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Historia 40490 — capítulo 18
Hola = )
Lo siento por la demora = ( pero mi imaginación no había estado en muy buenas condiciones por eventos inesperados que la bloquearon en estos días pero espero que con el capítulo de hoy pueda recompensarlos…
Muchísimas gracias a todos por sus lindas palabras en el capítulo anterior =)
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Domingo en la mañana
Amelia cepillaba una y otra vez con mucha devoción el cabello lacio y negro de su hijita frente al espejo perdida en sus pensamientos.
Ya mamá, ya está bien.
Ah, que?.
Que ya no me sigas desenredando el cabello porque ya está bien -sonrió- ponme la cinta -le entregaba un cintillo para el cabello en color rosa con un lasito en el centro matizado con pequeñas bolitas blancas- ¿Por qué me arreglas tanto mamá?.
Porque quiero que te veas linda -sonrió- aunque no tengo que hacer mucho.
Tu también estas linda… ¿te arreglaste para él?.
Para quien hijita? -se hacia la desentendida-.
Para Sirius mamá hoy vamos a salir con él.
E-es… es… este… no, yo siempre me arreglo así cuando voy a salir.
No mamá esta vez te ves diferente… ¿el te gusta? -Amelia tocio muy fuerte y se puso de todos los colores Matilda sonrió- a mí me gusta para ti.
Se escucho sonar el timbre.
Voy a abrir debe de ser él -salió corriendo-.
¡Sirius! -lo recibió con una enorme sonrisa-.
Mi princesa -estaba tan elegante como siempre vestía, con un enorme ramo de rosas rojas en una mano y en la otra una gatita blanca con un tutu rosa- que linda que estas.
Matilda se dio la vuelta luciéndole su overol color beis y su blusa rosada con una hadita estampada en el centro.
Gracias tu también te ves muy bien y mi mamá esta preciosima.
Sirius sonrió.
Toma te traje esto Nymph me dijo que te gustaban mucho estas gatitas…
Si, está muy linda no tenía una como esta -le dio un beso- gracias.
De repente la mirada de Sirius cambio sus ojos se enfocaron hacia un punto en específico y contemplaba aquello como si fuera la maravilla más grande que podía ver…
Eres real -sonrió con sensualidad- o estoy soñando porque tengo una divinidad frente a mi -se acerco y le entrego las flores- estas bellísima -le susurro muy cerca al oído mientras besaba su mejilla-.
Amelia se sonrojo tanto que empezó a transpirar y a tartamudear.
E-e… e… no es para tanto -sonrió- gracias por las flores están muy lindas.
No más que tu.
Amelia vestía un pantalón jean una blusa de tiras ceñida al cuerpo en color café con un escote muy pronunciado que dejaba ver cierta parte en ella algo que a Sirius le hizo perder la concentración puesto que no despegaba los ojos de allí… la blusa era acompañada con una chaqueta floreada en color marrón, zapatos tipo mocasines muy cómodos cinturón y cartera en color café.
Me gusta el nuevo color de tu cabello, tus rizos se ven mucho más lindos con ese castaño oscuro.
Gracias -se sentía muy avergonzada con las miradas que le dedicaba Sirius es que estaba tan concentrada en ella parecía tener una tipo de magnetismo- ¿y adónde vamos a ir?.
Matilda estaba divertida con la escena de sus papas.
Sirius salió de su trance momentáneo.
A dónde ustedes quieran ir -sonrió-.
Podemos ir al Play Land Park es un parque de diversiones que tiene todos los juegos más mega increíbles del mundo con las que una persona puede soñar hay una montaña rusa a la que yo me quiero subir muchas veces y dar vueltas y vueltas hasta vomitar -lo dijo tan rápido que términos con un gran suspiro-.
Hija que son esos modales ¿cómo que hasta vomitar? nada de eso solo te darás una vuelta y nada más y eso si es que Sirius te quiere acompañar porque sabes muy bien que yo…
Que le tienes miedo a las alturas -dijo con voz cansina-.
Si, además de que para mi todos esos juegos son peligrosos. -se veía muy seria-.
Matilda iba a refutar sus puntos de vista pero Sirius decidió calmar la tormenta que se avecinaba entre ellas.
Veo que han planeado todo -miraba específicamente a su hija- por mí no hay ningún problema yo las llevo a donde ustedes quieran.
Entonces vámonos que se nos hace más tarde y yo quiero pasar un súper día -salió corriendo hacia el auto de su mamá-
Amelia se disponía a salir cuando Sirius la tomo de las manos y le deposito un suave beso como todo un caballero.
Solo tú tienes el poder -sonrió- de descontrolarme de esta manera, ahorita me siento y parezco un adolescente en su primera cita si hasta las piernas me tiemblan al tenerte así de cerca -Amelia sonrió- no te rías que es verdad estoy nervioso pero feliz -la miro a los ojos y ella le respondió de la misma manera luego Sirius bajo su mirado deteniéndose exactamente sobre su boca y el inconscientemente remojo sus labios… poco a poco se iba acercando Amelia no hacía nada para evitarlo parecían estar dispuesta a finalizar lo que él había empezado-.
Piensan quedarse aquí todo el día -Matilda aparecía en el umbral de la puerta cruzada de brazos-.
Amelia se alejo de inmediato y Sirius sonrió con algo de frustración al pensar que había estado tan cerca de tener su tan ansiado deleite.
No hija ya nos vamos -salía hacia la puerta pero se detuvo y regreso... llevaba las flores aun en las manos- espérenme voy… voy… voy por…
Un florero mamá un recipiente en donde puedas dejarlas con agua para que no se marchiten -se estaba burlando de lo nerviosa que estaba su mamá-.
Exactamente eso -sonrió para sí misma-.
En tu auto nos vamos a ir? -tenía cara de no gustarle para nada la idea-.
Si… porque no creerás que nos iremos con tus métodos.
Porque no? es mucho más rápido -sonreía-.
Ya sabes muy bien porque -puso cara de enojo fingido pero después sonrió- además hoy estas en mi mundo y las cosas se hacen a mi manera -termino con actitud mandona-.
Me encanta cuando te pones con esa actitud dominante… te ves mucho mas sexy -sonrió con mucho estilo- y puedes hacer conmigo lo que desees, lo que te plazca yo me dejare llevar por ti de todas las maneras posibles y te prometo que no pondré resistencia alguna -le alzaba las cejas muy provocativamente-.
Con esa actitud no obtendrás nada… yo detesto a los hombres que se creen irresistibles.
Amelia entro al auto muy seria al parecer se había enojado.
(N/A Sirius, Sirius, Sirius pobre Sirius jijiji cuando aprenderás que no todas las mujeres siempre caerán rendidas a tus pies… así tengas demasiados encantos… con Amelia tendrás que usar otras tácticas, otros métodos jejeje).
Sirius subió al auto un poco cabizbajo y Amelia se sentía algo culpable pero él tenía que aprender que con ella las cosas eran diferentes.
El silencio reinaba dentro del auto, nadie hablaba Sirius y Amelia de vez en cuando se dedicaban tímidas miradas… Matilda jugaba con su nueva hello Kitty que le había regalado su papá hasta que se canso de aquel silencio.
Sirius cuáles son tus nombres completos?.
El sonrió
Sirius Orion Black.
Que lindos nombres el primero es el nombre de una estrella, la más brillante del cielo y el segundo es el de una constelación -sonrió- con razón a mi mamá se le ilumina el rostro cada vez que te ve -Amelia realizo un movimiento un tanto brusco con el auto al escuchar esto- hey mamá cuidado!.
Lo siento -estaba apenada y avergonzada-.
Como te iba diciendo… mi mamá todos estos días ha llegado a casa muy diferente y es porque se ha visto contigo a la salida de su trabajo.
Ah y como así? -le empezó a interesar la conversación de su hija-.
Es que últimamente anda distraída y perdida en sus pensamientos, sonríe sola y hasta se le olvidan las cosas -sonrió- el otro día olvido las llaves de la casa y nos toco permanecer afuera durante varias horas hasta que llegue un cerrajero y eso nunca antes le había pasado, nunca se había olvidado de algo… es como si estuviera enamorada.
Amelia freno a raya haciendo que se sobresaltaran del susto.
Llegamos -estaba roja como un tomate- bájense rápido que se nos hace tarde -no se atrevía a mirar a Sirius que estaba feliz con lo que se acaba de enterar… bajaron del auto y ella estaba tan nerviosa que dejo las llaves dentro.
¡Maldición!-dio un pequeño golpe a la puerta de su adorado auto-.
Que paso?.
Sirius estaba del otro lado con Matilda de la mano.
Se me quedo la llave dentro del auto -se veía frustrada- y ahora que hago?.
No te preocupes mamá mi pa… Sirius lo puede solucionar ¿no es así? -sonreía-.
Si Amelia, ya sabes yo tengo mis métodos -le guiño un ojo y se acerco a ella- dame un par de segundos y te lo soluciono -miraba a todos lados y sacaba su varita-.
No Sirius espérate… la niña, ella aun no sabe nada de esto -susurro entre dientes-.
No te preocupes tendré cuidado de que no la vea por ahora porque yo si quiero que lo sepa todo acerca de mi incluyendo la magia…-apunto con su varita- alohomora -la puerta del auto se abrió y saco las llaves- listo -le sonrió- ves como soy imprescindible y necesario -la tomo del brazo y se acercaron a Matilda que lo había visto todo-.
Eres genial, me dejas verla -Sirius no entendía a que se refería- tu varita, es igual a la que me enseño el tío Remus ¿tú también puedes hacer magia al igual que ellos? -Sirius y Amelia se miraron un tanto sorprendidos- no se pongan así… especialmente tu mamá que fuiste la que me enseño desde pequeña que la magia no es para temer, que vive dentro de nosotros y que solo hay que dejarla aflorar… yo creo que la magia existe y que está en todas partes.
A Sirius le gusto mucho oírla hablar así, se sentía muy orgulloso de ser su padre… se inclino frente a ella y acaricio una de sus mejillas
Si mi pequeña princesa yo puedo hacer magia con una varita al igual que Remus, mi sobrina y muchas personas más que pertenecemos a un mundo aparte un poco oculto a este por tener esta habilidad.
Y porque se esconden no entiendo.
Son muchas cosas pero que ahora no debemos perder el tiempo en eso mejor vamos a subirnos a todos los juegos divertidos de este grandioso parque -se puso de pie- y lo haremos los tres -miro a Amelia- porque hoy convenceremos a tu mamá para que lo haga y se divierta con nosotros.
Ni siquiera lo piensen -los amenazaba a ambos- yo no me voy a subir a ninguno de esos que implique riesgos y altura.
Si mamá lo que tu digas -reía en complicidad con su padre… los tomo a ambos de las manos y entraron al parque de diversiones-.
¡¡¡Subamos a esa!!! -fue lo primero que dijo señalando hacia la montaña rusa-.
Si, vamos -estaba muy animado-.
Vayan ustedes yo no… yo los espero aquí segura en tierra.
Sirius y Matilda rieron al mismo tiempo.
Pero si el juego tiene todas las seguridades necesarias mamá no te va a pasar nada… anda súbete con nosotros.
Si, súbete yo no dejo que nada malo te pase -la tomo de la mano- yo te cuido -le dio un beso sobre ellas- te cuidare siempre.
Amelia le regalo una linda sonrisa
Gracias pero no, esos juegos de adrenalina me dan miedo.
Ya no le insistas que no la vas a convencerla mejor vamos que la fila esta larga.
Matilda alaba de un brazo a Sirius.
Espera Sirius si tienes dinero ya sabes… del nuestro o quieres que… -sacaba su monedero-.
Amelia por favor no hagas eso -se veía algo ofendido- yo si tengo dinero no te preocupes que Nymph me adiestro muy bien -sonrió- yo jamás permito que una mujer gaste su dinero cuando está conmigo… yo soy un caballero.
Y cuantas son las que llenan tu basta lista de experiencias -estaba molesta parecía celosa-.
Muchas pero nadie más importante que tu.
Que humilde que eres -tomo la mano de su hija y se adelanto-.
Y ahora yo que dije -susurro- mujeres que raras que son, si se les miente se enojan y si se les dice la verdad también -rasco su cabeza estaba confundido-.
Estuvo divertidísimo subamos otra vez por fis.
Por mi está bien -sonrió- esto está mejor que volar en escoba.
Unas personas que estaban cerca de ellos los quedaron viendo raro como si estuviera loco murmuraron algo y salieron de allí… Sirius movió su cabeza negativamente.
A esto es a lo que me refiero, cuando nos ocultamos es para evitar situaciones así… a veces la mente humana se cierra para ciertas cosas, cosas en la que simplemente no quieren creer impidiéndose ver mas allá de los que sus ojos les permiten ver.
Matilda apretó fuertemente la mano de Sirius.
Yo te creo… creo todo lo que tú dices que existe allá en tu mundo que me gustaría conocer algún día -sonrió- mi mamá y yo sabemos que no estás loco.
Gracias por ese voto de confianza -sonrió- me alaga que piensen eso de mi aunque tu mamá crea que soy un mentiroso pero yo le digo que no es así; que yo podre ser todo menos mentiroso.
Y eso te parece poco? -era sarcástica- o sea para ti está bien ser un descarado, mujeriego, -Sirius cubrió los oídos de Matilda- libertino, creerte un conquistador y un irresistible con cuanta falda se te atraviese por delante.
Hey que paso… shuu delante de la niña no me digas así que va a pensar de su papá -sonreía-.
Amelia iba a seguir con su lista pero se contuvo por su hija.
Amelia que pasa porque estas molesta conmigo ¿Qué hice?.
Si quieren me voy para que hablen en privado.
Sirius aparto sus manos de los oídos de Matilda y miro a Amelia.
No hija no es necesario.
Es que como los veo que están con ganas de dejar aflorar todos sus sentimientos -sonrió- si es tan fácil decir que se gustan….mejor voy por un helado ¿ustedes quieren? -Sirius movió su cabeza positivamente y le entrego dinero- ya regreso y por favor dejen de portarse como unos adolescentes inmaduros que este día venimos a divertirnos no a estar todos raros y aburridos el uno con el otro.
Sirius sonreía mientras veía a su hija alejarse.
Te voy a agradecer toda la vida por haberme dado una hija tan maravillosa como nuestra Matilda -bajo la mirada- desde que lo se me siento muy feliz yo nunca pensé e imagine que alguien como yo; así como soy -sonrió- podría tener un ángel como hija pero sé que todo esto te lo debo a ti… tú has sido el ejemplo a seguir para ella, tú la has educado y guiado todos estos años mientras yo vivía una vida simple y sin sentido así como ha sido la mía durante estos años lejos de ti; desperdiciando lo que a muchos les hace falta… podrás perdonarme algún día? -tenia la mirada clavada en el suelo y se oía triste- este sentimiento de culpa y de abandono sé que me perseguirán siempre; fueron siete años de maravillosos eventos y gratos recuerdos que yo me perdí.
Amelia se acerco le conmovió mucho verlo y oírlo así… era sincero ella lo sentía; lo tomo de las manos y levanto su rostro.
Yo no tengo nada que perdonarte -le sonrió- tu no lo sabías y Matilda es tan hija mía como tuya tu eres su padre y a heredado muchas de tus cualidades y son ellas las que siempre han mantenido vivo tu recuerdo en mi… cada vez que la veo sonreír, me acuerdo de ti, en sus ojos veo los tuyos -sonrió- hasta cuando esta disgustada se parece a ti… tiene tus mismos gestos y es muy valiente como tú -Sirius roso con suavidad su rostro y Amelia cerró los ojos disfrutando al máximo de aquella caricia- y en cuanto a los recuerdos no te preocupes que yo tengo todo gravado y he tomado muchas fotografías no me he perdido ni un solo momento de los logros y triunfos y avances de nuestra hija desde que estaba en mi vientre… si quieres un día de estos vas a la casa y te los enseño -sus ojos reflejaban emoción- te vas a divertir mucho en especial con los videos.
Sirius no entendía bien que eran eso de los videos pero no iba a arruinar el momento con una pregunta tonta.
Cuando tú me invites ahí estaré -se acerco con todas las intenciones de besarla en la boca pero se contuvo haciendo un gran esfuerzo y deposito su beso en la mejilla muy cerca de donde comenzaban sus labios- gracias por existir y formar parte de mi vida; tú eres la única que le diste sentido a mi vida años atrás y ahora eres mi todo la que me incentiva para seguir y luchar por lo que quiero… -se miraban fijamente a los ojos sin perder conexión-.
Hey ustedes dos, para de enamorados -sonrió- ayúdenme que los helados se derriten -se separaron y Amelia sonreía con timidez- toma mamá el de vainilla es tuyo, el de limón es de… lo siento no sabía cuál era tu sabor favorito por eso te pedí este espero que no te moleste.
Molestarme? -rio- para nada le acertaste este es mi sabor favorito -lo saboreo- está muy delicioso -era la primera vez que Sirius probaba ese sabor-.
Me alegra haberlo adivinado yo me pedí uno de fresas con chocolate.
Tienes los mismos gustos que Remus y mi sobrina -sonrió- esos dos mueren por el chocolate.
Si ya me lo dijeron el día en que nos conocimos.
Vamos a sentarnos en las banquetas de acá para poder disfrutar mejor de los helados.
Amelia ya se sentía mucho mejor tenía una mescla de emociones muy fuertes en su corazón después de todo lo que le escucho decir… Sirius se sentó a su lado y Matilda frente a ellos.
Sirius cuántos años tienes?.
Matilda eso no se pregunta es de mala educación.
No veo porque… que tiene de malo decir la edad yo tengo casi siete.
Tengo 41 años.
Wow ni parece que tuvieras esa edad te ves muy joven -sonrió- y muy guapo verdad mamá?.
Amelia solo sonrió al ver que Matilda había logrado sonrojar a Sirius.
No has pensado en casarte?... por si acaso mi mamá esta soltera, tiene 30 años es muy bonita, cocina delicioso, es muy buena, casi nunca se enoja y lo mejor de todo tiene una linda hija que está de acuerdo en que ella rehaga su vida así que piénsalo… yo podría ser tu hija.
Estas últimas palabras hicieron acelerar el corazón de Sirius tenía ganas de decirle toda la verdad pero sabía que no era el momento… Amelia acaricio su mano sabia lo que estaba pensando él le respondió con una leve sonrisa.
Saben? Ya me anime a acompañarlos en algún juego siempre y cuando este no tenga que ver con alturas.
A los autos chocones?.
Si ese me gusta.
Entonces vamos a comprar los boletos… ven Sirius vamos -el no se movió tenia la mirada perdida… Matilda se paro frente a él y se puso a jugar con las puntas de su bigote- que ya te aburriste -le sonrió- yo me quiero subir a todos los juegos contigo, es divertido nunca antes me había reído tanto con alguien como lo he hecho hoy contigo… me caes bien -le dio un beso en la mejilla- vamos a los chocones.
Sirius acaricio la mejilla donde lo había besado; era el primero dado por su hija.
Yo también te quiero y adoro mucho mi princesa -la abrazo fuertemente-.
Amelia -la tomo del brazo e hizo que se detuviera Matilda iba más adelante- tenemos que hablar con la niña yo quiero que ella sepa que yo soy su papa… yo ya no puedo aguantar más -se veía desesperado- quiero poder reconocer legalmente a mi hija, quiero que lleve mi apellido y tenga todo lo que le ha sido negado por estar separados todo este tiempo.
Está bien mi am… Sirius -se sonrojo un poco por lo que estuvo a punto de decir- se lo diremos en estos días -sonrió- te ves muy bien como papá te queda ese rol hasta ahora lo estas desempeñando a la perfección… estoy feliz de poder verlo.
Porque no terminas de decirme lo que estuviste apunto de decir hace un rato.
Amelia bajo la mirada.
Yo no iba a decir nada.
Sirius sonrió.
En serio no me ibas a decir algo como por ejemplo… mi amor, mi amor porque yo si te lo digo una y mil veces mi amor, mi amor, mi amor mi único y verdadero amor la única mujer que quiero a mi lado y hacerla mi esposa… tu dignificaras mi apellido y para mi será un honor y un orgullo y un privilegio que tu lo poseas.
Amelia se había quedado sin habla no sabía que decir, que contestar aquello había sido una declaración de amor de su parte o una petición de matrimonio?.
Yo sé esperar mi amor ya llegara el día en el que tenga el privilegio de escucharlo de tu boca… ahora vamos a subirnos a los chocones -Matilda les hacía de la mano ya se había subido a uno-.
No hubo un solo juego en el que Matilda y Sirius no se subieran, se la pasaron muy bien Sirius sonreía como hace mucho tiempo no lo hacía y Amelia era feliz viendo que su hija era feliz a lado de su padre ambos se acoplaban perfectamente y él, las únicas veces que lo había visto sonreír y disfrutar de esa manera era cuando ellos dos eran novios; muchos recuerdos bonitos vinieron a su mente que le hicieron añorar el pasado, un pasado que quería como presente con aquel hombre con el que únicamente se sentía completa era la pieza que le hacía falta en su rompecabezas de la felicidad máxima.
Listo mamá ya nos podemos ir.
Amelia tenia la mirada perdida en Sirius y volvía a sentir las mismas maripositas en el estomago que cuando lo conoció aquella inolvidable vez en la playa.
Mamá, mamá… hey -le pellizco el brazo-.
Ay hija eso dolió -se sobaba su brazo izquierdo-.
Es que estabas distraída y no me tomabas atención.
Si te estaba escuchando -sonrió mientras veía acercarse a Sirius-.
Tomen, sus recuerdos de la visita al parque -les entrego dos pulseritas tejidas, la de Matilda era de color rosado y la de Amelia color café-.
Gracias están lindas -impulsivamente le dio un beso en la mejilla sin pensarlo ni arrepentirse después… para ella estos pequeños detalles eran los que más significado tenían, se la puso de inmediato en su mano favorita la izquierda- que les parece si vamos a almorzar.
Sirius no dijo nada estaba alucinado con el beso se le erizo toda la piel al sentir aquel suave contacto de sus labios sobre su piel.
Yo conozco un lugar donde la comida es muy buena.
No ese lugar no mejor vamos a comer pizza.
Matilda una pizza no es comida.
Y entonces que es? -sonrió- muchos la comen y se llenan con ella.
Amelia movió su cabeza
No me refiero en ese sentido, una pizza para mi es una golosina para comerla de vez en cuando… hija cuando has visto tu que en un menú nutricional la pizza encabece la lista.
En el mío si -su mamá se cruzo de brazos y la veía fingiendo seriedad- mamá por favor olvida tan solo por hoy tus comidas estrictamente nutricionales… que va a pensar Sirius de ti; que eres rara -soltó una risita burlona-.
Amelia miro a Sirius esperando su opinión.
Yo voto por la pizza -no tenía ni idea que era eso-.
¡Sí! -Matilda dio un brinco de alegría- somos dos contra uno gano la pizza.
Gracias por el apoyo -se escucho sarcástica y se dirigió al auto molesta-.
Sirius para ganar los puntos que acababa de perder como todo un caballero le abrió la puerta del auto.
Ni creas que con eso los vas a recuperar -le susurro antes de cerrar la puerta-.
Lo sé -sonrió- esto es solo el comienzo mi amor.
(N/A extraño a Remus y a Tonks… snif, snif, snif… ustedes no?)
Después de la pizza les gustaría ir al cení.
Al que?.
Al cení Nymph me dijo que es un lugar donde ustedes van a ver películas y me recomendó unas muy buenas.
Amelia y Matilda se soltaron a carcajadas.
Porque se ríen que dije? -tenía el ceño fruncido-.
Al cine querrás decir, el lugar donde nos quieres llevar se llama cine -movió su cabeza- cení solo a ti te pueden pasar estas cosas.
No te burles que yo no sé muy bien estos dichosos nombrecitos muggles -fingía estar ofendido-.
Pobrecito se enojo -le hablaba como si fuera un niño pequeño; parqueo el auto- Matilda ya sabemos que hacer cuando alguien se enoja verdad.
Si mamá -se acerco al asiento de enfrente donde iba sentado Sirius-.
Entonces manos a la obra… ¡¡¡lluvia de cosquillas!!!.
Amelia y Matilda le cayeron encima y le propinaron muchas cosquillas a Sirius por todas partes haciéndolo morir de la risa sin poder defenderse.
Ya se te paso el enojo? -conducía de nuevo el auto muy alegre-.
Pero si yo no estaba enojado -a pesar de que ya no le hacían cosquillas no podía dejar de reírse- me gustan sus tácticas ahora ya se cual será la solución cuando sienta que alguien -miro a Amelia- se enoje.
No puedes copiarla es marca registrada solo por nosotras dos -sonrió- tu búscate la tuya.
Uhmmm bueno como quieran pero después no se quejen -sonreían con malicia-.
Amelia negó con la cabeza.
Que películas te recomendaron?.
Un par pero ya no me acuerdo de los títulos mejor escoge tu que sabes mas de esto que yo.
Bueno hay una que me quiero ver es de mi autor favorito -sonrió algo apenada- Robins Williams se llama Mas allá de los Sueños, segun los críticos de cine es muy buena yo he querido vérmela desde hace semanas pero no he tenido tiempo.
Entonces nos veremos esa… -puso su mano derecha sobre su mentón - quiero saber que tiene ese tal Williams que se ha convertido en tu favorito… canalla como se atreve a usurpar mi lugar -susurro muy bajito pero Amelia si lo escucho y sonrió disimuladamente-.
Mi amor -Sirius de inmediato la miro- hija que película quieres ver tu?.
Yo me quiero ver La leyenda Mágica de los Nomos -sonrió- pero no quiero que por mi dejes de ver tu película… Sirius y tu pueden ir juntos y yo…
No, yo no te voy a dejar que entres sola a una sala de cine -salió a flote la actitud madre sobreptrotectora-
Mamá no voy a estar sola muchas personas estarán ahí.
Si pero nada…
Pero nada mamá ya tengo siete años y me sé de memoria todos tus consejos que me has enseñado de cómo protegerme de los peligros… no me va a pasar nada mamá confía en la inteligencia de tu hija.
Miro a Sirius quien movía su cabeza positivamente.
Está bien pero cualquier cosa me llamas al celular.
Ok… pero que se me hace que estarás atenta a cualquier cosa menos al celular -susurro con una sonrisa-.
Te oí Matilda y tu tampoco subestimes mi nivel de protección y cuidados hacia ti… soy tu mamá.
(N/ALa pizza exquisitamente deliciosa, la película hermosísima Matilda y yo la disfrutamos mucho y no nos perdimos ningún detalle… Amelia y Sirius? Uhmmm no sé, no sé si la vieron o estuvieron ocupados y concentrados en otra cosa jijiji bueno de la Amy no dudo pero de Sirius jejeje aunque ¿Quién podría resistirse a los encantos de un merodeador? jijiji)
Mi amor que haces levantado y aquí en la sala -Tonks entraba a la casa con unas bolsas de compras en las manos- deberías estar descansando en la cama.
Estaba esperándote a donde fuiste -le extendió la mano recostado desde el sofá-.
Fui a comprar unos ingredientes que me hacían falta para la cena de esta noche -le sonrió y le dio un beso con mucho cuidado, no quería lastimarlo tenía una cortada en el labio superior-.
No me gusta que salgas sola estaba muy preocupado -se oía molesto-.
Pero si te deje una nota sobre la mesita de noche.
Pero pudiste despertarme para que te acompañe.
Estas molesto? -ponía las compras sobre la mesita de centro de la sala y se sentó a su lado-.
Un poco.
Tonks le sonrió y empezó a acariciarle el cabello.
No te enojes mi cielo estabas durmiendo plácidamente y no quise molestarte además fue una noche difícil para ti, tenias que recuperarte… mira lo que te traje -sacaba de su cartera una gran barra de chocolate- tu favorito también traje helado, galletas y un pastel delicioso que probe hace unos días y me encanto.
Gracias -tomo la barra de chocolate- pero que sea la última vez que te vas sin mí -le sonrió- ahora ven y acuéstate un ratito a mi lado -le hacía espacio en el sofá-.
Pero y si te lastimo.
No va a suceder -se acerco y la beso con deseo- te extrañe mucho -bajo sus manos a su vientre- a los dos… sobre todo anoche tenía miedo de que algo malo les pasara no me gusta que te quedes sola en casa y menos ahora.
Nosotros estamos bien si tu estas bien -le sonrió con dulzura- mi amor, el bebe y yo siempre estaremos aquí para ti y olvídate de una vez de la idea de que yo me vaya y te deje solo durante las noches de luna llena… eso nunca va a pasar yo te amo y siempre estaré a tu lado para llenarte de cuidados y atenciones.
Remus acaricio su rostro.
Tu siempre logras hacerme sentir bien eres mejor que cualquier poción curativa, tu sonrisa desaparece el dolor al instante.
Tonks sonrió.
Ves, ya dejo de dolerme aquí -señalo la parte baja de su abdomen Tonks volvió a sonreír- ahora dejo de dolerme acá y acá -señalo su hombro derecho y su labio superior- si sigues así vas a hacer que…
Tonks lo silencio besándolo suave y pausadamente.
Con esto me acabo de recuperar completamente -sonrió- ya no me duele nada -tenía todas las intenciones de seguir con otro beso pero Tonks se puso de pie muy sonriente-.
Voy a preparar la cena.
No, aun no… no te vayas por favor-parecía un niño pequeño implorando por su golosina-.
Mi amor -sonrió- tengo hambre ¿tú no?.
Si pero eso puedo esperar esto no -la tomo de la cintura he hiso que se acostara encima de él- con esto me sentiré mucho mejor -comenzó a besarla con ansias locas mientras sus manos traviesas la recorrían desde la espalda hasta finalizar sobre su parte favorita… a Tonks le encantaba cuando él hacia eso, en cuestión de segundos el ambiente se torno muy pasional.
Esta es la casa del tío Remus y de la tía Tonks?... esta muy bonita me gusta ¿tu casa es así de linda?.
Tanto como esta no, la mía parece abandonada y sin gracia -sonrío algo apenado- soy un poco descuidado para estas cosas -miro a Amelia- le hace falta un toque femenino que la embellezca,
Yo sigo con la idea de que debimos avisar primero, no me gusta para nada eso de llegar a una casa sin ser invitado… que tal si ellos no están o… lo que menos quieren ahora son visitas… mejor vámonos Sirius y venimos otro día -retrocedía-.
No -la tomo de la mano haciéndola detenerse- ellos no se van a molestar porque venimos, Remus se pondrá feliz al recibir visitas anoche fue luna llena… ya lo sabes verdad.
Si Nymph me lo dijo.
Entonces no te preocupes que no vamos a interrumpir nada nosotros somos sus mejores amigos y ver a Matilda los pondrá muy contentos la quieren mucho.
Que pasa porque no entramos yo quiero abrazar a mi tía Tonks y saber cómo está el bebé.
Sirius se dirigió hacia la puerta y se disponía a abrirla.
No vas a tocar primero?.
Amelia -sonrió- es mi mejor amigo casi mi hermano y mi sobrina los que viven aquí; son mi familia no veo porque tanto formalismo.
Es educación.
Demasiado tarde Sirius había abierto la puerta y lo que vieron delante de ellos era una escena prohibida para una niña de siete amos… Amelia de inmediato cubrió los ojos de su hija y Sirius silbo muy fuerte y sonreía de oreja a oreja muy divertido mientras Remus y Tonks se querían morir de la vergüenza, Tonks se sentó de inmediato y se bajo la falda mientras Remus se abotonaba la camisa.
Ustedes no tienen otra cosa más que hacer? por Merlín busquen otro entretenimiento no todo en la vida es… eso -estaba que se moría de la risa-.
Sirius a ti no te han enseñado a tocar primero antes de entrar a algún lugar que… esta con la puerta cerrada -su cabello estaba completamente rojo por la vergüenza y el coraje-.
Lo siento, perdón no quisimos interrumpir.
Amelia estaba apenadísima y asesinaba a Sirius con la mirada.
No te preocupes hermanita que no estoy molesta contigo sino con el mal educado de mi tío -se levanto y la saludo con un beso en la mejilla-.
De verdad lo siento.
Tranquila hermanita -le guiño un ojo- mi Matilda -se inclino y quito la mano de Amelia que cubría sus ojos- mi amor que alegría verte.
Tía Tonks -se lanzo a sus brazos y la lleno de besos- ¿cómo estás… y el bebé?.
Estamos bien -sonrió- los dos estamos perfectamente bien -su cabello había bajado de tonalidad tenía un rojo más opaco-.
Y a mí no me vas a saludar -le extendía los brazos-
Tu a mi ni me dirijas la palabra.
Y ahora yo que hice?.
Tonks y Amelia lo miraban enfadadas.
Porque estas enojada tía Tonks -sonrío- porque te vimos las pompis.
Sirius soltó una gran carcajada.
Tienes un lindo trasero sobrina con razón traes loquito al pobre de Remus.
Remus lo quería matar estaba muy serio y con una cara de enojado.
Ya Sirius por favor compórtate con esa actitud decepcionas -movía su cabeza de un lado a otro- yo te dije que debíamos de avisar primero antes de venir -lo miro muy enojada- de verdad mil disculpas Remus, hermanita… esto no debió pasar -tomoa su hija- vámonos Matilda -la sonrisa de Sirius se borro de inmediato-.
Pero porque yo me quiero quedar un ratito más?.
Por favor Amelia no se vaya en nuestra casa los amigos siempre son bienvenidos -se levanto y fue a saludarla-.
Tío Remus -lo abrazo y le dio un beso-
Hola mi pequeña damita -le dio un beso en la frente-.
Estas enfermito?... te noto algo decaído.
Remus sonrió levemente.
No te preocupes que así me veo a veces… solo algo cansado pero por todo lo demás bien.
Matilda acaricio su mejilla con delicadeza y volvió a darle otro beso pero esta vez más fuerte.
Este es para que te sientas mucho mejor -sonrió-.
Gracias por curarme con ese besito -se puso de pie y alzaba los brazos como si levantara pesas- hoy ha sido mi día de suerte y de recuperación rápida he recibido la mejor medicina de todas -sonrió- el cariño de mis amigos… quédese por favor Amelia se lo pido en nombre de la gran amistad que tiene con mi esposa.
Si hermanita quédense a cenar con nosotros y no te preocupes de nada.
Si mamá quedémonos.
Tonks vio la cara de susto y preocupación que tenia Sirius.
No le hagas caso ni te sientas mal por Sirius él es así con nosotros, así nos llevamos y ya estamos acostumbrados a todas sus bromas -se acerco y lo abrazo- te voy a matar -le susurro- pero no ahora porque necesitas ayuda y te la voy a dar -Sirius sonrió y la abrazo fuertemente-.
Perdóname.
Amelia no se veía convencida.
Ayúdame por favor -le susurro a Tonks-.
Y que crees que es lo que estoy haciendo -le susurro y se dio la vuelta- hermanita perdónalode verdad mi tío está siendo sincero… cuando él pone esa carita tan linda -le apretujaba las mejillas como a un niño mientras sonreía muy divertida viéndolo así- es porque dice la verdad; no te enojes por una tontería sin sentido ni Remus ni yo estamos enojados ¿verdad mi amor?.
Remus asintió con la cabeza y se acerco a su esposa.
Es verdad Sirius podrá ser todo lo bromista y pesado del mundo pero mentiroso jamás, es un gran amigo y una persona noble y leal de buenos sentimientos siempre dispuesto a ayudar y a proteger a las personas que quiere -le dio palmadas en la espalda- ya olvidemos lo que paso y disfrutemos de una noche entre amigos… yo estoy muy contento de que hayan venido a visitarnos y las puertas de nuestra casa siempre estarán abiertas para usted Amelia y para mi pequeña damita -le sonrío con dulzura a Matilda- quédense por favor.
Si mamá por favor -le imploraba con las manos y Sirius hacia lo mismo pero con la mirada-.
Amelia sonrió.
Está bien
¡¡¡Sí!!!
Gritaron Tonks y Matilda al mismo tiempo.
Gracias hermanita -le dio un beso y la abrazo-.
Sirius por fin pudo respirar tranquilo
Gracias amigo me salvaste yo ya me veía perdido con ella.
No me des las gracias -le hablaba muy serio- no lo hice por ti sino por ellas -señalo con la mirada a las tres que estaban frente a ellos muy felices abrazándose y riendo juntas- tu no mereces nada por ser tan… tan… tan tú -movía su cabeza-.
Ya lunático tómalo suave quien te manda a estar en esas cosas y en sala -sonrió- para eso existen las habitaciones.
Si se te olvida… estoy en mi casa y yo aquí puedo hacer lo que quiera y en donde quiera.
Ya discúlpame te prometo que la próxima vez llamo primero antes de entrar porque… -sonrió divertido- de verdad que trauma que me acabo de llevar con ustedes dos; creo que necesito un… un… ¿cómo es que le llaman los muggles?... un…
Psicólogo.
Exacto necesito un psicólogo después de ver esto se me va a dificultar estar con Amelia -fingía preocupación- pobre y ella tan linda que es.
Si, pobre Amelia tenerte a ti como marido debe de ser la peor desgracia… ojala y lo piense bien antes de casarse contigo.
Muy graciosito pero estoy seguro de que ella no lo va a pensar demasiado… ella me ama tanto como yo a ella -suspiro- ay amigo estar enamorado es lo mejor de la vida me siento tan feliz que tengo ganas de besar y abrazar a todo el mundo.
Remus sonreía.
Quien lo diría el conquistador de los merodeadores, el que decía que no era para una sino para todas… fue conquistado y por una sola mujer.
Sirius sonrió.
Es verdad y no me apena reconocerlo, que Amelia Thompsom la mujer más linda de todas conquisto el corazón y el amor del apuesto Sirius Black.
En eso te equivocas canuto la mujer más linda de todas es mi Dora -Sirius lo miro con seriedad y Remus sonrió-.
Tonks se acerco y le dio un besito.
Voy a preparar la cena.
Y para mí no hay nada -miro a Amelia-.
No, para los malos educados no hay nada ese será tu castigo.
Ni un besito en la mejilla -ponía cara de niño bueno- que nadie me quiere.
Yo si -se acerco y le dio un beso a su papá-.
Sirius sonrió.
Gracias mi princesa de ahora en adelante serás mi favorita y solo tú me podrás dar besos -miro a Amelia y a Tonks- ya las he de ver arrepentidas por haberme ignorado.
Ya tío deja de ser un sufridor y mejor ven a ayudarnos que buena falta te hace aprender a cocinar.
Cocinar yo? No me hagas reír yo jamás en mi vida he entrado en una cocina; eso no es para mí.
Pues deberías aprender no hay nada de malo en eso o es que tu eres de esos que piensan que la cocina es solo cosa de mujeres porque te digo de una vez y que te quede muy claro… yo detesto a los que piensan así -entro a la cocina-.
Tonks y Remus soltaron pequeñas risitas.
Estas perdido amigo -le dio palmadas en la espalda y cogió las bolsas de mercado que estaban en la mesita de centro de la sala-.
Tío -movía su cabeza negativamente- cuanto lo siento pero esto sí que te va a costar… ven Matilda -la tomo de la mano- hoy prepararemos lasaña, la favorita de tío Remus.
Sirius se quedo solo en la sala pensando en lo que acababa de pasar, asimilando y procesando su reacción… el plan de conquistar a Amelia se le estaba complicando definitivamente este día no era el mejor todo le estaba saliendo mal… entro a la cocina con cara de desesperación y arrepentimiento; Remus estaba sentado en la mesa Tonks ponía unas ollas sobre la estufa, Amelia sacaba ingredientes de la nevera mientras Matilda sacaba unos fideos de las fundas.
En que puedo ayudar?... hago lo que me pidan.
Tonks reflejo en su rostro la sonrisa más burlona que tenía.
Puedes ayudar a Remus si quieres, el esta picando tomates y cebollas.
Sirius se fue a sentar a lado de Remus que no paraba de reír por lo bajito.
Si te sigues riendo te mato -le susurro-.
Tonks puso frente a él una tabla de picar y un cuchillo.
Te ves tan lindo tío que si tuviera una cámara en este momento te tomaría una foto para el recuerdo.
Si quieres subo a buscarla mi amor yo tampoco me quiero perder de este momento inolvidable.
Ustedes hacen eso y se olvidan de respirar aunque tu mocosa -se dirigía a Tonks- te salvarías solo por mi ahijado pero no me provoquen.
Perro que ladra no muerde -era sarcástica- de eso me acabo de dar cuenta ahorita gracias a mi hermanita Amelia.
Tía Tonks ya saque los fideos que más hago.
Gracias mi amor -le sonrió y se acerco a ella- pero por ahora nada más pero si quieres puedes ir a la biblioteca y buscar un libro que te guste o subir a conocer la habitación que será del bebé -jugaba con su cabello-.
Si eso quiero ver ¿dónde está?.
Sube las escaleras y por el pasillo es la segunda puerta de la izquierda.
Matilda bajo del mesón dando un brinco.
Después de ver las cosas del bebé voy a la biblioteca un ratito ¿sí?.
Claro que puedes la biblioteca es la puerta que esta a lado de la sala.
Matilda no espero más y salió deprisa.
Y ustedes ya le dijeron la verdad a la niña? -se dirigía a Sirius y Amelia-.
No aun no.
Y que esperan, a que Matilda tenga 15 años -sonrió- ya díganselo.
Si por mi fuera ya se lo hubiese dicho pero… -miro a Amelia- tenemos miedo de que su reacción sea contraria a lo que nosotros esperamos.
No digas tonterías Sirius si se nota que le simpatizas a la niña… has logrado ganártela bien rápido porque ya se ve que te quiere.
Si anímense verán como las cosas resultan bien; Matilda tiene derecho a tener una familia y ustedes -reflejo una sonrisa- ya son una familia un poco separada ahora pero estoy segura que más adelante… tiene derecho a vivir y tener a sus padres juntos.
Nymph ya es tarde preparemos rápido la cena -estaba nerviosa-.
Tonks la miro fijamente y movió su cabeza de un lado a otro.
Cada quien estaba concentrado en sus labores pero eso no impedía notar las miradas entre Sirius y Amelia.
Toma hermanita -le entregaba una jarra plástica- para las babas.
Amelia reacciono y se sonrojo.
Todavía lo amas mucho verdad?.
No contesto solo se limito a seguir picando la carne en pequeños pedacitos cuadrados sobre el mesón.
Amy se te nota que aun estas enamorada de él, que te mueres por él y…
No digas tonterías hermanita.
No son tonterías es la verdad yo sé que es así -la tomo de la mano y la llevo a una esquina más alejada de ellos dos disimulando que lavaban platos- ya paso algo entre ustedes, algo como un beso o… -le alzaba las cejas muy sugestivamente-.
Nooo estás loca.
Más o menos -sonrió-.
Solo hace una semana que nos volvimos a ver, cómo puedes pensar que…-se sonrojo-
Ni un beso?.
Amelia movió negativamente su cabeza.
No puede ser -estaba sorprendida- Sirius no se ha atrevido a besarte?, eso sí que es raro en él yo pensé que ya habían llegado hasta ese punto.
El sí lo ha intentado -susurro- pero algo pasa siempre y…
Tu quieres que pase? -Amelia guardo silencio y bajo la mirada- hermanita que no te de pena -la abrazo- vergüenza te debería de dar si te hubiese pasado lo que a mi hace un rato… ¡que horror! -se cubría el rostro-.
Amelia sonrió.
Es verdad pobre de ustedes les interrumpimos su momento; que vergüenza con tu esposo.
No te preocupes y menos mal que entraron en ese momento porque si demoraban unos cinco minutos más lo que hubiesen visto seria una escena triple x -soltó una carcajada tan fuerte que Remus y Sirius se voltearon a verlas-.
Escúchalas como se ríen de seguro están hablando de antiguos amores o de hombres guapos que han visto y conocido en su vida.
Sirius se oía molesto.
Déjalas eso a ti en que te afecta -sonrió- no me dirás que estas celoso?.
Si estoy celoso yo quiero que Amelia solo piense en mí, quiero que solo sea para mí.
No seas posesivo canuto así no la vas a conquistar sino que la vas a alejar más de ti, los celos no son buenos consejeros.
Claro eso lo dices tú porque ya tienes a Nymph y sabes que ella te ama y solo tiene ojos para ti en cambio yo… sigo solo y Amelia está muy esquiva conmigo cada vez que digo o hago algo siento que la embarro más con ella y la alejo de mi… te juro que las mujeres me están empezando a volver loco en especial ella no sé que es lo que debo de hacer o decir, me siento nervioso y confundido… ¡maldición parezco un adolescente con su primera novia! -dejo caer el cuchillo de la mesa-.
Remus se agacho a recogerlo.
Tranquilo solo se tu mismo demuéstrate ante ella como el Sirius que eres sin ocultar ni aparentar nada, si ella te quiere realmente te aceptara tal cual y como eres pero tú también debes de poner de tu parte y cambiar esa personalidad de don juan y casanova que tienes… si quieres ser tomado en serio-sonrió- aprende a ser fiel si no lo eres tú, no tienes derecho a exigirlo a los demás.
Desde que me reencontré con Amelia para mí no existe otra mujer más que ella… en mis ojos, en mi mente y en mi corazón solo aparece y se refleja su imagen.
Entonces solo espera y ten paciencia que las cosas llegan cuando tienen que llegar no trates de forzarlas con las mujeres no resulta eso, a ellas les gustan los detalles, sentirse queridas, valoradas, apreciadas -sonrió- eso tu ya lo sabessi desde que éramos unos adolescentes te jactabas de saberte todos los trucos de conquista y seducción… ¿ahora que te pasa Sirius Orion Black, estás perdiendo tu encanto de merodeador?.
No te burles Remus de verdad no sé que me pasa pero con ella no me sirven de nada toda la vasta experiencia en mujeres que tengo.
Es porque ella es diferente, no es igual a las demás ella es única y especial para ti solo tienes que ser paciente… y no trates de entender a las mujeres porque nunca lo vas a lograr solo vive para amarlas y hacerlas feliz -sonrió- y pica bien el tomate que están dejando pedazos muy grandes ya mismo hasta te cortas los dedos, que vergüenza ni siquiera sabes coger un cuchillo.
Ya lunático ya pareces mi madre regañándome además no es mi culpa es la primera vez que hago algo como esto… lo que uno hace por amor -sonreía y movía su cabeza-
Lo que uno hace por ellas.
Remus se giro para contemplar a su esposa.
Es que son hermosas, la creación más perfecta y divina.
Tonks sintió la mirada de Remus y le regalo la mejor de sus dulces sonrisas.
Amelia date la vuelta y sonríe -le susurro-.
Porque que pasa?.
Tu solo hazlo -seguía sonriendo-
Amelia se giro y vio a Sirius contemplándola como hipnotizado con una sonrisa encantadora… no pudo resistirse y le correspondió.
Estaban hablando de nosotras ¿te diste cuenta?.-ambas les dieron la espalda nuevamente-.
Si -sonrió- Sirius me pone nerviosa cada vez que me ve así, toda esta semana he estado luchandocon mis impulsos de querer besarlo… hace tanto tiempo que no sé que es un beso de amor -cerro sus ojos- ese hombre es el único capaz de ponerme tan nerviosa que se me olvida todo cuando estoy a su lado.
Hey cuidado -le quito el cuchillo que Amelia aun tenía en sus manos- casi te cortas.
A eso me refiero ves como me pone de nerviosa y tan solo con una sonrisa…-ambas se miraron y luego sonrieron divertidas-.
No me quiero imaginar cuando te bese… cuando lo hagan traten de buscar un lugar espacioso y libre de peligros no quiero que les vaya a pasar algún "accidente"…-sonrió- estoy feliz por ti hermanita y por mi tío Sirius también se que ustedes dos van a terminar juntos y felices porque se lo merecen ya tienen una hija hermosa y en todo este tiempo se han esperado el uno por el otro y eso solo quiere decir una cosa… amor de verdad… a pesar de que Sirius tiene la fama de mujeriego se que contigo será diferente tu eres lo que a él le falta para sentirse completo y sentar cabeza para siempre… hermanita mi tío Sirius te ve de la misma manera que Remus me ve a mi… está enamorado y te ama hasta lo más profundo de su ser.
Eso quiero pensar pero a veces me desconcierta y me hace desconfiar… y si él no quiere cambiar de estilo de vida, que tal que le guste seguir como hasta ahora… son tantas mujeres en su pasado.
Estas celosa?.
No, no son celos sino que hay costumbres difíciles de erradicar y yo no quiero un hombre infiel, su pasado a mi no me importa ni cuantas mujeres hubieron en el pero lo que si me importa es el presente y el futuro si es que yo estoy incluida para formar parte.
Mi tío Sirius será el esposo más fiel cuando se case contigo hermanita no lo dudes en pocos días tú has logrado lo que muchas otras intentaron y quisieron… que se enamorara…tu eres muy importante para él.
Eso es lo que me ha dicho todos estos días.
Créele te está diciendo la verdad.
Mi amor ya terminamos de picar todo.
Tonks sonrió.
Ok mi amor ya voy… piénsalo hermanita no te vas a arrepentir -le susurro y se dirigió hacia Remus, Amelia venia tras ella- uhm… veamos que tal lo han hecho -revisaba con la mirada- para ser tu primera vez tío te doy un aceptable pero tienes que mejorar -se burlaba de él-.
Ya experta en la cocina -rezongaba-.
Si mas que tu -le respondió con una gran sonrisa de autosuficiencia-.
No entiendo porque tanta perfección y exactitud con los cortes si a la final todo se mescla y cuando estas comiendo no estás midiendo cual pedazo está más grande y cual más corto.
Para ti mi amor… te doy un extraordinario te quedo perfecto como siempre -le sonrió enamorada y le dio un beso envidiable para lo que estaban ahí… pasaron unos segundos y nada que se separaban hasta que Sirius se canso-.
Quieren ya dejar de hacer eso… no coman pan frente al hambriento -miro de reojo a Amelia que también se veía algo incomoda-.
Remus y Tonks se separaron muy sonrientes.
Es para ver si así se animan.
Si claro después de esto me dejaron más que animado.
Entonces ya sabes que hacer -sonreía y miraba a Amelia-.
Comían sentados todos frente a la mesa… Remus a lado de Tonks, Sirius y Amelia frente a ellos y Matilda en medio de las dos parejas.
Esta deliciosa la lasaña tía Tonks cocinas igual de rico que mi mamá.
Gracias mi amor eres una niña tan linda -la miro tiernamente-.
Es la verdad esta lasaña esta deliciosa es la primera vez que pruebo algo tan bueno.
Entonces ahora por fin puedo decir que he pasado la prueba contigo… -sonrió- ¡¡¡ya se cocinar!!!.
Tu siempre has cocinado delicioso mi amor a mi me encanta todo lo que tu preparas no sé porque le haces caso a este que ni siquiera sabe picar tomates ni cebollas… que hasta el agua se le quema -los demás rieron fuertemente hasta Sirius-.
Su casa es muy linda y tienen una biblioteca extraordinaria -los ojitos de Matilda brillaban de emoción- yo me podría pasar todo el día allí leyendo y leyendo sin cansarme, cada libro está más interesante que el otro.
Puedes venir cuando quieras y usarla todo el tiempo que gustes… a mí también me encanta leer es uno de mis pasatiempos favoritos y si quieres te puedo regalar algunos.
En serio?... me encantaría mucho.
El celular de Amelia sonó dentro de su cartera.
Disculpentengo que contestar debe de ser la señora Mimtzi.
Tranquila ve a contestar tu llamada.
Sirius se levanto y como todo un caballero le retiro un poco la silla para que Amelia pudiera salir con más comodidad; Remus también se puso de pie y espero a que ella saliera para volver a sentarse.
Gracias tío Remus vendré cada vez que mi mamá me deje -sonreía-.
A mi casa también puedes ir cuando quieras y allí hay una biblioteca que es el doble de la que acabas de ver.
A ti también te gusta leer?.
Remus y Tonks sonrieron disimuladamente.
Pues la verdad no mucho no soy tan come libros como Remus.
Hey… me acabas de decir come libros a mi también -lo miraba haciéndole un puchero- yo no le veo nada de malo que una persona disfrute de la lectura… te pareces con tu forma de pensar a mis compañeros de la escuela.
Sirius se sintió de lo peor al ver los ojitos de tristeza de su hija.
Lo siento mi princesa eso no fue lo que quise decir tu eres una niña maravillosa, especial y talentosa que posee una inteligencia inigualable y que yo me siento muy orgulloso de ser tu pa…
Remus tocio y Sirius se dio cuenta de lo que estuvo a punto de hacer.
Que paso mamá -Amelia entraba con cara de preocupación- que te dijo mi nanita.
La caballerosidad de los merodeadores nuevamente se hizo presente… Sirius se puso de pie y la ayudo a sentarse.
Pasa algo malo hermanita?.
No va a poder cuidar a Matilda mañana porque su mamá enfermo y ahora no se que hacer, no tengo a nadie más.
Si quieres yo puedo cuidarla -se ofreció de inmediato sin pensarlo; Amelia Remus y Tonks lo miraron con sorpresa- claro si tu lo permites -miro a Amelia-.
En serio tú harías eso-se veía y oía insegura-.
Claro por mí no hay problema yo encantado de la vida cuido a mi pequeña princesa -le sonrió a Matilda-.
Estás de acuerdo hija en que Sirius te cuide o prefieres que mejor pida permiso ese día y me quede contigo… si mejor hago eso.
No mamá tu ve a trabajar tranquila que yo me quedo con Sirius -le regalo una enorme sonrisa estaba feliz de poder compartir un día con su papá y hacer todo lo que siempre había soñado, Sirius también estaba feliz, a su cabeza ya se le venían miles de ideas para el día perfecto padre e hija-.
Bueno si tú estás de acuerdo por mi está bien -aun no se veía tan convencida-.
Te prometo que la cuidare bien -acarició su mano- confía en mí.
Amelia lo miro fijamente a los ojos por un momento y luego le sonrió.
Se despidieron de sus amigos cerca de las once de la noche Matilda era llevada en los brazos de su padre pues se había quedado dormida.
Yo sigo pensando que deberían regresar a casa mediante aparición, ya es muy tarde y resulta peligroso conducir.
Yo opino lo mismo que Remus… hermanita por favor tu ya lo has hecho antes y es más seguro a que te vayas conduciendo está muy lejos si quiera se les hace una hora de camino.
Es que mañana tengo que trabajar y necesito de mi auto para movilizarme, no puedo hacer lo que ustedes me dicen… Sirius va conmigo el no dejara que nada malo nos pase -lo miro buscando protección-.
El la abrazo y le dio un beso en la parte de arriba de su oreja cerca de la frente.
Yo las cuidare y protegeré con mi vida si es necesario… nos vamos -se despidió con la mano- no se preocupen van conmigo.
Adiós -les dio un beso a cada uno y se subieron al auto-.
Sirius recostaba a Matilda sobre su camita le saco los zapatos y la cubrió con una colcha.
Descansa mi amor y duerme bien… ya estás en casa -le dio un tierno beso en la frente- te quiero mi niña y estoy muy orgulloso e inmensamente feliz de saber que eres parte de mi, que eres el símbolo de amor más grande entre Amelia y yo… tu eres lo único bueno, lo único bien que he hecho en la vida… eres mi hija y te quiero, te amo y te adoro con todo mi ser y jamás, te prometo que nunca volveré a separarme de ti -sonrió mientras un par de lágrimas rodaban de sus ojos- si mi madre viviera se quedaría sin habla al ver la nieta tan linda que el bueno para nada de su hijo así como ella me decía siempre; le dio -acariciaba su cabellito- es que todavía me cuesta creer que de mi haya podido salir un angelito como tu -seco sus lágrimas mientras seguía sonriendo- de ahora en adelante viviré solo para hacerlas felices a ti y a tu mamá… yo me encargare de que nada les falte porque ustedes lo son todo para mi… te quiero mi adorada y preciosa hijita -se despidió con otro tierno beso y salió de la habitación-.
En cuanto se oyó la puerta cerrar Matilda abrió sus ojos.
No eres un bueno para nada -sonrió- y yo también te quiero mucho… papá.
Las lágrimas no paraban de salir de los ojos de Amelia, ella había escuchado todo desde la puerta sin ser vista por él… lo escucho acercarse se seco de inmediato sus mejillas, se giro y le regalo una radiante sonrisa.
Muchas gracias por preocuparte tanto por nosotras, por habernos acompañado de regreso a casa.
Por favor no tienes nada de que agradecerme -sonreía- no vuelvas a hacerlo no te sientas comprometida, yo lo hago porque las quiero y son muy importantes para mí.
Quieres algo de beber? -estaba nerviosa no sabía que hacer tenía ganas de abrazarlo, besarlo y decirle que lo amaba, que todo este tiempo no había dejado de hacerlo-.
Me encantaría quedarme más tiempo contigo pero ya es tarde no debes trasnochar después vas a tener problemas en el trabajo por mi culpa -se acerco y le dio un beso en la mejilla- mejor dejémoslo para otro día -acaricio con suavidad el lugar donde acababa de besarla- mañana vengo muy temprano para quedarme a cuidar a nuestra hija -sonrió- estoy muy emocionado y ya cuento las horas para que llegue mañana.
Sirius no noto ni se dio cuenta como sucedió pero su rostro estaba enmarcado entre las manos de Amelia y estaban muy cerca el uno del otro.
Sabes una cosa?... siempre, lo que más me ha gustado de ti han sido… tu barba y tu bigote -sonrió algo apenada- no sé porque pero te ves muy sexy con ellos -acariciaba sus mejillas rozándolo con suavidad- y tu cabello largo te da un toque de misterio y sensualidad únicos en ti… cautivas a cualquiera con esa mirada -acaricio sus parpados con sus dedos pulgares- y con tus labios seduces haciendo que cualquier mujer se derrita por probarlos -sonrió- justo como me tienes a mí en este momento -se acerco más quedando a escasos milímetros… Amelia podía sentir la respiración acelerada de Sirius y el palpitar de su corazón- te amo… te amo mucho y esperado por ti todo este tiempo.
Se fusionaron en un suave y dulce beso al comienzo pero poro a poco se fue profundizando a pedido y deseo de los dos tornándose muy apasionado… Sirius no podía creer que existiera tanta dicha para el… así con los ojos cerrados como estaba en ese momento sentía como a través de sus venas recorría vida que lo embargaba de felicidad eterna; todo su cuerpo estaba deleitándose con el dulce sabor del amor perdido en aquellos suaves, húmedos y exquisitos labios que llevaba extrañándolos y añorándolos ocho largos años.
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Bueno hasta aquí llega el capítulo de hoy = ) espero les haya gustado jijiji me costó bastante escribirlo más de una semana = ( pero lo que importa es que lo logre aunque algo tarde pero aquí se los dejo… no me olvido de ustedes.
Nota: Disculparan cualquier falta de ortografía.
Los quiere
= ) Naty = )