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Historia 40490 — capítulo 27

Hola queridos lectores… ya estoy de regreso definitivamente con esta historia con más predisposición de tiempo por lo que las actualizaciones serán más continúas… gracias por esperar y por haberme otorgado sus lindos comentarios en el capítulo anterior = )

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Matilda llevaba más de dos semanas intentando acercarse a Peter para organizar y planear lo que presentarían el día que la escuela celebraba su aniversario pero no había tenido oportunidad pues su compañero era muy difícil y no cedía con nada al parecer estaba decidido a no participar… lo observaba en silencio un tanto distraída de las clases sabía que si quería lograrlo tenía que intentarlo y ser muy insistente, Peter estaba garabateando en su cuaderno sin darse cuenta de nada.

Mr. Meebles -le entregaba un pequeño libro con tapas gruesas en color blanco que tenía un paisaje muy bonito con un sol, unas nubes y un enorme árbol con su follaje muy vivo y colorido y de una de sus ramas colgaba un columpio donde un pequeño hombrecito de edad avanzada con lentes, vestido de traje elegante y un sombrero de copa alta en color verde se encontraba sentado al parecer meciéndose-.

Que dices? -Peter dejo de rayar su cuaderno y la miraba con su cara de disgusto sin tomar en cuenta el libro-.

Mr. Meebles -le sonrió- a lo mejor queda bien en una función de teatro que hagamos entre los dos el día de la presentación.

Ya te dije que yo no voy a participar en nada y menos contigo.

Peter por favor inténtalo solo léelo y después me dices que te pareció -le sonreía- es un cuento muy bonito… Mr Meebles es un hombre bueno y sabio que sabe todo acerca de todas las cosas, hace todo tipo de magias y está dispuesto a acompañarte en mil aventuras… solo tiene un pequeño problema.

Que problema? -pregunto Peter sin notar que había demostrado interés, un interés que a Matilda la hizo sonreír de una manera más abierta y confiada-.

Léelo y lo descubrirás.

No me interesa -la ignoro y giro su cara arrepintiéndose por haber hecho esa pregunta-.

Matilda respiro profundo y resignada a que en ese momento no lograría nada, guardo su pequeño libro entre sus cosas y espero tranquila el momento en que pudiera llevar a cabo su plan B su segunda opción y esperaba que le resultara pues eran los únicos en la clase que aun no tenían definido un tema.

Nymph que te dijo la doctora como está el bebe?-recibía efusivamente a Tonks que salía de uno de los consultorios-.

Y tú no deberías estar trabajando -sonreía- en vez de estar aquí esperándome, hay pacientes que necesitan más de ti que yo.

Nadie es más importante que tú y eso lo sabes bien -la abrazo- además una futura mamá -le sonrió- que lleva en esta barriguita hermosa un preciado tesoro para todos los que te queremos merece toda la atención del mundo.

Está bien -le dio un beso en la mejilla- gracias por ese cuidado y esa preocupación pero que no sea muy seguido tú debes preocuparte de tu trabajo y yo no soy…

Amelia la acallo.

Yo soy quien va a decidir eso… ¿Cómo está el bebé?.

Bien esta sanito y creciendo perfectamente eso me dijo aquella doctora; algo que yo ya sabía pues en San Mungo mensualmente me hago mis chequeos si vine aquí fue solo por… ya sabes.

Si -sonrió- ya lo sé, ¿para cuándo te dio la fecha?.

Me dejo con cita abierta no sé que es eso pero bueno.

Cita abierta -sonrió- es para que vengas en la fecha que tu elijas y dispongas de tiempo.

Ah, con razón -soltó una risita- es que yo le dije que quería que mi esposo estuviera conmigo en ese momento… porque ya pensaba en hacerme ese examen.

Pero te lo había hecho ¿acaso no te mueres de ganas por escuchar los latidos de tu bebé y verlo como se mueve dentro de ti?.

Si pero yo quiero que esa primera vez sea junto a Remus, quiero que los dos compártamos esa misma emoción… no quiero estar sola en un momento como ese.

Entiendo -su rostro se torno algo triste al recordar que ella todo ese lo vivió sola-.

Amy por favor no te sientas mal por lo que dije yo se que tu…

Tranquila Nymph no pasa nada -sonrió- solo son las ganas por saber si tu bebé es niño o niña por eso fue que dije lo que dije pero tienes toda la razón ese momento especial es para ustedes dos; ahora solo tienes que hablarlo con Remus y decidir la fecha en que van a venir.

Si -sonrió y acaricio su vientre- hoy en la tarde que viene para quedarse conmigo todo el fin de semana, lo hablaremos.

Que bueno -acaricio su rostro-.

Amy te pasa algo?.

No -sonrió tratando de ocultar un poco las ganitas de llorar que tenia- estoy bien.

No me mientas, a esos ojos yo los conozco bien.

Pues déjame decirte que necesitas lentes porque no estás viendo bien -sonrió más ampliamente y la tomo de la mano- vamos a la cafetería para tomarnos algo antes de que te regreses a tu trabajo y yo… -alguien le cubrió los ojos con las manos haciéndola asustar-.

Tonks sonrió al ver de quien se trataba.

Adivina quién soy.

Amelia no contesto solo se giro y lo abrazo fuertemente Sirius no rechazo aquel abrazo aunque si lo había sorprendido miro a Tonks como tratando de encontrar la respuesta pero ella solo le indicio que la abrazara todo lo que ella quisiera.

Te amo -le susurro mientras acariciaba lo que podía de su cabello pues lo tenía bien recogido y la cofia cubría gran parte de su cabeza- ¿Qué te sucede?.

Nada -se separo y le regalo una sonrisa- quería abrazarte solo es eso Sirius la miro no muy convencido de su respuesta- no vas a saludar a Nymph?, hoy tuvo su primer consulta aquí y ella y el bebé están de maravillas ahorita íbamos a la cafetería pero como ya llegaste podemos ir a almorzar fuera, mi turno ya casi culmina solo firmo mi salida y listo pode…

Mi amor respira -la tomaba de los hombros y sonreía- que manera de hablar es la primera vez que te veo y escucho así… ¿de verdad estas bien?-Amelia asintió con la cabeza- bueno entonces ve por tus cosas y nos vemos afuera para ir por la niña y esta vez por favor nos iremos con mis métodos.

Ay no sabes bien que esas aparecidas no son lo mío.

Pero no pasa nada vas conmigo y yo no te voy a soltar y además es más rápido que ir en tu auto.

Pero es más seguro al menos para mí -puso cara de ruego- mejor vayamos ahí.

No, no, no yo ahí no viajo.

Pero porque si yo conduzco bien.

Es que no lo digo por tu forma de conducir sino por… -su cara denotaba desagrado- ya te lo he dicho ese color que tiene es de… "chicas".

Tonks no pudo resistir y se echo a reír sonoramente haciendo que algunas de las personas que estaban allí los miraran.

No te burles -le susurro-.

Pero si es lindo tío a mi me encanta ese color combina perfecto con mi cabello.

Lindo para ti pero horrible para mi ¿Cuándo has visto a un hombre en un auto de ese color?.

Uhmm… un par de veces cuando te has subido tú -no podía contener la risa mientras Sirius respiraba profundo para clamarse-.

Nymph no busques lo que no has guardado no me provoques.

Tonks le saco la lengua y bajo un poco la intensidad de sus risas.

Amelia había estado seria todo este tiempo.

Bueno Sirius como quieras entonces nos vemos afuera.

Que le pasa a Amelia? -la veía enojarse- parecía enojada.

Pues que querías le acabas de insultar a su auto -movió negativamente su cabeza- tío, tío, tío tu basta "experiencia" con mujeres no te ha servido -le daba palmadas en el hombro mientras se dirigían a la salida- frases como tu auto es horrible no se le dice a una mujer -sonrió- hay otras maneras y formas de decirlo más delicadamente.

Entonces quiere decir que la embarre.

Más o menos -Tonks lo miraba entre risueña seria y preocupada- pero no solo se trata de eso yo también la he notado extraña algo le pasa, algo siente, algo le falta -puso mucho énfasis en esta frase- no le habrás hecho nada ¿cierto? -le dio un pequeño golpe en la barriga-.

Nymph porque eres tan "cariñosa" -sobaba donde le había dado el golpe-.

Es que solo de imaginar que por culpa de una de tus cochinas aventuras ella esta así.

Que aventuras?.

Ay tío no te hagas sabes muy bien a lo que me refiero… tú y tus debilidades.

Ahora era Sirius el que reía.

Tú crees que…

Tonks lo miraba con cara de mamá enojona.

No por favor no puede ser que creas eso de mí.

Pues son largos años de esmero para que crea eso.

Te juro por lo más sagrado que tengo que es mi hija que yo esa vida la deje… para que buscar fuera si el encanto ya lo tengo en casa y con ella que la amo y adoro con todo mi corazón; ya no necesito ni me hace falta nada más.

Más te vale -lo señalaba con la mano- entonces lo que tiene Amelia es sencillo… ella esta sensible y creo que fue por algo que yo dije lo que removió aun mas ese corazón.

Y que fue lo que le dijiste?.

Tonks no respondió concretamente esa pregunta solo se limito a ser directa.

Amelia quiere tener un bebé.

Sirius freno su caminar de inmediato procesando esas contundentes palabras lanzadas por su sobrina.

Ella quiere vivir lo que le fue negado contigo cuando esperaba a Matilda.

Sirius nerviosa y lentamente empezó a abrir su boca.

Ella te dijo eso?.

Tonks sonrió.

No, pero no hace falta que lo diga sus ojos hablan por sí solos, solo fíjate en la emoción de su mirada cuando toca mi vientre o habla de mi bebé… tío -acaricio su rostro y le sonrió- ya sienta cabeza definitivamente cásate y amplia tu familia ya encontraste a la mujer de tu vida no se que esperas ahora… yo quiero que mi bebé tenga primitos de su edad con quien poder jugar.

Nos vamos.

Sirius dio un pequeño saltito de susto provocando nuevamente las risas de Tonks.

Lo siento no tenía la intención de asustarte-tenía la mirada algo triste-.

Perdóname -empezó a acariciar su rostro con devoción- yo no quería hacerte sentir mal por lo que dije antes acerca del auto.

Ah, no es nada olvídalo tienes razón en defender lo que te gusta y lo que no y yo no puedo imponerte mis cosas ni mis gustos ni tampoco mis deseos -bajo su mirada- ya vámonos que la nena no tarda en salir.

Sirius alzo su mirada muy despacio y se enfoco en aquellos hermosos ojos.

Te amo mucho y eres lo más importante que tengo junto a mi hija no lo olvides nunca… y tus sueños, tus deseos, tus anhelos y todo lo que tenga que ver contigo me importan y los siento míos porque me interesan mucho -la abrazo y luego le dio un beso en los labios-.

Tonks tocio disimuladamente.

Bueno como que yo mejor me voy dejando a estos dos enamorados solitos.

No Nymph no hagas eso -sonreía mientras se separaba de aquel beso que la hizo sentirse mejor; los besos de él siempre tenían ese efecto en ella- tú te vienes a almorzar con nosotros.

Me encantaría -sonrió- pero hoy viene mi Remus y quiero poder salir temprano de mi trabajo -les dio un beso a cada uno- otro día con gusto los acompaño ahora disfruten ustedes -abrazo fuertemente a su tío y le susurro- no olvides de lo que hablamos.

Te quiero mucho y cuida de este valioso tesorito -acariciaba su barriguita con una ternura y una devoción muy entregada y Tonks con la mirada le confirmaba todo a Sirius que también lo noto-.

Claro que lo cuidare, siempre lo hagosi es lo que más deseo ya tener entre mis brazos… -sonrió- que les vaya bien saludos y besitos para Matilda -se alejo alzándoles la mano-.

Dime sino se ve linda con esa barriguita -le sonreía a Sirius-.

Si, se ve linda por algo dicen que con un embarazo una mujer se ve doblemente bella -la tomo por la cintura muy delicadamente y le sonrió- ¿te gustaría volver a verte así de bella y hermosa?.

Sirius hizo aquella pregunta desde el fondo de su alma.

Amelia dejo de sonreír debido al shock que había provocado en ella aquella corta pregunta pero de un inmenso significado.

A mí sí me gustaría -sello sus labios con un beso-.

Peter estaba oculto detrás de un árbol en la vereda de enfrente de su casa sin decidirse a entrar pues ese era el último lugar en el que se sentía bien sino fuera por ella, por su nana la que lo había cuidado desde que era un bebé y con la única con la que tenia recuerdos bonitos y con la que su corazón se abría libremente para expresar su cariño hace rato que el ya no hubiese regresado a esa casa que era todo menos un hogar.

Como todos los días y a la misma hora su nana se paraba a esperarlo en el pórtico de la casa para recibirlo con un beso y un gran abrazo pero él esperaba a que todos los niños que lo conocían en el vecindarioy eran sus compañeros en la escuela terminaran de pasar y llegar a sus casas para ahí el recién ir a la suya.

Mi niño que alegría ya te extrañaba.

Una mujer de unos aproximadamente ochenta años con sus cabellos de color gris muy bien recogido en la parte de atrás, de ojos grandes y bondadosos y una tierna sonrisa le extendía sus brazos afectuosamente.

Hola Fidelina -le sonrió- ya sabes que tus abrazos no los recibo aquí afuera.

Lo sé hijo y no entiendo porque si un niño tan bueno como tú no tiene porque andarse ocultando-acaricio su rostro-.

Yo no soy bueno -alejo su rostro de sus manos- yo soy malo por eso es que mis padres no me quieren -entro a la casa con cara de enojo-.

No digas eso mi niño -Fidelina lo seguía detrás-.

Es la verdad nana mis padres nunca me han querido.

Ellos si te quieren.

¡¡¡NO!!! -grito desde las escaleras- si me quisieran nunca me dejarían solo para irse a las fiestas con sus amigos, a sus viajes de negocios… si ni siquiera en sus viajes de vacaciones me incluyen, ¡¡¡NUNCA ESTAN CONMIGO!!! -una lágrima se cristalizo en uno de sus ojos- ni siquiera en mis cumpleaños por eso los odio -subió corriendo hacia su habitación puso seguro a la puerta y lanzo su mochila al suelo dándole una patada por lo que sus libros y sus cuadernos salieron esparcidos pero hubo uno que se quedo quieto frente a él sin salir por completo, era uno pequeño de tapas blancas con un paisaje que ya había visto antes y un gran título con letras negras que decía: Mr Meebles tiene un problema.

Peter lo tomo entre sus manos y empezó a susurrar muy enojado.

Mr. Meebles, Mr Meebles tiene un problema ¿Qué problema puede tener este viejo feo?... yo soy el que tengo un problema -lanzo el libro contra la puerta con mucha fuerza justo cuando Fidelina la abría y estuvo a punto de chocar con ella pero se dio contra el muro- que haces aquí nana? vete que quiero estar solo -se tendió boca abajo sobre la cama mientras Fidelina tomaba el libro entre sus manos y se acerco a él-.

Mr Meebles tiene un problema -sonrió mientras acariciaba la espalda de Peter- es una muy linda historia yo la leía cuando era niña mi padre me obsequio un libro como este el día en el que cumplí seis años fue el primer cuento que me regalo -la melancolía se reflejaba en su voz-.

Tú te conoces ese cuento? -Peter se giro hacia ella-.

Como la palma de mi mano -lo ayudo a sentarse mientras ella lo hacía a su lado- me lo sé de memoria.

Entonces tú sabes cuál es ese tonto problema que tiene.

Fidelina reflejo una sonrisa y luego asintió con su cabeza.

Cuál es? -se veía interesado-.

Primero dime como es que lo tienes tu si no te gustan los cuentos yo he intentado miles de veces leerte uno pero tú no me has dejado.

Porque son cursis y ridículos solo las niñas bobas como Matilda leen estas tonterías.

Matilda -sonreía- ah… ella es la niñita dueña del cuento -Peter movió positivamente su cabeza- es tu amiguita?.

No, yo no soy amigo de esa tonta sabelotodo.

Un niño tan caballerito y educado como tú no debe expresarse así de una señorita que ha tenido la amabilidad de regalarte este hermoso cuento.

Ella no me lo ha regalado solo quiere que lo lea para hacer una obra de teatro que tenemos que presentar en la escuela.

Una obra de teatro?... que lindo -se veía muy alegre- tienes que participar mi niño.

No quiero.

Porque no?.

Porque no quiero.

Eso no es una respuesta, tú si quieres participar -lo tomaba de las manos- lo veo en tus ojos aunque digas que no sino no hubieses preguntado cuál es el problema que tiene Mr. Meebles -lo miro profundamente a los ojos- lee este cuento hazle caso a tu amiguita no te vas a arrepentir vas a aprender muchas cosas Mr. Meebles es un viejito muy sabio -le sonrió y puso el librito en su mesita- pero ahora esta barriguita sabia es la que tiene que alimentarse -le hacía cosquillas en el estomago logrando hacer reír a Peter- te prepare tus hamburguesas favoritas pero… esas te las doy cuando te tomes toda la sopita.

No Fidelina por favor -le ponía caras feas- sopa no solo hamburguesas.

No me vas a convencer mi niño ya sabes que la nana Fidelina quiere que su pequeño este bien alimentadito.

Y las hamburguesas alimentan muy bien nanita -se levanto de la cama- anda se buena y solo por hoy comamos hamburguesas.

Uhmmm… está bien solo por hoy te dejare hacerlo.

Gracias nanita -se abrazo a ella y se disponía a bajar a la cocina-.

Pero… -aquella voz hizo detener a Peter en la puerta- si me prometes que vas a leer el cuento y que si te gusta participaras en la obra.

Para que Fidelina?.

Como que para que? -se ponía las manos en la cintura- para que esta vieja pueda ir a verte.

Tú no eres vieja nanita tu eres buena y me quieres mucho ¿verdad?.

Claro que si mi niño yo te adoro como a mi nietecito.

Peter bajo la mirada.

Me hubiese gustado que mi mamá me quisiera aunque sea la mitad de lo que me quieres tú.

Y si te quiere solo que no sabe como demostrarlo ella tampoco tuvo una infancia fácil.

Si, ya me lo has contado que sus papas le hacían lo mismo pero por eso tengo que pagar yo?.

Tú no estás pagando nada mi niño solo que tu mamá tiene un corazón muy duro pero sé que dentro de ella aun vive la niña buena y dulce a la que yo cuide solo que hay que ablandarle un poquito ese corazón y nosotros la vamos a ayudar -le sonrió-.

Si tú lo dices -se alzo de hombros-.

Fidelina removió sus cabellos.

Entonces si aceptas leer el libro?, veras que sino no hay solo hamburguesas.

Peter hizo una mueca y exhalo una mueca.

Está bien está bien prometo leerlo mas no participar en esa tonta obra.

Bueno como digas pero yo estoy segura de que si lo harás porque solo así descubrirás… el tan ansiado problema que tiene ese viejito sabio.

Tu si sabes cuál es?.

Si pero no te lo voy a decir tienes que descubrirlo tú mismo… es muy fácil de averiguar solo que tienes que leerlo no con tu mentecita sino con tu corazón.

Hola mamá, hola papá -entraba Tonks muy sonriente con una hermosa rosa roja en la mano y mucha prisa en sus pies; tenía una invitación a cenar y eso la emocionaba mucho-.

Hola hija -Andrómeda cargaba un cesto con ropa limpia lista para ser planchada- tu padre no está en casa -la saludo con un besito y acaricio su vientre- fue a entregar unos muebles pero creo que ya no tarda en regresar pues hace más de dos horas que se fue -sonrió- ya tengo lista la cena solo esperemos a que llegue tu papá.

No mamá yo no voy a cenar en casa -subía las escaleras- bueno no en esta casa sino en la mía -se detuvo y sonrió contenta- Remus me está esperando allá solo vine a cambiarme y… -la puerta volvió a abrirse y era Ted quien entraba- hola papá -fue lo último que dijo antes de perderse de vista-.

Se dio una rápida ducha y ahora envuelta en una toalla y mirándose frente al espejo se encontraba en el dilema de no saber que ponerse cada vez la ropa le quedaba menos debido a su vientre creciente y a su cuerpo que aumentaba de tallas más rápidamente gracias a su buen apetito que ahora ya poseía… empezaba a fastidiarse el cambiarse una y otra vez sin quedar conforme con lo que se ponía pues no se veía como ella quería… verse bonita.

Ya estaba tentada en irse con una de sus batas de dormir pues eran lo único que le quedaba amplio y como su enojo ya era visible en su cabello lanzo toda su ropa al suelo y se sentó a llorar sobre la cama.

Andrómeda entro a la habitación y se quedo anonadada ante tal desastre e iba a preguntar que era lo que estaba pasando cuando su hija se levanto y se dio una vuelta frente a ella.

Mírame mamá estoy horrible parezco un salchichón, nada me queda -le hacía pucheros llorosos-.

Andrómeda quiso sonreír pero se contuvo no quería agregar algo mas a ese mal genio por lo que mejor se acerco y la abrazo.

No pareces eso mi amor si te ves linda.

No me veo linda mamá no con esta ropa, yo quiero estar bonita para él pero con esto -se señalo de pies a cabeza- Remus se va a reír es que parezco un albondigón con patas -Andrómeda ya no pudo evitarlo y con esa definición se rio- no te rías mamá que no es gracioso -se sentó sobre la cama resentida con su mamá-.

Andrómeda se sentó a su lado y empezó a acariciar su cabello que lo tenia de un color rojo intenso.

Creo que mejor le envió un mensaje a Remus diciéndole que ya no voy a ir y que mejor no me espere.

Su madre le dio un beso en la mejilla.

Espérame aquí ya regreso -le sonrió- tengo algo que te puede servir -salió de la habitación y al cabo de unos minutos volvió a entrar cargando una caja en sus manos- espero que te guste -se la entrego-.

Tonks la tomo de inmediato entre sus manos y la abrió… sus ojos brillaron al ver ese conjunto de ropa en colores muy bonitos.

Tu padre me lo regalo en un aniversario mientras te estábamos esperando -sonrió- fue mi favorito durante todo mi embarazo no me lo quería quitar era como si fuera mi uniforme y el día que fui al hospital para que tu nacieras lo lleve puesto -acaricio su rostro con delicadeza- es muy especial para mí y pues bueno ahora quiero prestártelo.

Mamá esto está realmente hermoso -sacaba una blusita color beis con flores pequeñitas en color café con manguitas encarrujadas y cuello en v ajustada hasta la parte del busto luego había amplitud y comodidad para su barriguita acompañada con un capri o pantalón corto hasta más abajo de la rodilla en color kaki y con la adaptación elástica para el área de su vientre- mi papá tiene un muy buen gusto siempre lo he dicho -sonrió mientras frente al espejo se medía la blusa-.

Y lo mejor de todo es que se adapta al cuerpo de quien lo usa -sonrió- es apropiada para cualquier mes durante el embarazo.

Entiendo mamá -Tonks ya estaba más que feliz su cabello volvía a ser de un color azul intenso, color que últimamente era único en ella pues haga lo que haga ese color se adueñaba de su cabello siempre- te quiero mucho mamita -le dio un enorme beso- gracias me has salvado la noche.

Ya ve a cambiarte y a terminar de ponerte más bella de lo que ya eres -le sonreía mientras se dirigía a la salida- hay un hombre que está esperando ansioso por ti.

Si mamá en cinco minutos bajo.

Que tal me veo? -daba vueltas en la sala como una chiquilla luciendo ropa nueva-.

Bella tanto como tu mamá el día que se lo vi puesto por primera vez -los ojos de Ted se llenaban de emoción- es que no hay diferencia entre ustedes dos… mis mujeres hermosas… a mi sí que me quieren allá arriba -sonrió- mira que otorgarme dos ángeles maravillosos para que iluminen mi vida.

Ted mi amor.

Papá.

Ambas ponían cara de ternura y sensibilidad y le regalaron a aquel hombre muchos besos y mimos por ser tan especial.

Remus ya lo tenía todo listo… había dejado totalmente limpia toda la casa haciéndola habitable nuevamente para ellos dos y su bebé, con la luz tenue e iluminada por unas velas puestas en aquella mesa romántica y armoniosamente decorada y arreglada para compartir una cena inolvidable con ella, su dama, su mujer a la que vio materializarse en el jardín de su casa y salió a recibirla llenándola de besos y abrazos.

Te he extrañado mucho mi amor.

Y yo a ti -le sonreía mientras tiritaba de frio pero entre sus brazos y su cuerpo calentito con el que le había recibido ya se sentía mejor-.

Entremos -la llevo de su brazo-.

En cuanto recibí tu nota no sabes la felicidad que me diste, la idea de cenar solos tu y yo como hace tanto no lo hacíamos me hizo actuar como una adolescente en su primera cita -sonrió- y casi no vengo -la sonrisa se convirtió en tristeza-.

Porque -abría la puerta de la casa exponiendo ante sus ojos las sorpresa-.

Eso ya no importa mi amor -se sacaba su abrigo y lo colgaba en el perchero- te quedo hermosa la mesa con las flores que a mí me gustan -sonreía encantada-.

Con todo lo que a ti te gusta está hecha esta cena -la abrazo de espaldas- porque está pensada en ti y para ti -le dio un beso muy cerca de su oreja- para que tú la disfrutes.

Y tú de mi lado -se giro para recibir sus besos en sus labios-.

Yo solo con tenerte cerca ya lo tengo todo -la besaba dulce y pasionalmente una y otra vez- te ves hermosa vistiendo así cada vez más mamá.

Te gusta la ropa?.

Si, está muy bonita.

Es de mi mamá -sonreía-.

Y porque traes puesto algo que era de tu mamá?.

Remus no entendía nada.

Es que… -la sonrisa de Tonks bajo un poco la intensidad- es que no tenía que mas ponerme ya todo me queda ajustado es por eso que casi ya no vengo.

Remus la abrazo.

Lo siento -acaricio su cabello- he estado tan cabeza hueca que me olvidado de preocuparme más por ti.

Todavía más? -lo miraba contenta- si ya haces suficiente por mi además no eres un cabeza hueca -le dio un toquecito en la frente con su puño- tú tienes que concentrarte en tu trabajo también y si me pasa lo que me pasa es porque soy una distraída y una dejada, yo debí ir adquiriendo de a poco mi vestuario conforme iba creciendo mi vientre.

Nuestro vientrecito -se lo acariciaba sutilmente mientras le sonreía- pero ahora ya estoy yo aquí para mimarte, cuidarte, protegerte y consentirte -le dio un beso- y mañana mismo iremos de compras para llenar tu closet con hermosos trajes nuevos.

Tonks se lanzo a su cuello y rostro para llenarlos de besos.

Ya te dije que te amo y que eres el mejor esposo del mundo.

Si, muchas veces -le sonrió y la condujo hacia la mesa y como todo un caballero la ayudo a sentarse- ahora usted se me queda tranquilita aquí mientras yo la atiendo.

Con gusto -le sonrió picara y coquetamente- usted atiéndame aquí todo lo que quiera que yo me encargare después de recompensar esa atención.

Remus sonrió y fue a la cocina por la cena que ya estaba lista para ser servida.

Sabes mi amor hoy fui a la primer consulta muggle para eso de la ecografía.

Y te fuiste sin mi? -Remus salía de la cocina cargando el recipiente que contenía una humeante y deliciosa sopa- yo quería acompañarte -se veía desilusionado- yo quiero participar en todo lo que se relacione contigo y nuestro bebé -servía lentamente la sopa en los platos-.

Pero tranquilo mi amor que no te perdiste de nada -le sonrió- solo fue un chequeo simple, la doctora que me atendió es muy amable y me va a hacer la ecografía cuando los dos podamos estar solo es cuestión de que nos pongamos de acuerdo en el día… yo puedo pedir permiso en cualquier momento no se me complican tanto los horarios pero en cambio tu…-lo miro un poco preocupada y Remus le sonrió-.

Yo nada, ese día estaré presente pase lo que pase.

Tonks acaricio su mano.

Esto huele delicioso mi amor y con el hambre que tengo.

Que bueno que tengas apetito, así me gusta verte contenta y feliz y con hambre -sonrió-.

Es lo que tu logras mi amor solo tú eres capaz de ponerme así.

Remus le dio un beso y se sentó frente a ella.

Espero que te guste -la invitaba a empezar a degustar de la comida- porque esto es solo como entrada ya más adelante se viene el plato fuerte te prepare unos…

Tonks no lo dejo terminar de hablar pues se había acercado a su boca.

Tú serás mi plato fuerte -le susurro a su oído-.

Remus se sonrojo y rio levemente ocultando su picardía.

Come mi amor muy despacio y tranquila -le hablaba refiriéndose a la comida que tenia servida-.

Y así es como lo voy a hacer… muy despacito, muy suavecito y tranquilamente -su voz era muy seductora- pues tengo toda la noche y todo el fin de semana para hacerlo…

Y no solo el fin de semana, a partir de hoy me tendrás todos los días bueno todas las noches -sonrió al ver que los ojos de su esposa e abrían y se iluminaban como dos faroles encendidos- McGonagall me permitió enlazar esta chimenea por medio de la red de polvos flu con la de mi habitación en el colegio así podre venir a verte todas las noches para que no estés solita en casa.

Eso quiere decir que…

Sí, que de hoy en adelante estaremos viviendo los dos nuevamente en nuestra casa, ya no será necesario ir a dar molestias a tus papas a no ser que yo por alguna razón no pueda.

A mis papas no les damos ninguna molestia -estaba tan contenta que se fue a sentar sobre sus piernas- y siempre vas a poder estar conmigo porque yo te estaré esperando todo el tiempo -lo lleno de besos- esta ha sido la mejor noticia que me pudiste haber dado… volver a casa a la que ya extrañaba mucho sin desmerecer a la de mis papas pero esto es mío…nuestro hogar lleno de amor en todas sus paredes y rinconcitos -sonrió- ya hasta mi jardín estaba reclamando por mi -le hacía pucheritos- le hacen falta mis cuidados y mis atenciones especiales pero desde mañana…

No, nada de eso mi amor usted no me hace ningún esfuerzo usted está aquí para descansar, los trabajos pesados déjemelos a mí que yo me encargo de todo.

Pero si no es ningún trabajo.

Su único trabajo aquí es el de cuidárseme usted y a este bebe hermoso que pronto conoceremos y sabremos si es una nenita y empezar a llamarle Alina o si es un varoncito llamarlo Ted…

No, así le decimos a mi papá mejor a nuestro bebé como es pequeñito aun digámosle Teddy de cariño así como el osito que me regalaste -le sonrió y Remus le contesto de la misma manera-.

Prefiero ese a que le sigas diciendo Chocotín.

Pero si era lindo y original -se cruzaba de brazos fingiendo enojo-.

Si pero a mí no me gustaba mejor esta Teddy -le dio un besito en su vientre haciendo que a Tonks se le olvidara el disgusto de inmediato-.

Eres un tramposo sabes en donde es mi punto débil.

Remus le sonreía inocentemente.

Pero bueno no me importa convénceme así siempre llenándome de tus besos y de tus caricias el enojo se desaparece de inmediato -acaricio sus manos- pero te olvidaste de mencionar otra de mis obligaciones.

Cual? -la miraba confundido- si esas dos son las únicas importantes.

Quizás para ti pero para mí hay otra que es tan importante como la de cuidar a mi bebé y es… -le dio un suave besos en su boca- la de llenar de besitos, de mimos, de caricias entre otras cositas -sonreía pícaramente- al papá de este angelito -acariciaba su vientre- y puedo empezar desde ahora -acaricio todo su rostro delineando sus labios con detenimiento-.

Y la cena?.

Ella puede esperar -le sonreía- pero este papá y esta mamá… no.

Pues el papá dice que si espera total tienen todo el fin de semana -sonreía de medio lado-.

Uyyy como que las hormonas no son las únicas que atacan por aquí ya veo que hay otra que entro en acción -mordió su oreja- pues bienvenida sea esa testosterona.

Mi amor a veces me das miedo -sonreía divertido-.

Me tienes miedo, tú me tienes miedo a mi? -sonreía mientras se iba a sentar en su asiento- a una mujer embarazada adicto compulsiva a tan noble labor porque así es como declaro… adicta a ti -reía malvadamente- pobrecito de ti -le hacía gestos graciosos- prometo que no voy a hacerte daño, que seré muy cuidadosa pero tu obligación será morir de amor entre mis brazos -le guiñó un ojo mientras empezaba a degustar de su exquisita y deliciosa sopa con una voraz elegancia sin quitarle la mirada de encima ni esa sonrisa que le decía mucho y nada a la vez-.

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Bueno hasta aquí llego el capítulo de hoy... espero que haya sido de su agrado.

Nota: Disculparan cualquier falta de ortografía.

Los quiere

= )  Naty  = )