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Historia 40490 — capítulo 25

Hola mis lectores = )

Bueno aquí les dejo otro capítulo disfrútenlo y… gracias una vez más a todos los que siempre me regalan sus tan bellos comentariosy por el tiempito quededican a eso… ¡¡¡GRACIAS!!!

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Mi amor abre tus ojitos -recogía los cabellitos que su hija tenia sobre su carita- ya amaneció perezosa -se acostó a su lado y la abrazoy beso cariñosamente por repetidas veces-.

Ay mami cinco minutos más -se acomodaba sobre su regazo-.

No mi amor si ya estamos con el tiempo justo -acariciaba su carita pero Matilda no abría sus ojos- que dormilona que estas anoche trasnocharon ¿verdad?.

No mamita -abría sus ojos y sonreía-.

No les creo pero ya Sirius me va a oír.

No regañes a mi papá.

Entonces es cierto…

Matilda le regalo el rostro más dulce y risueño.

Buenos días mamita te quiero mucho -le dio un sonoro beso en su mejilla- te ves preciosa.

Si claro tramposita defiende a tu papá -se sentaba en la cama- arriba -jugaba haciéndole cosquillas en los pies- a cambiarse y a arreglarse para ir a la escuela.

Basta mamá ya no -reía ampliamente- ya me levanto te lo prometo -pedía la paz con ambas manos-.

Amelia se detuvo y mientras la niña se dirigía al baño ella se puso a tender la cama y al termino de eso enfoco su mirada al maceterito que estaba sobre la mesita de noche y vio tres hermosos clavales de un color amarillo muy brillante parecían tener más que vida, más que ser unos simples claveles… se acerco a ellos para tocarlos encantada con su belleza.

Que claveles para más preciosos -susurro-.

Mami y mi papá ya despertó -asomaba su cabeza por la puerta del baño-.

No, aun duerme -sonrió- obtendrás una muy buena nota hija esta belleza encantara a todos en tu salón -señalaba el maceterito-.

Wow -Matilda estaba incrédula- pero si anoche estaban -se acerco a su mamá- ¿tu les hiciste algo?, ¿las cambiaste? Porque si es así mamá te digo que eso es trampa y yo asumo mi responsabilidad de no haberlas cuidado como se debía.

De que hablas hija yo no he hecho nada recién las veo y están divinas porque tendría que haberlas cambiado.

Matilda enfoco su mirada en la plantita.

Es que… entonces debió de ser mi papá pero ahorita mismo voy a ir a preguntarle -tomo su plantita-.

Nada de eso señorita -nuevamente coloco la maceta sobre la mesa- usted se me va a preparar para que desayune y luego a la escuela además ya le dije que su papá aun duerme y estamos con el tiempo -señalo su reloj-.

Matilda no refuto a su madre y siguió con su aseo personal pero muy pensativa con lo que había acabado de suceder.

Sirius llego a la cocina aun somnoliento recién acababa de levantarse con su cabello negro algo revuelto, su pantalón de dormir color gris y su torso desnudo pues no llevaba puesto su camiseta y al ver a su mujer preparando el desayuno ajena a su presencia con aquella pijama que era algo holgada pero reflejaba su figura a la perfección, su instinto masculino se encendió y salió explosivamente.

Te he extrañado tanto mi amor, te necesito mucho -la abrazaba fuertemente y aspiraba la fragancia de su perfume alojado en su cuello-.

Buenos días vida mía -le sonrió y acaricio su mejilla-.

A que hora llegaste que no te sentí.

Llegue como hace dos horas.

Y porque no me despertaste -beso sus labios añorante-.

Porque ya sabes que no me gusta molestar -peinaba su cabello enmarañado- y la camiseta -le sonreía- que es eso de andar semidesnudo en casa.

Es para ver si así te animas a probar y degustar lo que tienes en frente -se apoderaba de su cintura con mucho más dominio-.

De animarme me animo pero…

Lo sé pero en cuanto deje a nuestra hija en la escuela -sonrió y la beso- yo regreso y…

Yo te espero.

Eres un encanto ¿lo sabías? Y cuando te pones toda colaboradora y comprensiva de que estas necesidades infaltables entre dos seres que se aman tanto como nosotros deben ser requeridas y atendidas con toda la dedicación del mundo… me enloqueces más.

Es que contigo todo es maravilloso y recordar momentos inolvidables de un pasado que yo jamás pensé en volver a revivirlo -sonrió- ¿me dejas el libro? es que, quiero salir de una duda.

Sirius sonrió.

Despéjala conmigo yo soy mucho mejor que el libro te lo aseguro.

Eso no lo dudo pero… -se sonrojo un poco- ahora no lo puedo averiguar contigo.

Ahora no pero en una hora…

Ya dame el libro por favor.

Dame un beso primero pero de esos que a mí me gustan de esos que me hacen volar más allá de la realidad.

Amelia se acerco y muy despacio le dio gusto a su petición… Sirius "satisfecho" con ese pequeño gustito le regalo una sonrisa traviesa.

Y si te digo que nuestro tesoro ya tiene otros dueños, que nos fue arrebatado el día de ayer.

Sirius lo dejaste olvidado en la cabaña -se separo de él y empezó a ordenarlo todo en la mesa para desayunar-.

Si -respondió sintiéndose mal- se me quedo debajo de las almohadas y ahora Nymph ya no me lo quiere devolver.

Ay mi amor pero que distraído eres -sonreía-.

Es que estaba concentrado en ti y cuando pasa eso se me olvida de todo a mí alrededor pero ya comprare otros y mejores que el que "cedimos" voluntariamente a ese par de principiantes porque los maestros en esta hermosa arte somos nosotros dos y los demás que digan amén -sonrió y le guiño un ojo-.

Papi fuiste tú verdad?

Matilda se sentaba frente al mesón y ubicaba allí su plantita.

Buenos días princesa.

Buenos días papá -se acerco y le dio un beso- tú las cambiaste anoche mientras yo dormía.

Sirius miro a Amelia con cara de no saber a que se refería.

De lo mismo me acuso a mí, no sé que tienen esos hermosos claveles pero nuestra hija anda buscando a los "culpables" de su belleza -sonrió-.

Es que mamá tu no entiendes anoche estaban resecos y sin vida y míralos hoy como están es como si no se hubiesen marchitado nunca…-miro a su padre- tu les hiciste algo con tu magia porque solo así se puede explicar que…

Hija yo ni siquiera sabía de la existencia de esa plantita es la primera vez que la veo además la magia que yo hago con mi varita no lo puede hacer todo también tiene sus limitaciones y una de ellas es que… no puede devolver vida a nada ni a nadie sino imagina; tantos seres amados perdidos en un pasado triste estarían hoy con nosotros.

Sirius -Amelia le hizo señas con la mirada para que no tratara de esos temas con la niña, estaba muy pequeña y había cosas que aun no entendía-.

Sirius guardo silencio.

Entonces porque… no entiendo -se sentía confundida y su padre la miraba con una mezcla extraña de pensamientos… su hija no decía mentiras-.

Ya dejen esas caras ustedes dos y ayúdenme a poner la mesa -apretujaba con sus manos las mejillas de ambos- pero tu -se dirigió a Sirius- a cubrirte tu desnudez -le sonrió- porque así yo no te acepto en la mesa.

Sirius les dedico una mirada dulce y tierna a sus dos mujeres especiales que tenía allí a su lado y se fue a vestirse adecuadamente para desayunar con ellas.

Mami hoy tienesque ir a la escuela hay junta de padres de familia después de clases y yo quiero verlos allí a ti y a mi papá juntos.

Y allí estaré hijita muy puntual yo jamás me perdería nada que tenga que ver contigo -la abrazo y beso su frentesita para luego conducirla hacia la mesa- cuéntame que hicieron ayer en su día padre e hija.

Matilda se despojo por un momento de aquellos pensamientos que la tenían confundida y empezó a relatarle a su mamá todo lo vivido el día anterior en el Callejón Diagon a excepción de la plática con el señor Ollivander…

Luego de desayunar Sirius llevo a su pequeña a clases.

Mi amor tu sabes que en mi puedes confiar siempre y contarme todo lo que te pase y sientas, soy tu papá y te quiero mucho -se había inclinado un poco frente a su hija-.

Lo sé papá.

Entonces porque no me cuentas que es lo que te tiene dando vueltas y vueltas aquí dentro de esta inteligente cabecita porque esa carita que tienes me preocupa mucho.

No es nada papá en serio-cambio el semblante de su mirada por uno más sonriente-.

No me mientas mi pequeñita sé que hay algo que me quieres decir -Matilda guardo silencio es que no sabía cómo decirlo si ella mismo no lo entendía- pero respeto tu silencio y acepto a cuando tu decidas decírmelo solo te digo que sea lo que sea por más extraño que te parezca yo te creeré… siempre -la abrazo y le dio un beso- ahora ve a tu salón disfruta de tus clases, aprende mucho y diviértete jugando con tus amigos que mas lueguito tu mamá y yo vendremos a la reunión y luego iremos a pasear los tres juntos.

Si papá los estaré esperando -trato de mantener su rostro sonriente y sereno hasta que se despidió de su padre y se dirigió a su salón-.

Bueno señor -se hablaba a sí mismo- ahora a disfrutar de los ricos placeres que le da la vida, tiene una cita en una confortable cama con una bella dama -se veía ansioso por desaparecer y llegar rápido a casa- pero primero a comprar ciertas cositas de suma importancia que necesitare para ese momento especial -sonreía maliciosamente-.

Ay pero que hermosa plantita que Elvirujita a traído para la clase del día de hoy -Peter salió de detrás de la puerta y la cerro con Matilda dentro aprovechando que el salón estaba vacío-.

Que es lo que quieres ahora Peter -lo miraba desafiante- que tú acaso no te cansas de molestar, dime que te he hecho para que me fastidies tanto, que es lo que me envidias.

Yo envidiarte algo a ti?... no me hagas reír sabiondita.

Matilda sonrió.

Eso es lo que te molesta?, que a mi si me gusta estudiar y que me aplico con mis tareas obteniendo así muy buenas calificaciones… al contrario de ti que eres un mal educado, desobediente y poco estudioso.

Peter la miraba enojado.

Las perfectitas como tú me fastidian se creen lo máximo… ay si todos quieren a Matilda, la directora de la escuela, los maestros, todos la aman por ser la niña modelo.

Yo no soy perfectita y jamás me lo he creído yo solo soy como soy y si a ti eso te molesta pues que pena porque yo por ti no voy a cambiar… se feliz y deja de ser un amargado que sinceramente provocas pena y lástima porque eso es lo que yo siento por ti; quisiera ayudarte y ser tu amiga pero creo que tu no entiendes ese concepto tu no conoces ni sabes lo que es tener un amigo de verdad uno que te quiera no que te tema… tú crees que el grupito de amigos que tienes detrás de ti y que dicen quererte y admirarte ¿lo hacen?... no Peter ellos no te quieren ellos te temen y es ese miedo el que los hace ser dependientes a ti… yo no te tengo miedo -se lo dijo con mucha tranquilidad y serenidad-.

¡¡¡Cállate!!! -estaba furioso porque le había dicho algo que él ya sabía- yo no necesito de amigos y menos serlo de ti, una niña boba con una familia de locos -empezó a reírse- esa mujer de ayer se veía ridícula con ese cabello y esa ropa.

Con mi tía no te metas ella es buena y no te ha hecho nada.

Se veía ridícula, ¡¡¡ri-di-cu-la!!! -empezó a gritarlo- y tu papá parece mujercita con ese cabello largo solo le falta que ponga una faldita y un delantal y que venga a dejar a su princesita a clases -hacia movimientos ofensivos con sus manos esto no lo aguanto Matilda y lo empujo haciéndolo caer al suelo-.

Mi papá es el mejor hombre del mundo, es el más noble, el más bueno y jamás óyeme bien jamás vuelvas a dirigirte a él de esa manera frente a mi porque te juro que te vas a arrepentir.

Y que me vas a hacer -se levantaba del suelo- tu, una niña que solo sabe jugar con sus tontas muñecas -se acercaba a ella- no te tengo miedo.

Pues deberías -al decir esto Matilda sintió dentro de su cuerpo un hormigueo extraño que la invadió por completo-.

Quieres que te demuestre el "miedo" que te tengo -era irónico- mira lo que le hago a tu estúpida planta -quiso arrancarlas del macetero pero hubo una reacción extraña en ella que al sentir el peligro se formo como una especie de escudo protector que al hacer contacto con la mano del niño provoco un choque eléctrico lanzándolo hacia atrás y lastimando sin querer la mano de Peter que empezó a sangrar por dos pequeñas cortaduras que se había hecho- eres una tonta mira lo que me hiciste -miraba asustado su mano-.

Yo no hice nada -ella era la más asustada no entendía que era lo que había acabado de pasar pero se sentía extraña esa sensación redundaba con más fuerza-.

Quien sea que este allí dentro abra la puerta por favor-la maestra Isabella forzaba la puerta del otro lado queriendo abrirla pero no lo lograba y tocaba fuertemente-.

Estas perdida Matilda ahora si te van a expulsar -se ponía de pie y reía con malicia-después de esto -señalo su mano- te van a echar de la escuela, a su niña modelo -reía- te voy a culpar de todo.

No Peter no lo hagas eso es mentir si yo no te hice nada -dejo su plantita sobre el escritorio de la maestra y se acerco a él y tomo su mano- déjame ver tu herida, déjame ayudarte -estaba con lágrimas en sus ojos mientras con sus manos limpiaba la herida con mucha delicadeza-.

No me toques -intento retirarla-.

Por favor.

Que me sueltes -se alejo de ella justo en el instante en que la puerta del salón casi era derribada por la maestra-.

Que es lo que sucede aquí porque no abrían -estaba seria- escuche ruidos y me asuste alguien se lastimo.

Sí, yo -salto Peter hacia la maestra- fue ella, ella, mire lo que le hizo a mi mano -se la mostraba-.

Matilda bajo la mirada muy triste ya estaba resignada a que llamarían a sus padres y la suspendieran.

Y que es lo que tiene tu mano Peter, yo la veo igual.

No, ella me hizo unos cortes mire…-se quedo en silencio cuando puso su mano frente a él y vio que las cortaduras y la sangre habían desaparecido- y que fue lo que paso? -no entendía nada-.

Es lo mismo que me pregunto yo.

Le juro maestra que mi mano.

No jures nada Peter que tú tienes fama de ser mentirosito, voy a tener que llamar a sus padres y hablar con ellos en privado.

Matilda aun seguía con la mirada clavada en el suelo sintiéndose la persona más extraña en ese momento y ella tampoco entendía lo que había pasado, la sangre que en sus manos había quedado también había desaparecido.

Por mi haga lo que sea igual mis padres nunca vienen a las citaciones ellos tienen cosas más importantes que hacer que venir a la escuela a perder el tiempo conmigo -se oía cierto resentimiento en la voz de Peter que fue a sentarse a su pupitre sin creer lo que había pasado, el había tenido la mano cortada eso lo podía jurar pero ella se la toco y todo había desaparecido como por arte de magia-.

Matilda estas bien? -la maestra Isabella se acerco a ella-.

La niña no dijo nada solo la abrazo y empezó a llorar.

Mi niña que paso porque lloras -correspondía al abrazo- a que era a lo que se refería Peter con lo de su mano.

No se -movía asustada su cabecita-.

Tranquila ya paso todo… ¿tus papas vienen hoy a la reunión?.

Si… maestra Isabella por favor no les diga nada a mis papas se lo juro que yo no hice nada yo no lastime a nadie... yo no quiero que se decepcionen de mi y menos mi papá que desde no hace mucho vive conmigo -sollozaba sin parar y algunos de sus compañeritos de clases que ya habían ingresado al salón se acercaron curiosos a ellas-.

Cálmate mi amor que tus papas jamás se decepcionarían de ti, como podrían hacerlo si tu eres una niña muy linda y muy bien portada ellos no pueden más que sentirse orgullosos -seco sus lágrimas y beso su carita- no te preocupes por nada -le sonrió- ahora solo dibuja en tu bello rostro un sonrisa angelical que refleje tu naturaleza interna -le dio un último beso y se puso de pie- y ustedes curiositos -se dirigía a los demás alumnos- que hacen aquí alrededor nuestro -les sonreía- ya a sentarse que vamos a comenzar las clases -se fue hacia su escritorio- ¿y esta maravilla? -miraba los claveles que estaban allí frente a ella-

Son míos maestra para la clase de botánica.

Que preciosos que están es la primera vez que veo unos tan hermosos como estos es como si tuvieran vida propia.

Todos en el salón estaban igual de asombrados, sus compañeritos miraban sus ejemplares pero no se parecían en nada a los de Matilda; los de ella eran especiales resaltaban y marcaban la diferencia de entre todos esos claveles que los demás habían llevado ese día a clases.

La mañanatranscurrió tranquila para Matilda que de a poco fue olvidando en algo lo ocurrido y concentrándose asímás en sus tareas y lecciones dando siempre lo mejor de sí… sus padres fueron juntos a la reunión y no recibieron ninguna queja de su pequeña al contrario fueron las felicitaciones y muy buenos informes de la conducta y aprovechamiento que sus maestros tenían de ella en clases los que los llenaron de orgullo.

Estamos muy orgullosos de ti hija -la abrazaba- tú has sido lo mejor que nos ha pasado en la vida a tu papá y a mí, siempre nos llenas de alegrías y muy buenos momentos.

Eres todo lo que uno como padre desea en un hijo -la alzaba en sus brazos y la cargaba como si enseñara su más grande maravilla al mundo entero- yo todavía me siento como un gigante orgulloso por tantas cosas divinas que me dijeron de ti, no cabe la menor duda que tu eres el más bello resultado de la unión más allá del amor -sonrió- eres inteligente como tu madre pero la belleza que posees se la debes a tu padre -le guiño un ojo-.

Amelia pellizco su oreja.

Por favor que modesto eres -desactivo la alarma del auto para abrir las puertas-.

Pero si es la verdad solo mírale la carita a esta muñequita… es puro papá o me vas a decir que no se parece a mí.

Amelia sonrió.

Ya súbete al auto.

Princesa porque estas tan calladita -la ayudaba a subirse al asiento posterior- sonríe mi amor que hoy iremos a un lugar especial, te lo has ganado por tus buenas calificaciones y excelente conducta así que puedes pedirme lo que quieras que yo te lo daré de inmediato.

No te preocupes papá estoy bien y no quiero que me compres nada yo lo único que deseo es que… nunca dejes de quererme.

Eso jamás mi amor.

Y estar conmigo siempre -lo abrazo- quiero decirte algo que no sé que es lo que me está pasando pero… -guardo silencio en el momento en que vio que a Peter su papá lo estaba zarandeando del brazo, le dio mucha pena y quiso ir a ayudarlo pero ya se iban-.

Que es lo que quieres decirme mi amor -su papá llamaba de nuevo su atención-.

Ah… nada ya no es nada -se coloco el cinturón de seguridad-.

Sirius miro con resignación el silencio de su hija, él sabía que algo importante que había allí que hablar lo sentía lo percibía pero no la iba a forzar aunque ya tenía sus sospechas y lo iba a averiguar por su propia cuenta.

Te quiero mi princesa -le dio un beso y se subió al auto-.

Mi amor quieres ir a conocer un lugar especial de tu papá y mío hace años atrás y que te contemos parte de su historia.

¡¡¡Sí… me encantaría!!! -se veía emocionada-.

Bueno entonces hoy conocerás el lugar donde tu papá y yo nos conocimos -ella y Sirius se miraron con complicidad y sonrieron-.

Días después…

Ayyy que asco huevos revueltos los detesto aparta eso de mi mamá.

Tonks cubría su boca con ambas manos y empezaba a palidecerse.

Andrómeda de inmediato los quito.

Lo siento hija no sabía que los detestabas -le servía un poco de jugo- que quieres que te prepara.

Nada mamá no tengo hambre.

Como que nada tienes que comer algo mi amor no puedes andar con el estomago vacio.

Es que no tengo deseos de hacerlo, siento que todo se me va a regresar -intento beber un poco de jugo pero no lo logro- solo quiero mi chocolatito caliente eso es lo único que al parecer mi estomago y yo resistiremos el día de hoy.

Has un esfuercito mi amor aunque sea come algo de fruta hazlo por el bebé no puedes dejar de alimentarte eso no les hace bien a ninguno de los dos, durante el embarazo es cuando más cuidados debes tener… se que extrañas a tu esposo -acariciaba su cabeza y se sentaba a su lado- que necesitas estar a su lado que hay días en los que uno amanece hipersensible y que no tiene ánimos de nada más que estar con la persona que mas amas pero los días pasan rápido y cuando menos te des cuenta el estará aquí a tu lado -le sonrió cálidamente-.

Estoy bien mamá no te preocupes por gusto -reprimía las ganas que tenia de soltarse a llorar y gritar a los cuatro vientos que extrañaba a Remus y que llevaba noches enteras sin poder dormir extrañándolo-.

Mira hija lo que acabo de terminar, ¿te gusta?... es para mi nieto -Ted entraba muy sonriente a la cocina con un columpio de madera en forma de caballito pero al verlas abrazadas y con sus rostros algo opacos borro su sonrisa de inmediato- te sientes mal mi amor -se acerco a ellas- quieres que vayamos a San Mungo.

No papá no te alarmes es solo que hoy amanecí como asqueada de todo y no tengo apetito para nada y mi mamá quiere hacerme comer a la fuerza -sonrió levemente-.

Pero es verdad hija tienes que comer algo -coloco el caballito en el suelo- y sino te sientes bien es mejor que no vayas a trabajar envía una nota excusándote por su ausencia.

¡¡¡No!!!, si trabajando mantengo mi mente ocupada y así no pienso todo el tiempo en…

Remus.

Tonks sonrió.

Tanto se me nota que lo extraño.

Tú que crees.

Tonks hizo un puchero.

Es que no puedo evitarlo ya son cuatro días sin verlo.

Pero te escribe a diario.

No es lo mismo mamá yo lo quiero a él no a sus cartas, a través de ellas yo no puedo abrazarlo y decirle que lo quiero.

Te comprendemos hija pero ya lo veras muy pronto por eso tienes que comer y cuidarte sabes que a él no le gusta verte así ni a nosotros tampoco.

Esta muy bonito el caballito papá -se inclino para tocarlo- gracias eres muy bueno -lo abrazo y le dio un beso-.

Mi nietecito lo merece.

Y si es una nenita -sonrió-.

Entonces le tallare una linda casa de muñecas pero yo estoy muy seguro de que es un varoncito.

Ya son dos que afirman eso, el tío Sirius dice lo mismo -acaricio su vientre- en cuanto me haga la ecografía confirmaran sus sospechas.

Es que yo no sospecho hija yo estoy seguro tanto como cuando le dije a tu mamá que esperábamos una niña cuando tu venias en camino y mira… no me equivoque naciste tu -sonrió- hermosa desde que eras una bebé.

Ay papá -empezó a llorar- las cosas lindas que dices.

No llores mi amor por favor -secaba sus lágrimas- yo no lo dije para que lloraras.

Abrásenme por favor que hoy necesito muchos apapachos y cariños -sonreía y miraba a sus padres que de inmediato atendieron a su pedido- no hagan caso a mis lágrimas que hoy amanecí de ojitos húmedos y corazón blandito.

Te queremos mucho hija.

Si, los queremos a los dos.

Ambos padres abrazaban a su hija y a su nieto.

Tonks haciendo un esfuerzo grande logro comer algo de fruta y hacer que se mantenga dentro para luego irse a trabajar sin el consentimiento de sus padres que querían que se quedara en casa pero ella era demasiado terca y obstinada y cuando se ponía así no había nadie quien la hiciera cambiar de parecer… bueno solo había una persona que podría convencerla pero él no estaba con ella en este momento.

Ella sabía que no estaba rindiendo como debía en el trabajo pero prefería eso a estar todo el día en casa pensando en Remus aunque no podía engañarse pues en el trabajo también lo hacía… tenia tantos deseos de verlo que en la hora del almuerzo estuvo tentada de ir donde Kingsley y pedir un permiso para ir al colegio pero desistió luego de pensarlo bien, un esfuerzo así no le haría nada bien al bebe además de que a Remus podría molestarle que se exponga de esa manera… compro un almuerzo para llevar y se fue a su casa ya que no podía estar con el por lo menos quería sentirlo cerca y que mejor que hacerlo que en aquel lugar que los dos habían formado desde que se habían jurado amor eterno para siempre.

Al llegar vio que a todo lo cubría una fina capa de polvo pero lo único que se dedico a limpiar con esmero fue la que sería la habitación del bebé que estaba cubierto con plásticos polvosos.Cuando ya todo estaba ordenado y reluciente con sus colores vivos y llamativos Tonks se puso a contemplar y acariciar lo que más le gustaba en esa habitación que era esa hermosa, cómoda y confortable cuna que albergaría en pocos meses a su bebé… paso varios minutos allí hasta que sintió que su bebé le pedía comida porque de un momento a otro le dio hambre. Se sentó en la mecedora con su osito Teddy regalo de Remus envolviéndole su vientre.

Te gusta mi amor como mami dejo limpiecita tu habitación? -comía muy animada- poco a poco en los próximos meses entre tu papá y yo te la iremos readecuando con lo que serán tus muebles, tu ropita, tus juguetitos y te la pintaremos de colores muy lindos y bellos acordes contigo así cuando nazcas tu habitación te esperara y te recibirá hermosa porque así es como quedara ya vas a ver cómo te gusta mucho.

Sonreía feliz como hace días ya no lo hacía, se sentía muy bien después de todo había sido una muy buena idea ir allí… cuando termino de comer se quedo recostada en la mecedora con los ojos cerrados de un momento a otro le había dado mucho sueño pero no podía darse ese lujo así que opto por un entretenimiento que la mantuviera despierta.

Mi amor quieres que te muestre fotografías de cuando tu papá y yo nos casamos? -bajaba hacia la biblioteca en busca de los álbumes de fotos- no es por alardear ni nada pero tu papá es un hombre muy atractivo y el día de la boda estaba más guapo que nunca -sonreía- con su traje ya lo vas a ver y yo estoy segura que tu vas a ser idéntico a él si eres un varoncito y si eres una nenita igual serás preciosa.

Con el enorme álbum entre sus manos se recostó en uno de los sillones y comenzó a relatarle la historia a su bebé foto por foto añorando de esa manera aun más la presencia cercana de él en ese momento hasta que sin darse cuenta se quedo profundamente dormida abrazada al álbum.

Mi amor despierta debes de ir a casa ya es tarde

Escuchaba el susurro lejano de la voz de Remus.

Yo me quiero quedar aquí contigo para siempre.

No… ve a casa de tus padres y espérame allí que yo, ya llego.

Sintió la calidez de su mano acariciar su rostro y su vientre.

Solo espérame que yo también los extraño mucho.

Empezó a sentir como esa calidez se alejaba de su cuerpo y empezaba a despertar.

No, no, no te vayas por favor… no… quédate con nosotros -abrió sus ojos de inmediato como si la hubiesen sacado de una hipnosis- Remus, mi amor estas aquí? -se sentaba y miraba hacia todas las direcciones pero no encontraba a nadie, sintió que algo le pesaba sobre sus piernas y vio que era el álbum que había quedado abierto justo en una fotografía en la que Remus le sonreía dulcemente- solo fue un sueño -se dijo con decepción mientras acariciaba la fotografía- pero me pareciste tan real como si de verdad estuviste aquí hace poco -miro su reloj eran las cinco de la tarde- Dios que manera de quedarme dormida -bostezo- que cansada que estoy, eso me pasa por no hace dormido bien todos estas noches -se levanto y fue a guardar el álbum, sintió a su bebé moverse dentro de ella- hola perezosito tu también te tomaste tu siestecita -ponía su mano sobre su vientre- sabes sentí a tu papá aquí cerca de nosotros nos hablaba y nos decía que el también nos extrañaba mucho -sonrió- será que me estoy volviendo loca… pero el me dijo que ya mismo llegaba -movió su cabeza negativamente- no puede ser, seguro fue un sueño o…no, no te ilusiones por gusto… bueno hijito vamos a trabajar lo que nos queda de tiempo, que vergüenza -sonrió- extendimos a cuatro horas nuestra hora de almuerzo pero no fue culpa mami estaba cansada y el sueño la venció.

Antes de irse subió y volvió a dejar la habitación de su hijo cubierta con plásticos para que no se ensuciaran sus cosas… llego al Ministerio y totalmente sonrojada entraba a su oficina al ver las miradas que ciertos de sus compañeros de trabajo le brindaron al verla llegar a esa hora… ordeno un par de informes pendientes que tenía hasta que no pudo resistir mas la tentación que tenia de escribirle a su esposo así que tomo pluma y papel y se puso manos a la obra.

Anoche soñé contigo…

Pude sentirme más cerca de ti que nunca, anhelo tanto ese momento que aun cuando me sorprende la mañana mi cuerpo te sigue sintiendo.

Anoche soñé contigo al igual que tantas otras noches pasadas donde es la única forma que tengo de estar a tu lado, de besarte, de abrazarte, de decirte que te amo y de perderme en tu mirada al instante… y mientras duermo no quiero despertar porque no quiero que te apartes de mi como cruelmente sucede en cada amanecer… ¿sabes amor?... espero pronto poder despertar nuevamente entre tus brazos y no decir más… anoche soñé contigo.

Te extrañamos mucho mi amor.

Tu bebé y yo.

Te amo con mi vida -susurro y beso la nota enrollándola cuidadosamente para luego recoger sus cosas y bajar por una de las tantas lechuzas que el Ministerio tenía a su servicio; escogió una muy activa y despierta que se veía a las demás, era de color café con pintas blancas le dio de comer un pedacito de chocolate que tenía en su bolsillo- lo siento pero es lo único que tengo, mañana prometo traerte algo mas delicioso -ato el pequeño rollito a su pata derecha- por favor ve a Hogwarts y entrégasela al gran amor de mi vida; el profesor Remus Lupin -acaricio su cabecita- no demores -soltó la lechuza que de inmediato emprendió el vuelo-.

Ahora si cielito a casa de los abuelos que ya deben de estar muy preocupados por nosotros.

En serio mi amor no quieres ir con nosotros -Andrómeda estaba sentada al pie de la cama de su hija que ya estaba vistiendo su pijama lista para dormir muy temprano- es que no quiero que te quedes sola no has estado muy bien anímicamente y… mejor voy a decirle a tu padre que cancelamos la salida al teatro para otra ocasión.

No mamá por favor no hagas eso -la tomo de la mano al momento en que intentaba levantarse- yo estoy bien solo voy a dormir un poco y ya verás cómo mañana amanezco mejor pero no suspendan su salida por mi, ustedes dos casi no salen y tienen derecho a divertirse; han esperado esa función de teatro por mucho tiempo y mi papá hizo hasta lo imposible por conseguir las entradas -le dio un beso y la abrazo- no la canceles, no le hagas eso a mi papá el está muy emocionado por salir contigo… te prometo que no me va a pasar nada que me voy a cuidar mucho.

A comer mi pequeña -entraba con una charola repleta de comida- te traje una cena muy nutritiva para ti y una muy consentidora con golosinas para mi nieto -le guiño un ojo- disfrútenla.

Gracias papá déjala sobre la mesita.

Nada de sobre la mesita -sonrió- sobre tus piernitas y de allí directo a tu boquita porque quiero que comas o sino tu mamá y yo no salimos de casa.

Papá… se le va a hacer tarde ya váyanse miren la hora que es ya están sobre ajustados en el tiempo.

No, tu y mi nieto son lo más importante ahora una salida puede esperar pero ustedes no.

Tonks hizo un esfuerzo para comer un poco del guiso que tenía en el plato con una enorme sonrisa en su rostro.

Ya, tranquilos y conformes ahora si pueden irse.

Sus padres la miraron aun sin sentirse convencidos para salir.

Ufa que ustedes dos son imposibles -se levanto de la cama y los empujaba hacia afuera de la habitación- ¡¡¡que se vayan YA!!! -les dio un beso a cada uno- diviértanse mucho y… nada de venir temprano -los señalaba con su índice- por estar preocupados por mí, yo voy a estar bien.

Andrómeda y Ted sonrieron.

Por cualquier cosa ya sabes dónde vamos a estar, nos envias un mensaje sin importar lo que sea nosotros vendremos de inmediato.

Si papá ya lo sé pero eso no va a suceder porque yo voy a dormir profundamente hasta mañana.

Pero primero terminas de cenar.

Si mamá.

Tonks sonrió eso era lo que menos quería hacer pues aun se sentía llena de lo que había comido en el almuerzo… sus padres salieron y ella los despidió desde la ventana de su habitación alzándoles la mano con una sonrisa.

No volvió a tocar para nada su cena sino que se metió en su cama pensando en su esposo hasta que se quedo dormida.

Todo estaba oscuro y en silencio en aquella casa, eran las ocho y media y al parecer ya todos estaban durmiendo… subió sin hacer ruido y entro a la habitación de su esposa que dormía plácidamente cobijada por una de sus camisas, sonrió al verla así, se veía muy tierna muy dulce muy ella y a él le entro un deseo enorme de correr a abrazarla y darle toda su protección en ello pero se contuvo y se acerco muy despacio se sentó a su lado dejando el ramo de rosas que traía muy cerca de su cuerpo y empezó a acariciar su cabello.

Buenas noches mi amor ya estoy aquí cuidándote y velando tus sueños-le susurro mientras acariciaba su rostro-.

Tonks inconscientemente se dio la vuelta quedando boca arriba, Remus contemplo su barriguita y la ternura y el amor que ella le entregaba allí lo hizo acercarse más de la cuenta y descobijarla un poco para empezar a darle pequeños besos y caricias.

Bebé… te extrañe mucho, ¿cómo te has portado?. ¿has cuidado bien de tu mamá?-sus ojos se enfocaron sobre la charola llena de comida que apenas si había sido tocada y entendió lo que estaba pasando… se sintió culpable y se reprochaba el hecho de tener que estar lejos de ella cuando más lo necesitaba a su lado- no has comido hijito tienes hambrecita verdad? -sintió moverse a su pequeño dentro del vientre de su esposa y él se emociono tanto era la primera vez que lo sentía así de esa manera, su corazón acelerado por la emoción sentía que se le iba a salir de su pecho- no te preocupes que ya llego tu papá y él se encargara de prepararles a ambos una cena deliciosa cargada de mucho amor y dedicación -beso su vientre luego se acerco a su esposa y rozo sus labios muy despacio pero sin preverlo ese roce se profundizo mucho mas perdiéndose en un beso profundo compartido por ella que aunque no estaba despierta su subconsciente respondía a la perfección-

Te amo Remus -le susurraba aferrándose a su cuello- no te vayas esta vez -se negaba a despertar totalmente y entrar a la realidad de que a lo mejor todo fuese un sueño-.

Remus se separo un poquito y sonrió al verla con sus ojos y manos fuertemente apretados como si fuera una pequeña niña miedosa.

Que no sea un sueño, que no sea un sueño -repetía otra y otra vez sin atreverse a mirar.-.

Sino te atreves a abrir tus ojos nunca sabrás si es un sueño o no… no soy un sueño mi amor -le susurro cerca de su oreja- soy yo, Remus -suavizo sus puños con sus manos y beso los parpados de sus ojos- ábrelos y te darás cuenta lo tan real que soy.

En serio eres tú? -abría lentamente su ojo izquierdo- eres real?.

Tú crees que si no fuera real podría hacer esto -se acerco a sus labios y los beso de una manera especial que solo ellos dos conocían… se separo luego de unos segundos- ahora ya me crees.

A Tonks se le ilumino el rostro.

¡¡¡Remus!!! -se aferro a su cuello y empezó a besarlo por todas partes con ansias locas- eres tu mi amor viniste, viniste -no dejaba de besarlo ni de tocarlo- te he extrañado tanto no te imaginas, me has hecho mucha falta -tomo su rostro entre sus manos- no puedo estar mucho tiempo lejos de ti, siento que me falta la vida.

Si, ya me doy cuenta -señalo con su mirada la charola con comida- mi amor no te estás alimentando bien y eso no me gusta.

Tonks bajo la mirada.

Es que no me da hambre.

Pero tienes que comer -le alzo la mirada- el bebé tiene hambre…me lo acaba de decir -le sonrió dulcemente y Tonks se sintió más tranquila- ahorita mismo te voy a preparar algo delicioso.

Te ayudo -era increíble la recuperación en el ánimo que ella tenía cada vez que veía o estaba con su esposo-.

Bueno mi idea era que te quedaras aquí esperándome pero si quieres bajar y hacerme compañía -tomo su mano- para mi mejor así estamos más tiempo juntos los tres -acaricio su mentón y la ayudaba a levantarse- y tus papas, ya duermen? porque la casa está muy silenciosa.

Es que no están en casa salieron a una larga función de teatro y no creo que lleguen hasta pasadas altas horas de la noche -se engancho a su brazo buscando afecto y Remus la acerco para cobijarla en su pecho mientras le sonreía-.

Estamos solitos.

Si… y eso es muy conveniente para mí, para nosotros -sonrió traviesamente- te vas a quedar conmigo toda la noche o… -hizo un puchero de tristeza- tienes que regresar ya mismo.

Remus la beso.

Después de la nota que me enviaste no pienso dejarte ni por un momento… voy a quedarme toda la noche a soñar despierto contigo -la cobijo bajo su cuello-.

Pero ya mañana tendrás que irte de nuevo.

No pensemos en el mañana solo vivamos el ahora y pensemos en el hecho de que estamos juntos.

Te amo -con su nariz recorría su cuello llenándose los pulmones de su aroma-.

Y yo a ti… pero ahora vamos a la cocina que lo que más quiero es que comas por favor no me gusta que dejes de hacerlo eso no le hace bien a ninguno de los dos.

Lo sé mi amor y no tengo excusa que me salve por eso no daré ninguna y ahora prometo que me comeré todo lo que tú me des porque -sonrió feliz- porque estoy que muero de hambre -salía muy animada de la habitación-.

Espera -la retuvo con una de sus manos mientras que con la otra tomaba el ramo de rosas que había dejado sobre la cama- te traje esto -se las entrego- rosas para una rosa mucho más hermosa y que no tiene comparación ni competencia alguna.

Tonks agradeció su bello gesto con el dulce sabor de su boca.

Mientras Remus lo preparaba todo para esa cena especial de tres invitados ella le contaba muy animosa todo lo que había hecho durante esos días.

No te estoy aburriendo mi amor con mi plática para nada interesante.

Tu jamás me aburres cielo tus temas para mí siempre son de sumo interés.

Tonks sonrió y se acerco a él para abrazarlo de espaldas.

Estoy muy feliz de que estés aquí -beso sus hombros- te amo, te quiero, te adoro.

Remus la coloco frente a él para deleitarse con su presencia luminosa.

Yo soy feliz solo si tú eres feliz

Y yo lo soy solo si tu estas junto a mí -tomo las manos de su esposo y las unió a las de ella- atesorare momentos como estos en mi memoria presente para que sean mi aliciente en los días de soledad cuando tu faltas.

Jamás estarás sola, tienes un pedacito de mi dentro de ti que vive por y para nosotros y el te recordara siempre que yo estoy a tu lado a cada momento del día y de la noche con cada pensamiento palabra o sonrisa que te dedico.

Cuando la cena especial estuvo lista la que más lo disfruto fue Tonks que no solo comió por dos sino por cuatro porque devoraba todo lo que su esposo le ponía frente a ella y comía con una amplia sonrisa muy sincera y natural sin forzaduras y una rapidez extrema que a Remus lo tenía feliz; él se sentía satisfecho viéndola así tranquila y relajada siendo ella… miles de pensamientos y opciones se le venían a la mente para solucionar estas separaciones que le estaban afectando tanto a ella y ya tenía una que era la mas opcionada para el pero no la iba a tratar en ese momento ya habría tiempo al día siguiente por ahora la quería así como estaba en ese momento… feliz.

Después de un par de horas estaban tranquilos reposando la cena recostados en el sofá.

Sabes mi amor -inclinaba un poco la cabeza para poder verlo a los ojos- hoy no quiero dormir porque no quiero despertar y ya no encontrarte a mi lado por eso he decidido contemplarte despierta toda la noche.

Remus sonrió.

Es una lástima porque yo venía con unas intenciones y atenciones adicionales a estas… pero si tu solo quieres contemplarme despierta pues está bien yo lo acepto.

Tonks capto la doble "señal" que ella había estado esperando.

Y tus otras intenciones son… -lo miraba traviesamente-.

Yo venía a dormir muy abrazadito muy juntito y muy apegadito a mi mujer.

Pues tu mujer puede cumplir con todas esas intenciones y aparte la de contemplarte toda la noche.

No lo creo porque de seguro que quedara muy cansadita y no querrá más otra cosa que dormir bajo el calor de mis brazos -sonrió de medio lado-.

Es que después de tanta satisfacción a cualquiera le entra el sueño profundo y renovador.

Sonrieron y ambas miradas se conectaron en un solo pensamiento y esos ojos vivaces y alegres dieron el consentimiento a todo desde ese momento.

Que manera de demorarse esa obra mira la hora que es.

Andrómeda y Ted entraban a la casa con cara de cansancio.

Si ya es cerca de la media noche.

Por eso… yo ya estaba desesperada por salir y venir a casa a ver como estaba mi niña -encendieron una lámpara para iluminar un poco el ambiente-.

Pues al parecer nuestra hija está muy bien y tuvo una alegre compañía.

Ted sonreía al ver un pequeño caminito de prendas que iniciaba desde el sofá y ascendía por las escaleras.

Ay la juventud la juventud cuanto se la extraña cuando ya no la hay.

Andrómeda sonrió entendiendo a lo que su esposo se refería.

Tú crees que…

Ted asintió con la cabeza.

Esa corbata -señalo el sofá- y esa camisa -señalo el pasamanos de la escalera- son de Remus, el está aquí -sonrió y movió su cabeza de un lado a otro- y nosotros preocupándonos exageradamente… bueno imitemos nosotros también esta parejita de recién casados.

Andrómeda le dedico una mirada de cómo que no se animaba mucho y Ted entendió.

No te preocupes que lo que yo te estoy proponiendo es ir a descansar, a dormir -invitaba a su esposa a subir por las escaleras- se que estas muy cansada -sonrió- sabes? deberíamos imitar este caminito una de estas noches y así recordar viejos tiempos.

Cielo tu no cambias -sonreía divertida recordando ciertos eventos pasados-.

No, yo sigo siendo el mismo de hace treinta años -caminaban con mucho cuidado por los escalones tratando de no aplastar ninguno de los objetos allí "olvidados"- dime una cosa… no te gustaría volver a revivir cada uno de esos momentos inolvidables.

Andrómeda rio muy bajito.

Shuu vas a despertar a ese par de enamorados.

Tengo mis métodos para no despertar a nadie o ya te olvidas que somos prácticos en esos detalles… podríamos estar en medio del silencio de una catedral y nadie escucharía nada.

Ya entra de una vez -abría la puerta de su habitación-.

Después de usted mi bella dama

Le hacia una reverencia pero Andrómeda lo tomo de la mano e hizo que entrara junto a ella.

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Bueno esto ha sido todo por hoy… espero que les haya gustado = ) nos vemos pronto.

Nota: Disculparan cualquier falta de ortografía.

Los quiere

= )  Naty  = )