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Historia 40490 — capítulo 33

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¿En que piensas?.

Ofelia rodeada por los brazos de su esposo bailaba una suave melodía sobre una pequeña pista ubicada en el piso superior de un restaurante a las afueras de la ciudad.

Aquel lugar era pequeño y reservado no había muchas personas, la decoración era muy campestre muy a lo naturaleza pues estaba rodeado de mucho silencio con un paisaje verde que durante el día regalaría una visión muy agradable y relajante pero en la noche también tenía su recompensa pues bajo ese cielo estrellado y las luces artificiales que rodeaban el lugar e iluminaban aquel hermoso lago era para soñar con una noche enteramente romántica.Las mesas que cubrían todo el rededor dejando el espacio del centro para quienes deseaban bailar estaban cubiertas por manteles color beis y sobre ello otro pequeño mantel doblado de manera rectangular en color vino como centro de mesa habían dos pequeñas velas posadas en el interior de su protector de cristal que tenia la forma de una burbuja y que era la que impedía que la suave brisa proveniente de afuera las apagaran.El techo, los puntales y los pasamanos que cubrían la terraza eran de madera a excepción de las mesas y las sillas que eran confortables para la comodidad de los comensales.

Has estado muy callado desde que llegamos -le susurraba recostaba sobre su cuello-.

Pienso en ti y en lo feliz que siempre he sido a tu lado pero que como un ciego no me había dado cuenta y por eso no le he dado el valor necesario.

Shuu -lo acallo con su mano- de eso ya no te acuerdes olvídalo -señalo su cabeza- y déjalo ir -señalo su corazón- yo quiero que sepas que a mí ya no me importa lo que paso antes yo ya no lo recuerdo, ahora lo único que me interesa es que te estoy recuperando vuelvo a sentir que tengo conmigo al hombre del que me enamore en mis años de juventud e inexperiencia -le sonrió-.

Por eso el lugar -sonrió junto a ella que asentía con la cabeza-.

Este lugar es muy especial para nosotros, para nuestra relación, para nuestra vida juntos pues aquí…

Lo sé, aquí te declare mi amor y te pedí que fueras mi novia.

Si… -sonrió muy feliz y se abrazo con más fuerza a él- fue el día, el momento más feliz de mi vida que pensé que jamás llegaría pues tú ni siquiera me mirabas mientras que yo no podía dejar de hacerlo -empezó a acariciar su cabello- siempre fuiste el mejor de la clase, el más inteligente, el más responsable, el más sensato, el más guapo -sonrió- pero sobre todo el más humilde, sencillo y callado de todos pues casi no eras amigo de nadie.

Es que yo me aislaba de todos porque… como no era de la misma clase social de ustedes pues… -Ofelia beso su mejilla muy cerca a sus labios, Humberto le sonrió al entender lo que había significado esa pequeña caricia cerca de su boca- el único objetivo que yo tenía en ese momento era aprovechar al máximo la beca que me había ganado para estudiar allí pues por mis propios medios no lo habría podido hacer nunca.

Bendita beca que me permitió conocer al hombre de mi vida -delineaba las facciones de su rostro- yo me moría de celos cuando alguna de las compañeras se te acercaba a coquetearte para que las ayudaras con alguna materia o trabajo.

Y yo me daba cuenta de todo eso -le sonrió-.

¿Qué? -se veía sorprendida- ¿tu lo notabas?.

Es que no eras nada disimulada mi amor.

Ofelia sonrió.

Repíteme lo que me acabas de decir.

Que no eras na…

No, eso no, la ultima parte -se lo pedía amorosamente con cierto brillito en los ojos-.

Humberto sonrió y cumplió con su pedido.

Mi amor.

Si… me gusta oírlo de tu boca -rozo sus labios con los de él- dímelo otra vez.

Humberto decidió expresárselo de otra manera, una más intima, más cercana y de más conexión y que mejor que ello que un beso, un largo y pausado beso a través del cual poder decirle con el corazón que la amaba más que a nadie en el mundo… el beso para ellos dos fue una mágica eternidad de reencuentros con sensaciones intensas ya olvidadas debido a circunstancias pasadas, la música dejo de tocar y las parejas retornaron a sus lugares dejando en medio de todo ese completo silencio a aquellos dos que no perdían la conexión de ese dialogo compartido expresado a través de sus bocas unidas en un dulce sabor… sintieron a un mesero acercarse para indicarles que su cena estaba servida y fue el momento en que vieron interrumpido tan especial momento que estaban seguros retomarían mas tarde.Fueron a sentarse a su mesa para degustar tranquilos y relajados de su deliciosa comida que era la misma de aquella vez… langostinos al horno, canapés de salmón y queso, berenjenas rellenas de champiñón y como postre ensalada de frutas con crema de coco.

Recordaste hasta el menú.

Yo recuerdo todo lo de esa noche especial que tú me regalaste y que se que te costó mucho por eso la valore tanto y la sigo valorando aun después de pasados los años -acaricio su mano y le sonrió- este lugar tiene un muy hermoso significado para mí.

Tu lo merecías yo no podía llevarte a cualquier lugar, alguien tan delicado como tú solo merecía que yo le diera lo mejor.

Tu sabes que eso a mí nunca me importo así me hubieses llevado a un parque a comer hamburguesas bajo un árbol y recibir allí tu declaración de amor para mi hubiese tenido el mismo efecto.

Y porque no me lo dijiste -río bromeando mientras relajados cada uno degustaba de su cena- esa era la primera opción que mi presupuesto me ofrecía de forma inmediata pero tú no eras para eso tu para mi eras distinta y yo quería que aquella petición tan importante para mi tuviera un escenario acorde a mi dama.

A Ofelia le gustaba tanto verlo así, sin problemas, sin preocupaciones, alejado de todo lo que le hacía mal… Humberto era otro era el que ella quería que regresara, el alegre, el bromista, el de juegos y sonrisas que le dio tantos momentos felices en un pasado que ahora quería recuperar y adaptarlo a ese presente que vivían.

Trabaje mucho y ahorre todo lo que más pude durante tres largos meses para traerte aquí y…

Regalarme esta preciosa sortija -acariciaba su dedo anular en el que debajo de su alianza de matrimonio lo acompañaba otro muy sencillito en su forma y de más bajo nivel económico que los que ella acostumbraba a tener entre sus joyas- para mí este es el más valioso de todos porque posee una riqueza diferente, aquella que no tiene precio y nunca me desharé de él pues este anillo esta sellado y adherido a mi por siempre -le deposito un sutil roce de sus labios-.

Humberto sonrió.

Tu siempre me gustaste, cuando estabas distraída yo te miraba y te pensaba como a un imposible para mí por eso es que era frio y distante contigo cuando tú te me acercabas pues no quería enamorarme mas pero mientras más me lo prohibía más me enamoraba; de tu sonrisa, de tu mirada, de esos bellos ojos verdes que me hacían soñar despierto, de tu suave voz cuando me saludabas al llegar o te despedías al finalizar las clases… varias veces te seguí sin que te dieras cuenta cuidándote hasta que llegaras a tu casa sana y salva -Ofelia escuchaba atenta todo pues eso nunca se lo había dicho- y así llegue a lo que tanto me resistía… estar perdidamente enamorado de ti; muchas ocasiones ensaye como pedirte a que salieras conmigo aunque sea a caminar por ahí durante los recesos en las clases y dos veces estuve a punto de hacerlo pero tenerte frente a mí con tu impresionante belleza me imposibilitaba y bloqueaba rotundamente por lo que retrocedía y el hecho de ver de que otros que si tenían y podían darte lo que yo no se te aceraban con intenciones de que seas su novia pues… me hacían entrar más en mi verdadera realidad de que tu para mi eras inalcanzable.

Pero ya ves que no lo fui, yo te escogí te preferí a ti y solo a ti -acaricio su rostro- los otros que tú dices que tenían y podían darme lo que tú no a mi no me gustaban no me interesaban, yo no quería ser una más de esas muñequitas de porcelana que todos "quieren" y cuidan pero que al final solo terminan siendo un trofeo para mostrar, yo quería que me amaran con el corazón no con numeritos en una chequera -esto para Humberto fue muy certero y le dolió un poco al notar que él se había convertido en esos otros que a ella jamás le habían interesado- en cambio tú eras diferente yo lo sentía, yo lo notaba en esos ojos cuando por casualidad nuestras miradas se conectaban, yo quería ese calorcito que tú me dabas cuando estabas a mi lado, esa sensación de sentirme especial, querida y necesitada por alguien por eso cuando llego ese día maravilloso en que me invitaste a salir no me pude contener y… -sonrió- te bese allí en medio de todas esa miradas expectantes de nuestros compañeros, a mi ya no me importaba nada de lo que pensaran o dijeran después, a mi lo único que me importaba era de que tenía una oportunidad contigo y que esa salida cambiaria muchas cosas entre nosotros y mira que no me equivoque… ese día fue el comienzo de nuestra vida juntos y nunca más nos volvimos a separar y ahora soy tu esposa.

Mi Ofelia… la primer mujer que me robo un beso porque así fue me lo robaste -le sonrió levemente- yo no me lo esperaba todo fue fugaz de un momento a otro.

Pero te gusto pues no lo rechazaste más bien te acoplaste perfectamente a él.

Y como no hacerlo si fue el mejor beso de mi vida nunca antes había sentido todo eso que me hiciste vivir en esos escasos segundos.

Ofelia sonrió.

Es que todo fue un impulso mío al querer expresar de esa manera toda la emoción y la felicidad que sentía por saber que iba a tener una cita contigo que me adelante y no me pude esperar a que tu dieras ese paso y -le dedico una mirada de inocencia no creíble- además después te cobraste esa osadía de mi parte y tú te me "robaste" otra cosa.

Humberto sonreía al captar ese doble mensaje.

Si pero para eso pasaron muchos meses y no fue un robo fue una entrega de mutuo acuerdo.

Lo sé -sonrió- si nadie más que yo quería que llegara ese momento.

No solo tú -le susurraba muy despacio- yo soñaba con ello.

Ofelia lo escucho y sonrió ese hombre que deseaba de a poco se estaba despertando.

Entonces si te está gustando la noche que te estoy ofreciendo, lejos de todo porque eso es lo que quiero que ya no te estreses más que dejes que las cosas sigan el curso que tienen que seguir sin planes sin nada solo dejándose llevar por…

Humberto neutralizo sus ojos en los de ella de una manera intimidantehaciendo que Ofelia perdiera por unos segundos la noción de la realidad, esos ojos le recordaban a alguien que extrañaba de un pasado cuyas noches a su lado eran intensas.

Después de esta maravillosa cena… cuál es la siguiente estación ya que hablaste de planes que al parecer son todos tuyos esta noche.

Ofelia reaccionando a esos segundos en los que se había sumergido en esos placenteros ojos le sonrió y sacando lentamente de su cartera las llaves del auto le susurro muy lentamente.

Mis planes terminan aquí lo que pase al salir de este lugar dependerá solo de ti -en un sigiloso y sutil movimiento arrastro las llaves hacia su mano sin hacer ruido- yo te traje y di el inicio de esta mágica noche, lo que sigue es tu decisión si quieres que finalice y regresemos a casa pues así será o si quieres ir a otro lugar…-hizo una pausa para beber un poco del vino de su copa y lo miro por un momento disfrutando de su sabor- yo voy a donde tú me quieras llevar sin poner objeción alguna pues te estoy dando el control de todo.

Humberto sonrió ampliamente y en esa sonrisa brillo una luz incandescente la palabra control le había dado luz verde y no la iba a desaprovechar, recordar ese pasado le había despertado muchas cosas dentro de sí, cosas que Ofelia sabía que iba a lograr pues ella había planeado muy bien detalle a detalle ese comienzo y esa "entrega de control" no eras más que una parte fundamental de su plan con lo que obtendría lo que ambos disfrutarían más adelante… esa noche traería de nuevo a la vida a aquel león dormido.

Calma tu ímpetu.

Ofelia yacía sobre la cama lujosa de un hotel elegido por él, Humberto no decía nada estaba concentrado en ella, en su boca, en su cuello en delinear su cuerpo con sus manos.

Yo no me voy a ir -logro separarlo un poquito y hacer que la mirara- tenemos toda la noche para ir disfrutando despacio y con calma saboreando de a poquito -con una de sus manos acariciaba el torso desnudo de su marido y con la otra recogía el cabello que se había arremolinado en su frente-.

Es que no puedo -su voz era apenas audible- te deseo tanto, quiero más de tus besos, te necesito mucho más que una simple necesidad de cuerpos esto va mas allá de todo eso -respiro profundo llenando de aire sus pulmones-.

Lo sé -recorrió sus labios- se que esta noche no solo nuestros cuerpos se unirán como tantas otras veces sino también nuestras almas -se dio la vuelta cambiando de posición algo que a Humberto lo puso en alerta y de inmediato retomo nuevamente su posición girando en esa cama una vez más, Ofelia noto ese pequeño detalle y sonrió al darse cuenta de esas suspicacia puesta en acción- no te preocupes -le susurro- que lo de aquella noche no volverá a pasar y menos hoy -Humberto la miro sin terminar de convencerse- esa noche yo solo quería darte una leccioncita para que te dieras cuenta de lo que habías olvidado y como veo que ya la aprendiste -sonrió- he decidido levantarte el castigo.

Yo no podría resistir nuevamente un suceso así -acariciaba sus caderas- fuiste muy mala ese castigo fue tan cruel que no tienes perdón -sonrió fingiendo resentimiento- por eso esta vez no voy a dejar que te me vayas.

¿Y tú crees que me voy a ir? -mordió sus labios sutilmente- sabiendo que esta noche haremos el amor -sonrió sensualmente- esta noche prometo recompensarte muy bien -su ágil flexibilidad logro vencerlo nuevamente a él y termino perdiendo bajo los dominios de ella que se deshizo de su blusa dejando esa parte de su cuerpo al descubierto y para complacencia de él iba a hacer desaparecer su brasier pero él se irguió frente a ella y detuvo su paso de forma inmediata-.

No… yo quiero ser el responsable de tu desnudez -empezó a acariciarla mientras le susurraba muy despacio- enséñame a hacerte el amor una vez más… quiero morir de placer en tus brazos.

Ella, con su corazón latiente sintiendo que moriría esa noche cumpliendo el pedido de su amado solo se limito a vivir y a dar vida en ese hermoso acto… se aferro a él y dejándolo actuar a su gusto se fundió en su boca; al poco tiempo esas manos ya estaban trabajando sobre su pantalón y cuando se dio cuenta ya nada mas su piel la acompañaba haciendo un lindo matiz de dos hermosos colores… el blanco y canela, en dos cuerpos que se unían por amor y con amor… en susurros casi silencios inaudibles para el mundo Humberto le dedico a su dama de la noche naciente las melodías mas escondidas dentro de su corazón acompañadas por frases que ya creía olvidadas dentro de su memoria pero la frase más repetida era…

Te amo mi amor.

A la mañana siguiente…

Remus amaneció solo en la habitación su dulce compañía no estaba a su lado en aquella húmeda mañana que les regalaba ese frio que impedía un poco que se levantara de la cama… pensó que había ido al baño por lo que no se preocupo mucho pero al pasar los minutos y ver que no regresaba ni tampoco escuchaba ruidos dentro hizo que decidiera ir a buscarla; llamo del otro lado de la puerta pero no recibió respuesta, abrió y no estaba decidió bajar a buscarla pero no fue necesario pues la encontró subiendo la escalera, descalza con los pies algo sucios de barro y su pijama y cabello que lo tenía largo y lacio en color negro pero un tanto pálido estaban húmedos.

Mi amor dónde estabas y -la tomo de los hombros- ¿Por qué estas así, toda mojada?.

Fui a dar una vuelta al jardín nada más -le respondió desganada con la mirada clavada en el suelo- y no te preocupes por lo sucio que yo después limpio -evitaba mirarlo a la cara-.

Pero como se te ocurre salir así toda desprotegida y descalza esta lloviznando allá afuera te puedes resfriar y al bebé le hará mal que tu estés enferma -se oía algo disgustado- y tú me pides que no me preocupe por lo sucio -levanto la mira de su esposa y vio que sus ojos estaban inundados en lagrimas, se puso tenso y se preocupo mucho- mi amor -suavizo su voz- ¿qué pasa?.

Tonks no le respondió solo le giro el rostro y subió las escaleras más aprisa encerrándose en la habitación.

Mi amor por favor perdóname si fui muy tosco y te incomode no quise ponerte mal -le hablaba desde afuera de la habitación pues no podía entrar la puerta estaba asegurada- déjame estar contigo y compartir lo que sea que estés sintiendo no te olvides que somos una familia, tu yo y el bebé y si algo te afecta a ti nos afecta también a los dos… anda déjame pasar quiero estar contigo y nuestro hijo -la puerta se abrió sola dándole oportunidad a que entrara, Tonks estaba cambiándose la pijama y secándose un poco el cabello, Remus la abrazo- perdóname mi amor -le daba besos sobre su cabeza- no debí hablarte así fui un bruto pero es que me desespere verte así en ese estado -tomo la toalla y se puso a secarla más rápido luego fue al closet por un abrigo y se coloco encima-.

Tuve un mal sueño por eso es que salí quería despejar mi mente y olvidar.

Porque no me despertaste? -se sentaban juntos sobre la cama-.

Remus no soy una nenita que para todo necesite ayuda.

Está bien lo siento no me mal interpretes lo que yo quise decirte fue…

Abrázame ¿quieres?.

Remus no se hizo esperar y la cobijo bajo sus brazos.

No quieres contarme lo que soñaste?.

Tonks negó con la cabeza y empezó a sollozar sobre su pecho, no podía contarle de ese mal sueño sabía el efecto que tendría en él.

Ya paso mi amor -empezó a consolarla- solo fue un mal sueño que nunca se hará realidad -quiso mirarla a los ojos pero Tonks lo evito y Remus termino acariciando sus mejillas con dulzura- pero si me lo contaras te desharías de ese peso angustiante que aprisiona tu corazón.

No insistas por favor, es mejor no hablar de ello.

Bueno como tú decidas.

No te enojes es solo que… de verdad no vale la pena que por esa pesadilla tu también te pongas mal.

Pero porque tendría que ponerme mal-Tonks guardo silencio y se cobijo aun más bajo sus brazos- tu sabes que yo siempre he respetado tu espacio y tus silencios pero un mal sueño no creo que sea para secretos y no es que me enoje pero si me siento desplazado de ese vinculo de que… los dos estamos unidos en todo, lo bueno y lo malo.

Yo te amo pero ya no me preguntes mas -fue lo único que le dio como respuesta depositando un beso cerca de su cuello-.

Yo también te amo.

Remus acepto finalmente su derrota total, entendió que no obtendría nada mas por ahora así que lo único que podía hacer era acompañarla en ese silencio, se acomodo en el respaldar de la cama y abrazado a ella se cobijo bajo las sábanas, las manos de su amada y sus pies estaban muy fríos por lo que empezó a acariciárselos por el lapso de casi una hora hasta que nuevamente volvieron a estar tibios.

Tú quédate aquí en camita muy abrigadita -besos sus labios suavemente-.

No, yo voy contigo.

Deja que yo me encargue de todo tu descansa y si quieres vuelve a dormir otro ratito cuando todo esté listo yo te llamo -se levantaba de la cama e iba por ropa limpia para cambiarse- Teddy debe de tener sueño -le sonrió- así que la mamá debe de darle gusto.

Tonks le sonrió.

Eres el mejor de todo ¿lo sabías?.

Yo no soy el mejor yo solo soy lo que tú y mi bebé merecen -le dedico una última sonrisa antes de entrar al baño-.

Papi, ¿tu preparándonos el desayuno a mi mamá y a mí?... no puedo creerlo.

Matilda junto a su mamá esperaban sentadas frente a la mesa con una amplia sonrisa dibujada en su rostro.

Es toda una sorpresa si ni yo todavía puedo creerlo, cuando me levante y lo vi tan amorosamente en la cocina -se levanto de su puesto y camino hacia él para besarlo- no estarás tratando de remediar algún cargo de conciencia ¿verdad? porque estas como que muy sospechoso -sonreía desconfiada-.

Dale un poco de crédito a este pobre hombre inocente que hoy solo quiso consentir a su bella mujer y a su hermosa hija -ponía cara de buenito-.

Ya está bien te creo -le sonrió mientras se servía un poco de café pero al probarlo sintió un sabor horrible pero lo disimulo muy bien pues Sirius estaba viendo y no quería desilusionarlo se había esmerado bastante para ser su primera vez en la cocina pero veía un poco preocupada que las tostadas estaban quemadas y los huevos revueltos un poco crudos y con pedacillos de cascaron sobre ellos-.

Esta rico? -preguntaba ilusionado al esperar una respuesta positiva-.

¿Quieres que te diga la verdad?.

Desde luego.

Bueno laverdad es que… -lo miro de pies a cabeza- te ves tremendamente sexy con ese delantal -le susurro- que si no fuera por la niña aquí mismo te raptaba y te hacia mi desayuno oficial.

Ey… aquí el acosador, el seductor y el insaciable nocturno que asecha soy yo -sonreía de medio lado cuidando de que su hija no escuchara nada-.

De vez en cuando se pueden intercambiar papeles ¿no?... mi abejita zumbadora -tomaba un poco de azúcar y lo vertía sobre su café-.

Mucha naturaleza salvaje te está dañando mi amor.

Yo creo que si -sonrió- ¿sabes? -se acerco más a él- creo estar segura de que ya encargamos a nuestro bebé -le susurro muy despacito-.

¡¿Qué?! -Sirius abrió sus ojos como platos y su sonrisa daba la vuelta a su rostro- ¿estás embarazada y cuando lo confirmaste que no me avisaste?.

Sirius mi amor cálmate aun no es una certeza solo es un presentimiento, creo que ese sexto sentido de mamá se ha despertado en mi pero no es seguro solo te lo comento porque -acariciaba sus brazos- quiero que tu estés al tanto de absolutamente todo lo que sienta o me pase a partir de que…-puso ambas manos sobre su vientre- esta vez si te tendré a mi lado y eso es lo que más feliz me pone, saber que por segunda vez nuestro amor tomara la más delicada y hermosa forma como lo es la de un hijo.

Sirius se unió a sus labios delicadamente como si a través de esa demostración le decía que ya la estaba cuidando y no la iba a dejar nunca más sola.

¿Y cuando te vas a hacer la prueba?, de esas que tu tanto mencionas.

Bueno la de sangre me la voy a hacer en unos días.

Yo quiero ir contigo y acompañarte.

Amelia sonrió y acarició su rostro.

En la tardecita voy a la farmacia y compro una prueba de embarazo casera pero a la que daré mas crédito será a la del análisis en el hospital la otra será solo para…

No te preocupes mi amor las dos saldrán positivas de eso estoy seguro pero yo no quiero esperar a la tarde ahora mismo voy a la farmacia por una de esas pruebas tu solo me explicas como son y yo te las traigo -se veía ansioso-.

Shuu… tranquilo -lo calmaba con sus caricias- aun no demuestres tanta euforia -señalaba a su hija con la mirada- no revelemos nada hasta que estemos completamente seguros.

Está bien pero yo quiero ir a la farmacia ¡ya! -le susurro con un poco mas de calma-.

Después de desayunar vamos juntos…-le sonrió con unas lágrimas empezando a aflorar en sus ojos- no sabes lo feliz que estoy al sentir esta sensación dentro de mí que es la misma de cuando esperaba a Matilda.

Papi, mami ya es tarde y tengo hambre, hasta que hora tengo que esperar.

Matilda ajena a todo los miraba sonrientes.

Enseguida mi amor -seco disimuladamente sus ojos y se acerco para tomar la jarra con jugo pero Sirius le corto el paso-.

Tú ve a sentarte y a esperar a que yo les sirva.

Amelia sonrió y dando otro sorbo a su café le dijo muy convincente.

Solo le falta un poco de azúcar.

Ofelia despertó radiante en aquella habitación de hotel sobre una cama de sábanas revueltas, sonriente al recordar los maravillosos momentos vividos hace pocas horas; busco a su acompañante pero ya no estaba,en su lugar encontró una rosa roja perfumada y una nota que decía:

Te amo vida mía y gracias por devolverme a la vida.

Me declaro fiel adicto a tu querer… a tu forma de ser, a tu cuerpo, a tu boca a como me provocas con esos labios de miel, a tus ojos de cielo, a tu risa y tu cabello me vuelvo loco si ya no te tengo… cada momento nuestro quisiera detenerlo para siempre.

Ofelia aspiro el aroma de aquella rosa con sus ojos cerrados mientras oprimía la nota sobre su boca… luego de unos segundos decidió salir en su encuentro para agradecerle personalmente por ese hermoso detalle pero no encontraba su ropa en su lugar había una hermosa bata de sedaen color verde oscuro, la tomo con una sonrisa y decidió mejor ir primero a darse una ducha para luego probarse aquella bata.

Buenos días mi amor -lo sorprendió de espaldas junto al gran ventanal de cristal que daba al balcón sentado frente a una pequeña mesa donde ya se exhibía un delicioso desayuno él estaba vistiendo otra bata como la de ella pero en color negro y leía el periódico pero al sentirla que con su aliento acariciaba su cuello se dio la vuelta y la sentó sobre sus piernas-.

Que manera de dormir mi amor -beso sus labios- pensé que me iba a quedar esperándote para desayunar toda la mañana.

Es que me dejaste sumamente exhausta -le sonrió con picardía- gracias por la rosa y por la notita están perfectas y hermosas -acariciaba la rosa que la cargaba en sus manos-.

Un pequeño detalle que no iguala en nada a todo lo que tú me has dado -volvió a besarla- prometo que nunca más por ningún motivo dejare que la descuidada y agobiante rutina nos gane la batalla una vez más, de ahora en adelante tu estarás primero que todo -acariciaba su rostro-.

El detalle no es ese mi amor, quien este primero, en medio o al último no importa lo realmente importante es que sepamos dividir los tiempos y controlarlos a nuestro favor, saber cuáles son nuestras prioridades y darles su respectivo espacio… las cosas de la oficina se atienden en la oficina y se quedan allí, en casa no entran ahí solo reinamos tu, yo, nuestro hijo, nuestra familia y… -delineo sus ojos, su nariz y sus labios- nuestro amor que es lo que yo mas quiero cuidar y conservar para siempre.

Y ese para siempre será eterno pues yo, junto a ti ayudare a cuidar, alimentar y hacer crecer ese amor día a día.

Ofelia sonrió.

Te amo mucho y estoy tan feliz de tenerte nuevamente a mi lado, así era como te quería… solo para mi… -sonrió- anoche me hiciste recordar tantas cosas que yo ya había olvidado, a sentir sensaciones que yo creí estaban bloqueadas para mi… volví a ser una mujer completa entre tus brazos.

Si tú sentiste todo eso imagina lo que yo viví -empezó a recorrer su cuello con su nariz- para mí fue como renacer, me sentí como un inexperto, como un principiante que daba sus primeros pasos.

Inexperto?, principiante? -soltó una risita coqueta- tú fuiste de todo menos eso.

Nada fue fantasía -la voz de Humberto comenzó a tener otra tonalidad, el tener esa piel perfumada bajo su olfato alteraba mucho más que sus sentidos visibles- pero si quieres podemos revivir esos momentos ahora.

Veo que la insaciabilidad sigue acompañándote -las caricias hacia ella empezaban a tomar otro rumbo- mi amor -detuvo sus manos que habían comenzado un masaje corporal bajo su bata- desayunemos por lo menos, tanto desgaste de energías ameritan una muy buena recuperación -sonreía mientras se levantaba de sus piernas e iba a sentarse en la silla que estaba frente a él-.

Humberto sonreía muy complacido al verla comer trocitos de sandia picada con leche condensada sobre ellas que había en un pequeño repostero.

Esta misma noche te quiero de regreso en nuestra habitación con tu ropa en el closet y tu cuerpo junto al mío.

Y si…-sonreía de medio lado- te digo que ya me acostumbre a dormir sola.

Pues te desacostumbras sino vienes tú seré yo el que me mude a esa habitación de huéspedes junto a ti.

Que vicioso y adictivo ¿eh?... no crees que eso de dormir en habitaciones separadas sería…

Ni lo pienses -Humberto la interrumpió señalándola con su índice-.

Ya, está bien -sonreía y movía su cabeza de un lado a otro- yo no mas decía -le introducía trocitos de sandía en la boca de Humberto- ¿y después de desayunar regresamos a casa?.

No, este día quiero que sea solo nuestro he planeado llevarte a algunos sitios que se que te van a gustar mucho.

Que ricos planes -sonreía e irradiaba emoción por cada poro de su piel brillante y Humberto la miraba concentrado en su rostro- ¿y Peter?.

El está bien ya llame a casa y hable con Fidelina me dijo que aun dormía pues anoche se había acostado tarde viendo películas.

Y no quisieras que el vaya con nosotros? podemos ir a casa a recogerlo y así pasamos el domingo juntos -le hacía ojitos tiernos- se que planeaste el día para nosotros dos pero ya la noche fue nuestra la tarde dediquémosela a él, tanto tiempo lo hemos abandonado que se que se pondrá muy feliz si tu y yo lo llevamos de paseo a sus lugares favoritos.

Humberto la miro por un momento y termino sonriéndole.

Está bien, yo a ti no te puedo negar nada -sonrió- al menos ahora no.

Gracias -se levanto para abrazarlo y llenarlo de muchos besos en todo su rostro-.

Pero después planeamos un fin de semana solos tú y yo.

Obvio que si mi amor tú decides cuando y el lugar al que quieras llevarme.

Bueno si es así si -acaricio su boca- llama a casa y pídele a Fidelina que estén listos los dos que dentro de unas tres horas pasaremos por ellos.

Tres horas? -lo miraba con el ceño fruncido- ¿Por qué tanto? si en una hora máximo ya estamos listos.

Y tú crees que yo voy a desaprovechar esa cama -la miraba con insinuación y Ofelia capto la señal por lo que le sonrió con complicidad-.

¿Donde están mis cosas?, no las encontré en la habitación y necesito mi celular.

Llama del mío -le entregaba su celular justo en el momento en el que había una llamada entrante, vio de quien se trataba y de inmediato corto con un enojo que no quiso reflejarle a su mujer-.

¿Quién era?.

Nadie importante -Humberto no le iba a decir jamás que el dueño de esa llamada había sido Urquiza- cosas de la oficina que hoy no quiero atender… llama a casa -le puso el celular en la manos-.

Ofelia sabia que esa llamada había puesto mal a Humberto aunque tratara de ocultarlo, ella lo conocía muy bien pero no dijo nada el día había iniciado perfecto y terminaría así.

Mientras marcaba el numero de casa Humberto comenzó a descubrir parte de su hombro derecho y se lo besaba haciéndole cosquillas ella trato todo lo que más pudo de librarse del "pequeño pulpo" en el que se había convertido su marido mientras hacia la llamada pero no lo logro así que lo mejor que pudo hacer fue concentrarse para que la otra persona que estaba en la línea no lo notara.

Si Humberto dime.

No nanita soy yo Ofelia.

Ah, hola mi niña que sucede porque llaman otra vez, el niño está bien ahora esta desayunando ¿quieres que te lo pase?.

Si nana por favor… -puso la mano sobre el celular para evitar que escucharan del otro lado- Humberto voy a hablar con el niño calma un poquito tu ansiedad me haces muchas cosquillas.

Humberto no le hacía caso estaba concentrado en zafar el nudo que mantenía esa bata unida a su cuerpo.

Mami -la vocecita de Peter hizo que retomara la concentración en el celular una vez más-.

Hola mi amor ¿cómo amaneciste?.

Bien y ¿tu?.

Muy bien hijito.

¿Estás con papá?.

Si, él está a mi lado ya te lo paso -le pellizco la oreja a Humberto para que se desconcentrara del lugar en el que estaba concentrado y hablara con su hijo, él le respondió con una sonrisa mientras sobaba su oreja-.

Malvada me maltratas mucho -Ofelia le sonrió inocentemente- hola hijo, tu mamá y yo estamos muy bien, desayuna rico y luego arréglate para salir que en unas horas pasamos por ustedes para ir de paseo.

Se oyeron los grititos de felicidad de Peter y Ofelia contenta retomo la llamada.

Si hijo ponte muy lindo, te quiero mucho -le envió un besito- ahora pásame a la nanita -Peter obedeció-.

No saben lo contento que acaban de poner a su hijo.

Lo sé ya lo escuche -sonreía-.

Ahora mismo subió corriendo a elegir su ropa.

No nanita primero que termine de desayunar muy bien nosotros todavía vamos a demorar unos minutitos en llegar y luego hasta que nos cambiemos de ropa entonces no hay para que apurarse aun.

Minutos no, horas dos como mínimo -susurro Humberto por su cuello lo suficientemente claro que Fidelina capto todo-.

Bueno hija no te preocupes lleguen a la hora que puedan… Peter estará listo.

Y tú también te me arreglas nanita pues vamos a salir todos juntos.

No hija no es necesario salgan ustedes tres como familia.

Como que no y tú no eres de mi familia?, ¿acaso no eres mi mamá del corazón?.

Fidelina sonrió.

Es que no me gusta incomodar.

Ay nanita no empieces.

Si Fidelina no empieces por favor… arréglate para salir con nosotros y punto ahora si nos disculpas vamos a cortar la llamada porque sino llegaremos mas tarde.

Espera… -Ofelia logro arrebatarle el celular antes de que lo apagara- ¿nanita sigues ahí?.

Si hija aquí sigo pero ya -se oía que estaba contenta- cortas tu o corto yo.

Te quiero mucho mamá Fide -le envió un beso y Humberto alejo el celular de su oído y delicadamente lo desconecto-.

Ya mi amor.

Ofelia rodeo su cuello con sus manos.

Está bien -empezó a jugar con su tentación pues lo besaba en lugares muy difíciles de mantener la compostura- dime donde esta mi ropa -rozaba sus labios sin besarlo-.

¿Y para que la quieres?.

Es que me preocupa saber donde esta pues solo la mía a desaparecido -Humberto sonrió- ¿tú me la escondiste? -Humberto volvía a sonreír pero esta vez acentuando más esa sonrisa traviesa- porque me haces esto, tu quieres hacerme lo mismo que aquella vez en que...

Recuerdas como la recuperaste prenda por prenda -le sonreía y le alzaba una de sus cejas-.

Claro que lo recuerdo -fingía enojo- eres un tramposo.

Bueno pues ya sabes lo que tienes que hacer.

Tonks después de que Remus saliera de la habitación decidió levantarse y arreglarse no quería dormir y volver a tener ese horrible sueño que la había puesto así de mal, se puso un pantalón largo color café oscuro una blusa mangas largas en color blanca y un suéter de lana a rayas en colores celestes, rosado, amarillo y verde claro, una bufanda negra rodeaba su cuello sentía mucho frío y no tenia ánimos de nada; se calzo sus pantuflas y bajo junto a Remus que para su sorpresa no estaba solo… Molly y Arthur estaba con él.

Hija -Molly de inmediato fue a abrazarla y a llenarla de besos seguida por Arthur- estas hermosa -acariciaba su barriguita- ya sabemos que es un varoncito el que viene en camino.

Tonks sonrió tratando de disimular su tristeza.

Hola Tonks -le dio un beso en la mejilla- ¿cómo has estado? hace tanto que hemos querido venir a visitarte pero no hemos podido ni siquiera yo que estoy más cerca en el Ministerio.

Es que las miles de ocupaciones a veces nos dejan sin tiempo para nada.

No te preocupes Molly -le sonrió tratando de no reflejar su tristeza- y tu Arthur tienes que preocuparte de tu trabajo y no de estarme cuidando aunque Remus te lo haya pedido.

Arthur sonrió.

No tienen que pedírmelo yo lo hago porque te quiero como a una hija más.

Gracias a los dos por ser así de buenos con nosotros -les dio un beso a cada uno- y que alegría tenerlos aquí en esta casa que es suya también y que pueden venir cuando quieran.

Molly le dedico su inconfundible mirada maternal.

Si te estás alimentando bien hija?, para que tu bebé nazca muy sanito y fuerte.

A Tonks de inmediato se le vino a la mente una imagen que la puso mal y lo reflejo en la palidez de su rostro.

¡Tonks! -Arthur la tomo de la mano muy preocupado- ¿te sientes bien?.

Remus al escuchar esto fue hacia su esposa y noto lo pálida que se había puesto.

Mi amor.

Remus llévala a que se siente parece que se va a desmayar.

No, no se preocupen -se reincorporaba lentamente- solo fue un mareo debe de ser porque aun no he comido nada -Molly le dedico una mirada reprobatoria- pero estoy bien -se sentaba por su propia cuenta en una de las sillas del comedor dejando a todos mirándola fijamente- ¿Qué pasa? porque me miran así si estoy bien -les sonreía levemente- huele a pudin de chocolate Molly acaso me trajiste esa delicia -enfoco su mirada hacia una canastita de mimbre que estaba frente a ella y a la que asalto de inmediato- gracias -le sonreía ya devorando uno-.

Molly se acerco a ella un poco más tranquila pero su preocupación su instinto de madre le indicaba que algo le pasaba a Tonks algo que no quería contar pero que ella iba a buscar la manera de averiguarlo.

Bueno si me permiten -miraba a Remus- voy a prepararles un delicioso desayuno y muy nutritivo para esta linda embarazadita.

Molly por favor no te pongas en eso tu aquí no viniste a cocinar sino a visitarnos -Tonks se ponía de pie para hacer su papel de anfitriona de hogar-.

Es verdad Molly yo ya casi termino.

Remus se puso a sacar unos platos de la alacena.

Molly puso sus manos sobre la cintura.

Ustedes dos -los apunto con su varita- se me sientan -abrió unas sillas y los obligo a hacerlo mientras Arthur sonreía en silencio- esas formalidades déjenselas para extraños no para míque soy como de la familia -les sonrió- ustedes dos son como mis hijos y ese bebecito es como mi nietecito y quiero consentirlo esta mañana y ¿cómo lo hago?... a través de su mamá.

Ay Molly tú no tienes remedio pero te adoro y para Teddy serás su otra abuelita pero no me lo malcríes mucho ¿eh? -la señalaba con una mano mientras que con la otra acariciaba su vientre- .

Con mi esposa eso es imposible y si vieras todo lo que te hemos traído o mejor dicho que mi Molly te ha traído.

¡Arthur! -Molly le hacía gestos de enojo por haber hablado de más-.

¿Qué cosa?... que es lo que me han traído?, un regalo?.

Arthur movió positivamente su cabeza con un poco de temor al ver la mirada de su esposa.

Me encantan los regalos -una sonrisa se apodero del rostro de Tonks- dónde está quiero verlo.

Arthur miro a su esposa como pidiéndole permiso y ella termino resignándose.

Quería que sea sorpresa, pensábamos -puso mucho énfasis en aquellas palabras mientras miraba a su esposo salir hacia la sala- dártelo después de que desayunaras pero…

No te preocupes el orden y horarios no importan Molly -se acerco a darle un beso-definitivamente mi bebé será muy consentido por todos y creo que pasara mucho más tiempo en casa de ustedes, en la de mi mamá y hasta en la de Sirius que aquí con nosotros sus padres.

Eso ni lo dudes pues yo me ofrezco a cuidarlo siempre que ustedes o que los buenos de Andrómeda o Ted no puedan; en mi casa siempre habrá espacio y pueden ir y quedarse allá siempre que así lo deseen.

Te quiero Molly -le daba muchos besitos mientras Arthur entraba a la cocina cargando un pequeño bultito envuelto con una tela color celeste cielo con pequeños muñequitos animados de animalitos- tú y Arthur han sido las personas más nobles y buenas que yo he tenido la dicha de conocer.

Un pequeño cariñito para tu bebé-le sonrió mientras se lo entregaba en sus manos y se abrazaba a su esposa- mi Molly se ha esmerado tanto durante todos estos meses elaborándolos con mucha dedicación y le quedaron hermosos.

Tonks con mucha alegría llevo el regalito sobre la mesa y empezó a abrirlo muy desesperadamente y cuando vio lo que contenía sus ojos empezaron a llenarse de emoción y mucha ternura… eran lindos trajecitos para bebé tejidos y bordados en varios modelos y tonalidades pero lo que más le llamo la atención fueron unos lindos zapatitos tejidos, matizados con muchos colores llamativos.

Fue idea de Ginny -Molly estaba igual de lágrimas que Tonks- ella me ayudo a tejerlos en sus ratos libres.

Están preciosos -sonreía- mira mi amor -se dirigía a Remus que también se había acercado a ella y contemplaba emocionado las cositas para su hijo- dime sino es un encanto.

Todo está muy lindo mi amor -beso su mejilla- gracias Molly, gracias Arthur cosas como esto hacen que uno valore mucho mas a personas tan buenas y especiales como ustedes.

Y a Ginny también mi amor no te olvides de ella -adoraba a esos zapatitos-.

No nos den las gracias es lo que ustedes generan y si hablamos de personas buenas y especiales pues… -sonrió- ustedes lo son aun más que nosotros.

Pero ustedes son todos unos expertos en bondad.

Bueno, bueno pero no vamos a iniciar una discusión por eso… linda -acariciaba el vientre de Tonks- es lo menos que yo puedo hacer pues no puedo comprarle cosas más bonitas debido a lo ajustados que vivimos nosotros pero…

Tonks hizo que guardara silencio en un cálido gesto, le dio un beso y un gran abrazo.

Estos son los mejores regalos que mi bebé puede hacerse merecedor pues aquí… esta tu corazón y todo tu amor entregado en cada puntada, en cada hilo hay un te quiero para mi hijo y eso lo valoro mucho más que con un simple gracias que yo te pueda decir… me han hecho tan feliz ustedesen esta mañana no saben cuanta falta me hacía sentirme así.

Molly noto esa pequeña diferencia en sus palabras que confirmaba aun mas esa sospecha pero sabía que no era el momento adecuado para querer averiguar… dándole un último abrazo se puso en su tan cuidadosa y prolija arte de cocinar que dominaba a la perfección mientras Arthur se puso a platicar muy entretenido con Remus, Tonks se alejo un poco de ellos un tanto distraída y ajena a todo sumergida en sus pensamientos volcándolos en aquellos regalitos para su bebé… así estuvo durante todo el tiempo incluso mientras desayunaban, hablaba e intervenía de forma natural pero no era ella entregada totalmente y Molly que no sabía cómo quedarse a solas con ella, hasta que en la acertada intervención de Remus ofreciéndose a lavar platos vio el momento propicio y aprovecho.

Bueno mientras ustedes -incluyo a su esposo también con la mirada- limpian y ordenan la cocina Tonks y yo iremos a guardar las cosas del bebé -salió de la cocina llevando a Tonks de la mano- hija -subían por la escalera- a ti te pasa algo lo se lo noto en tus ojos hay algo que te preocupa y te tiene diferente.

Tonks se sintió leída en sus emociones pero no lo dio a notar.

No Molly que cosas dices yo estoy bien en serio -entraban a la habitación que era del bebé-.

Tonks -la tomo del brazo- yo soy madre no olvides eso y además también soy una mujer que ya ha vivido y conoce tantas cosas así que no trates de engañarme… cuéntame te prometo que si quieres que sea secreto lo guardare muy bien pero no cargues sola con algo que se que te está haciendo daño pues se nota en todo tu exterior -acariciaba su cabello color azul pero en una tonalidad bastante opaca- ¿has hablado con Remus?.

Tonks negó con la cabeza y bajo la mirada tomando uno de los ositos que reposaban sobre la cuna del bebé.

Es que precisamente esto que me tiene mal es algo que tiene que ver con el… -Tonks sentía que ya no podía mas y necesitaba desahogarse- toda la mañana he evitado mirarlo a los ojos pues tengo miedo de hacerlo y ver lo que en esa tonta y horrible pesadilla vi.

Molly vio como lágrimas de dolor rodaban por las mejillas de Tonks e iban a parar sobre la cabecita del oso que Tonks abrazaba sobre su vientre… la abrazo y la llevo a sentarse en uno de los muebles que estaba junto a la ventana.

Cuéntame hija, de que se trataba ese mal sueño.

Tengo miedo Molly tengo mucho miedo.

No temas que nada de eso era real.

Pero es que lo parecía… -respiro profundo como llenándose de valor para empezar a relatar lo que la tenia mal- anoche soñé que mi bebé ya estaba con nosotros y que Remus y yo lo teníamos en el jardín contemplando el atardecer abrazados y muy juntos los tres; todo era hermoso, todo estaba perfecto hasta que de pronto la tarde se oscureció muy rápido empezó a hacer mucho frio y una fuerte ventisca nos azotaba… yo protegía a mi bebé cubriéndolo muy bien mientras Remus nos llevaba hacia la casa pero de pronto el se desmayo de la nada y mi bebé empezó a llorar como si algo le doliera yo trataba de calmarlo pero no lo lograba y cuando regrese a mirar a Remus el ya no estaba mi Remus había desaparecido y en su lugar estaba -sus manos nerviosamente se movían de un lado a otro- esa bestia que se adueña de él, estaba mirándome agresivo con esos ojos color fuego mire hacia el cielo y la maldita luna estaba allí como única adornando esa oscuridad que nos rodeaba; yo intente acercarme a él y acariciarle su rostro diciéndole que todo estaba bien que yo estaría a su lado siempre pero los llantos de Teddy parecían hacerle mal parecía como si lo atormentaran… cayó al suelo de rodillas frente a nosotros y esa bestia se retorcía era como si luchara contra algo yo logre calmar a Teddy arrullándolo con su canción de cuna y cuando lo conseguí una calma y un silencio nos rodeo la fuerte ventisca desapareció y yo me incline un poco hacia donde estaba esa bestia que había dejado de retorcerse… levante su rostro y era el Molly era Remus mirándome a través de sus ojos pues ya no eran agresivos ni poseían ese color que daba miedo ahora eran bondadosos y llenos de paz pero estaban inundados con lagrimas esa cosa había estado luchando con Remus y el había ganado aunque físicamente seguía siendo esa bestia en el interior ya no lo era pues dócilmente dejo que yo secara sus lágrimas y que lo acariciara; descobije la carita de Teddy que dormía tranquilito para que el pudiera verloy yo le decía que era nuestro bebé y que estaba sanito… el bajo la mirada y empezó a sollozar sobre mis piernas yo le decía una y otra vez que lo amaba que siempre íbamos a estar juntos pase lo que pase y de pronto nuevamente esa lucha interior de Remus comenzó yo veía como a través de sus ojos el no quería irse de nuestro lado quería protegernos de el mismo pero no podía… el fuerte viento apareció y Teddy despertó dando inicio una vez más a su llanto desconsolado yo no podía desconectarme de esos ojos que lentamente se fueron apagando y muriendo frente a mi dando lugar al dominio de esos otros que parecían quemarte en el infierno esa cosa ya no era Remus ya no nos reconocía y yo estaba a su merced con mi bebé en mis brazos y tenía miedo mucho miedo no quería que lastimara a mi hijo -acariciaba su vientre calmándolo pues sentía muy inquieto a su bebé parecía estar igual de angustiado que su mamá-.

Molly que había estado escuchando atenta sin intervenir todo este tiempo lo primero que hizo fue abrazarla muy fuerte dándole todo su apoyo cariño y comprensión a través de ello.

Solo fue un mal sueño olvídalo que nada de eso se hará realidad jamás, Remus nunca sería capaz de lastimarlos -acaricio junto a ella su vientre- ni siquiera en noches como esas, el amor que ustedes se tienen será siempre el que vencerá… ya no te acuerdes de eso -le dio un beso en la mejilla- que al bebé le hace mal no olvides que él siente todo lo que tú le transmites y si tu estas así de tensa preocupada y triste…

Lo sé Molly y así lo siento mi bebé no está tranquilo desde que amaneció está muy inquieto pero no le he dicho nada a Remus no quiero que el sepa el verdadero motivo pues si a mí me ha puesto así de mal a él lo pondrá mucho peor sé que para él este tema es muy difícil por eso no…

Y haces bien yo te apoyo hay cosas que es mejor guardarlas para no provocar más dolor pero en este caso por lo delicado de la situación pero de ahí no, los problemas y angustias compartidas siempre se llevan mejor y conmigo puedes contar para lo que sea yo te escuchare cada vez que me necesites -secaba sus lágrimas- y te ayudare en todo lo que esté en mis manos nunca dudes en buscar mi apoyo -la abrazo- yo te quiero mucho a ti y a Remus los quiero como a mis hijos y no miento pues así lo siento y quiero verlos muy bien y felices siempre.

Gracias Molly no sabes la falta que me hacia hablar con alguien de esto pero no sabía con quien hacerlo pues no quería lastimar a nadie más algo que si sucedería con Remus o con mi madre que a pesar de haber aceptado mi matrimonio sé que si le cuento algo así su reacción seria otra.

Mi amor no has visto la fotito de Teddy? -Remus entraba muy alegre a la habitación de su hijo ajeno a todo lo que allí había acabado de hablarse- es que… quería mostrársela a… -miro a su esposa y a Molly separarse de un abrazo un poco extraño para el- ¿pasa algo?.

Tonks disimuladamente termino de secarse las lágrimas.

No mi amor no es nada -seguía sin mirarlo a los ojos- ya sabes como a veces ando de muy sensible y con las cositas bellas que me trajo Molly para el bebé pues…-sonrió levemente- ya te imaginaras -se entretenía arreglando el cuello de su camisa para así seguir evadiendo su mirada- voy por la fotito para mostrárselas a ti y a Arthur -miro a Molly que le regalo una sonrisa de confianza-.

Sirius caminaba de un lado a otro frente a la puerta del baño de su habitación esperando a que una noticia positiva o negativa saliera de allí en pocos minutos, estaba tan nervioso que los minutos se le hacían horas.

Calma Sirius calma es solo un resultado no es el fin del mundo -susurraba una y otra vez- si esta vez no se pudo ya vendrán otras oportunidades.

Sintió abrirse la puerta y vio salir a Amelia con un objeto entre las manos, de inmediato el enfoco su mirada hacia su rostro para encontrar allí la respuesta pero ese rostro estaba en blanco no denotaba ni un si ni un no.

¿Y?... ¿sí o no?, ¿estamos o no estamos?.

Amelia aspiro una gran cantidad de aire y luego exhalo muy lentamente.

Quiero que tengas claro que este resultado no es el definitivo que el que es cien por ciento confiable es el de sangre el que me voy a hacer dentro de unos días pero… -Sirius asentía con la cabeza demostrando ya impaciencia- según esta prueba… -lentamente una amplia sonrisa se iba dibujando en su rostro- la "polinización" resulto efecto… estoy embarazada.

Sirius se quedo sin reacción por unos escasos segundos hasta que su alma regreso a su cuerpo e hizo una explosión de energía increíble, era la primera vez en su vida que recibía una noticia así y esa sensación que le otorgaba a su corazón no tenia explicación iba a ser papá por segunda vez pero era la primera vez que lo compartía con ese ser con el que juntos habían logrado ese hermoso milagro.

Yo… voy a ser papá una vez más -susurraba- no lo puedo creer esto debe ser un sueño.

Pues no lo es mi amor -sonreía- tu semillita ya está aquí -señalo su vientre- creciendo dentro de mí una vez más pero esta vez será diferente pues estamos juntos -se acercaba a él- ¿eres feliz?.

Inmensamente feliz -acaricio su rostro por un momento y luego la abrazo muy fuerte- gracias a ti he conocido lo que es vivir de verdad, tú me has dado lo que yo siempre quise, una familia con hijos… mis hijos -empezó a llenarla de besos por todas partes y luego la alzo en brazos y la recostó sobre la cama- yo Sirius Black -se acerco a su vientre- doblegado a este pequeño ser que ya crece aquí dentro porque estoy seguro de eso y no necesito ninguna otra confirmación.

Pero de todas maneras me la voy a hacer mi amor para salir de dudas -acariciaba su cabello-.

Yo ya no necesito más -le sonrió- tu lo dijiste ese sexto sentido de mamá se ha despertado en ti y es por algo además yo también lo comparto aquí en mi corazón -tomo las manos de Amelia y se las coloco en su pecho- siente lo feliz y doblemente emocionado que estoy.

Amelia le sonrió y luego acerco su rostro hacia ella.

No me dejes nunca -le susurro cerca de su boca- no podría vivir sin ti una vez más -se unió a sus labios en un profundo beso de amor al que Sirius respondió a la perfección esta vez de una manera diferente alejado del instinto pasional y carnal dando lugar a la ternura mientras acariciaba el pequeño lugarcito donde su descendencia ya crecía-.

Tan concentrados estaban en esa unión de bocas que no notaron que su hija había entrado a la habitación y los estaba mirando hasta que ella tocio muy despacito.

Mi amor que te he dicho yo con eso de entrar a las habitaciones sin tocar.

Sirius y ella se levantaban de la cama.

La puerta estaba totalmente abierta mamá ¿en dónde iba a tocar?.

Si pero…

Si van a estar dándose besitos entonces ustedes deben de cerrar.

Sirius sonrió al ver la carita de inocente pero a la vez de traviesa que ponía su hija.

Quiero ir al parque ¿me llevan?.

Claro que si mi princesa pero primero tenemos que darte una hermosa noticia -la sentó en sus piernas mientras Amelia se sentaba a su lado y se recostaba a Sirius abrazándolo con una sonrisa-.

Si, ya se cual es esa notica -sonreía suspicazmente- mi mamá está embarazada por eso están así de cariñositos.

Amelia sonrió y acaricio el rostro de su hija mientras Sirius le empezó a hacer cosquillas.

Oye tramposita y ¿cómo lo supiste?

Ay papá pues vi lo que compro mi mamá en la farmacia y te escuche a ti hablar con el señor que nos atendió acerca de que tan confiables eran esas pruebas.

Hija, hija, hija -movía su cabeza de un lado a otro- tu vas a sacarle canas verdes a tu padre.

Matilda sonrió divertida.

Iguales a las que tu debiste de sacarle a mis abuelos.

Uy -empezó a reír- las que yo les saque a mis padres en especial a mi madre no solo fueron verdes sino multicolores que al final quedaron blancas.

Oye papi yo hasta ahora no conozco a mis abuelos de tu parte.

Y mejor que no los conozcas -susurro muy despacio para que su hija no escuchara-.

¿Cuándo me enseñas una foto de ellos?.

Algún día a lo mejor pero ahora lo más importante es que va a tener un hermanito ¿estas contenta?.

Pues claro papi estoy más que contenta al fin tendré a una hermanita con quien jugar y prestarle mis juguetes a quien hacerle muy lindos peinados frente al espejo.

Y si en vez de una hermanita tienes un hermanito?.

Uhmmm bueno si eso sucede -se puso pensativa por un momento- pues sería la única princesa consentida de mi papá -termino alegre y sonriente y Sirius la colmo de besos- ustedes dos no se preocupen que yo querré a mi hermanito y lo cuidare mucho sea un niño o una niña -les dio un beso a cada uno-ahora si por favor -los tomo de las manos- vamos al parque un ratito para ir ambientando a mi hermanito -les sonrió-.

Bueno está bien vamos -alzo a Matilda entre sus brazos- pero después quiero hablar contigo mi pequeña brujita -pellizco su nariz- ayer no se pudo porque estabas cansada de tu día especial en la escuela pero hoy si hablaremos de ciertas habilidades -le sonrió- que te he visto ejercer a escondidas.

Matilda sonrió y bajo un poco la mirada.

¿Qué habilidades?.

Unas especiales que mi princesa ha heredado.

Amelia capto esa respuesta mirando a los ojos a Sirius que estaba muy contento y entendió que sus hijos tenían un padre con habilidades mágicas era lógico que la posibilidad de heredar estuviese siempre presente puso su mano sobre su vientre y pensó en que esas posibilidades podrían repetirse y sintió miedo pero ella no le temía a ese mundo distinto al que ella no pertenecía sino al entorno en el que se desenvolvían por ahora; no quería que tildaran a sus hijos de "extraños".

En la noche después de prepararles una cena deliciosa nos sentamos a hablar los tres respecto a ese tema.

No mi amor tu hoy no te acercas a esa cocina para nada yo ya estuve viendo uno de tus libros de recetas y encontré un platillo que se los voy a preparar.

Matilda puso cara de susto y miro a su mamá como si le implorara algo.

Amelia sonrió y le dio un beso en la mejilla a Sirius.

Te agradezco mucho el hermoso detalle de querer consentirme así pero tú ya preparaste el desayuno la cena déjamela a mí.

Entonces el almuerzo si lo preparo yo.

Mejor comemos fuera ¿sí? después del parque.

¡Sí! -sonrió Matilda muy contenta-.

Uhmmm… no sé porque pero siento como si me estuvieran impidiendo que me acercara a la cocina ¿acaso no les gusto mi súper desayuno? -miraba a su hija y a su mujer al mismo tiempo-.

Como crees papá si estaba deliciosísimo todo no viste que no dejamos nada en nuestros platos -miraba a su mamá que le sonreía en conexiónpues ambas sabían que él en el arte de cocinar era un asesino de sabores-.

Es cierto mi amor todo estuvo muy bueno pero solo muy de vez en cuando deberías consentirnos así.

Sirius puso cara de estar muy ofendido puso a su hija en el suelo y él se cruzo de brazos pues no era ningún tonto y entendía perfectamente.

Son unas malagradecidas -les giro el rostro- sino les gusto díganmelo con sinceridad.

Mi amor no te pongas así -lo abrazo- yo te voy a enseñar a cómo hacerlo un poquito mejor pero estuvo delicioso en serio ¿sabes porque? -acaricio su rostro- porque pusiste todo tu corazón en ello y eso vale mucho más que todo.

Si papi no te enojes, a mi hermanito -toco el vientre de su mamá- no le va a gustar verte así.

Sirius termino cediendo ante esto recordando que estaba mucho más que emocionado con aquella linda llegada de esa nueva personita especial en su familia.

Molly y Arthur ya se habían ido de su inesperada visita dejando a Tonks mas contenta y relajada la plática con Molly le había ayudado a deshacerse de gran parte de ese peso que aprisionaba su corazón… ahora se encontraba doblando muy cuidadosamente la nueva ropita del bebé y colocándola en sus respectivas gavetas mientras tarareaba una canción dedicada especialmente a su hijo cuando vio a Remus contemplarla con una sonrisa mientras entraba a la habitación.

A Teddy ya no le hace falta nada entre los regalos de mis papás, Molly y Sirius ya tiene todo listo para cuando llegue a casa -le sonreía-.

Bueno quizás todo -se acerco a ella- pero el más importante se lo va a hacer su papá -la abrazo de espaldas- los amo mucho -acariciaba su vientre y le depositaba a ella furtivos besos cerca de su oreja pero después sintió la necesidad imperiosa de besar sus labios por lo que la hizo girarse frente a él- ¿Por qué has evadido mirarme durante toda la mañana? -acariciaba su mentón intentando que Tonks levantara la mirada pero ella no lo hacía- ¿no hay algo que quieras contarme? -rozo sus labios- ya sabes que yo siempre estaré para ti y que siempre procurare tu bienestar y ahora sé que hay algo que te tiene tensa y yo quiero saber que es para ayudarte.

No es nada mi amor en serio estoy bien.

No me mientes yo se que algo te pasa te conozco muy bien; ¿es por ese sueño feo que tuviste? -Tonks guardo silencio- ya olvídate de él, sea lo que sea que hayas soñado no se hará realidad te lo aseguro -la abrazo- tu solo piensa en nuestro bebé y en lo felices que vamos a ser cuando lo tengamos aquí con nosotros porque… ¿sabes?, eso en lo único en que yo sueño… despertando todas las mañanas con mi bebé recostado sobre mi pecho durmiendo plácidamente muy tranquilito y tu a mi lado abrazándonos a los dos.

Tonks sonrió con la belleza de aquel sueño que era mucho mejor que el tonto que ella tuvo y que la había puesto así de mal y decidida a ya dejar ese ridículo miedo que le impedía ver esos hermosos ojos color miel que tanto la cautivaban; lentamente comenzó a subir su mirada buscándolo y cuando sus ojos se conectaron con los de él aquella mirada de la de sus sueños pero con esos ojos nobles y bondadosos que siempre buscaban protegerla Remus le regalo una sonrisa mientras acariciaba sus mejillas y Tonks dejo escapar dos lágrimas.

Ey mi amor que paso?

Remus seco esas lágrimas con sus pulgares.

Pasa que te amo y sin ti mi vida no tendría sentido -estaba a punto de unirse a él en un beso cuando sintió dos pequeñas pataditas en su vientre- ¡ay, Teddy! -se quejo un poquito y Remus no entendía de que se trataba- tu hijo mi amor -sonreía- está pidiendo atención -desnudo su vientre un poquito- mira -le señalaba pequeños movimientos que se observaban bajo su piel abultadita, tomo la mano de Remus y la coloco sobre su vientre- ¿lo sientes?, está muy contento por lo que parece.

Vaya que este hijito mío tiene mucha fuerza en esas piernecitas -Remus estaba más que fascinado sintiendo a través de la suave piel del vientre de su esposa a ese ser tan importante para él- pareciera que estuviera haciendo ejercicios.

O desperezándose por que en estas últimas horas ha estado muy dormiloncito…

Buenos tardes hijito, me alegra mucho de que hayas despertado -Remus se había inclinado un poco y daba suaves y delicadas caricias como si fueran masajes sobre el vientre de su esposa- estamos en la que va a ser tu habitación aun no está terminada pero te prometo que el día en que tu mami y yo lleguemos a esta casa contigo en brazos lo primero que veras será tu hermosa habitación decorada con todo el cariño y dedicación que alguien tan especial como tu merece.

El bebé mientras Remus le hablaba más inquieto se ponía parecía reconocer y entender todo lo que le decía su papá y festejaba su alegría allí dentro moviéndose como un pececito y Tonks al ver aquella imagen de Remus acariciando y besando su vientre fue para ella el punto final a todo lo que necesitaba para derrumbar ese muro que inconscientemente había construido para con él desde la mañana y así de pie como estaba empezó a acariciarle el cabello a su esposo que estaba inclinado concentrado en hablarle a su pequeño hijo.

¿Quieres que vayamos a visitar a tus padres? -luego de unos minutos ya la atención de Remus era enteramente para su esposa a la que tenía rodeada entre sus brazos-

Si, los extraño mucho y me gustaría ir a pasar la tarde con ellos y para que Teddy escuche las voces de sus abuelitos.

Entonces no se diga más -beso su frente- déjame ir por un abrigo y nos vamos -se disponía a separarse de ella cuando se vio impedido por un par de manos que se habían apoderado de su cuello y unos labios habían hecho prisioneros de amor a los suyos-.

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Bueno hasta aquí llegamos por el día de hoy… en el siguiente capítulo ya tendremos la llegada de un personita especial esperado por muchos aquí.

Disculparan cualquier falta de ortografía.

Gracias a todos por su tiempo dedicado a leer y comentar…

Los quiere

= )  Naty  = )