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Historia 40490 — capítulo 32
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Peter no entendía el porqué pero cada vez que sabía que iba a estar frente a su padre los nervios lo atacaban y la inseguridad lo hacían presa del temor, ya llevaba varios intentos fallidos en los que se acercaba a la puerta del despacho con intenciones de entrar pero nuevamente retrocedía, entre sus manos llevaba la invitación que las autoridades del plantel les hacían a los padres.
Mi amor no tengas miedo -Ofelia lo había estado observando hace ya varios minutos- entra y habla con tu papá.
Es que… es que… es que no puedo -se fue a sentar sobre los primeros peldaños de la escalera resignado- mejor ahí lo dejo ya tu y Fidelina van a ir así que no voy a estar solo -le sonrió levemente-.
Si, nosotros estaremos sin falta -se fue a sentar a su lado y lo abrazo- pero yo se que tu quieres que tu papá también este -acaricio sus mejillas- ¿o me vas a decir que no?.
Si quiero pero si no se puede -se alzo de hombros-.
Pero sino lo intentas no lo sabrás.
Tengo miedo mamá -se cobijo bajo su regazo- últimamente anda más serio y enojón.
Es que tiene ciertos problemas que lo están estresando un poquito más pero no es contigocon quien está enojado sino por cosas del trabajo.
Mami, tu y mi papá se van a separar?.
Esta pregunta tomo por sorpresa a Ofelia, no se la esperaba.
No mi amor tu papá y yo no nos vamos a separar eso no está ni lo ha estado nunca en nuestros planes… ¿Por qué me lo preguntas?.
Es porque como ahora duermen en habitaciones separadas y tu y el ya casi no se hablan pensé que se habían peleado muy fuerte y que se iban a divorciar.
Nosotros no podremos ser completamente aun los padres que tú te mereces pero eso de divorciarnos jamás siquiera lo hemos pensado… yo amo mucho a tu papá y a ti te adoro con mi vida porque eres ese símbolo de amor entre los dos y si ahora convivimos en habitaciones diferentes son por ciertos motivos que tu aun estas muy pequeño para saberlo y entenderlo lo único que te puedo decir es que esto muy pronto se solucionara te lo prometo.
Bueno mamá como tú digas pero yo quiero que sepas que pase lo que pase yo me voy contigo yo con mi papá no me quedo.
Ofelia le deposito un beso sobre su cabecita.
Eso no va a suceder mi vida nosotros no te pondremos jamás en una situación como esa siempre te protegeremos y tendrás a tus papás juntos.
Pero yo a veces pienso y creo que para vivir así juntos mejor es que se separen -la miro a los ojos con profunda tristeza y Ofelia sentía que su corazón se desvanecía, su hijo, su pequeño le había dicho una gran verdad entendía que sin proponérselo seguían lastimándolo y esto se tenía que solucionar pronto-.
Te quiero mucho mi cielo -le dio un beso en la frente y luego le sonrió para que esa tensión que se había generado con aquella platica se alejara de la mente de su hijo- ahora vamos a invitar a tu papá para tu gala de mañana -se levanto y lo tomo de la mano- yo te acompaño así ya no tendrás miedo aunque tu papá nunca te haría daño solo un poco mal geniudo anda ahora -le sonrió- pero con un poco de cariño de tu parte se le quitara.
Peter se sintió más confiado con su mamá de su lado y acordándose de las palabras de su amiga Matilda se decidió por fin a ponerlas en marcha.
Humberto no había tenido una buena semana sus días se habían complicado el estrés se había apoderado de él y de su vida, ya llevaba un par de noches de insomnio total lo que se reflejaba en su rostro cansado y ojerosos y en su carácter irritable, sus contadores no le habían dado un informe alentador acerca de su situación financiera por lo que había decidido citarlos a ellos junto con los demás gerentes departamentales a una reunión urgente en busca de una solución o una decisión rápida y necesaria.
En esas llamadas telefónicas estaba cuando Ofelia y Peter entraron.
Humberto, el niño quiere… -él la interrumpió haciéndole señas con su mano para que guardara silencio mientras él estaba al teléfono Ofelia accedió sentó a su hijo frente al escritorio de su padre y ella se quedo a su lado sonriéndole todo el tiempo esperando a que Humberto se desocupara pero… finalizo esa llamada y luego vino otra y otra y eso molesto a Ofelia al ver que no les daba la importancia que ellos merecían y la carita de su hijo que conforme pasaban los minutos se desilusionaba mas, hizo que optara de una manera que sabia disgustaría a Humberto pero no le importo ella iba a hacer valer el derecho de su hijo a ser escuchado; se acerco a él tomo el celular por el cual hablaba y...-
Disculpe la interrupción pero la llamada se retomara en unos minutos, gracias y que tenga buena noche -corto y coloco el teléfono sobre el escritorio dejando a Humberto boquiabierto- ¿ahora si puedes atender tu hijo?.
¿Sabes lo que acabas de hacer?, esa llamada era sumamente importante.
Lo que te tiene que decir tu hijo también lo es.
Ambos estaban muy serios y Peter se puso más nervioso.
Y según tú que es más importante que querer salvar nuestro patrimonio.
Tu familia por ejemplo.
A Ofelia se le estaba yendo la paciencia pero no quería iniciar una discusión frente a su hijo.
A ver Peter que eso tan importante que según tu madre me tienes que decir -Humberto no se veía de buen humor y Peter al solo oírlo con esa voz tuvo mucho más miedo y se quedo mudo con la mirada fija en el suelo- espero que no sea otra llamada de atención en la escuela por tu mal comportamiento porque si es así…
Ofelia le dedico una mirada a Humberto indicándole que ya no dijera más, se acerco a su hijo y se inclino frente a él.
Vamos hijo dile -levanto su carita pero Peter volvió a bajarla-.
No mamá ya no -le susurro mientras le entregaba la invitación que tenía en sus manos para luego salir corriendo de allí sin mirar a ninguno de sus padres-.
Ay Humberto… -se ponía de pie y lo miraba con profunda tristeza- cuando aprenderás a darles valor a las cosas realmente importantes yo se que los asuntos de la constructora no andan bien y también me preocupo al igual que tu y busco soluciones posibles y llevaderas aunque creas que no es así pero yo ya decidí que esos problemas se quedan allá donde corresponden en la oficina… aquí en esta casa que es nuestro hogar lo único importante son ustedes y para mí no existe más otra cosa -le puso en sus manos la invitación- léela y si decides ir tu hijo y yo te estaremos esperando.
No puedo ir -se alejo de ella, tomo su celular y le dio la espalda- mañana tengo una reunión muy importante.
Ofelia respiro profundo para calmarse.
Bueno por lo menos lo intente -dejo la tarjeta sobre el escritorio- tienes un hogar, una esposa que te ama, un hijo maravilloso que te quiere… tienes todo para ser feliz pero solo tú no te das cuenta de eso… solo espero que no lo hagas demasiado tarde -se dirigió hacia la puerta- la presentación de nuestro hijo es mañana a las nueve en el salón auditórium de la escuela, es muy importante para él es la primera vez que participa y quizás la primera vez que tenía la ilusión de ver a sus padres juntos aplaudiéndolo antes de que el telón se cierre -salió de allí muy triste dejando a Humberto solo con sus pensamientos y su mal humor-.
Hija por favor no te muevas vas a hacer que te hinque con la ajuga.
Amelia estaba dándole las últimas readecuaciones al trajecito de Matilda que consistía en un pantalón y un saco color verde oscuro con una camisa blanca por dentro, unos zapatos negros y un sombrero de copa alta en color verde con rayas negras que Sirius tenia puesto sobre su cabeza.
Entonces dile a mi papá que deje de hacerme cosquillas -reía divertida-.
Ya Sirius compórtate -sonreía y movía su cabeza de un lado a otro al ver que parecía un niño más de la casa-.
Es que quien se puede resistir a este pingüinito verde -le hacía cosquillas por todas partes-.
Papi ya basta mamá nos va a regañar.
Amelia estaba cruzada de brazos fingiendo estar enojadísima.
Sirius ya déjala que mañana tenemos que madrugar y yo hoy quiero acostarme a dormir temprano.
Já, dormir temprano? -reía con doble sentido- olvídate de que tú vas a hacer eso -dejo de molestar a su hija y se acerco a ella- tu estas en mis manos -le susurro cerca de su boca- y tu no duermes esta noche ni las que restan hasta que… ¿se te olvida que estamos en un proceso arduo de trabajo de horas extras?, un Black no se hace de la noche a la mañana.
A nuestra Matilda la hicimos en una hermosa noche de luna en la playa y mira lo hermosa que resulto -le sonreía-.
No me tientes mujer, no tientes a mi imaginación.
Es que eso es lo que quiero que imagines y luego me sorprendas.
Ah, con que quieres sorpresas -Amelia le sonrió con seducción- bueno -a Sirius los ojos le brillaban con ese instinto "animal"- pero después no te acobardes -sonreía ampliamente- mis técnicas de apareamiento requieren de mucha resistencia, de mucho esfuerzo pero sobre todo valor.
Técnicas de apareamiento? -movía su cabeza de un lado a otro- vamos a hacer un bebé con amor no así como animales.
Y que, tú crees que los animales no sienten amor?.
De que tanto hablan ustedes dos -Matilda se paraba en medio de ellos dos y los miraba con una sonrisa-.
De nada mi amor -se veía un poco abochornada al pensar que su hija había escuchado la conversación-.
Escuche hablar de un bebé -sonrió- ¿ya viene en camino mi hermanita?, verán que yo quiero saber primero que todos -se cruzaba de brazos y les hacia un puchero a ambos-.
Y lo sabrás -apretujo sus mejillas- pero por ahora tienes que seguir esperando.
Uy no ustedes se están demorando mucho.
Sirius se puso a reír.
Es que si quieres un hermanito bien hechecito tienes que esperar.
Hermanita papá yo quiero una hermanita que será como mi muñequita de verdad.
Eso no te lo podemos asegurar hija.
Como no?... si podemos -sentó a su hija en sus piernas y le puso el sombrero que el tenia sobre la cabeza- ¿Cómo quieres a tu hermanita? tu solo pide que yo me encargo de quede igualita a una muñequita así como tu -lo dijo con orgullo y con una sonrisa de autosuficiencia-.
En serio papi eso se puede pedir?.
Pero por supuesto mi princesa.
Matilda sonrió.
Papá tengo ocho años y me gusta leer mucho, ya sé que a los bebés no los trae la cigüeña ni que tampoco esa historia de la abeja y la flor es cierta.
La cigüeña?, la abeja y la flor?, que es eso y que tienen que ver con un bebé -Sirius miraba a su hija y luego a Amelia sin entender nada-.
Son salidas rápidas que toman ustedes los papás cuando nosotros sus hijos les hacemos la típica pregunta de… ¿cómo vienen los bebés? y no saben que responder -les sonrió y les dio un beso a cada uno- pero por mí no se preocupen yo lo único que quiero es que mi hermanita venga pronto y se parezca mucho a mi -soltó una risita traviesa y se fue corriendo hacia su habitación-.
Ella… ella… -Sirius se había quedado sin nada que decir-.
Si, ella es tu hija -sonreía al verlo así-.
Ella me acaba de decir -se puso de pie con cara de preocupado- que sabe cómo se hacen a los bebés.
Si.
Y estas así de tranquila?, es una niña y no debe de conocer de esos temas está muy pequeña.
Sirius, los niños de ahora ya no son como los de antes ahora nacen con un radar detector de mentiras y se dan cuenta cuando no se les dice la verdad -sonrió- yo soy participe de aquello de que hay que dar la información en su dosis justa dependiendo de la edad y capacidad de razonamiento… el mundo está lleno de información y nosotros como padres no podemos encerrarla en una bolita de cristal o taparle los oídos.
Es que es mi nena, mi princesa.
Lo sé -se acerco para abrazarlo- ser padres no es fácil requiere de una ardua tarea que se lleva día con día desde su nacimiento hasta que ese vinculo llegue a su fin pero cuando se trabaja en equipo -le sonrió- la tarea es más fácil.
Sirius por primera vez en la vida se sintió que le hacía falta experiencia en algo tan importante como lo era saber explicar delicadamente temas tan importantes que a su hija le servirían en su vida futura.
Tienes que enseñarme muchas cosas en esto de ser padres, me he perdido de muchos años de aprendizaje y yo quiero ser el mejor papá que mis hijos puedan llegar a tener, quiero ser un ejemplo para ellos.
Y lo eres con Matilda y lo serás con el bebé que estamos pensando en tener de eso no hay duda y tu tranquilo que lo estás haciendo muy bien… para mi tu siempre serás el hombre perfecto que yo elegí para darle esa linda tarea de compartir una familia juntos.
Sirius sonrió ya sintiéndose más confiado y empezó a acariciar primero su rostro y luego su vientre.
No es el bebé que estamos pensando en tener es el que vamos a tener y haremos todo lo posible por encargarlo esta noche mira que ya tenemos clientela esperando por esa hermanita.
Amelia le sonrió.
Te amo mucho -lo beso muy suavecito y él le correspondió por unos minutos hasta que decidieron poner fin a ese momento y concentrarse en preparar la cena, Sirius como todo un hacendoso y ejemplar hombre de familia le ayudaba en lo que podía-.
Sabes, ya me entro la curiosidad por saber eso de la historia de la susodicha abeja que no entiendo que tiene que ver junto con una flor en eso de encargar bebés.
Amelia sonreía.
Quieres que te lo explique ahora o mejor en la noche te lo cuento y lo actuamos de una vez como si fuera una grandiosa obra de teatro.
A Sirius le gusto particularmente la última parte.
Vas a actuar para mí?.
Si quieres si -sonreía con complicidad- con efectos visuales y palpables, dicen que así las cosas se aprenden mejor.
Claro que quiero y aprender es mi objetivo…-beso su cuello- entonces esta noche nos espera una función privada.
Podrás comprobar que tan cierto es ese cuento señor abeja.
Con gusto mi señora flor.
Ves, ya estas aprendiendo y adentrándote en el papel.
Se miraron y rieron al mismo tiempo.
A la mañana siguiente…
Tonks se encontraba nuevamente en su lucha insistente de verse bien frente al espejo pero ahora su lucha no era porque nada le quedara pues ya contaba con un vestuario nuevo cómodo y accesible ahora lo que ella quería era pasar desapercibida en medio de todas las personas que sabía que iban a estar en aquella escuela donde ellos también iban.
No me mires así que me pones nerviosa -sonreía mientras a través del espejo veía a Remus contemplarla recostado sobre el umbral de la puerta-.
Nerviosa tu? -le sonreía mientras se acercaba a ella- a la que nada ni nadie la asusta ni siquiera un lobo feroz como yo -la rodeo entre sus brazos-.
Es que no es el lobo el que me asusta -sonreía de medio lado- lo que me pone nerviosa es esa mirada propia del hombre que amo y que me dice tanto a través de esos hermosos ojos color miel -en un parpadeo puso los suyos al mismo tono-.
Y que es lo que te dicen mis ojos -acariciaba su mentón-.
Tantas cosas pero que yo mejor quiero escucharlas salir de su boca -con su dedo índice recorrió sus labios-.
Lo que estos ojos te quieren decir ahora y que te dirán siempre es… que te aman con locura, que eres la mujer más hermosa que hayan podido ver y que ahora así en ese estado maravilloso en el que estas -le sonrió- eres la embarazada más linda y perfecta de todas -a Tonks se le empezaron a humedecer los ojos- ey, nada de lagrimitas -acaricio sus mejillas- a este bello rostro lo quiero ver siempre sonriente y con ojitos brillantes.
Es que como quieres que reprima las lágrimas si me dices tantas cosas bonitas.
Pues acostúmbrate a ellas porque son como mi oración diaria hacia ti.
Entonces -se acerco a su boca- tu acostúmbrate a esto -le susurro para luego entregarse a él a través de ese ritual de labios danzantes-.
Quítate ese velo mi amor cubre tu esencia más hermosa.
Lo sé pero es que últimamente no estoy controlando mi metamorfosis -caminaban juntos tomados de las manos por los patios del plantel poblados de muggles en busca de sus amigos y del salón auditórium que es donde se llevaría a cabo la presentación teatral Matilda- y no quisiera que por una imprudencia o un descuido… no quiero meterme en líos con el Ministerio -acaricio su vientre- y mucho menos ahora.
Entiendo el motivo y tienes razón pero me gustaría tanto que no tuviéramos que ocultarnos por tener estas habilidades "extrañas" para ellos -miraba alrededor donde cientos de padres muchos de ellos juntos a sus hijos contemplaban las tantas actividades que allí se ofrecían en las diferentes salones- todo fuera diferente si nuestros mundos pudieran convivir en igualdad.
Tal vez algún día mi amor -le sonrió dulcemente- nuestros hijos y los de ellos puedan enseñarnos a convivir sin secretos.
Señores Lupin -un rostro amable y bondadoso, la dueña de unos ojos azules como el mar, de un cabello largo y ondulado hasta la cintura en un color entre castaño y rubio… les sonreía y los saludaba era la doctora Alicia Santamaría- que sorpresa encontrarlos por aquí -se acerco y les dio un abrazo a cada uno algo que los dejo aun mas sorprendidos a Remus y a Tonks que aun no salían del asombro ella lo noto y les sonrió más ampliamente- aquí la doctora ya no está ella vive en el consultorio, ahora a la mujer que ven frente a ustedes es a la amiga de todos a los que conoce y a la mamá que no todos conocen -sonrió tiernamente mientras alzaba entre sus brazos a una pequeña niña de unos tres años y medio de edad que era idéntica a su madre y estaba con su trajecito de bailarina de ballet en color rosa pálido- ella es mi hija Iris asiste al kínder y hoy tiene sus primera presentación -se la veía emocionada-.
Tonks y Remus acariciaron su carita mientras le sonreían.
Hola mi amor eres una linda nenita -la niña como respuesta les regalo una sonrisa a ambos- nosotros venimos a ver a nuestra sobrina pero estamos algo perdidos y no encontramos el lugar.
Por si acaso es compañerita de mi hija?, porque si es así las presentaciones son en los salones de acá -señalaba hacia el frente de donde ellos estaban-.
No, ella ya esta mas grandecita y nos dijeron que sería en el salón auditórium.
Ah ya entonces es aquí a la vuelta detrás de los jardines es muy fácil de encontrar solo guíense y busquen una amplia puerta rustica y antigua de madera labrada, yo los llevaría pero… mi esposo ya debe de estarnos esperando en el salón solo fue por la video cámara para grabar a nuestra hija -la ilusión con la que lo decía era muy tierna-.
No se preocupe que con la información que nos acaba de dar no nos vamos a perder -le sonreía-.
Mami vamos con papi -la nenita ponía cara de desespero-.
Si mi amor ya vamos -le dio un besito y luego les sonrió a Tonks y a Remus- disculpen que tenga que dejarlos -se acerco para despedirse con un abrazo- los espero en la próxima consulta -los señalaba con su índice- a este lindo bebé tenemos que seguirlo de cerca en su desarrollo y etapas de crecimiento hasta que nazca.
Y estaremos allí sin falta pues yo quiero seguir viendo a mi hijo a través de esa pantallita que es la única que me lo permite además de seguir coleccionando sus fotitos -ver a Remus con aquella ilusión no tenia precio para Tonks-.
Es una linda persona la doctora Alicia, quien iba a imaginar que nos la íbamos a encontrar aquí y que tendría una hija hermosa -seguían el camino indicado por ella-.
Si, fue realmente una sorpresa.
Entraron a un enorme salón con cientos de sillas acolchonadas en color negro, la mayoría ya ocupadas solo quedaban libres las que estaban cerca a la salida.
¿Dónde podrán estar Sirius y Amelia? -buscaban con la mirada- de seguro que están con Matilda detrás del escenario -estaban por sentarse en dos asientos de la última fila cuando escucharon un fuerte chiflido y un par de manos que en los primeros asientos les hacía señas para que se acercaran, era Sirius, al principio no lo reconocieron pues estaba muy cambiando parecía otro, su cabello lo llevaba recogido en una colita en la parte de atrás, vestía una camiseta blanca con mangas cortas y cuello sport, unos jean deslavados en color azul y unos zapatos de cuero en color negro tipo mocasines y los calzaba sin medias… parecía un muggle mas, sus trajes elegantes y sobrios al parecer habían quedado colgados en el closets- wow tío que guapo que estas -sonreía mientras se acercaba para darle un beso- todo un muggle atractivo y seductor como se diría estas hecho un cuerazo de bueno.
Como siempre -sonreía "humildemente"- ¿les gusta mi nuevo vestuario de súper papá?, me lo eligió mi hija -se sentaban en sus respectivos asientos dejando uno en blanco para Amelia que se encontraba en los vestidores arreglando a Matilda- deberías aprender de mi lunático.
Remus… Sirius aquí llámame por mi nombre no olvides en el lugar que estamos.
Ay pero si aquí hay tanta bulla que nadie escucha pero bueno… Remus -se lo dijo en tono coqueto para molestarlo- o prefieres que te diga chocolatito hermoso -Remus lo miro desafiante y Sirius se echo a reír-.
Tío, no empieces -le hacia un puchero-.
Ya, ya no los molesto más pero que sensibles que están -movía su cabeza negativamente- lo que te decía Remus era de que deberías aprender de mi y dejar de ser un amargado hasta para vestirte, mira que venir de traje y corbata en la mañana a una presentación escolar… que vergüenza y que desperdicio visual para estas lindas damas aquí presentes -miro a todo su alrededor- si yo vestido así he levantado miradas que ni para que te cuento.
Ey…-reflejaba enojo- mi esposo solo levanta mis miradas.
Ay Nymph deja de ser una celosa posesiva, con ver no te quitan nada.
Claro que me quitan -se envolvió al brazo de Remus- tantos ojos mirándomelo me lo van a terminar por desgastar además no es por ser celosa ni posesiva yo solo defiendo y cuido lo que es mío y marco mi territorio -lo dijo con autoritarismo-.
Ustedes las mujeres creo que nacen celosas.
Y ustedes los hombres sinvergüenzas claro a excepción de mi Remus.
Sirius la quedo mirando y luego le sonrió.
Yo no soy ningún sinvergüenza yo solo cumplo con mi deber que es el de hacer feliz y deleitar con mis cualidades al equipo femenino.
Por eso, un sinvergüenza total.
Pues prefiero ser eso que un dominado total -sonreía dirigiéndose a Remus-.
Dominado?... puede ser, pero encantado y satisfecho -le respondió con mucho énfasis y Tonks le alzo sus cejas en señal de triunfo-.
Vendido, ofrecido y cobarde… y además si nosotros somos unos sinvergüenzas ustedes son las culpables quién las manda a nacer bonitas y a tener maridos que no las cuidan por ejemplo mira a aquella dama hermosa -señalo con la mirada a Ofelia que estaba sentada en el extremo opuesto a ellos- el marido debe de ser un idiota si es que lo tiene… ¿Cómo se le ocurre dejar sola a una mujer así?.
Tío no seas tan descarado tu ya eres un hombre comprometido -le pellizcaba el brazo-.
Si, felizmente comprometido no me estoy quejando pero no estoy ciego y los ojos se han hecho para admirar y contemplar la belleza creada.
Si Amelia te escuchara hablar así.
Ella sabe perfecto que la combinación; corazón, cuerpo y mente son solo suyas pero los ojos pertenecen al mundo libre.
Ay Sirius Sirius ya te quisiera ver cuando ojos masculinos se posen en tu Amelia.
Y si hay esos ojos pues yo los ciego, yo no la descuido ni la dejo sola uno tiene que aprender a atesorar lo que tiene y eso yo lo tengo muy claro pero hay unos -miraba a Ofelia- que como que se les olvida.
Que cosas son las que a algunos se les olvida? -la voz de Amelia sorprendió a Sirius que no había notado que se acercaba-.
E-e-este… no nada.
Amelia saludaba a Remus y a Tonks con un beso y un abrazo.
Anda tío continúa platicando de los ojos libres -le sonreía con maldad-.
Ojos libres? -miraba a Sirius con el entrecejo fruncido-.
Nada mi amor -la hacía sentarse a su lado mientras Remus y Tonks disfrutaban del momento- mejor dinos si ya va a salir mi princesa con el monstruito ese.
No le digas así se llama Peter -sonreía- en unos minutos se presentan, quedaron muy tranquilos no los vi nerviosos solo Peter esta como un poco triste.
Es que sabe que mi princesa va a arrasar con los aplausos y que a él lo va a opacar en el acto.
No Sirius no es eso creo que es algo más profundo, sus ojitos estaban llorosos y se veía que luchaba para que esas lagrimas no afloraran solo espero que sea lo que sea que le está sucediendo se solucione pronto.
Humberto no va a venir nanita, cada vez pierdo mas las esperanzas de verlo sentado en una de estas sillas -disimuladamente y a cada segundo giraba su rostro hacia todas las direcciones como queriéndolo encontrar entre el público- le he dejado tantos mensajes en su celular -respiro profundo- pero no me responde y lo que más triste me pone es que Peter estaba muy ilusionado esperando este día pero desde anoche su alegría bajo amaneció muy triste al saber que su papá no lo acompañaría.
La maestra Isabelle encargada de esa área de eventos con los niños de su salón fue la encargada de darles la bienvenida a todos los padres y demás allí presentes con breve discurso… los primeros en abrir la gala eran Peter y Matilda con su obra de "Mr. Meebles tiene un problema".
El celular de Ofelia sonó era Humberto el dueño de esa llamada.
El gran telón rojo que cubría el escenario se abrió.
¿Dónde estás? -fue lo primero que se le ocurrió preguntar-.
Voy en camino -respondió con voz suave- en cinco minutos llego.
Para Ofelia no hubo mayor felicidad que haber escuchado eso.
Está bien te voy a estar esperando -cerro la llamada del celular-.
Humberto conducía muy acelerado con la voz silenciosa de una nota que había encontrado no hace mucho en el bolsillo de su saco con la letra de su hijo que decía:
Papi, te quiero mucho… eso era lo más importante que te iba a decir anoche.
A mí no me importa sino me das cosas costosas yo lo único que deseo es que me quieras un poquito. Si hoy asistes a mi presentación sabré que aun me quieras pero sino entenderé y prometo que no te volveré a molestar nunca más.
Esas palabras se repetían una y otra vez como un eco dentro de su cabeza… tenía que llegar, no podía perder más de lo que ya sentía perdido.
El escenario estaba decorado con un paisaje campestre con flores y arbustos artificiales, un pequeño lago pintado y simulado con papel, una enorme roca adaptada con un pequeño banquito daba la impresión de ser real al igual que un gigantesco árbol muy colorido con sus hojas verdes sobre él y las cafés esparcidas sobre el suelo.
Los aplausos indicaban que esperaban que el acto de inicio.
Chicos buena suerte -la maestra les dio un beso a cada uno- el escenario es todo suyo den lo mejor de ustedes.
Si maestra -sonrió-.
Peter estaba serio y más triste que antes pues había asomado un poco su cabeza para ver hacia el público y el asiento que había sido separado para su padre, seguía vacio y para su sorpresa su mamá tampoco ya no estaba solo su nana ocupaba su lugar… al parecer las dos personas más importantes de su vida habían decidido abandonarlos en ese día especial, eso era lo que pensaba.
Peter -Matilda lo tomo de la mano- confía en mí -le sonrió- tu papá va a venir esa notita que le dejaste estoy segura de que abrió su corazón.
Y sino la ha leído hasta ahora -bajaba su mirada- fui un tonto al ilusionarme con algo que no era seguro mi papá no me quiere eso ya lo tengo bien claro.
Matilda lo abrazo.
Tú no te preocupes verás como la magia de Mr. Meebles te ayuda -le sonreía para darle confianza-.
Yo no creo en la magia Matilda.
Pues yo te voy a demostrar que la magia en todos los aspectos y formas visibles o no visible si existe… y la primera en cumplirse será la magia del amor que se abrió dentro del corazón de tu papá… ahora -lo empujo un poquito hacia afuera- sal y actúa como si tus papás estuvieran allí viéndote y con una amplia sonrisa.
Pero no están y la verdad a mi ya no me importa nada -salió al escenario cabizbajo sin mirar a nadie vistiendo su trajecito de príncipe en color blanco con filos dorados, se fue a sentar en aquella roca cerca del falso lago mirando hacia el suelo mientras Matilda salió por el otro extremo del escenario vistiendo su trajecito verde de Mr. Meebles, una peluca de anciano y unas gafas de media luna y se fue a ocultar detrás del árbol-.
Ofelia esperaba a Humberto cerca de los jardines del gran salón algo nerviosa pero estaba contenta de saber que vendría… lo vio llegar y acercarse a ella con timidez pero ella lo recibió con una sonrisa y un abrazo.
Gracias por venir -le susurro mientras se refugiaba en el aroma de su traje elegante y formal.
Ofelia yo quiero decirte que…
Ofelia puso delicadamente su mano sobre su boca haciendo que guardara silencio.
Ya habrá tiempo para hablar. Ahora lo único que importa es que… estas aquí -lo tomo de la mano- y nuestro hijo nos espera allí dentro.
Tú eres un amiguito que tiene un problema.
Matilda salía de detrás del árbol muy sonriente.
Peter se dio la vuelta con tristeza.
Quien eres tú y que haces aquí? -se levantaba de su asiento con cara de susto y empezó a retroceder-.
Soy Mr. Meebles y estoy aquí porque tú me has llamado.
Pero si ni siquiera te conozco ¿cómo te voy a llamar?.
Y como sabes que no? -le sonrió- tu me estabas pensando ¿no es así?.
Bueno, es cierto.
Pues por eso precisamente estoy aquí -se fue a sentar en la roca donde él estaba antes sentado y con un movimiento de una varita "extraña" que tenia oculta bajo su pequeña chaqueta lo hizo acercarse a ella sin necesidad de que Peter caminara pues su pies se deslizaron por sí solo, el público aplaudió creyendo que era cosa del acto mismo previamente preparada con trucos especiales-.
¿Cómo hiciste eso? -le susurro Peter algo asustado por lo que había hecho sin siquiera moverse por su cuenta-.
Tu solo continua el acto no puede detenerse -le guiño un ojo y se puso de pie y empezó a caminar siguiendo con el acto-.
¿Es que no te has dado cuenta todavía? -Peter movía su cabeza negativamente- yo no tengo un sitio figo supongo pero llego siempre donde me necesitan y tú me necesitas ahora -lo señalo con su índice y se acerco nuevamente a él- cuéntame ¿Por qué me andaba buscando?.
Es que… es que tengo un problema -bajo la mirada y le dio la espalda-.
Ah… pues no eres el único jovencito -saco su varita e hizo a aparecer un columpio pero esta vez sí era parte de un truquito del escenario pues el conserjeestaba subido en el techo y la había asegurado en una de las vigas y al momento de recibir la señal de Matilda dejo caer el columpio-.
Pero esa varita no era cualquier varita…
Oye tío… ¿esa varita no se te hace familiar?.
Tonks estaba con cara de misterio y de sorpresa a la vez pues ellos no se habían comido el cuento de que el "extraño" suceso antes visto con Peter no era un truco a ese niño alguien lo movió y lo acerco de otra manera.
Con razón en la mañana no la encontré… que se me hace que esto va a terminar con una visita al Ministerio-no perdía de vista a su hija que se mecía con varita en mano en el columpio- ¿tú y Remus trajeron sus varitas? -le susurro muy bajito y Tonks asintió con su cabeza- entonces traten de bloquear cualquier movimiento que haga la mía.
Pero ella no puede hacer magia o… ¿sí?.
Y que crees que fue eso que paso hace un momento.
Si, lo se fue extraño pero no pensé que había sido… -se miraron a los ojos por unos segundos-.
Tu solo bloquea mi varita yo sé porque te lo digo -le sonrió con cierta felicidad especial y Tonks termino por confirmar sus sospechas-.
Porque no nos los habías dicho?.
Porque ni yo mismo lo sabía solo lo sospechaba pero hace un par de días lo descubrí, la vi haciendo levitar cosas con sus manos sin necesidad de una varita.
Que alegría tío -apretujo sus manos- te felicito es de las nuestras.
Si, y estoy muy orgulloso de ella -sonreía pero sin dejar la preocupación de lado- pero ahora no la pierdas de vista quiero protegerla, quiero que en el entorno donde se desarrolla por ahora siga intacto no quiero tener que cambiarla de lugar porque la consideren "anormal", ya sabes lo que piensan a veces los muggles de ciertas habilidades como las nuestras.
Está bien tío y no te preocupes nosotros te vamos a ayudar.
¿Qué pasa, porque susurran tanto? -Remus se unió a la plática-.
Después te cuento tu solo ten lista tu varita y no pierdas de vista a Matilda por cualquier cosa -le guiño un ojo- es de las nuestras -le sonrió-.
Todos en el mundo tenemos problemas -se mecía muy divertida en el columpio- al igual que yo -se puso un poco triste pero aun así no dejaba de sonreír-.
Pero eso no puede ser ¿Qué problemas puedes tener tú? si todo lo sabes y todo lo puedes hacer.
Sí, eso es verdad pero aun así tengo un problema.
Y ¿cuál es?.
Bueno… lo cierto es que yo no soy nada cuando tú dejas de imaginarme -cambio su rostro de tristeza por uno de alegría máxima- por eso ahora hemos de aprovechar -se deslizo de su columpio y corrió hacia él-.
Pero es que yo no estoy de ánimos, estoy triste porque a mí nadie me quiere.
Deja de decir tonterías -miro hacia el público hacia un lugar en especifico y sonrió satisfecha- al final del cuento ya no lo estarás y démonos prisa que hasta los milagros llevan su tiempo -extrajo de su sombrero un catalejo- toma, busca entre en medio del publico allí hay dos personas que si te quieren.
Matilda esto no está en el guión porque lo cambias -le susurraba de nuevo con nerviosismo al ver que su amiguita esta cambiándolo todo- ¿y ahora yo que hago?.
Tu solo hazme caso -le sonreía y le ponía el catalejo frente a él- mira hacia dónde has querido ver siempre pero no te has atrevido… ya están ahí -le guiño un ojo y lo ubico frente a sus padres-.
Peter miro a través del lente sin poder creer que su papá y su mamá estuvieran juntos sentados frente a él.
Papá -susurro para sí mismo y decidió mirar directamente hacia ellos- ¿si me quieres?... si me quieres -sonreía- ¡¡¡si me quieres!!! -grito- por eso estas aquí.
Ahora era Peter el que se había salido del texto.
Si me quiere mi papá si me quiere -estaba tan feliz que no le importo que los demás lo vieran actuar así ni sus compañeros del salón de clases-.
Ves como todos los problemas cotidianos de la vida se pueden solucionar, solo tienes que saber buscar dentro de ti esa solución y saber mirar a tu alrededor y disfrutar de todo lo bello que tus ojos ponen frente a ti… a veces la solución está más cerca de lo que uno imagina.
Para Peter todo cambio a partir de ese momento dio todo lo mejor de él, en ese escenario actuó única y exclusivamente para sus padres pues en ningún momento desvió su mirada de ellos y Matilda era la más feliz de ver a su amigo especial actuar así como era él en realidad… el verdadero Peter despojado de aquellos falsos escudos impuestos por el mismo para no dejar sentir y aflorar su corazón.
La obra llego a su fin y aquellos dos niños recibieron los aplausos de todos los presentes pero los más importantes para ellos fueron los de sus familias.
Sirius muy emocionado de ver a su nena por primera vez en un acto así de especial con su magia pura e inocente, se levanto y le aplaudía fuertemente.
Te quiero mi princesa, lo hiciste muy bien estoy orgulloso de ti -contenía toda su emoción-.
Matilda le envió un besito mientras el telón se cerraba frente a ellos para después de unos segundos dar paso a los siguientes actos.
Los felicito niños -la maestra les alzo su pulgar mientras se dirigía al público para anunciar el siguiente acto-
Peter y Matilda corrieron a cambiarse a los vestidores riéndose felices por la satisfacción que sentían al ver terminado la presentación con éxito.
Muchas gracias Matilda -la abrazo-.
Porque Peter -sonreía- si yo no he hecho nada.
Lo has hecho todo sin darte cuenta… ser tu amigo fue lo mejor que me pudo pasar en la vida… perdóname por haberme portado antes como un tonto.
Ay Peter ya olvídalo ya ni te acuerdes de eso… yo no lo hago.
Te quiero Matilda -se acercaba para darle un beso en la mejilla cuando…-
Ey, ey, ey… -Sirius aparecía en escena y al ver las intenciones de Peter puso una cara que daba miedo- oye tu mocoso quita tus manos de mi hija -lo separo de ella tomándolo por el hombro- a mi hija nadie más que yo le da besos -lo miraba de una manera intimidante-.
Señor, pero si yo no he hecho nada… -Peter estaba aterrado-.
Papá ya déjalo que haces -logro zafar a Peter de las manos de su padre que señalaba a Peter fijamente con su dedo índice-.
Más te vale andarte con cuidadito, te voy a tener vigilado.
Papá -Matilda bajo su mano- deja de actuar así el es mi amigo y yo lo quiero mucho.
Matilda yo mejor me voy, te veo al rato -caminaba hacia atrás con mucha timidez y lentitud sin quitar la mirada del papá de su amiga que le hacía señas de lo que lo iba a estar vigilando-.
Está bien Peter mas luego nos hablamos tengo algo que decirte… -espero a que su amigo se fuera para hablar con su papá- oye papi que te pasa porque reaccionas así.
Y tú que tienes que hablar con el muchachito ese.
Cosas de amigos papi cosas de amigos -se cruzaba de brazos enojado con él-.
Uhmmm… no me gusta para nada ese chiquillo.
Ay papá deja de ser un celoso ni que Peter fuera mi novio para que te portes así.
Esa palabra de cinco letritas fue como un balde de agua fría para Sirius.
Novios?.
Matilda y el se miraban fijamente.
Algún día me tendré que casar ¿o no?.
De inmediato a Sirius se le vino a la cabeza la imagen de su hija ya convertida en toda una hermosa señorita vistiendo un traje de novia y el miedo de sentirla lejos lo ataco… la alzo entre sus brazos y la abrazo como si estuviera a punto de perderla.
Papi te sientes bien? -no entendía el motivo de ese cambio-.
Prométeme que nunca te vas a olvidar de mí ni siquiera cuando ya hayas formado tu propia familia… yo me moriría de dolor y de pena si tú te alejas de mi.
Eso nunca -tomo su rostro entre sus manos- yo nunca te voy a dejar ni a olvidar… tu siempre serás mi papá -le dio un beso- el dueño de mi más grande y especial cariño.
Sirius le sonrió aun con esa imagen en la retina de sus ojos con ese efecto visual tremendo.
Papi… necesito ir a cambiarme ¿me dejas?.
Ah… si, si claro -la bajo de sus brazos lentamente y espero afuera hasta que se terminara de cambiar-.
Luego de unos rápidos minutos salió Matilda.
Ahora si nos podemos ir papá -se envolvía a su brazo pero su padre prefiero cargarla-.
Usted y yo tenemos que hablar muy seriamente, señorita porque tomo mi varita sin mi consentimiento y se la trajo a exponerla a este lugar, sabes los peligros que se corre con algo así.
Porque me dices señorita -le hacía pucheros de tristeza de esos que sabía que su papá no se podía resistir- ya no soy más tu princesa?.
Sirius sonrió al ver la manipulación que su hija hacia para cambiar de tema y lo lograba con esas caritas que ponía que eran muy idénticas a las suyas.
Eres una tramposa ¿lo sabías?, con eso convences a cualquiera.
Soy tu hija papi que no se te olvide soy cien por ciento una Black -lo dijo con el mismo orgullo de su padre- no me regañes y no te enojes -le dio un besito-.
No estoy enojado ni te voy a regañar solo quiero que tengamos una conversación tu y yo solitos de un tema importante para nosotros pero que dejaremos para cuando lleguemos a casa ahora vamos a disfrutar de todos los eventos que se ofrecen a nuestros alrededor -le dio un enorme beso en la frente- te adoro hija y eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
Matilda le sonrió contenta y se abrazo más a su cuello.
Ofelia me gustaría que habláramos, tengo tantas cosas que decirte.
Humberto había llevado a Ofelia a un lugar alejado del tumulto de personas que había dentro del salón.
Pero creo que ahora no es el lugar ni el momento -la tomo de la mano-.
Podemos hacerlo en casa a la hora que llegues-con su mano libre acaricio su rostro y le regalo una sonrisa-.
No en casa no... quisiera que habláramos fuera no se ir a cenar o…
A Ofelia la sola idea de ir a cenar con él a solas como una pareja ya significaba mucho.
Yo escojo el lugar -le dijo de inmediato y mas sonriente que antes-.
Está bien -Humberto se había quedado sorprendido con la facilidad que había obtenido la salida pensó que se le iba a hacer más complicado al menos después de lo que había pasado entre ellos días atrás- entonces paso por ti en la noche.
A que hora para esperarte -lo mimaba con sus caricias, ese momento le traía muy lindas sensaciones al recordar su primera cita con él-.
Es que no te puedo dar una hora exacta ni yo mismo se a la hora que culmine la reunión que espero se termine encontrando una solución -puso cara de preocupación- pero yo te llamo al celular.
Bueno yo espero entonces pero no te preocupes que todo va a resultar bien ya sabes que yo estoy a tu lado siempre y que te apoyare sea cual sea la decisión que tomes.
Humberto la abrazo.
Gracias por ser tan buena conmigo.
Es que te amo y siempre quiero verte feliz.
Humberto busco ansioso esos labios que merecían tanto será atendidos y acariciados con ese amor y esa entrega a los que él los había tenido alejados y olvidados pero Ofelia apenas acepto un pequeño roce indicándole que aquel lugar tenía mucho público como para que un momento tan lindo y privado como aquel lo vieran todos, ella era reservada en cuanto a eso y Humberto lo sabía por lo que acepto aquella negación.
Peter estaba a pocos pasos observándolos extrañado pues hace mucho que no veía acercamientos así entre sus papás pero era bonito verlo, sentía algo extraño en su corazón que lo hacía sentirse especial.
Su padre fue el primero en percatarse de su presencia y no sabía cómo acercarse como actuar como ser un papá cariñoso con el sin exagerar pues se había acostumbrado tanto a esa distancia que esa pared invisible había construido entre ellos que le daba vergüenza pero ahí estaba su esposa para ayudarlo.
Ven mi amor acércate -le extendía los brazos con una sonrisa-.
Peter obedeció y lentamente con esa timidez propia del momento al tener cerca a su papá, se acerco a los brazos de su mamá que lo acogieron cálidamente.
Estuviste excelente en tu actuación mi cielo -le dio un beso en la mejilla-.
Gracias mamá -le correspondió a su cariño- y… a ti también papá por haber venido, significo mucho para mí -bajo la mirada un tanto abochornado pues las ganas de llorar lo estaban venciendo- gracias por…
Humberto ya no lo dejo seguir se lo arrebato de los brazos de su esposa para el apoderarse de su cercanía.
Perdóname por no habértelo dicho antes pero… te quiero y estoy muy orgulloso de ti, tú eres mi hijo la continuidad de mí legado mi existencia futura -lo abrazaba fuertemente- te he lastimado mucho y eso es algo que pesa dentro de mí pero te prometo -busco su carita que estaba oculta bajo su cuello quería verlo a los ojos y decírselo pero Peter no se lo brindaba no porque no quisiera sino porque ese "orgullo" de que los hombres no lloran y si lo hacen es porque son débiles… se lo impedían, Humberto se dio cuenta de ello de todo lo que había logrado con sus tontas y prehistóricas definiciones venidas de un pasado con él- mírame -sostuvo sus mejillas con su mano- olvida todo acerca de lo que te dije de lo que es ser fuerte o débil, las lágrimas no se miden por eso… y los hombres también lloramos -le sonrió mientras el también compartía las lágrimas con su hijo- sino no fuéramos seres humanos con un corazón latiente viviendo dentro de nosotros.
Aquel momento de reencuentro entre ese padre y ese hijo era ajeno para muchos de los que pasaban cerca de allí sin tomarle la mas mínima importancia sin embargo para una persona allí era lo más bello que su corazón de madre y de mujer habían tenido la dicha de ver… era Ofelia que sumida en la más profunda emoción no paraba de llorar en silencio.Humberto la acerco a ellos dos para abrazarla y hacerla partícipe de su afecto.
Humberto después de regalarle unos minutos más de ese afecto que desde ese día su familia seria merecedora de su parte… se despidió y regreso a su trabajo donde lo esperaba nuevamente ese mar de preocupaciones y tensiones pero ahora en medio de aquella neblina estaba su familia que era esa luz necesaria para no dejarlo perderse entre la espesura y por ellos iba a hacer lo que fuera necesario; siempre había sido así aunque no se los hubiera dicho últimamente pero su mujer y su hijo eran ese motivo impulsador para darles siempre lo mejor.
Ofelia se quedo a disfrutar un poquito más de los eventos que allí se ofrecían junto a su hijo y Fidelina que estaba feliz de ver a su niña mimada con ese brillo, con esa luz especial adornándola.
Te ves muy linda así de sonriente.
Es que no es para menos nanita recupere a mi familia, Humberto ya dio el primer paso en su cambio ahora solo depende de los dos el mantenernosy encontrar ese equilibrio yo voy a poner todo de mi para curar esas heridas y llenar esos vacios y sobre todo mantener siempre ese corazoncito flameante.
Y eso nadie lo duda tu eres una mujer completa lo tienes todo aparte de ser muy bella tu jamás podrías aburrir o cansar al hombre que sea tu compañero.
Ay nanita que cosas dices tú siempre haciéndome sonrojar yo no soy toda una belleza yo solo soy normalita tengo lo mío y lo conservo para mi gusto y para el de… -sonrió con un brillito pícaro en los ojos- bueno para el gusto de Humberto y con eso ya tengo y soy feliz los demás a mi no me importan.
Oye -Remus le dio un manotón en la nuca a Sirius haciendo que este se atragantara con una bebida enlatada muggle que había comprado en el bar-.
Que? -lo miraba enojado- porque me pegas?.
Ya deja de mirar a la señora aquella -se dirigía a Ofelia que estaba a unos cuantos metros delante de ellos muy cerca de donde estaban Tonks, Matilda y Amelia que caminaban entretenidas delante de ellos sin notar de lo que platican -.
Es que todavía no puedo creer que ella sea la mamá del niñito ese.
Ah, ahora ya no es el monstruito ya lo cambiaste por niñito… vas progresando ¿eh? -lo molestaba-.
Obvio -sonreía- una mujer como ella no puede tener monstruitos lastima que el nene no se le parezca.
Ahora es el nene… lo dicho no hay ser más descarado y baboso que tu por lo visto nunca vas a cambiar -movía su cabeza de un lado a otro-.
A ver mi querido amigo que te quede muy claro esto… yo soy muy fiel cuando tengo una pareja y estoy felizmente estable como lo estoy ahora pero ver y admirar no significa poner los cuernos sino todos deberíamos andar con vendas en los ojos a excepción de los solteros o me vas a decir que tu cuando sales por allíno ves mujeres.
Para que hacerlo si la que tengo a mi lado es la mejor.
De verdad que tú no tienes caso -sonreía bromeando- en un club de machos anti mujeres a ti te "castran" para que no sigas proliferando a los de tu especie.
Remus sonrió.
Al que deberían de castrar es a ti y no a mí.
¡Estás loco! eso sí sería un atentado para el buen equilibrio de la humanidad, tu no sabías que todo en el planeta está vinculado imagina si mi especie y descendencia que si son importantesquedan truncadas -ponía cara de drama- sería desastroso -miro a su amigo- ¿podrías vivir con esa culpa?... no lo creo y mucho menos ahora que esta abejita está en proceso de polinización con su bella flor -suspiraba y sonreía de medio lado mientras dirigía su mirada hacia su mujer- que noche la de anoche toda una clase de naturaleza salvaje.
Definitivamente esta bebida -se la arrebato de las manos- te está haciendo alucinar y hablar sandeces ¿que es eso de la abejita polinizadora?.
Cosas de adultos amigo no aptas para tu santa cabecita -reía a carcajadas-.
Remus lo miraba con el ceño fruncido sin entender nada.
Sirius no podía parar de reír y Remus solo lo miraba sonriendo pero más calmado.
Deberías practicarla pues a lo mejor algún día mi ahijado te salga con esa preguntita ¿te imaginas?... ¿papi papi como me hicieron tu y mami?.
Remus capto la señal y entendió a que se refería su amigo con esa historia de la abejita.
Queda terminantemente prohibida que vuelvas a ingerir de esta bebida -la deposito en el tacho de la basura más cercano a ellos-.
Esta buena deberías probarla te hace sentir cositas en el estómago.
Más que en el estómago creo que esas "cositas" te las hace sentir en otro lugar.
Morboso.
Morboso yo? -reía sarcástico- quien es el que mira mujeres sin reparo alguno.
Ellas son la creación perfecta de nuestro mundo imperfecto… sin ellas los hombres como yo no pudiéramos existir -miraba hacia el nuevo grupo que se había formado frente a ellos- vamos a presentarnos nosotros también -se acomodaba el cuello de su camiseta y desataba su cabello- así me veo más deslumbrante -reía- no hay mujer que se resista a mi sexapil.
Ahora fue Remus el que se echo a reír.
El padre de Matilda es todo un personaje tiene un vocabulario exquisitico se ve que es un hombre muy culto.
Ofelia se maquillaba frente al espejo de su habitación mientras su nana ordenaba su ropa nuevamente en el closet que antes tenía, se estaba preparando para salir dentro de poco pues Humberto ya la había llamado comunicándole que dentro de media hora pasaría por ella.
Sí, eso se nota a simple vista al igual que se le nota que es un hombre con una larga lista de conquistas.
Tu también lo notaste?.
Es que solo con verlo, en esa sonrisa no se pero tiene algo que envuelve.
Eso es verdad cuando llego y nos sonrió fue como un remesón su presencia sus ojos resultan intimidantes a veces… su esposa debe de ser una mujer con las faldas bien puestas para llevar ese matrimonio con firmeza pues veo que ese hombre no es nada fácil pero se ve que él ama mucho a su familia y a su nenita que tiene el mismo carisma que él -sonreía-.
Humberto y tú no vienen a dormir a casa hoy ¿verdad? -sonreía con cierta complicidad-.
No se nanita -perfumaba su cuello- no sé, ya la noche proveerá y dictara nuestros pasos además el hecho de que salgamos a cenar no significa que vayamos a terminar en… -guardo silencio pero Fidelina la entendía perfecto-.
Y porque no?... ustedes necesitan reencontrarse y recordar viejos tiempos y si es por el niño ustedes no se preocupen yo lo cuido siempre con el mayor de los gustos.
Lo sé nanita se que contigo mi hijo está más que perfectamente protegido pero por como están las cosas, lo digo por los problemas que atraviesa la empresa -bajo un poco la mirada- no creo que Humberto tenga ánimos como para… y yo lo entiendo el estrés es demasiado agobiante.
Ah hija, en la intimidad de la alcoba los problemas no existen y en el calor de los besos y las caricias ellos desaparecen; en ese momento ustedes solo dedíquense a disfrutar mutuamente que nada ni nadie importe más que ustedes dos.
Ofelia sonrió con sus ojos llenos de vida.
Yo estoy dispuesta a todo en esta noche pero no forzare las cosas dejare que toda fluya hasta el nivel que tenga que fluir y que ambos deseemos pero suceda o no la pasaremos bien pues tengo pensado proponerle ir a un lugar muy importante y significativo para nosotros que consolido nuestra relación en el pasado.
Muy buena elección hija no pudiste escoger un mejor lugar que ese será el escenario perfecto para que ustedes se reconcilien totalmente dejando atrás todo.
A las ocho en punto de la noche Humberto llego a la entrada de la casa donde Ofelia apenas escucho frenar su auto salió en su encuentro vistiendo de una manera sencilla pero que no dejaba de ser elegante y acorde al momento que estaban por vivir… llevaba una blusa color gris de mangas cortas y cuello alto, ceñida al cuerpo estilizando muy bien su figura y moldeando muy bien la parte de su busto; un pantalón sastre en color negro, botines de punta y tacón alto en cuero color negro, una fina bisutería hecha en piedreria transparente adornaban su cuello, oreja y mano derecha en su izquierda llevaba un fino reloj de plata regalo de él en un cumpleaños; una carterapequeña que hacia juego con sus zapatos… su cabello lo llevaba suelto y ondulado en las puntas, el maquillajeque la acompañaba era suave pero delineaba y resaltaba perfectamente sus facciones y el perfume usado era el de esencias orientales el favorito de él.
Humberto salió del auto para saludarla con un suave beso admirar su belleza y abrirle la puerta del auto para que se subiera, el no traía muy buena cara al parecer la reunión no había dejado muy buenos resultados pero no se veía enojado solo triste, Ofelia espero a que él se subiera al auto para abrazarlo y apoyarlo en silencio y el solo se dejo reconfortarnecesitaba tanto sentirse querido.
Las cosas no resultaron nada bien mi amor -le susurro bastante acongojado- yo siempre quise darte lo mejor, que nada te faltara, que a mi lado tuvieras todas las comodidades a las que estabas acostumbrada desde siempre y me esforcé para ello y trabaje mucho para conseguirlo pero ahora parece que lo voy a perder todo en un instante… yo no quiero que lo que decían tus padres acerca de mi… se cumpla.
Tú sabes muy bien que eso a mí no me importa que mientras tú estés a mi lado y me ames lo demás es secundario -acariciaba su espalda en ese abrazo del cual no quería separarse- con el tiempo se recuperara ya verás y juntos todo será más fácil.
Humberto tomo su rostro entre sus manos y con su mirada triste enfoco sus ojos en aquellos verdes esmeralda que no decían mas otra cosa que amor del puro y verdadero.
Mi amor, quédate conmigo esta noche… te necesito a mi lado para ser feliz y olvidar todo por favor no dejes que me hunda.
No lo hare -le susurro cerca de su boca- y no solo esta noche me quedare contigo sino todas las que quieras -rozo sus labios- toda la vida si es necesario pero siempre estaré contigo sin importarme nada más que nosotros dos y nuestra familia.
Humberto acaricio su rostro pro breves segundos.
Te amo mi Ofelia.
Eso era todo lo que ella necesitaba escuchar, esas palabras mágicas fueron la llave que ella necesitaba para terminar de abrir su alma y su corazón invitando a entrar nuevamente a aquel compañero de aventuras que la había abandonado para abrigarlo nuevamente en su interior con el deseo mutuo de no dejarlo salir nunca más.
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Bueno eso es todo por esta semana, la próxima seguiremos con mas… cuídense y pásenla bien… Gracias por seguir aquí y por gustar de los capítulos
Disculparan cualquier falta de ortografía.
Los quiere
= ) Naty = )