su mano derecha coloco un beso imaginario sobre su vientre- te amo mi bebé comeloncito.

A Andrómeda le dio tanta ternura y emoción ver a su hija hacer eso que no pudo reprimir unas lágrimas.

Ya te sientes mejor?.

Tonks alzo la mirada y vio como disimuladamente su mamá se secaba unas lágrimas.

Si mamá ya desapareció la llenura que sentía y las nauseas también.

Voy a prepararte un té caliente para que te relajes y duermas mucho mejor.

Gracias mamá pero no es necesario que te tomes tantas molestias.

No son molestias hija -salía de la habitación-.

Mamá… puedes decirle a Remus que venga?.

Andrómeda movió afirmativamente su cabeza.

Gracias.

Remus no demoro ni tres minutos en subir y entrar a la habitación.

Mi amor como te sientes?.

Bien -le sonreía y le extendía las manos para que se sentara a su lado- abrázame y dime que amas.

Remus sonrió y la abrazo fuertemente.

Te amo mi vida.

Te voy a extrañar -se acurrucaba en su pecho- te vamos a extrañar.

Y yo a ustedes -beso sus cabellos de color azul- prométeme que te vas cuidar y cualquier cosa que sientas por mínima que sea me envías un mensaje.

Si mi amor te lo prometo.

Y otra cosa -sonrió-.

Dime.

Prométeme que en las noches iras a dormir a casa de tus padres, no quiero que estés sola.

Pero yo quiero estar aquí… en mi casa.

Pero cuando yo este, sola te lo prohíbo.

Hey -lo empujo- tu a mi no me prohíbes nada sabes que a mí no me gustan los mandones.

No es por ser mandón mi amor es porque quiero que estés protegida y cuidada… tu y el bebé ante cualquier cosa.

Pero yo puedo cuidarme sola.

Dora… -la miraba implorante- hazlo por mí, para que este más tranquilo.

Está bien -bajo la mirada- te prometo que en las noches iré a dormir a casa de mis padres pero en cuanto tú llegues me vengo contigo a nuestra casa.

Remus sonrió.

Yo mismo iré por ti.

Tonks lo abrazo y le dio un suave beso.

Te amo.

No más que yo -la beso con mucha entrega y adoración-.

Andrómeda entraba a la habitación con una humeante taza de té y al ver que interrumpía se incomodo un poco.

Lo siento no quise interrumpir.

No se preocupe.

Remus se veía apenado con su suegra y se levanto de la cama nerviosamente que casi cae de ella, Tonks se burlaba de él viéndolo así.

Tomate esto hija te ayudara a relajarte.

Gracias mamá y mi papá?.

Aquí estoy -asomaba la cabeza por la puerta- que susto que nos has dado hija ya Remus me conto todo -sonreía- vamos a tener que cuidarte mas.

Entre ustedes tres y Sirius y Amelia me van a enloquecer…-sonreía y movía su cabeza de un lado a otro- no estoy enferma ni me voy a morir no sean unos exagerados sobreprotectores; ves Remus lo que provocas ahora tendré a más personas sobre mi vigilándome todo el tiempo ya solo te falta avisar a Kingsley en el Ministerio y a Molly en la madriguera para que completes un cuartel.

Cierto me había olvidado de ellos -sonreía divertido- en la mañana les envió un mensaje para que te estén cuidando también y estoy seguro de que no se negaran.

¡¡¡Noooooo, etas loco!!!, no más Remus, no soy una niña para que me esté cuidando todo el mundo yo solo estoy em-ba-ra-za-da.

Y eso es suficiente para mí.

Y para mí.

Y para mí.

Y para todos los demás que te cuidaremos.

Tonks bufo y se recostó en la cabecera de la cama.

Por Merlín, si así están ahora no me quiero imaginar cuando el bebé quiera nacer.

Andrómeda y Ted sonrieron en conjunto pero Remus se quedo pensativo y preocupado con cara de miedo, no se había puesto a pensar en ese momento y ahora que lo hacia una sensación de nerviosismo recorría su cuerpo.

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Bueno hasta aquí llego el capítulo de hoy espero que les haya gustado = )

Nota: Disculparan cualquier falta de ortografía.

Los quiere

= )  Naty  = )