Tituladas 16.2% · 32,298 de 199,415 descubiertas
Rescatado 61.5% · 57,949 de 94,296 páginas identificadas · 57,939/58,568 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 40490 · de

Historia 40490 — capítulo 19

Hola = )

Ya regrese espero no haberme demorado mucho = )

Este capítulo es único y exclusivamente de la familia Black Thompsom se que extrañaremos a Remus y a Tonks = ( pero decidí darles vacaciones por hoy jejeje… es que hablaron conmigo y me pidieron de favor que les diera un poquito más de intimidad es que dicen que con tantos ojos sobre ellos ya no pueden hacer ciertas cosas y ya están fastidiados de que solo se la pasen interrumpiendo e interrumpiendo jijiji pero prometieron que en el siguiente ya estarán con todas las energías y predispuestos a brindarles escenas lindas como las que a ustedes les gusta y a la narradora le encanta jejeje

Muchísimas gracias a todos por sus lindas palabras en el capítulo anterior =) se los agradezco muchísimo.

♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥

Pasa -Amelia le abría la puerta a Sirius- siéntate por favor -se veía apurada poniéndose la cofia sobre la cabeza- lo siento pero estoy algo apurada, me levante tarde -sonrió- no escuche el despertador; Matilda aun duerme -Sirius la miraba sin articular palabra pues ella no le daba tiempo- aquí está la lista con los números de emergencia por si sucede algo y el que está con resaltador es el mío… no dudes en llamarme -lo miro fijamente por un momento- confió en ti.

Sirius le sonrió.

Buenos días mi amor -le dio un beso en la boca- no me dejas ni siquiera saludarte como es debido -volvió a darle otro beso-.

Estoy apurada por favor déjame ir -se zafaba de sus brazos- voy a llegar más tarde y tendré problemas.

Pero si un beso no te quita mucho tiempo.

Si conocieras a nuestra jefa de área me entenderías -sonrió-.

A mí no me importa tu jefa solo tú y si se atreve a hacerte o decirte algo me dices y yo me encargo de…

Nada de yo me encargo de -lo miraba con severidad- tu no harás nada de nada en contra de nadie ya sabes que yo estoy en contra de toda violencia.

Está bien, está bien lo que tu digas pero… por favor dame otro beso como el de anoche -sonrió- me gusto muchísimo que quiero repetir es que me encanto, me fascino no pude dormir el resto de la noche por la emoción.

Amelia sonrió algo apenada se acerco y le dio un pequeño beso.

Ya déjame ir por favor.

Sirius sonrió y la soltó de sus manos.

A que hora regresas?.

A las siete termina mi guardia.

Hoy quedamos en hablar con mi hija sobre todo lo de que yo soy su papá.

Si, no te preocupes que apenas salga vengo para la casa y hablamos con nuestra hija… -sonrió- que por cierto tienes que llevarla a su clase de ballet de tres a cinco de la tarde.

De que? -tenía un gran signo de interrogación dibujada en su frente, no tenía ni ideas de que era eso-.

Amelia se burlaba de su cara.

Tienes que llevarla a la academia de ballet, en la lista que te di esta anotada en la parte de atrás la dirección; es de tres a cinco no te olvides tienes que llevarla puntual esas clases son muy importantes para Matilda -le dio un último beso- adiós nos vemos en la noche, le das muchos besos de mi parte a mi niña bella… te quiero -fue lo último que dijo antes de salir-.

Y yo te amo.

Sirius no terminaba de entender que era eso del ballet… ¿Qué diantres era eso? Se preguntaba en su interior; guardo la nota en uno de sus bolsillos y fue a darle los buenos días a su pequeña hija… abrió la puerta de su habitación y la vio dormir, se acerco muy despacio sin hacer ruido se sentó a un lado de la cama y acariciaba dulcemente su cabello mientras sonreía lleno de felicidad.

Buenos días mi princesa -la saludo con ternura al verla abrir sus ojos-.

Buenos días -sonrió- y mi mamá?.

Ya se fue a trabajar pero te dejo muchos besos.

Uhm… me los das tu?.

Que cosa?.

Los besos que me dejo mi mamá; ella siempre me levanta de la cama con uno.

Claro que si -muy sonriente se acerco y le dio un gran beso en la frente-.

Matilda se abrazo a su cuello.

Gracias, te quiero -lo beso en la mejilla- te vas a quedar conmigo todo el día?.

Si, hasta que Amelia regrese.

Que bien, tenemos todo el día para nosotros, la vamos a pasar genial.

Sirius sonrió.

Por supuesto que sí pero primero -toco su nariz- a desayunar.

Tu vas a prepara el desayuno? -lo miraba con desconcierto-.

Si.

De verdad?.

Sí, porque te sorprende?.

Como ayer dijeron que…

Ah, -soltó una carcajada- no te preocupes que ahí veo lo que hago pero jamás dejare morir de hambre a mi princesa.

Te ayudo?, yo sé hacer huevos revueltos solo que mamá no me deja usar la cocina pero con un adulto sí; yo lo preparo y tu lo fríes en la sartén.

Ok, vamos mi bella princesa -le hacia una reverencia invitándola a bajar de la cama-

Tengo pereza de caminar ¿ me llevas cargada en tus brazos hasta la cocina? -sonrió-.

Para mi será un honor -la tomo en sus brazos y ella se aferro a su cuello-.

Hueles muy bien pa… -Sirius la miro algo extrañado- parece que tienes muy buenos gustos en cuanto a perfumes -sonrió algo calmada porque Sirius había dejado de mirarla de esa forma interrogante-.

Gracias por tu apreciación -la sentó sobre el mesón-.

Bueno vamos a necesitar cinco huevos, leche, mantequilla, queso jamón, sal y pimienta.

Ok como ordene la mejor chef del mundo -le guiño un ojo y fue a buscar todo con una gran sonrisa-.

Cuando tuvieron todo listo lo acompañaron con tostadas; fue el mejor desayuno para ambos, era el primero juntos como padre e hija.

Deberías venir a desayunar con nosotros todos los días, mi mamá y yo siempre lo hacemos solas y cuando no lo hago con mi nana la señora Mimtzi -acaricio su mano- tu compañía es agradable, contigo me siento como en familia.

Sirius tomo la manita de su hija entre las suyas.

Prometo que vendré todos los días para ver como están y asegurarme de que no les falte nada… ustedes son muy importantes para mí.

Hoy día quiero hacer muchas cosas contigo, he planeado un día estupendo -se veía radiante de la emoción-.

Ya estoy lista -se ponía un casco sobre la cabeza- para que me enseñes a manejar bicicleta, me puse mis rodilleras, coderas, casco y todo lo necesario para mi seguridad -sonrió- cosas que mi mamá compra para que no me pase nada.

Y comparto ese mismo afán de protección de tu mamá, yo tampoco quiero que te llegue a pasar algo -la esperaba en el jardín con su bicicleta de color lila-.

Vamos hasta el parque -se subió muy sonriente- no me vayas a soltar por favor que me da miedo caerme.

No te preocupes mi amor que no te soltare ni dejare que caigas pero confía más en ti y veras como hoy aprenderás a conducir tu bicicleta.

Practicaron por un par de horas en el parque, Sirius en ningún momento se alejo de ella y con toda la paciencia del mundo lo volvían a intentar una y otra vez pero el temor de Matilda a caer siempre ganaba cuando su padre intentaba soltarla para que manejara sola.

Matilda -se inclino frente a ella- confías en mí -ella movió positivamente su cabeza- entonces si confías en mi porque no me crees cuando te digo que no vas a caer, que yo no dejare que te lastimes -se miraron por unos segundos Sirius acaricio su carita- intentémoslo de nuevo ¿sí?.

Está bien.

Sirius puso su mano izquierda sobre la montura y la derecha sobre un lado del timón de la bicicleta.

Yo te voy a acompañar así por un par de cuadras luego voy a soltar mi mano derecha y tu tomaras el control, no te aferres demasiado a el tómalo con suavidad y no pierdas el control mantenlo en dirección recta fijando tu mirada siempre hacia el frente, a tu objetivo… cuando yo vea que lograste todo esto te voy a soltar pero voy a ir corriendo detrás de ti y prometo cogerte en cuanto vea que estés perdiendo el equilibrio -le sonrió- pedalea todo lo que puedas y siéntete libre mientras lo haces, recuerda -le guiño un ojo- mi varita siempre la llevo conmigo.

Matilda sonrió.

Hagámoslo ya me siento más segura, hoy aprendo porque aprendo -se oía decidida-.

Sirius llevo a cabo lo planeado.

Mi amor te voy a soltar, cualquier cosa frenas… yo voy tras de ti.

Lo hizo más preocupado que su hija… al principio la bicicleta se movía peligrosamente parecía que iba a caer en cualquier momento estaba a punto de agarrarla de nuevo cuando se llevo la sorpresa… su hija se estabilizo y salió manejando como una experta.

Bien hija bien; lo estás haciendo perfecto sigue así -corría a su lado-

¡¡¡MIRA PAPÁ YA PUEDO Y NO ME CAIGO!!!.

Sirius se paralizo de inmediato dejo de correr estaba en shock con sus ojos y boca bien abiertos.

¡¡¡MIRA PAPA MIRA!!! -gritaba mientras daba la vuelta para regresar- ya se manejar bicicleta.

Sirius espero a que este cerca para detenerla.

Matilda que es lo que acabas de decir? -se paro frente a ella-.

Lo siento -bajo la mirada avergonzada- pensé que no te ibas a molestar que te llamara así pero eso es lo que tú eres para mi… mi papá.

Lagrimas salían de los ojos de Sirius… eran de emoción, de alegría, de una felicidad única e incomparables jamás antes sentida por él.

No digas lo siento por favor sino estoy molesto sino que… me desconcerté no me lo esperaba no de esta manera.

Matilda lo miro tímidamente Sirius acaricio su rostro y sonrió anonadado.

Tu sabes que… yo soy tu…

Sí, mi papá… lo sé desde el día que tu y mamá hablaron en casa.

Sirius la toma entre sus brazos y la abrazo fuertemente.

Perdóname mi niña por no haber estado contigo todos estos años, por haberme perdido tu crecimiento, tus alegrías, tus tristezas, tus triunfos, tus sueños… perdóname por favor.

Matilda le dio un beso y le sonrió

Te quiero mucho y estoy feliz de haberte encontrado… siempre te espere yo sabía que tu algún día ibas a venir por nosotras, para llevarnos contigo y no te guardo resentimiento porque tu no sabías que yo existía porque… ¿si lo hubieses sabido no abandonabas a mi mamá verdad?.

Nunca hija, me hubiese quedado con ella sin importarme lo que me hubiese pasado a mi pero yo no abandone a tu mamá yo solo me aleje por querer protegerla… ella no merecía la vida que iba a tener conmigo en ese momento.

Ya no llores papá que hoy es nuestro día perfecto y quiero hacer tantas cosas, cosas que siempre soñé con algún día hacerlas de tu mano.

Estoy llorando porque estoy feliz, estoy orgulloso de ser yo el padre de la niña más linda, más inteligente, más responsable, más hermosa, más única, más especial, más…

Ya papá me sonrojas -sonreía ampliamente y se aferro a su cuello con fuerza-.

¡¡¡YO SIRIUS BLACK TENGO POR HIJA A ESTE MARAVILLOSO ANGELITO… ENVIDIENME TODOS!!! -gritaba mientras la columpiaba en sus brazos y Matilda no paraba de reír a carcajadas-.

Muchas de las personas que estaban en el lugar miraban aquel cuadro con ternura y sonreían.

Papi.

Dime mi amor.

Estaban recostados en el césped viendo las nubes en el cielo, Sirius aun no lo podía creer, no se acostumbraba a escuchar esa hermosa palabra de la boca de su hija.

Quiero que te vengas a vivir a casa con mamá y conmigo; quiero tener un papá las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, los trescientos sesenta y cincodías del año… quiero que estés siempre conmigo.

Te prometo que hare de todo para que así sea -la miro por un momento lleno de ternura- pero eso tenemos que tratarlo tu mamá y yo.

Y yo también, yo también formo parte de esa decisión mi opinión cuenta y quiero a mis papas juntos -le hacia un pequeño puchero-.

Sirius sonreía le recordaba mucho a su sobrina con esos gestos.

Si lo sé, tu opinión es importante para nosotros y formara parte de la decisión final pero ya habrá tiempo para eso ahora dediquémonos a este día… ¿Qué más quieres que hagamos?.

Compremos un helado y de ahí me acompañas a la librería es que me hacen falta unas hojas, cartulina, pinturas y escarcha de colores.

Entonces a la heladería y luego a la librería.

Pero yo voy en mi bicicleta -se subió a ella de inmediato-.

Espere un momento señorita -la detenía con ambas manos- usted no va a manejar su bicicleta en la calle… es muy peligroso y el adulto responsable aquí soy yo.

Pero papá… no seas así.

No, lo siento pero tengo que cuidarte.

Entonces de que me sirve tenerla -se bajaba de su bicicleta enojada- sino puedo usarla -se cruzaba de brazos-.

Sirius sonrió no podía creer que estaba actuando como un padre responsable… ¿el responsable?; era una broma.

Cuando vengas al parque conmigo o con Amelia podrás usarla todo el tiempo que quieras pero en la calle no.

Y si es por la vereda? -le hacía ojitos- prometo ir despacio, cerca de ti.

Sirius empezaba a dudar y Matilda era suspicaz.

Te quiero mucho papá -lo abrazo- eres el mejor y el más lindo de todos.

Matilda… -la miraba reprimiendo fuertemente una carcajada-.

¿Qué? -lo miraba con "ingenuidad"-.

Te pareces tanto a mi -soltó una carcajada- no hay duda, eres una tramposa pero no te reprocho yo era exactamente igual a tu edad buenopeor -sonrió al recordar-está bien te dejo ir en tu bici pero primero -se inclino- quiero un enorme y sonoro beso justamente aquí -señalaba su mejilla derecha-.

Matilda no dudo en dárselo.

Compraron sus helados esta vez Sirius pidió su sabor preferido, lo comían mientras caminaban rumbo a la librería.

Me dejas probar de tu helado?.

Claro que si -se lo extendía amablemente-.

Uhmmm esta rico ¿qué sabor es?.

Pistacho con nueces.

Ah, eres un mentiroso -sonrió- porque dijiste ayer que el de limón era tu favorito cuando no es así…

Porque me lo diste tu y desde ayer se convirtió en mi favorito aunque este es mi segunda opción pero me gusta más el de limón.

Papá a mi no me gustan las mentiras.

Pero si yo no mentí dije la verdad el helado estuvo delicioso y me encanto es mi favorito solo que no lo sabía pero gracias a ti lo descubrí. -le sonreía como solo el sabia para convencer mientras arrastraba la bicicleta con su mano vacía-.

Ay papá tienes que aprender mucho a mi no me engañan tan fácil que se los haga creer es muy distinto…

Sirius no podía dejar de sonreír.

Que vas a hacer con todo esto? -revisaba las cosas que había comprado en la librería-.

Una sorpresa.

Para quien? -preguntaba ingenuamente-.

Papá es una sorpresa -ponía las manos en la cintura- y ellas son secretas solo se revelan cuando están listas -le quito la funda de las manos y la ponía sobre la canasta que tenía en la parte de enfrente de su bicicleta-.

Ok, ok -alzaba las manos-.

Ahora vamos a casa que quiero empezar mi nuevo proyecto sorpresa -le sonreía-.

Llegaron a casa y Matilda corrió a su habitación a dejar todo mientras Sirius guardaba la bicicleta en el garaje.

Hija, puedo entrar? -tocaba la puerta-.

Matilda escondió todo y guardo lo que estaba haciendo debajo de la cama.

Si papá entra.

Venía a preguntarte que… -se quedo mirando fijamente a su hija que tenía la cara y manos con pintura y escarcha esparcida por su ropa- hija que te paso?, que es todo esto?.

Nada papá que me venias a preguntar.

Que, que… que si querías salir a almorzar fuera o prefieres que…

Si papá mejor prepara tu algo de comer.

Esa no era la segunda opción que Sirius iba a proponer pero su hija fue tan rápida que no pudo negarse.

E-es… está bien ¿Qué quieres comer? -pregunto con temor-.

Lo que tú quieras papá pero ahora -lo tomo de la mano y lo saco de su habitación- disculpa pero hay algo que quiero terminar antes de ir a la clase de ballet… te quiero -le cerró la puerta-.

Sirius regreso a la sala sin tener idea de lo que iba a hacer si no sabía ni cómo preparar una sopa; ahora se recriminaba haber sido un flojo para esas cosas y no haber aprendido aunque sea lo básico… rascaba su cabeza con frustración, si su amigo lunático lo viera ahora sería él, el que se burlaría.

Pensó en todas sus opciones de posible ayuda inmediata pero ninguna estaba disponible en ese momento… Remus y Tonks debían de estar juntos almorzando y después de lo que les hizo ayer no tenía cara para pedirles ayuda además el podía enfrentarlo solo el problema era… ¿cómo?.

¡Andrómeda! -pensó en voz alta- ella si lo podía ayudar de eso estaba seguro.

Invoco su patronus, un perro enorme y le envió un mensaje de emergencia… después de media hora de estar esperando impaciente en la sala sonó el timbre de la casa y de inmediato fue abrir.

Andrómeda -le sonrió y la abrazo- muchas gracias por venir, te debo la vida -le dio un beso en la mejilla- ¿ya te dije que eres mi prima favorita? -la hizo entrar a la casa-.

Andrómeda sonrió y movió su cabeza de un lado a otro.

Y ahora que hiciste?, en que líos te metiste que pediste mi ayuda pero sobre todo… de quien es esta casa? Y que haces tú aquí? -parecíasu madre mirándolo severamente y con actitud mandona lo señalaba-.

Tranquila primita no hice nada malo ni me he metido en ningún lio; esta es la casa de Amelia mi futura esposa y la madre de mi hija -sonrió- estoy cuidando de ella, de mi pequeña y por lo que te llame fue…

Tu cuidando a alguien? -ponía cara de duda e incredulidad- estas bien?, no estás enfermo?-tocaba su frente- no te han hechizado bajo una maldición o algo así -sonreía-.

Muy graciosita Andro.

No me digas así que no me gusta -lo miraba enojada- mi nombre es Andrómeda aunque te demores un poquito en decirlo.

Con razón Nymph es así saco tu carácter -movía su cabeza negativamente- madre e hija par de enojonas pero ahora -sonrió burlonamente- tienes que cambiar tu carácter futura abuelita -le hacía gestos graciosos-.

Andrómeda bajo la mirada y su rostro se lleno de tristeza.

Como esta mi hija?, ¿Cómo va con lo de su embarazo?, ¿están bien ella y el bebé? -no podía evitar preocuparse a pesar de estar enojadas era su hija y la amaba mucho-.

Están bien no te preocupes ambos están bien -sonrió levemente y la tomo de la mano- deberías ir a verla, ella necesita mucho de ti en esta etapa de su vida, necesita de tus consejos y de tu experiencia, de tus cuidados y cariños… por favor ya olvida tus diferencias no pierdas tontamente de vivir este maravilloso momento con tu única hija -le sonrió cálidamente- es tu Nymphadora, tu pequeña traviesa, la luz de tus ojos.

Las lagrimas luchaban por salir de sus ojos pero Andrómeda se las impedía era más terca y más orgullosa que su hija.

Creo que el enterarte de que tienes una hija te ha hecho demasiado sensible -fingía tranquilidad y serenidad-.

Sirius movió su cabeza con desilusión al ver su actitud.

Pues sí, no te lo voy a negar saber que tengo una hija cambio mi forma de pensar, de actuar y de ver la vida de una manera diferente… ojala y tu no pierdas a la tuya -la miro fijamente-

Andrómeda cambio de dirección su mirada los ojos de reproche de Sirius la hacían sentir peor.

Donde está la niña quiero conocerla.

Matilda mi amor quieres venir a la sala un momento por favor -la llamo sin moverse de donde estaba-.

Que pasa papá, ya está la comida? -salía mas llena de escarcha que antes y sus dedos estaban cubiertos totalmente con goma-.

Andrómeda la recibió con una gran sonrisa y de inmediato le extendió sus brazos acercándose a ella.

Así que esta preciosura de niña es la hija de mi Amelia -le dio un beso y apretujo sus mejillas- pero si es una muñequita igual de bella que su mamá.

Y que el papá -sonrió con altivez y mucha elegancia-.

Si claro -era sarcástica-.

Es la verdad solo mírala es igualita a mi si tiene el sello y la firma Black por todas partes.

No digas tonterías Sirius que no es un pedazo de papel para que tenga eso.

Matilda sonrió.

Mucho gusto, mi nombre es Matilda ¿y usted?.

Ella es Andrómeda mi prima favorita -sonrió- es la mamá de Nymph.

Con razón su rostro me era familiar mi tía Tonks se parece mucho a usted, es igual de bonita.

Gracias mi amor por el detalle me halagas, eres tan educadita como mi Amelia cuando niña nada igual a tu padre que era un travieso malcriado.

Hey no me alagues tanto.

Andrómeda ignoro su comentario.

Tu mamá era un amor de niña mi esposo Ted y yo la queríamos como si fuera nuestra hija desde la primera vez que la vimos se robo nuestro corazón… -sonrió con melancolía al recordar- que tiempos aquellos en los que todo era unión y felicidad -movió su cabeza saliendo de su mar de recuerdos- para que me mandaste a llamar? -se dirigía a Sirius-.

Es que tengo un pequeño problema -sonreía avergonzado- no tengo idea de cómo prepararle un almuerzo para Matilda.

¡¿Qué?!. -su cara reflejaba sorpresa, enojo y reproche- mira la hora que es y tu no le has dado de comer a la niña.

Sirius bajo la mirada se sentía de lo peor y sobre todo con el regaño que le esperaba.

Es que no sé cómo.

No tienes perdón Sirius tienes a tu hija padeciendo hambre que clase de padre desnaturalizado eres ¿a caso no tienes dinero? Si no sabes usar estas cosas porque no fuiste a la casa.

Y que crees que estoy haciendo ahora, pidiéndote ayuda te llame para eso no para que me regañaras como si fueras mi madre.

Es que no te mereces otra cosa -movió su cabeza negativamente- vamos a la casa -tomo de la mano a Matilda y miro a su primo- te apareces junto a nosotras o vas aparte -se veía enojada-.

Voy con ustedes -tomo a su hija de la otra mano- mi amor nos vamos a desparecer sentirás una sensación extraña de cosquilleos en el estomago y es posible que te marees un poco pero solo suele pasar la primera vez, ya después te irás acostumbrando-le sonrió- si quieres cierra los ojos pero sobre todo no tengas miedo que no te va a pasar nada.

Los ojos de Matilda centellaban de emoción y curiosidad.

Miedo papá?... yo no tengo miedo quiero hacerlo ya.

Sirius y Andrómeda se miraron y sonrieron al mismo tiempo.

Sujétate fuerte de nuestras manos y no te vayas a soltar.

Segundos después aparecían en medio de la sala de la casa de los Tonks Black.

Wow que increíble -la cara de Matilda era única, se veía completamente fascinada- ustedes hacen esto todo el tiempo?.

Sino te gusta viajar en escoba o a través de la red de polvos flu… si, esta es la opción más utilizada, cómoda y rápida -le dedico una dulce sonrisa-.

Yo quiero poder hacer esto, me fascina todo lo que ustedes pueden hacer.

No te preocupes mi niña, tu padre es mago existe la posibilidad de que heredes -la miro fijamente- cuántos años tienes?.

Voy a cumplir siete en agosto.

Uhm -miro a Sirius con complicidad-.

Hija -se veía emocionado- hasta ahora no te has dado cuenta si tu puedes hacer cosas que para las personas "normales" les resultaría raro como por ejemplo mover cosas, desparecerlas, cambiarlas de lugar, de forma, de color, etc con tan solo pensarlo.

Matilda lo miro a los ojos y por un momento dudo pero después bajo la mirada.

No -respondió dudosa y temerosa-.

No te preocupes hija -la abrazo cariñosamente- no pasa nada eso es algo irrelevante para mí, yo te quiero tal y como eres.

Pero todavía existen posibilidades -se oía muy segura- yo he conocido casos de niños que hacen su primera explosión de magia a los siete, ocho o nueve años todo depende del momento exacto en el que debe aparecer -miro a Matilda y le sonrió- eres una Black y no lo dudo estoy segura… tu seras una bruja.

Matilda estaba callada y Sirius le indico a Andrómeda que era mejor cambiar de tema.

Voy a poner la mesa Ted no demora en llegar del trabajo -entro a la cocina-.

De verdad hijita no te sientas presionada para mí el hecho de que puedas hacer o no magia no cambiara en nada mi amor por ti; recuerda que la magia vive aquí… dentro de nuestros corazones -le guiño un ojo-.

De verdad este angelito es hija de tu primo Sirius -se reía mirando a su esposa-.

Si, si, si -repitió con voz cansina- porque les cuesta tanto creerlo -sonrió- esta perfección que tienen aquí frente a ustedes es mi hija lo crean o no.

Es que es difícil de creer que tú… bueno tú eres… tú.

Ya por favor van a asustar a mi hija, que va a pensar que es su padre -movió su cabeza de un lado a otro- mejor sigamos comiendo.

No te enojes Sirius que es una broma -sonrió muy disimuladamente- las que tú haces son peores y todos te la sabemos soportar.

Eso es verdad.

Definitivamente todos se habían confabulado contra Sirius, habían encontrado su punto débil para molestarlo.

Vamos hija que ya son las dos y tiene clases de… -saco un papelito del bolsillo de su saco- ballet y tenemos que llegar temprano -sonrió- Amelia me lo recomendó mucho, me dijo: estas clases son muy importantes para Matilda, tienes que llevarla puntual -trato de imitar la voz pero le quedo fatal y todos rieron al verlo hacer el ridículo-

Adiós señora Andrómeda, adiós señor Ted -les dio un beso a cada uno- ha sido un gusto enorme el haberlos conocido son muy buenas personas ahora veo porque mi tía Tonks es así de linda y buena con todos.

Andrómeda y su esposo se miraron con tristeza en los ojos.

Gracias primita y no olvides que te quiero -la abrazo- me sacaste de un gran apuro; tu almuerzo delicioso como siempre como lo son todas tus comidas.

Andrómeda sonrió levemente.

Ya sabes que puedes venir siempre y cuando quieras al igual que tu mi niña -le sonreía a Matilda- le das muchos saludos, besos y abrazos a tu mamá y le dices que espero su pronta visita.

Sí eso esperamos, que venga a la casa a visitar a este par de viejos que la quieren y extrañan mucho…

Viejos?, no lo dirás por mi porque yo no me siento para nada una anciana -se cruzaba de brazos y lo miraba con enojo a su esposo-.

Ted sonrió y abrazo a su esposa.

Lo siento, olviden ese parte de "viejos" nosotros somos aun unos jóvenes quinceañeros en toda la flor de la edad -todos rieron- anímate a traer y presentar formalmente a tu familia-se dirigía a Sirius-.

Se los prometo -sonrió- adiós y gracias por todo -tomo de la mano a su hija que se despedía de ellos alzándoles su mano derecha-.

Nos vamos a ir como llegamos? -lo miraba con alegría- por favor, por favor.

Te gusto mucho hacerlo verdad -compartía su alegría-.

Si fue increíble.

Está bien, no puedo negarle nada a mi princesa -la alzo entre sus brazos- a casa entonces.

Si papá a casa, nuestra casa -se abrazo a su cuello y desaparecieron-.

Mira papá -se daba la vuelta frente a él- me veo bonita.

Sirius sonrió tiernamente.

Claro que si mi niña te ves preciosa.

Lucia un conjunto color rosa pálido que consistía en una maya tipo traje de baño y una falda en A tabloneada, medias pantie para niñas en color blanco, zapatillas de ballet con finas y delicadas cintas que se anudaban a sus tobillos con lindos apliques de flores en el centro de las zapatillas en color del conjunto… llevaba bien recogió su cabello en forma de un rollito en la parte de atrás que lucía una hermosa bincha de flores y cintas; sobre su hombro derecho cargaba su bolso con muñequitas valetistas estampadas en todas partes dentro de el llevaba una botella con agua, una pequeña toalla de manos, su cámara de fotos y su colonia.

Vamos papá que hoy quiero presentarte a todas mis compañeras para que se mueran de la envidia al ver al papá tan lindo, tan bueno y tan especial que tengo -le sonrió- ya quisieran ellas que los suyos pudieran hacer magia… al fin van a dejar de molestarme tanto -se engancho a su brazo-.

El orgulloso voy a ser yo al llegar tomado de la mano de esta hermosa damita -sonreía muy feliz-.

Sirius era el único padre con cara de embobado viendo a su hija practicar una y otra vez el cascanueces aunque no sabía que significaba eso pero era lo que había dicho la maestra al inicio de la clase….en aquel grupo de niñas ella era la que más resaltaba, la que más se lucia el no tenia ojos para nadie más que para aquella pequeña mujercita… las demás madres de las niñas lo quedaban viendo extrañadas pues era el único hombre en medio del grupo que esperaban a sus hijas, habían algunas de ellas que le dedicaban miradas tentadoras, provocativas y algo insinuantes a lo que el respondía bajando su mirada moviendo su cabeza negativamente y sonriendo para sí mismo; en otros tiempos el no habría desaprovechado esas oportunidades que se le estaban brindando de manera fácil pero ahora todo era diferente lo único que quería era no perderse de nada, de ni un solo movimiento de su hija además de que ahora su corazón tenia dueña y su nombre era… Amelia.

Al término de la clase las compañeritas de su hija hacían grupitos para murmurar mientras los miraban; el solo sonreía.

Eres perfecta princesa bailaste estupendamente bien… tu eres la mejor de todas.

De verdad crees eso de mi papá -bebía un poco de su agua mientras Sirius secaba su rostro-.

Es que no lo creo, estoy seguro si bailas como un hada y te ves muy linda -acaricio sus mejillas- de ahora en adelante quiero ser yo el que te traiga todos los días a tus clases, no me quiero perder ni una sola.

Por mi encantadísima -se acerco y le dio un beso- ya regreso papi espérame aquí -fue corriendo hacia su maestra y le dijo algo al oído, ella sonrió y miro a Sirius moviendo positivamente su cabeza… se acercaron hacia él y Matilda le entrego su cámara de fotos- regálame la mejor de tus sonrisas papá -se abrazaba a él y recostaba su cabecita sobre su pecho, Sirius al principio se quedo sin hacer nada no había entendido bien pero al ver que la maestra los enfocaba con la cámara entendió y se abrazo a su hija con todas su fuerzas reflejando la mejor de sus sonrisas, la más dulce, la más tierna y encantadora… se tomaron muchas fotos Matilda quería llenarse de recuerdos para conservarlos para siempre-.

Después de la fotos Sirius ayudo a su hija a arreglarse un poco , nadie les quitaba los ojos de encima a ese par se veían perfectos como padre e hija, él la trataba y cuidaba como a un tesoro.

Matilda antes de irse corrió a despedirse de su maestra dándole un beso y un abrazo y a sus compañeras le alzo la mano algunas correspondieron amablemente pero otras, las que siempre la molestaban aun seguían anonadadas.

Sirius se despidió haciéndoles una reverencia general a todas.

Hasta pronto bellas damas y damitas… -sonrió- vámonos princesa -la alzo entre sus brazos-.

Eran las siete de la noche y Sirius esperaba a su Amelia sentado en un cómodo sillónmientras una dulce y extraña melodía se repetía una y otra vez dentro de su cabeza y movía sus dedos de la mano derecha a su compas; al principio no la reconocía pero después recordó la clase de ballet y sonrió para sí mismo de tanto haberla escuchado se la había grabado que hasta ya podía tararearla.

Matilda apareció en la sala vistiendo su pequeña bata de dormir color celeste con una enorme muñeca bordada en el frente y calzaba sus lindas pantuflas de conejito en color blanco.

Papi cierra tus ojos -sonrió- tengo algo para ti.

Sirius no obedecía la seguía mirando con una sonrisa.

Ciérralos por favor -le hacía lindos ojitos- y no hagas trampa, no los abras hasta que yo te diga.

Está bien, te lo prometo -cerro sus ojos-.

Matilda corrió al pasillo a traer la sorpresa, se paro frente a él y le dio un beso en la frente.

Ya puedes abrirlos.

Sirius lo hizo lentamente emocionándose de a poco con la linda sorpresa que tenía en frente… era una gran pancarta llena de fotos y lindos dibujitos pintados con temperas y acuarelas y unas letras enormes que decían TE QUIERO PAPÁ rellenas con escarcha y brillitos eran las que más resaltaban y brillaban.

Es un mural de fotos papá, son nuestros recuerdos te lo hice porque quiero que formes parte de él… se que te perdiste de muchos, la gran mayoría pero con esto ya no te sentirás tan lejos de ellos cada vez que quieras podrás mirar las fotografías y entraras en ellas viviendo y sintiendo en cada una lo que nosotros reflejamos -sonrió- te puse fotos desde cuando estaba en la pancita de mamá -señalaba la primer foto del mural-hasta la última navidad que compartimos mamá y yo el año pasado -señalaba una foto en la que ella estaba muy alegre abriendo sus regalos-.

Sirius sonreía y aunque no quería lloraba al mismo tiempo, no podía contener esa mescla indescriptible de emociones que tenía en ese momento, le extendió sus brazos y sentó a Matilda en su regazo rodeo su pequeño rostro entre sus manos y le dio el más cálido de sus besos.

Te adoro hija mía; eres mi mejor regalo de vida.

Matilda seco sus lágrimas con sus dedos pulgares

Quieres que te platique la historia de todas las fotos?.

Si por favor -se veía conmovido-.

Bueno de las que me acuerdo -sonrió- porque las que son de cuando era bebé te las tiene que decir mamá… esta es la primera foto que recuerdo bien; es la de mi primer día de clases en el preescolar tenía cuatro años -se veía divertida al recordar- ese día mi mamá era la más nerviosa, la más preocupada y la que lloro cuando me despedí de ella y entre al salón… no se quería ir porque tenía miedo de que me pasara algo pero después de tanto abrazarla, besarla y decirle que todo iba a estar bien la convencí para que ella también fuera a sus clases en la universidad… fue un día muy lindo me divertí mucho en clases y la miss Rossi era tan buena, tan dulce y tan linda nos enseñaba a cantar, a pintar, a dibujar, las clases con ella siempre fueron divertidas y entretenidas aprendí mucho para mí fue la mejor maestra que he tenido hasta ahora.

Sirius no dejaba de sonreír y abrazar a su hija en ese momento se sentía tan afortunado de poder estar allí compartiendo con ella esos que para el eran solo recuerdos que quería imaginar cómo vividos propios.

Esta es -señalaba la siguiente foto- el día de mi primera presentación en una obra escolar llamada Peter Pan y yo era campanita -sonrió- recuerdo tanto que mamá se amaneció noches enteras confeccionándome mi traje de hadita y le quedo muy lindo era el mejor de todos…

Los minutos pasaban y pasaban recordando el pasado sumergidos en una atmosfera de tranquilidad y serenidad; así llevaban cerca de una hora cuando escucharon llegar el auto de Amelia y segundos después abría la puerta muy sonriente.

Buenas moches mis amores; traje la cena -alzaba unas fundas que traía en la mano-

¡¡¡Mami!! -se bajo de las piernas de su papá y corrió a abrazarla y llenarla de besos-.

Hola mi amor -hacia lo mismo que su hija- me extrañaste?.

Obvio que si mamá.

Como estas?.

Bien muy bien -sonreía radiantemente-.

Sirius se acerco a ellas.

Hola Amelia -la miraba con admiración y totalmente enamorado-.

Hola -se acerco y le dio un beso en la mejilla-.

Que tal su día como la pasaron, que no mas hicieron quiero que me cuenten todo y no obvien ningún detalle -se dirigía a la cocina con las bolsas de comida-.

Hicimos de todo mamá hoy fue un día genial y quiero que sea mi papá el que de ahora en adelante me cuide cada vez que pueda.

Amelia giro lentamente con cara de sorpresa al escuchar decir de la boca de su hija aquella palabra de cuatro letras…

Conocí a los papas de mi tía Tonks que por cierto dijeron que los vayas a visitar.

Espera un momento… tu acabas de decir mi papá? -miro a Sirius que le sonreía al verla así-.

Si mamá ya lo sé todo, se que Sirius es mi papá.

Amelia puso cara de interrogación.

Y… y… y cómo…

Lo sabe desde el mismo día que yo me entere -sonrió- lo escucho detrás de la puerta.

Amelia le dirigió una mirada de desaprobación a su hija.

Que te he dicho yo sobre no escuchar las conversaciones de los demás.

Fue sin querer mamá te lo aseguro -ponía cara de angelito y cruzaba sus dedos mayor e índice de ambas manos en forma de una X-.

Uhm no confió mucho en esa carita que siempre pones antes o después de hacer una travesura… como sino la conociera muy bien -sonrió- si es la misma que ponía tu padre -le dirigió una mirada a Sirius que le sonreía e imitaba la carita que ponía su hija-

Amelia movió su cabeza.

Ustedes dos juntos me van a enloquecer -los dos rieron fuertemente al escucharlo- ayúdenme poniendo la mesa que ya muero de hambre.

Mami ahora que ya se sabe todo papá puede venir a vivir con nosotras aquí?.

Esta pregunta cogió de sorpresa a Amelia miraba a su hija y luego a Sirius sin saber que decir.

Anda di que si mamá por favor, por favor, por favor.

Después hablamos de eso.

Fue la única respuesta que se le ocurrió en ese momento; les dio la espalda y fue por unos platos y cubiertos.

Comieron tranquilos y relajados todos intervinieron con sus apreciaciones y descripciones de cómo estuvo su día perfecto Amelia sonreía con todo lo que le contaban y se puso muy feliz al saber que por fin su hija había perdido el miedo de manejar bicicleta.

Papi te quedas a ver una película con nosotras?.

Sirius miro a Amelia para ver su reacción.

Yo preparo las palomitas -sonrió y Sirius lo tomo como un… si quédate-.

Yupi voy a buscar una y la vemos en tu habitación.

Hey… y porque en mi habitación y no en la sala?.

Es que tu cama es más suavita y cómoda para disfrutar de una buena peli -le hacía pucheros- por fis en tu cama ¿sí?.

Amelia sonrió.

Bueno bueno pero solo por esta vez.

Ok mamá como digas -se levanto de la mesa y fue a buscar la película-.

Llego el silencio incomodo entre ellos dos… Amelia se puso a recoger los platos mientras Sirius la seguía con la mirada.

Gracias por la cena estuvo deliciosa.

De que me das las gracias -sonrió- yo no hice nada solo la compre -ponía los platos sobre el lavabo y abría la llave de agua para lavarlos-.

Sirius se acerco mucho a ella, demasiado haciendo que se pusiera nerviosa respiraba muy cerca de su cuello.

Te amo -le susurro e hizo que se girara quedando frente a él muy juntos a escasos centímetros el uno con el otro, la tomo de la cintura y le sonrió mientras se acercaba mas a sus labios-.

Los platos -se giro de inmediato dejando a Sirius desconcertado- tengo que lavarlos.

Amelia -volvía a girarla hacia él- olvida los platos ellos se lavaran solos -apunto con su varita y los platos empezaron a moverse y lavarse solos con la esponja-.

Amelia sonrió levemente.

Muy útil tu ayuda ustedes los magos si saben lo que es comodidad-se veía nerviosa-.

Si, lo sabemos pero de eso no es de lo que quiero hablar ahora -volvía a abrazarla por la cintura- quiero saber que va a pasar ahora que ya se sabe todo y no hay secretos.

Tu puedes venir a ver a Matilda todas las veces que quieras, llevarla a pasear, a jugar, a sus clases y a donde quieras tienes absoluta libertad para eso yo no te lo estoy prohibiendo… ustedes dos tienen derecho a recuperar todo este tiempo que estuvieron separados.

Sirius acaricio su cabello con delicadeza.

Eso lo sé y de ahora en adelante no me separare de ella pero a lo que yo me refiero es… a nosotros dos, que va a pasar ahora.

Amelia miro al suelo.

No sé.

Dame otra oportunidad -le alzo el rostro obligándola a mirarlo- para ser feliz contigo, quiero corregir todo lo que hice mal en el pasado, quiero recuperar todos estos años perdidos lejos de ti, quiero cumplir la promesa que te hice, de hacerte feliz cada día, cada minuto, cada segundo de tu existencia… yo vivo si tu vives, yo respiro si tu respiras, yo sonrió si tu eres feliz… por favor -se inco ante ella-.

Sirius que haces, levántate.

Pero él no le hizo caso la tomo de las manos y la miro fijamente a los ojos.

Permíteme demostrarte que soy un hombre diferente que no hará más otra cosa que amarte, cuidarte, protegerte y valorarte por lo que eres… una mujer maravillosa, única, especial que vale mucho y el que este a tu lado seria el hombre más afortunado de todos porque tendría el tesoro mas valioso… por favor déjame ser yo ese afortunado que posea tan preciado tesoro.

Amelia sonrió tímidamente e hizo que se pusiera de pie.

Mi corazón y mi amor siempre han sido tuyos y yo también… te amo.

Sirius no espero nada más y ahora fue él quien la beso con pasión y entrega total.

Te amo mi diosa mitológica -le susurro entre besos- de perfecta figura -le sonreía- tu eres, hueles y sabes a pura perfección.

Ya tengo la película -estaba feliz y sonreía al verlos en la postura que estaban- nos veremos el Mago de Oz -tomo de la mano a Sirius- ven papá vamos al dormitorio de mi mami para seguir poniendo la peli… te esperamos allá mamá.

Matilda no les dio tiempo a nada.

Si, ya voy, en un momento les llevo las palomitas -sonreía divertida al ver que casi llevaba arrastrando a su papá-.

Cuando Amelia entro a la habitación vio a Matilda sentada en la orilla de la cama muy cerca del televisor mientras que Sirius estaba sentado recostado sobre la cabecera de la cama, le sonrió y en completo silencio puso un tazón lleno de palomitas de maíz en el centro de la cama.

Como demorabas empezamos a ver la peli sin ti -la miraba apenada- pero si quieres la repito desde el principio.

No mi amor no se preocupen si ya me he visto antes la película -sonreía- así que no me he perdido de nada, déjala así como esta.

Matilda tomo un gran puñado de palomitas y se giro dándoles la espalda a sus papas para seguir viendo la peli.

Amelia se subió muy despacio a la cama y se fue a sentar a lado de Sirius separados únicamente por las almohadas.

Toma -puso sobre sus manos un poco de sus palomitas-.

Gracias, están muy buenas -sonrió y miro a todo su alrededor- tu habitación es muy linda y acogedora tiene tu esencia por todas partes, transmites paz y tranquilidad y… tu cama es muy suavecita -la acariciaba con la mano- tenía razón Matilda es mas cómodo aquí que en la sala -le regalo una sonrisa cautivadora-.

Amelia se sonrojo y lo único que pudo decir fue… gracias.

Ya llevaban viendo la película una hora y recién iba por la mitad Amelia bostezaba muy seguido se veía cansada y con sueño Sirius la miraba concentrado sin perderse ninguno de sus detalles; estaba hermosa y no se cansaba de repetírselo en silencio para sí mismo; Matilda era la única concentrada en la película.

Sirius aparto las almohadas que los separaban y se acerco a ella para su sorpresa y le extendió sus brazos, por un momento ella lo dudo pero después se dejo guiar por su corazón… añoraba sentirse nuevamente protegida en medio de esos brazos.

Descansa -le susurro mientras ella se acomodaba sobre su pecho- descansa mi amor que yo siempre velare tus sueños -le dio un beso sobre su cabeza y acaricio su cabello hasta que el también fue vencido por el cansancio -.

Matilda al sentir que ella era la única que estaba viendo la película se giro para comprobarlo y sonrió dulcemente al ver cómo estaban sus padres… completamente dormidos y abrazados el uno con el otro.

Apago el televisor y recogió el tazón casi vacío de las palomitas, saco una manta del closet y los cobijo a los dos.

Buenas noches papi, buenas noches mami -les dio un beso a cada uno- que descansen yo también voy a dormir -bostezo- los quiero mucho -apago la luz y cerro la puerta-.

Sirius y Amelia no despertaron ante esto sino más bien se acomodaron mejor sin separarse el uno del otro y durmieron juntos por primera vez después de tanto tiempo.

♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥

Muchas gracias por leer y dejar sus comentarios si demoro un poquitito en contestarlos no es porque soy mal educada jijiji sino porque tengo problemas con el uso de la computadora = (

Nota: Disculparan cualquier falta de ortografía.

Beso y abrazos

Los quiere

= )  Naty  = )