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Historia 40490 — capítulo 24
Hola mis queridos lectores.
Gracias nuevamente a todos los que siempre me regalan sus tan bellos comentarios y por el tiempito que me dedican a eso… ¡¡¡GRACIAS!!!
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Eran las diez de la mañana de un soleado lunes dando la bienvenida a un excelente inicio de semana; dos cuerpos ajenos a todo y a todos dormían aun plácidamente muy abrazados y muy juntitos piel contra piel poseían una luminosidad y un brillo especial parecían haber rejuvenecido de un día para otro, Tonks se removió un poco y coloco su cabeza sobre el cuello de su esposo y su pierna izquierda sobre las de él acomodándose así para su mayor confort.
A Remus lo despertó la exquisita fragancia proveniente del cabello de su amada, sonreía con los ojos cerrados mientras acariciaba su cabello y disfrutaba de esa pielcita cálida y suave que era tan suya, Tonks sonrió para sí misma.
Mi amor quedémonos así para siempre… no vayamos hoy a trabajar.
Remus abrió los ojos de inmediato y reacciono ante esta última frase, se había olvidado de ese pequeño detalle.
Rayos -miro el reloj- es tardísimo a esta hora ya debería estar en el colegio -intento pararse de inmediato-.
No aun no -lo detuvo- yo también debería estar en el Ministerio pero no me importa faltar tu eres más importante y yo estoy feliz aquí y ahora.
Remus sonrió y le dio un beso.
Que más quisiera yo poder quedarme contigo así todo el día y todo los días pero… las responsabilidades llaman.
Aquí la única responsabilidad que tienes soy yo todo lo demás puede esperar.
Y si me echan del trabajo?.
Tienes una muy buena excusa.
Si claro me parare frente a McGonagall y le diré: lo siento señora directora pero el motivo de mi tardanza fue haberle estado haciendo el amor a mi esposa -sonrió y su esposa lo acompaño-.
Y ella te dirá: -empezó a fingir la voz de McGonagall- esta perdonado profesor Lupin motivos como ese son tan nobles e importantes que merecen toda la atención y aplicación del mundo, cuando es así tómese el día libre -ambos se miraron y soltaron sonoras carcajadas al creen en realidad en esa probabilidad irreal-.
En serio amor me gustaría quedarme pero no puedo darme ese lujo -se inclino un poco para acariciar su vientre- ahora con el bebé lo que más tengo que hacer es trabajar y trabajar no quiero que nunca nada me les falte -la beso larga y pausadamente- pero antes de volver a Hogwartste dejo a ti instaladita en tu oficina -Tonks le hizo un puchero de no querer irse de ahí, Remus sonrió y acaricio su mejilla- tendremos más días y noches como esta te lo prometo además ya sabes que siempre me escapare aunque sea unos minutitos para venir a verte.
Está bien.
Tonks con toda la desilusión del mundo asintió con su cabeza.
Voy a ducharme y de ahí bajo a preparar nuestro desayuno.
Vas a malacostumbrarme con tanto exceso de atenciones.
Pues malacostúmbrate porque yo te consentiré siempre.
Le dio un último beso por ahora y se fue al baño a ducharse mientras Tonks se puso a recoger todo el desorden que habían provocado la noche anterior.
Remus y Tonks caminaban como dos farolitos tomados de la mano arrancando miradas de todos los que pasaban por su lado rumbo al departamento de aurores.
Que vergüenza todos nos miran es como si supieran el verdadero motivo de mi tardanza -se veía sonrojada- mejor hubiese enviado una nota diciendo que estaba enferma y no haber venido.
Mi vida mentir es malo muy malo aunque sea por esa tan noble y maravillosa causa por la que querías faltar.
Pero es que mira todos esos ojos sobre nosotros es como si pudieran leer nuestras mentes y nuestras acciones pasadas.
Remus sonrió divertido.
Bueno pues si lo hacen que se mueran de envidia de esa arte maravillosa de la que los dos somos expertos -ingresaban a la pequeña oficina de Tonks-.
Si, arte que se perfecciono ahora aun más gracias a este libro con sublimes imágenes y descripciones perfectas -le mostraba el libro mientras lo rodeaba por su cuello abrazándolo ahora que estaban en privado-.
Y te trajiste el libro?, eso es hurto mi amor -le quito el libro de las manos a su esposa-.
Si, sé que he cometido un pecado mortal pero lo pagare con penitencia -sonrió- mi castigo será poner en práctica contigo cada una de estas detalladas imágenes.
Entonces desde ya estas redimida -sonreía de medio lado-.
No, no me absuelvas yo no quiero ser librada de ese… castigo… quiero pagarlo para siempre -beso sus labios-.
Ya imagino la cara de Sirius cuando vea que su pequeño tesoro ha desaparecido.
Pues ponga la cara que ponga y haga lo que haga yo no se lo voy a devolver esto es mío y punto.
Y yo te apoyo -se acerco a sus labios y la beso con complacencia- entre los dos lo pelearemos es nuestro por derecho anoche nos lo ganamos y con meritos.
Tonks quería seguir con aquel profundo beso pero Remus con toda la sutileza y delicadeza del mundo se separo.
Ya me tengo que ir.
Lo sé pero no quisiera que lo hagas -se acuno en sus brazos- no quiero ponerme triste ni mucho menos llorar pero no puedo, pasaran días hasta que volvamos a vernos, no me gusta tener que dejarte ir.
Mi amor -acariciaba su cabello y su espalda- no pienses en los días ni en la extensión del tiempo que estemos alejados tu solo concéntrate en que estaremos juntos en cualquier momento a cualquier hora y en cualquier día… en un momento libre que me buscare y me hare si es posible vendré a verte -la separo un poco para mirarla a los ojos- tú no te preocupes por mi solo piensa en estar bien y mantenerte contenta para que nuestro bebecito este bien y feliz yo no los voy a dejar quiero compartir el embarazo a plenitud contigo así que me tendrás más cerca y más seguido de lo que crees -seco un par de lágrimas traicioneras que se habían escapado de esos ojos hermosos- te amo, los amo mucho -acaricio su vientre con una sonrisa tierna- regálame una sonrisa de esas tuyas que tanto me gustan para poder irme algo más tranquilo y feliz -Tonks realizo todo el esfuerzo del mundo pero se la dio- gracias -la beso primero a ella y luego a su bebé- cuida a mami mi pequeño o pequeña cómplice yo vendré pronto te lo prometo -se dirigió a su escritorio dejo el libro y tomo la pequeña bolsa de ropa- pasare antes por casa de tus padres.
Déjalo yo puedo llevarlo se te va a hacer mas tarde.
No, tu no me haces ningún tipo de esfuerzo yo lo llevo y no tengo apuros por llegar al colegio si igual ya no voy a alcanzar a ninguna de las clases pero ya tengo pensado mi muy buena excusa -ambos se miraron complicemente y sonrieron-.
Nymphadora Tonks Black.
Sirius entraba con cara de enojo y preocupación sacando a Tonks de su ensimismamiento y concentración en el que estaba.
Buenos días tío -le contestaba sonriente- que felicidad verte en esta mañana maravillosa pero para la próxima vez, soy la señora Lupin -le guiño un ojo- que te trae por acá.
No te hagas la inocente ni la desentendida sabes muy bien el motivo de mi presencia -ubicaba su mano izquierda sobre su cintura y la derecha la fijo sobre el escritorio reclinándose frente a la cara de su sobrina- devuélveme mi libro.
Que libro? -fingía no entender nada-.
Ese que encontraste y que descaradamente te ultrajaste sin mi permiso.
Cual tío en serio no tengo ni idea de que es lo que me hablas.
Debajo de las almohadas no te dice algo.
Ahhh… ya, este librito hermoso? -lo saco de debajo de unos papeles y se lo mostraba triunfante-.
Si ese -intento quitárselo pero no pudo porque Tonks rápidamente lo alejo de su alcance y lo guardo dentro de unas gavetas de su escritorio- es mío y quiero que me lo devuelvas.
Que pena pero este tesoro se queda conmigo
Con que derecho si yo no te lo he regalado.
Con el derecho que me gane anoche -sonreía con picardía y suspiraba al recordar- ay tío tu sí que sabes vivir ¿Cuántos recuerdos guarda esa cabañita ¿eh?.
Sirius sonrió con malicia.
Muchos pero eso es algo que a ti sobrinita no te incumben lo único que te puedo decir es que no hace mucho esa cabaña tembló ante mi presencia.
Uy ya imagino con quien -tocio disimuladamente y le alzaba una de sus cejas-.
Se dice el milagro pero no el santo -se sentaba frente a ella-.
No es necesario que me lo digas yo ya sé quién es esa "santa" -sonrió- por cierto gracias por todos esos regalitos divinos que nos dejaste; los disfrutamos mucho cada uno de ellos.
Ese era el objetivo que aprendan a jugar como yo.
Y lo aprendimos muy bien con decirte que tu "irrompible" con nosotros estuvo a punto de desfallecer pero por tu ahijado nos contuvimos un poco porque sino…
Jamás podrán igualarse a mi… como yo no hay dos -sonrió- yo soy el camino de la excelencia, del hombre superior y nadie, absolutamente nadie puede ganarme.
Pues lamento tener que decepcionarte tío pero creo que se te olvida lo que tan Black soy yo y que estoy casada con un licántropo así que ya te imaginarás esa combinación fatal que hacemos cuando nuestros cuerpos danzantes se unen -saboreo sus labrios- nosotros juntos somos invencibles.
Sirius solo sonrió no iba a iniciar una discusión con su sobrina.
Ya devuélveme el libro.
Ya te dije que no mejor cómprate otro.
Nymph yo te compro uno igual a ese pero devuélveme el que tienes.
No, yo quiero este y mejor ya no sigas insistiendo porque no me vas a convencer y… no hagas tener corajes a una mujer embarazada porque es peligroso.
Sirius sonrió y acerco su mano para acariciar la de su sobrina.
Por favor ese libro tiene anotaciones importantes mías ahí.
Y porque crees que no te lo quiero devolver… eres un maestro tío en esto sí que te aplicas y te concentras muy bien ya vi tus "pequeñas anotaciones" en ciertas páginas detallando ciertas cositas para "mejorar".
Devuélvemelo -le mostraba carita de niño bueno-.
¡¡¡NO!!! así te me pares de cabeza no te le voy a devolver.
Pero yo soy el dueño.
Las cosas no son siempre del dueño sino de quien las necesita y yo lo encontré sino querías perderlo debiste de haberlo ocultado mejor.
Pero si estaba oculto.
Para ti debajo de unas almohadas es estar oculto -soltó una carcajada- fuiste un tonto tío íbamos a usar la cama era lógico que íbamos a dar con él y por cierto -frunció el entrecejo- tu como supiste de la desaparición del libro de forma inmediato si las llaves aun no te las hemos devuelto?.
Magia sobrinita magia -sonreía- pero también tengo una copia -sacaba de su bolsillo una llave muy parecida a la que ella tenía-.
Eres un cochambroso tío a ti no se te quitan las malas costumbres no ¿con que intenciones guardas ese doble juego? -Sirius seguía con su sonrisilla macabra- a ti que se te ocurría aparecer en esa cabaña e interrumpir y yo que te lanzaba un millón de Cruccius.
Tranquila sobrinita que después del trauma que me lleve la vez pasada al ver tus pompis y tan acarameladita con Remus ya no quiero ver más -ambos soltaron sonoras carcajadas-.
Quien te manda a entrar sin anunciarte primero.
Pero acá es mi cabaña y yo puedo entrar y salir de ella cuantas veces me de la gana.
Si pero cuando se la prestas a alguien deja de ser tuya por ese tiempo pero bueno fuiste a la cabaña ¿a que?, a constatar nuestro desastre lujurioso? -sonreía con picardía-.
Uhmm… si pero me decepcione todo estaba limpito y ordenadito.
Cochoso, baboso, pervertido, ¿Qué tienes que ir a comprobar tu de nuestras intimidades… acaso nosotros lo hacemos con las tuyas?.
Es que me interesa de que ustedes lleven una vida plena y estas "cositas" merecen de toda la atención y preocupación.
Si, si claro muy preocupadito tu pero satisface tu curiosidad sabiendo que esa "vida" entre mi flamantísimo esposo y yo es mucho más que plena.
Sirius silbó en señal de asombro.
Lunático el tímido es capaz de brindar tanta plenitud.
Mira esta sonrisa, esta luminosidad y estos ojitos centellantes que te lo dicen todo.
Ya lo veo si pareces un solecito mi ahijado es y será un bebé muy amadito -sonrió- si sus papas se lo están demostrando a cada instante -su rostro se torno muy tierno mientras veía a su sobrina acariciar su vientre- ya saben que nombre le van a poner al bebé?.
Aun no lo hemos hablado con Remus, no sabemos el sexo del bebé pero si es un varoncito quiero que se llame como su papá y si es una nenita tengo pensado uno pero… tendría que consultarlo con él.
Será un varón -se acerco a su sobrina y sin permiso de ella se puso a acariciar su pancita- eso te lo puedo asegurar yo siento aquí -señalo su corazón- que este bebecito será todo un Lupin todo un merodeador -sonrió- de eso me encargo yo, yo le enseñare todo lo que debe de saber…
Ay tío tu vas a perder a mi hijo llevándolo por ese camino pero sé que lo querrás mucho y si es un varoncito así como tú lo afirmas pues pediré que sea idéntico a su papá en todo.
Entre Remus y yo haremos que sea un sucesor nuestro en el colegio.
No, mi hijito será un niñito muy bien portado y educado como su papá no un loco maniático como su padrino.
Loco maniático yo?.
Si, tu.
Pero si su madre no se queda atrás porque también tiene su largo historial en cuanto a travesuras en el colegio así que tiene a quien salir.
Tonks sonrió.
Si pero será como su papá, tendrá lo mejor de ambos.
Y un poquito del encanto de su padrino -le hacía ojitos coquetos-.
Tú no tienes nada que ver aquí esta maravilla que reposa dentro de mi es solo obra y trabajo -sonrió con picardía- noble trabajo entre Remus y yo así que no te incluyas en el combo.
Bueno bueno ya… me vas a devolver el libro?.
Tonks se hizo la desentendida e ignoro esa pregunta.
Tiito hermoso y querendón como esta tu familia en especial mi Matilda preciosa.
Sirius sonrió.
Tramposa pero si estamos bien mi princesa cada día más hermosa e inteligente como su madre, hoy iré por ella a la escuela y le ayudare con su tarea pasaremos toda la tarde y noche juntos pues Amelia tiene doble guardia en el hospital y no llegara a casa hasta mañana.
Que trabajo para más pesado se parecen a mis días en la orden, con trabajo en el día y guardias durante la noche -suspiro- tantos recuerdos unos buenos y otros no tanto pero valió la pena triunfamos al final y logramos un mundo libre para nuestros hijos -miraba con ternura su vientre que no dejaba de acariciarlo- mi amor allí conocí a tu papi y me enamore de el al instante.
Te ves tan linda así sobrinita que serías en este momento una obra perfecta para un artista de la pintura, nunca me imagine poder verte así, tan entregada, tan maternal.
Un hijo te cambia la vida tío es capaz de hacer volcar tu mundo hacia una realidad entera y hermosamente maravillosa.
Lo sé y entiendo a la perfección todo lo que dices.
Tonks sonrió.
Eres un muy buen papá tío, Matilda es muy afortunada de tenerte.
El afortunado soy yo al tener a ese ángel como hija mía -sus ojos comenzaron a llenarse de "agüita" pero él, muy orgulloso no las dejo salir y se dio la vuelta dándole la espalda a Tonks para que no lo viera y respiro profundo-.
A mí no me ocultes tus sentimientos tío -se paro frente a él- llorar no demuestra debilidad y deja ese orgullo de pensar de que los hombres no lloran; ustedes también son seres humanos y tienen derecho a expresarse con libertad -le dio un beso en la mejilla y lo abrazo- te quiero mucho.
Sirius no pudo aguantar más y con aquellas palabras tan sinceras dejoaflorar sus sentimientos escuchados únicamente por su sobrina-.
Después de un largo momento de ojitos mojados ambos se separaron y como si nada siguieron con sus actividades.Sirius se quedo con ella ayudándola lo más que podía en su trabajo hasta que llego el medio día.
Vienes a almorzar con nosotros?
Tonks sonrió.
Claro que me encantaría pero es un día padre e hija no quisiera…
Nymph por favor no digas tonterías Matilda te adora y se pondrá muy feliz al verte y yo quiero que estés con nosotros.
Entonces sí, vamos -se prendió al brazo de su tío-.
Y tu bolso, no lo llevas?.
Que bolso tío si hoy apenas si me dio tiempo para desayunar, de tu cabaña me vine directito acá así que -sonrió- no traje nada y hoy te tocara pagar todo -le hacía morritos- porque tu sobrinita esta sin dinero en este momento.
Ya sabes que una mujer a lado del guapo e irresistible de Sirius Black -peinaba su cabello con una mano- no debe de preocuparse con el dinero, primero muerto antes de dejar que una mujer cancele alguna cuenta estando yo presente tú no te preocupes por nada.
Tonks le dio un beso en la mejilla.
Gracias tío ¿sabes? Te quiero mucho.
Eso ya lo sé -abrazaba a su sobrina-.
Y te adoro por haberme regalado ese librito -le guiño un ojo y lo llevo halándolo hacia afuera sin opción a reclamo mientras Sirius la miraba como diciéndole te saliste con la tuya-.
¡¡¡Papá!!!
Matilda salía corriendo hacia la vereda al encuentro de los brazos de su padre que la esperaba con una gran sonrisa y la lleno de besos en cuanto la tuvo cerca.
Tía Tonks -se separo de su padre y abrazo a Tonks dándole un dulce beso sobre su vientre- tu cada día más linda -le sonrió- que bonito es salir de clases y encontrarse con gratas sorpresas.
Gracias muñequita por tantos halagos me haces sentir muy querida y eso le hace muy bien al bebé que ahorita está feliz de escuchar tu vocecita.
En serio tía, el bebé me escucha? -Tonks movía positivamente su cabeza y sonreía- ay que emoción -acariciaba su pancita- entonces de ahora en adelante le hablare mucho, le leeré cuentos y te cantare muchas de las canciones que a mí me gustan.
Que ridícula familia de locos.
Peter pasaba muy cerca a ellos y le hacía malos gestos a Matilda que lo miraba con enojo porque se estaba burlando de su tía por el color de su cabello, sentía tanto enojo y se concentro tanto en él que no entendió como sucedió pero lo que estaba pensando se plasmo en una realidad.
Demonios.
Refunfuñaba Peter que se había caído al suelo pues misteriosamente se había enredado con los cordones de sus zapatos; todos los niños allí empezaron a burlarse y a molestarlo en especial Sirius que era el que más se reía.
Obtuviste lo que te merecías.
Tío no te comportes como un niño malcriado.
Pero es la verdad se lo merecía se estaba burlando de ti no te diste cuenta.
Si pero… -lo miraba entre misteriosa y enojada esculcándolo con el pensamiento- tu no tuviste nada que ver con ese "accidente".
No, te juro que no -reía a carcajadas- si hubiera sido yo créeme que algo peor le hubiera pasado.
Matilda estaba en silencio desconcentrada y confundida alejada de esa realidad y transportada hacia un montón de dudas que ahora no entendía.
Matilda mi amor estas bien?.
Tonks llamaba su atención al verla distraída Sirius dejo de reírse y se acuclilló frente a su hija.
Que pasa mi amor? -Matilda reacciono de inmediato- te sientes mal quieres que nos vayamos.
Estoy bien papá no te preocupes y si vámonos ya muero de hambre -les regalo a ambos una sonrisa y tomo de la mano a Tonks empezando a caminar de su lado mientras su papá le ayudaba con su mochila- ¿A dónde vamos?.
A donde tú quieras.
Podemos ir a…-miro a su papá y luego a su tía- al mundo de ustedes dos -Sirius y Tonks se miraron sin entender esa definición- quiero conocer al famoso Callejón Diagon que papá tanto menciona en sus pláticas… ¿podemos ir allí?.
Sirius sonrió.
Por supuesto que si hijita entre tu tía y yo te mostraremos la belleza de ese lugar.
Me parece perfecto ir allá así estaremos más en confianza y sin miradas extrañas hacia nosotros.
Disculpa tía por lo de ese niño no le hagas caso -acaricio nuevamente su barriguita- tú te ves siempre linda y ese azul en tu cabello te queda espectacular.
Azul? -se miro un mechón de su cabello- pero si yo lo traía de color violeta antes de venir acá, ay este cabello desobediente y rebelde que tengo.
Igualita a su dueña.
Tú cállate tío.
Pero te ves genial déjatelo de ese color a mí me gusta.
Bueno -sonrió- solo porque tú me lo pides mi pequeña me lo dejare.
Y el tío Remus como estas?.
Sirius soltó una sonrisilla.
Ese ahorita debe de andar flotando por el colegio… par de cochinos -susurro entre dientes pero Tonks si lo escucho y pellizco su oreja como a un niño malcriado haciendo reír a Matilda-.
Llegaron al lugar por la entrada del Caldero Chorreante, Matilda estaba maravillada con todo lo que tenia ante sus ojos, verlo en la realidad era mucho mejor que imaginarlo a través de las descripciones de su padre que como todo un guía llevo a su hija a cada una de las tiendas pero donde tuvo que hacer el pago de una fuerte cuenta fue en la tienda de golosinas de Honeydukes pues su sobrinita lleno varias bolsas con dulces, chocolates, galletas, caramelos, chupetas, gomitas, etc, etc ni su hija se había llenando de tantas golosinas como ella.
Es mi ración para la semana tío -le sonreía al ver la cara de asombro que tenia Sirius- pero no te preocupes que yo te devuelvo el dinero en cuanto llegue a casa o sino Remus…
Nymph no empieces otra vez.
Es que tienes esa cara y a mí ya me dio penita
Que penas, si yo soy tu tío y futuro compadre -le sonrió- tómalo como un regalo, como un gustito que le estoy a mi ahijadito que pone con antojos a su bella madre -Tonks le sonrió aun sintiéndose avergonzada- vamos a cancelar todo y quita esa cara de apenada -la tomo de la mano y cargo con ella la gran cantidad de dundas de golosinas-.
Tan entretenidos estaban en eso que ninguno de los dos noto que Matilda dejándose llevar por la curiosidad del lugar y del momento salió de allí para explorar por su propia cuenta.
Cada tienda le fascinaba más que la otra, paso por el emporio de las lechuzas que aleteaban algunas dentro de sus jaulas pero ella las fue calmando una a una con el toque de sus manos que parecían tener magia en ese lugar; luego paso por Flourish y Blotts y la gran cantidad de libros que se veían allí dentro a través del cristal del recibidor la invitaban a entrar a ese lugar que tenía todo lo que a ella le gustaba hacer… leer… pero una tienda mas allá la cautivo de inmediato no sabía el porqué pero había algo que la atraía a ese lugar como en una especie de hipnosis, mientras más se acercaba sentía un hormigueo extraño recorrer sus manos, se paro frente a la puerta que estaba entreabierta y leyó: Ollivander- fabricante de excelentes varitas.
Buenas tardes damita -un señor de edad con aspecto sabio y bonachón salió a recibirla- la estaba esperando.
Matilda se sorprendió con lo último que le dijo pero contesto a su saludo apretando su mano.
Bu-bue… buenas tardes… ¿usted es el señor Ollivander?.
Si pequeña damita yo soy el señor Ollivander fabricante de las mejores varitas de Londres -hizo una pausa esperando a que la niña se presentara-.
Yo, yo… yo.
Si usted -sonreía amablemente y acaricio sus mejillas- su carita se me hace muy familiar, me recuerda a alguien -empezó a hacer memoria en su cabeza pero Matilda lo interrumpió-.
Yo soy Matilda Black Thompsom.
Ahhh una Black ya decía yo que esa carita se me hacia familiar -sonrió- pequeña tu padre es Sirius Black -la invito a pasar a su tienda-.
Si, el es mi papá.
Que sorpresa nunca imagine que tenía una hija tan hermosa -le sonrió- disculpa mi atrevimiento pequeña pero… ¿Cuántos años tienes?.
Matilda le sonrió ya más en confianza.
Tengo siete pero porque me dijo que me estaba esperando -sus ojos se movían en todas las direcciones llena de curiosidad por saber que contenían esas cajitas-.
Ollivander la seguía con sus ojos.
Eres una niñita muy especial ¿lo sabías? -Matilda negó con su cabeza- te he estado observando desde que llegaste al emporio y calmaste a todas aquellas lechuzas tan solo con tocarlas con tus manos y eso no lo hace cualquiera y de una manera tan fácil como tú lo hiciste -tomo ambas manos de Matilda entre las suyas- estas manitas son especiales… dime una cosa, ya tuviste tu primera explosión de magia? -Matilda no respondió nada no sabía que contestar- uhmm bueno creo que no la has tenido aun pero no te preocupes que ya llegara tu eres de los nuestros y una muy especial de eso estoy seguro y este viejito loco no se equivoca si Dumbledore te viera ahora pensaría lo mismo que yo -sonrió- sabia que ibas a venir, sentiste una sensación una sensación extraña en tus manos ¿verdad? -la niña no respondía nada solo lo miraba a los ojos con una profundidad extraña- bueno eso que sentiste es la magia que fluye dentro de ti y tu varita esta aquí esperando por ti ella fue la que te llamo por eso te acercaste
Mi varita? -los ojitos de Matilda brillaban- yo tengo una aquí?.
Si, aquí hay una para ti.
Pero si yo no soy como mi papá yo no tengo esa habilidad yo soy como mi mamá.
Mi niña tu eres una bruja créeme, tú tienes una magia muy poderosa y especial yo jamás me equivoco cuando vayas a Hogwarts a tu primer año escolar vendrás por tu varita y ella y yo te estaremos esperando… -Ollivander la observo fijamente- ¿quieres conocer tu varita ahora? y así ya sabes que yo no te estoy mintiendo porque en esos ojitos veo que no me crees -sonrió y se dio la vuelta para subirse en una pequeña escalera-.
No señor no se preocupe yo ya me tengo que ir mi papá me debe de estar buscando -se despedía con la mano y lentamente salía del lugar pero antes de atravesar la puerta se giro- señor le puedo hacer una pregunta?.
Ollivander asintió con una de sus sonrisas amables.
Las que desees pequeña.
Como uno sabe que tuvo su primera explosión de magia?.
Por cosas que suceden y que para los demás, personas muggles les parecen raras menos para nosotros.
Cosas como que?.
Ollivander vio con emoción el interés de la niña por saber, se bajo de la escalera y se acerco inclinándose un poco frente a ella.
Por ejemplo: que ciertos objetos se muevan, cambien de lugar, se rompan tan solo por el hecho de que tu cabecita lo pensó a veces concentrándote o a veces sin que lo pienses, también puede ser que…
Y con las personas también sucede eso?, es decir, si uno piensa y desea con fuerzas que algo le pase a alguien.
Si también y tiene el mismo efecto que con un objeto inanimado pero hay que tener mucho cuidado con eso puede ser peligroso… pero yo he escuchado a muchos padres que cuando vienen aquí orgullosos con sus pequeños hijos o hijas magos o brujas y cuentan cómo fue su primer explosión de magia -sonrió- dicen que fue hacerlos levitar a ellos, a sus mascotas o les hicieron crecer pelos en el cuerpo y luego cambiárselos de color o los dejaron calvos, etc cosas así como te digo que parecen raras pero no lo son… ¿a ti ya te sucedió algo verdad por eso me lo preguntas?.
Matilda negó nerviosamente su cabeza.
Ya me voy adiós y gracias por responder a mi pregunta -salió corriendo de allí-.
En cuatro años te volveré a ver pequeña -sonreía y se subió nuevamente a la escalera a buscar en la repisa una cajita especial- se que vendrás aquí tu varita ya te eligió y yo ya sé cual es -saco una cajita que estaba en la parte más alta alejada de las demás- fuiste tú amiguita la que se movió cuando esa pequeña se acercaba lo sé, lo sentí -saco la varita con una sonrisa radiante y llena de júbilo mientras la observaba detenidamente acariciándola suavemente con sus dedos- sauce, con núcleo de pelo de unicornio, 21 centímetros elástica y flexible excelente para transfiguración y encantamientos.
Mi hija, mi hija Dios donde está.
Sirius estabacomo loco caminando hacia todas las direcciones buscándola.
Como me pude distraer y no fijarme en ella… fui un idiota si le pasa algo a mi princesa me muero -miro a Tonks que estaba igual de nerviosa y empezaba a ponerse pálida- no Nymph por favor cálmate, tranquila el bebé piensa en el bebé -se acerco y la tomo de la mano- ven vamos a sentarnos.
No, hay que buscar a la niña -siguió caminando tomada de la mano de su tío- perdóname tío sino hubiese sido por mis antojos de dulces…
Tú no tienes la culpa de nada aquí el único responsable soy yo… soy su padre debí tener más cuidado -se recogía su cabello con desesperación, pasaron cerca de Florean Fortescue- tu espérame aquí sentada por favor mientras yo voy a preguntar en todas las tiendas -le alaba una silla y la acomodaba en ella poniendo sobre la mesa la gran bolsa llena de golosinas-.
Yo quiero ayudarte a buscarla -se resistía a sentarse-.
Nymph por favor colabora, tu estas embarazada no puedes hacer mucho esfuerzo yo solo me movilizo más rápido no quiero que por ir despacio mi hija entre a alguna tienda de esas que ya sabes que abundan en cierta calle.
Tonks asintió con la cabeza y lentamente se iba sentando cuando…
¡¡¡Matilda!!! -se paró de inmediato Sirius volteo a mirar hacia donde señalaba Tonks y vio a su hija cruzando la calle, de inmediato se lanzo a abrazarla fuertemente-.
Estas bien hija -le daba pequeños besos en las mejillas-.
Si papá porque debería de estar mal.
Dónde estabas?, porque me hiciste esto?, porque te vas sin avisar y sin mi permiso?, la calle es muy peligrosa y este lugar no es para que una niña de tu edad ande sola; no me vuelvas a hacer esto por favor -estaba serio- casi me muero del susto -se puso de pie y empezó a caminar de un lado a otro-.
No me regañes papá que yo sé cuidarme.
Tienes siete años por Merlín eres una niña -volvió a inclinarse frente a ella- mi niña, no sabes cuánto peligro hay por el mundo no todos son buenos.
Pero si yo solo fui a ver las tiendas -se puso triste y sus ojitos querían derramar lágrimas-.
Ya tío no la regañes -Tonks puso una mano en el hombro de Sirius y lo masajeaba suavemente- solo fue un susto no le paso nada malo y eso es lo que importa.
Pero pudo haberle pasado -estaba enojado pero no con su hija ni con su sobrina sino que con el mismo por haber sido irresponsable y no cuidarla-.
Tonks tomo de la mano a Matilda y la llevo a sentarse a la mesa.
Matilda mi mor prometes que nunca vas a volver a hacer esto de salirte sin avisar, que siempre que quieras ir a algún lugar lo vas a hacer acompañada por un adulto de confianza.
Si tía te lo prometo -se acuno en su regazo-.
Te quiero mucho mi amor y nos asustaste no te imaginas cuanto.
Sirius las observaba unos cuantos pasos más allá Tonks le hizo señas con las manos para que se acercara.
Mi papá se enojo conmigo?.
No, el nunca se enojaría contigo te quiere mucho y te adora con su vida solo que aun está asustado pero ya se le va a pasar.
Sirius se acerco.
Vamos a buscar un restaurante ya es tarde y tienen que comer.
Papi estas enojado conmigo? -lo miraba con ternura- ya no me quieres? -comenzó a sollozar-.
Sirius no resistió ver a su pequeña así y la tomo entre sus brazos.
No llores mi amor por favor que se me parte el alma verte así, yo no me enojaría nunca contigo, estoy molesto pero es conmigo mismo por no saberte cuidar como se debe, soy tu padre y es mi obligación siempre estar pendiente de ti… -beso su rostro- no me vuelvas a hacer esto mi amor siempre avísame si vas a salir a pasear por ahí o dímelo y yo te llevo a donde tú quieras.
Perdóname papá -le regalo una de sus dulces sonrisas y acaricio su bigote con ambas manitos-.
Sirius la abrazo muy fuerte queriendo desahogar allí todo el miedo que había poblado su corazón y su alma al sentirla perdida.
No tengo nada que perdonarte princesa tu eres lo más valioso que yo tengo y si se trata de pedir perdón… perdóname a mí por ser un irresponsable y distraído.
Te quiero mucho papi -se abrazo a su cuello-.
Tonks observaba feliz a esa par e imagino a su Remus en una situación parecida a esa pero con el hijo de ambos que ya esperaban, sintió a su bebé moverse levemente dentro de ella sonrió y empezó a acariciarlo.
Pronto mi amor muy pronto estarás así, entre los brazos y mimos de tu papi -le susurro muy cerquita y su bebé se movió un poquito más fuerte como dándole su respuesta-.
Las dos horas libres que tenia Tonks para el almuerzo pasaron demasiado rápido que ni se dieron cuenta cuando ya tenían que volver, Sirius fue a dejarla al Ministerio para luego ir a casa con su hija.
El lugar donde trabaja la tía Tonks es muy bonito tiene tantas cosas que yo jamás pensé ver algún día -entraban a su casa- papi tu mundo mágico me encanta me he quedado fascinada con el debe de ser muy emociónate pertenecer allí a mi me… -se contuvo y no termino la frase- voy a bañarme para ponerme a hacer la tarea -tomo su mochila con una mirada levemente triste y se dirigió a su habitación-.
Sirius le sonrió al entender lo que ella había querido decir con aquella frase a medio terminar.
Hija tu perteneces a ese mudo es tuyo por naturaleza por derecho propio -le guiñó un ojo- ve a cambiarte que yo en una media hora voy a ayudarte con la tarea y luego jugamos un ratito.
La tarea se resolvió rápido Matilda era muy inteligente no tenía problemas con eso Sirius cada vez se admiraba más de su pequeña niña genio se sentía muy orgulloso de saber que ese ángel tan especial era suyo… para la cena ordenaron pizza y jugaron a la guerra de almohadas hasta muy tarde.
Papi eres un papá muy permisivo mi mamá jamás me deja quedarme hasta muy tarde pero me he divertido mucho -sonrió- cuando mamá se entere que me has permitido quedarme despierta hasta la media noche.
Pues no se lo decimos será nuestro secreto y así podremos desvelarnos siempre en lasnoches de padre e hija.
Sirius cepillaba con tanta paciencia y mucha delicadeza el cabello de su hija que ya estaba por acostarse a dormir.
Me parece bien papi secreto de honor -le extendió su dedo meñique derecho y lo entrelazo al de su papá- promesa hecha jamás desecha.
Sirius sonrió y le dio un beso en la frente.
A dormir mi pequeña princesa -la cargo en sus brazos y la llevo hasta su camita-.
Papi mañana hay reunión de padres de familia en la escuela me había olvidado de decírtelo y quiero que tu y mi mamá vayan juntos -se metía debajo de las sábanas mientras su papá le acomodaba las almohadas-.
Allí estaremos hijita los dos no te preocupes ahora descansa y duerme bien que mañana tenemos escuela y hay que madrugar -se inclino y le dio un beso en la frente- te amo princesa.
Y yo a ti papi -lo abrazo-.
Por cualquier cosa que se te ofrezca a media noche me buscas no importa la hora que sea.
Si papi lo sé, descansa y duerme pensando en mi mamá -le sonrió-.
Es lo que siempre hago -le guiño un ojo- sueño con mis dos grandes amores… tu mamá y tu -le lanzo un beso apago la luz y salió de la habitación-.
Matilda ya estaba por cerrar sus ojitos y entregarse a sus dulces sueños cuando se acordó de que su tarea de botánica se había quedado afuera en el jardín, se levanto de inmediato y en silencio se salió por la ventana en busca de su pequeño maceterito con sus claveles amarillos cultivadospara un experimento pero se llevouna decepción muy grande al verlas a todas marchitas.
Ay noahora si me voy a ganar una mala nota y justo el día en que mis padres van a ir a la escuela.
Entro a su habitación con su macetero en las manos y lo puso en la mesita de noche de al lado de su cama y le obsequio una gran dosis de agua.
Sé que ya es algo tarde para esto -les hablaba a sus claveles marchitos- perdónenme por favor yo no quería que terminaran así todas marchitas y resecas pero…-acariciaba levemente con sus dedos los pétalos- bueno ya no puedo hacer mas nada me resignare a ese cero de mañana -se metió nuevamente en su cama con lágrimas en los ojos hasta que se quedo profundamente dormida-.
Después de unos minutos un pétalo reseco de uno de sus claveles empezó lentamente a cobrar vida y a llenarse de un color amarillo rozagante.
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Esto ha sido todo por hoy espero que les haya gustado…
Nota: Disculparan cualquier falta de ortografía.
Los quiere
= ) Naty = )