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Historia 40490 — capítulo 31
Hola mis lectores = )
Por aquí estoy de nuevo con un capítulo recargado con cierto tipo de emociones jijiji espero que les agrade… Gracias a ustedes por su tiempo a la lectura y por su dedicación en sus comentarios… ¡¡¡Bienvenido a bordo!!! le digo aquel nuevo amigo que se embarco en este fic = )
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Humberto caminaba con paso firme hacia la habitación de huéspedes que desde hace ya más de una semana se había convertido en la nueva habitación de Ofelia y eso definitivamente ya lo tenía aburrido y fastidiado así que iba dispuesto a traerla de vuelta a su cama… entro, la busco con la mirada pero no la encontró lo que si había de ella era su bata color turquesa sobre su cama que siempre estaba arreglada de esa manera tan prolija y cuidada muy bien tendidita sin ninguna arruga que reflejaba lo muy ordenada y pulcra que era, sonrió al recordarla sentía que la extrañaba y guiado por esa sensación tomo aquella bata entre sus manos y como atraído por una fuerza extraña lentamente se acerco, cerro sus ojos y empezó a percibir su aroma, ese perfume natural mezclado con esa esencia tan profunda que en cuestión de segundos lo hicieron perderse en el tiempo.Una tosecita lo hizo regresar a la realidad, era Ofelia que lo miraba con mucha seriedad con una ceja alzada y sus brazos cruzados; de inmediato el dejo caer la bata de sus manos debido a que la imagen que ella le ofrecía era mucho mejor… su cuerpo estaba cubierto únicamente con una toalla que no le llegaba ni siquiera a la rodilla, su cabello perfumado vertía pequeñas gotas de agua sobre la piel de sus brazos al descubierto, Humberto empezó a recorrerla de una manera para nada disimulada.
¿Se te perdió algo? -Ofelia delicadamente con su mano le levanto la mirada en dirección a su rostro y no en dirección a su cuerpo que era en donde él estaba concentrado, ella estaba feliz en su interior pero no lo denotaba frente a él debido a su orgullo pero le complacía verlo así con esa mirada de deseo enmarcado en esos ojos que hace mucho no brillaban con esa luz-.
Si… tú -con su dedo índice empezó a seguir el caminito que aquellas gotas de agua le indicaban- ¿cuándo vas a regresar?, ya llevas más de una semana y sigues con esa actitud.
¿Qué actitud? -su cuerpo se estremecía ante esa caricia-.
Esa que tienes ahora de portarte fría e indiferente.
¿Fría e indiferente yo? -río con sarcasmo y se separo de él unos cuantos centímetros- aquí el único que ha tenido esas actitudes conmigo -dejo caer su toalla- has sido tú -se lo dijo con incitación y fiereza, lo dejo contemplarla por escasos segundos y algo satisfecha con esa provocación lograda se dio la vuelta hacia las gavetas de su closet en busca de cierta ropa interior previamente elegida y empezó a ponérsela con mucha sensualidad y mientras lo hacia lo miraba de reojo esperando a que él se acercara pero no lograba lo que ella quería con ese hombre que parecía aun no entender así que decidió cambiar de estrategia y tomar otra acción-.
Humberto estaba sumido en una profunda concentración que le impedía actuar, una parte de él que parecía haber estado dormida y olvidada le incentivaba a tomar lo que era suyo porque así era como lo sentía; ese hermoso cuerpo de esa perfecta mujer que era su esposa le estaba brindando la más exquisitica imagen que un hombre podía desear.No entendía como había dejado pasar así… desperdiciados tontamente los últimos años de su matrimonio como un reverendo idiota como un ciego que no había podido ver más allá de la realidad de su vida; su mujer seguía siendo la misma de antes pero más perfeccionada los años habían hecho su trabajo un trabajo que ahora él quería disfrutar; la sangre que corría por sus venas se había convertido en un fuego quemante llamado deseo que lo hacía sudar por completo así que decidió dar rienda suelta a aquello que ahora todos sus sentidos imploraban por ser aplacados con plena satisfacción.
Se acerco a ella, que estaba en la grata tarea de propinarse suaves masajes con crema de esencia de rosas sobre su cuerpo, había iniciado con sus brazos y cuello cuando de pronto sintió el respirar entrecortado de Humberto que abrazaba su cintura y le depositaba besos invasores sobre su cuello.
Déjame ayudarte -se lo dijo con un hilo de voz susurrante-.
Ofelia cerro sus ojos disfrutando al fin lo tenía donde ella quería, se giro hacia él rodeo su cuello con sus manos y encajo su rodilla derecha sobre su cintura indicándole que por ahí debía de empezar.Humberto se adueño de esa crema y la fusiono con esa piel autora de sus ya fantasías más crecientes.
Su masaje manual empezó a dar frutos mientas ellas estaban concentradas en esa pierna su boca buscaba desaforadamente esos labios pero Ofelia no se los brindaba aun no se lo quería hacer tan fácil iba a tener que padecer un poquito por el rechazo de la vez anterior.
¿Me deseas?.
Humberto no le contesto solo la recostó a la pared, se deshizo de su saco y desanudo su corbata sentía que el nudo lo asfixiaba.
¿Quieres que estemos juntos?.
Humberto sonrió esa pregunta había sudo música para sus oídos, se separo un poquito e intento llevarla hacia la cama pero Ofelia lo detuvo.
No, te hice dos preguntas y quiero que me las contestes primero.
Ofelia… es lógico que te deseo y que quiero estar contigo ¿acaso no lo ves? -su respiración era agitada y su cuerpo ya mostraba indicios de lo que quería- ¿satisfecha? -le extendió la mano- ¿ahora si vienes?.
Ofelia no dijo nada solo lo dejo seguir.
Humberto la recostó en medio de la enorme cama y como para que no se le escapara la aprisiono en medio de él, su camisa se hiso invisible en segundos y ahora si se apropio de esa boca que había estado esquiva minutos atrás mientras su dos manos lo hacían con cierta área de su pecho desnudo; ella seguía el ritmo de su boca acompasada de una manera que parecían estar conectadas al saber el movimiento preciso y exacto de la otra en el momento justo.
Humberto… -Ofelia perdía cada vez más la voluntad de sus actos, sentía que el control de la situación se le escapaba de las manos, su plan se venía abajo y ella sabía que eso era peligroso no quería terminar como siempre- Humberto… -su voz ya se perdía con ciertos soniditos suyos propios de la situación que se estaba viviendo, su hombre era rápido y no perdía mucho el tiempo en cuanto a obtener lo que quería se trataba- ¡Humberto! -saco fuerzas de donde ya casi no habían y lo obligó a mirarla a los ojos-.
¿Que…? -se veía fastidiado por el corte-.
¿Yo te gusto?, ¿me ves bonita?.
Ofelia a que viene tanta pregunta ahora? -intento acercarse nuevamente a su boca pero ella encuadro su rostro entre sus manos no le gustaba cuando el tenia ese tipo de actitudes con ella, quería que fuera mas romántico mas detallista mas dedicado así como lo era antes y hacer el amor significaba un acto hermoso y duradero y no como ahora que no dejaba de ser bonito pues él no era un bruto ni la trataba mal pero… ella no se sentía completamente plena pues sentía que le faltaba algo-.
Y porque tu siempre evades las respuestas?.
Porque en momentos como estos siempre salen sobrando… tú crees que si no me gustaras o no te viera bonita estaría así como estoy ahora.
¿Y como estas ahora?.
Con ganas de estar contigo, de hacerte mía -se libero de esa distancia que ella le había impuesto y se apodero de su cuello-.
O sea lo tuyo es solo ganas y nada más.
Humberto ya no la escuchaba, el corazón de Ofelia nuevamente se sintió herido esa frase no era la que había querido escuchar pero bueno si él quería eso pues eso obtendría… ganas solo ganas y ella sabia como dárselas si el quería jugar ella también y sabía perfectamente cómo hacerlo.
Empezó a besarlo y acariciarlo de la manera más "vil y despiadada" de la forma que a él le gustaba y en sitios estratégicos donde ella sabía perfectamente que lo haría su dócil cachorrito obediente de sus ordenes… cuando ya lo tenía así lo siguiente que hizo fue envolverlo entre sus piernas ya sus pantalones habían desaparecido así que ese nivel de sensibilidades estaba a flor de piel lo que fue aprovechado por ella y en un descuido la posición cambio y ahora ella era la que dominaba la situación desde arriba.
Tus piernas son hermosas -se las acariciaba completamente subyugado a ella- me gusta tu cuerpo todo en el está perfectamente conservado y me encanta saber que es solo mío… me tienes loquito de ganas ya.
Ofelia detuvo su coctel de caricias enloquecedoras, lo miro a los ojos y sonrió con malicia.
Pues así te vas a quedar porque este cuerpo ya no es más tuyo -lo libero de sus piernas y se levanto de la cama sin decir nada más y empezó a recoger la ropa de él-.
Ofelia que haces? -Humberto estaba desconcertado- porque recoges mi ropa?.
Porque quiero que te vayas de aquí.
¡¿Qué?! -el también se levanto de la cama- ¿te enloqueciste? no puedes hacerme esto -quiso tomarla del brazo pero ella lo rechazo-.
Si puedo hacerlo ¿sabes porque?... porque yo no tengo ganas de tener sexo contigo yo lo que quiero es hacer el amor contigo y pues como tú amor hacia mi ya no lo tengo claro pues ya no me dices a diario que me amas ni me lo demuestras como antes esto es algo que ya no va a suceder mas entre nosotros porque yo ya no dejare que me vuelvas a tratar como lo has estado haciendo hasta ahora… me canse Humberto me canse de ser yo la que siempre está disponible la que siempre esta accesible para todo contigo, la que nunca te dice no a lo que tu requieres y solicitas; yo quiero salvar este matrimonio yo aun apuesto por él con todas las fuerzas de mi corazón porque yo ¡si te amo!, amo la familia que hemos formado, amo a mi hijo y quiero que tenga el hogar que le hemos negado todo este tiempo pero… yo sola no puedo para esto se necesitan de dos y yo veo que tu… -movía negativamente su cabeza en señal de decepción se dirigió a la puerta y la abrió- vete por favor mañana tengo que madrugar y llevar a mi hijo a la escuela… ah -miro a Humberto en cierta área en especifico de su cuerpo- y te aconsejo que te des un buen baño de agua fría porque veo que lo necesitas.
Ofelia estaba siendo muy dura y ella lo sabía lo que le estaba dando era un golpe muy bajo para su orgullo pues Humberto era un hombre muy orgulloso al que no le gustaba perder pues cuando lo hacía no lo tomaba muy bien pero él tenía que aprender que con ella las cosas ya no iban a funcionar así, quería un cambio y lo quería ya solo faltaba que él se diera cuenta de eso y lo aceptara por el bien de ellos y por el de su hijo.
Humberto aun no lo procesaba estaba más perdido que antes no entendía lo que había pasado todo había cambiando de un momento a otro, se sentía humillado en lo más profundo de su ego y le estaba doliendo mucho, era la primera vez que le sucedía algo así y con ella… se puso su camisay su pantalón para poder salir e ir a asimilar lo que acababa de ocurrir.
Las puertas de mi habitación siempre estarán abiertas, en mi cama siempre habrá un lugar disponible y mis brazos siempre estarán esperando al hombre del que me enamore ese primer día en la facultad.
Humberto no le respondió nada ni siquiera la miro solo se alejo de allí.
Ofelia respiro profundo su apuesta por ese matrimonio y por salvarlo había iniciado y no iba a dar marcha atrás por más que le doliera verlo así y tratarlo como lo trato pero iba a hacer todo lo que estuviera en sus manos para lograrlo solo pedía que él no la dejara sola en esto.
A la mañana siguiente muy temprano Ofelia se había levantado a preparar el desayuno para su familia si ella quería cambios tenía que empezar dando el ejemplo y de ahora en adelante se iba a ocupar mas de ellos.Fidelina fue la segunda en llegar y al verla allí no se sorprendió ya conocía sus decisiones las respetaba y las apoyaba el que si se sorprendió fue Humberto que como todas las mañanas entraba a la cocina por su buena taza de café bien cargado que bebía antes de irse a trabajar.
Buenos días -le saludo con una sonrisa- siéntate que ya te sirvo tu desayuno.
No es necesario -se veía que no había tenido una buena noche- yo solo necesito de mi café y nada más.
Y aquí lo tienes -se lo servía en su puesto- pero también deseo que desayunes algo más.
No voy a desayunar sabes muy bien que yo no acostumbro a hacerlo -miraba la hora en su reloj-.
Pues conmigo te vas a tener que acostumbrar porque de ahora en adelante todas las mañanas serán así… desayunaremos en familia y luego cada quien hará sus actividades individuales y no me salgas con la excusa de que ya es tarde porque no es así tenemos el tiempo suficiente para todo e inclusive para que vayas conmigo a dejar a nuestro hijo a escuela -Humberto la miro- si, a eso es algo que también quiero que te acostumbres entre otras cosas.
Perdón?, en que momento decidiste por mi has pensado en todas estas cosas sin siquiera preguntarme si estoy de acuerdo o no.
Esto no es algo que este a votación como una decisión que se vaya a tomar en una junta de negocios allá en la oficina; estamos hablando de tu hijo y de su salud emocional, ya va siendo hora de que ejerzamos bien nuestra labor como padres.
Se te olvida que hoy tenemos cita con Urquiza muy temprano en la mañana.
Si, lo sé.
Y así estas tan tranquila?.
Y porque debería de estar estresada? tenemos muy buen tiempo y vamos a alcanzar y si llegamos retrasados por unos minutos pues tendrá que entender que nosotros tenemos otra vida muy alejada de la laboral y que es más importante y requiere más de nuestra atención… Urquiza si desea ser nuestro socio y retomar el contrato que el mismo negó por una estupidez que hasta ahora no entiendo esa tonta excusa que puso pero bueno tendrá que aprender que nosotros nos manejamos a otro ritmo y si él se da a que su tiempo vale pues el de nosotros también… deja de darle esa importancia elevada que tu le das es por eso que el abusa y se cree con derechos a hacer lo que le da la gana y eso no es así pero yo me voy encargar de enseñarle -termino con actitud firme y decidida pero luego miro a Humberto y le sonrió- desayuna tranquilo y disfruta que les prepare a ti y a Peter lo que más les gusta… los sándwich de panqueques con queso derretido y jamón y ese famoso desayuno campestre que les gustaba tanto y que me pedian que les preparara cuando íbamos a la casa de campo en vacaciones -su mirada se torno algo melancólica al recordar que la última vez que habían ido allí era hace cuatro años- lindos recuerdos que se extrañan -suspiro- bueno voy por mi hijo.
Dejo a Humberto y Fidelina en la cocina y ella subió a la habitación de Peter quien ya estaba vestido con su uniforme ahora arreglaba su mochila.
Mami -le sonrió- ya casi estoy listo solo falta peinarme.
Así veo y yo que pensé que aun estabas bajo las cobijas.
Ofelia se acerco a él lo abrazo y le dio un enorme beso.
Buenos días mi amor.
Peter le respondió a su saludo con una sonrisa y un beso en la mejilla.
Te quiero mami y gracias por quererme ahora a mí también.
No me agradezcas mi amor y yo a ti te quiero desde antes que nacieras y estuvieras en mi barriguita solo que… -bajo la mirada- espero que algún día puedas perdonarme por ese abandono del que te hice objeto.
Yo ya te perdone desde el día en que te quedaste conmigo para cuidarme y me prometiste que nunca más me volverías a dejar solo -la abrazo- al fin te tengo mami -le sonrió- ya me siento como los demás niños a los que sus papas si lo quieren, bueno mi papá -su sonrisa se desdibujo y bajo la mirada-.
Ofelia acaricio su rostro.
También te quiere -alzo su mirada y le sonrió- hoy vamos a ir a dejarte juntos a la escuela y prometo que lo convencerépara ir a recogerte a la hora de la salida y venir a almorzar contigo, eso se convertirá en una costumbre diaria.
Gracias mamá.
Y bueno ahora a terminar de ponerte lindo para tu primer día de clases después de esas forzaditas vacaciones -le sonreía ampliamente mientras peinaba su cabello- abajo te espera un desayuno delicioso.
Mami -ponía cara de preocupación- se me notan bastante estas marquitas en mi cara? -señalabas los puntitos negros dejados por la varicela-.
Un poquito pero ya es la última fase después desaparecerán y no quedara huella alguna en este rostro divino -le dio un beso en las mejillas-.
Es que me van a molestar en la escuela.
Pues no le hagas caso y ya, dejaran de hacerlo.
Es que se van a vengar de mí con eso.
Vengarse? Pero de que hablas, son niños y ustedes no deben de pensar en esas cosas.
Tu no entiende mamá pero bueno tú no te preocupes que yo me se cuidar además tengo a Matilda que es mi amiga -sonreía con una luz especial en sus ojos- ella vale mucho más que todos aquellos que decían ser mis amigos.
Me gusta mucho que quieras tanto a tu amiguita a mi me cayó muy bien y puedes invitarla a la casa cuando quieras por ejemplo hoy puede venir a almorzar con nosotros.
En serio mamá?.
Pero por supuesto, los amigos y cariños especiales de mi hijo -acaricio su carita- también son los míos y merecen su atención e importancia
Eres una linda mamá.
Ofelia sonrió mientras terminaba de peinarlo.
Ya está listo mi pequeño príncipe de cuentos de hadas -le guió un ojo-.
Mama, entiendo y me gusta que ahora estés cariñosa conmigo pero… no exageres -sonrió- eso de los príncipes y los cuentos de hadas no van conmigo eso es cosa de niñas.
Bueno bueno como diga usted caballero pero le apuesto que un día llegara a ser el apuesto príncipe de una linda señorita.
Ni loco.
Ofelia se puso a reír al ver la carita que había puesto su hijo.
Después de ese momento de diversión Peter bajo a la cocina y Ofelia fue a cambiarse algo en lo que se tomo más de una hora, un tiempo que a Humberto ya comenzaba a pasarle factura pues no le gustaba mucho esperar y estaba aburrido allí en completo silencio compartiendo la mesa con su hijo que parecía tenerle miedo pues no lo miraba ni tampoco le hablaba solo lo hacía con su nana pero… esa espera fue sustentada al ver lo más bella y diferente que se había puesto su mujer; seguía vistiendo de la misma manera con sus trajes elegantes y ejecutivos llevaba una falda hasta la rodilla y un saco abierto en color gris con una blusa en su interior en color blanco, sus medias nylon al color de la piel y sus zapatos de fino tacón alto en color negro… hasta ahí todo era igual a como antes la diferencia iba en ciertas actitudes tomadas por ejemplo su blusa ahora ya no llevaba cerrados todos sus botones había dejado abierto tres lo que dejaba un escote muy bien pronunciado que al que se detenía a observarlo lo dejaba al borde de una muy buena imaginación; su cabello ya no iba recogido en su totalidad ahora lo llevaba suelto y ondulado en las puntas, se había perfumado y maquillado con mucha más dedicación.
Como me veo? -les sonreía a todos- excelente, aceptable o regular? -se daba pequeñas vueltas-.
Hermosa mi niña.
Excelente mamá.
Fidelina y Peter estaban encantados viendo ese cambio en ella se la veía más joven y relajada.
Gracias por esos halagos -miraba de reojo a Humberto esperando a que dijera algo solo él faltaba pero al parecer el silencio era lo único que iba a tener de él y eso la puso algo triste su opinión era muy importante para ella pues ella solo quería gustarle a él y esos cambios los hacía por ellos dos pero él no le daba esa importancia o era eso o estaba enojado con ella por lo de anoche-.
Ya siéntate a desayunar hija -Fidelina llevaba tantos años de conocerla, prácticamente toda su vida que no faltaba que le dijera algo con mirarla ya le bastaba- estas preciosa y todos los aquí presentes pensamos eso solo que a algunos se les ha olvidado de expresarlo con palabras -miraba a Humberto-.
Si nanita gracias -se fue a sentar a lado derecho de Humberto y frente a su hijo que estaba sentado junto a Fidelina-.
El desayuno transcurrió rápido el único que no intervervino en nada fue Humberto que solo se la paso serio todo el tiempo inclusive hasta en el trayecto de ir a dejar a su hijo a la escuela donde sucedió algo que lo puso más de malas que fue cuando vio como algunas miradas de ciertos padres allí se desviaban hacia su esposa.
La próxima vez bajo yo a dejar a Peter en la entrada y tú esperas en el auto -fue lo único que le dijo de allí el silencio nuevamente comenzó a poblar el interior de ese auto hasta que cerca de llegar a la oficina ya no pudo contener mas esos celos- ¿Por qué tuviste que vestirte así justo hoy?.
Vaya por fin hablas pensé que me habías declarado la ley del hielo? -sonreía-.
No te hagas la graciosa que no estoy de humor.
Que tiene de malo mi nuevo look ¿acaso no te gusta?.
No es que no me guste pero levantas muchas miradas babosas y eso a mí me molesta -Ofelia sonreía complacida para sí misma al ver que todo lo que había planeado llevar a cabo para reconquistar a su marido y despertar ese león dormido que desde anoche ya había dado sus primeros indicios de que aun vivía estaba dando resutados- y especialmente conociendo a Urquiza sé cómo te mirara hoy, si parece que te devora con los ojos es un descarado que no respeta nada… mala suerte haber invertido dinero con él -susurro-.
Pero es por el bien de la constructora ¿no? -fingió no haberlo escuchado-.
Sí, pero no me gusta que te expongas de esa manera.
La verdad yo no te entiendo te la pasas culpándome por haber perdido ese contrato y ahora que pongo de mi parte haciendo un gran esfuerzo para soportar a ese tipo y tratar de remediar las cosas vienes tu y me haces una escenita de celos.
Celos?, celoso yo estas mal -movía su cabeza negativamente mientras estacionaba el auto en el parqueadero-.
Bueno como digas -tomo su portafolio, su cartera y su laptop y abrió la puerta del auto- entonces no te enojes veas lo que veas -salió y cerró la puerta con fuerza-.
Camino sin mirar atrás hasta que llego al ascensor que fue donde la alcanzo subieron a la oficina en completo silencio y Ofelia obtuvo los halagosy elogios de parte de sus empleados que la querían tanto y estaban contentos por su cambio pero el que se gano el premio al baboso y descarado del año fue Rafael Urquiza un hombre un par de años mas de edad que Humberto, alto, blanco, cabello rubio y ojos color verdes en tono más claro que los de Ofelia… físicamente no era desagradable tenia lo suyo pero lo feo y detestable en él era su actitud su forma de creerse el dueño de todos y de todo a su alrededor pues quería que las cosas siempre giraran en torno a él y como era inmensamente rico creía que podía comprarlo todo con su dinero y su poder y tener el mundo a sus pies eso era algo a lo que estaba acostumbrado hasta que conoció a Ofelia y con ella no había logrado lo que con otras y eso era lo que lo tenía encaprichado pues según a él nadie le decía que no… estaba esperándolos en la sala de juntas.
Ofelia Amoreti pero que hermosa que estas -la tomaba de la mano y a hacia darse una vuelta- eres la mujer más bella que mis ojos hayan podido ver en toda su vida -beso su mano con profunda delicadeza haciendo que Humberto empuñara sus manos y sintiera sus entrañas retorcerse de celos-.
Sí, es muy bella Urquiza muchas gracias por tus elogios hacia mí, esposa -la aparto de él- pero no te olvides que su apellido ahora es Mouschi… Amoreti era de soltera pero ahora está felizmente casada conmigo.
Pero no te enojes Humbertito -le sonreía complacido al verlo así-.
A Humberto le fastidiaba cuando lo llamaba así.
Debes estar acostumbrado a esto pues tu esposa es una mujer -la recorría sin ningún disimulo- perfecta en todos los sentidos debes de sentirte muy afortunado de poseerla.
Ofelia se empezó a sentir incomoda con esa mirada de rayos x que ese tipo le propinaba parecía atravesar su ropa, inconscientemente se aferro con fuerza a la mano de su esposo y Humberto lo sintió e hizo que saliera a su defensa.
Si soy muy afortunado pero esa palabra "poseerla" no viene al caso pues ella no es ninguna propiedad ni ningún objeto de nadie que pueda creerse su dueño.
Ofelia se sintió feliz de escucharlo hablar así y defenderla de esa manera así que se dejo llevar por su corazón.
Mi amor que lindo eres por eso te amo tanto -se acerco y lo beso en los labios con profunda entrega-.
Urquiza asqueado cambio de dirección su mirada
Pensé que nuevamente me iban a hacer un desplante -los interrumpió satisfecho- ya llevaba cerca de diez minutos esperándolos y estaba por irme.
Ah…-lo miro como no dándole importancia a aquel hecho que había querido dar a entender- lo que pasa es que nosotros tenemos un vida familiar señor Urquiza -limpiaba los labios de su esposo que habían quedado algo cubiertos con su brillo labial- tenemos un maravilloso hijo al que tenemos que llevar a la escuela y cosas así que usted a lo mejor no nos entiende pero bueno ese no es el tema que nos interesa tratar con usted -se dirigió hacia la amplia mesa de juntas que había allí y puso su portafolio y su laptop listos para empezar a trabajar- ya que esta apurado y su agenda le impide perder más de su valioso tiempo -era algo sarcástica- prosigamos a resolver lo que usted gentilmente rechazo la vez anterior por culpa de mi ausencia que fue por un motivo mucho mas valedero e importante que una simple firma de contratoque perfectamente con mi esposo se puedo sellar pero ahora ya me tiene aquí así que si desea lo podemos realizar ahora o si quiere revisar algún punto en específico que no tenga claro pues lo solucionamos hoy mismo y ya asunto arreglado y finiquitado para siempre.
No linda no te preocupes.
Ofelia por favor dígame Ofelia.
Entonces tu también dime Rafael y no señor Urquiza ya sabes que tienes toda mi confianza para tutearme yo a ti te permito todo -le sonrió de una manera descarada que hizo incomodar a Ofelia-.
Es que el nivel de confianza yo lo manejo de una manera diferente así que para mi usted siempre seguirá siendo el señor Urquiza.
Lo sé bonita pero…
Ofelia le dedico una mirada de desagrado por haberla llamado así.
Lo siento pero es que se me hace difícil no decirte así pues es lo que eres… bonita, linda, hermosa, perfecta, una mujer…
Casada -Humberto no amistosamente se interpuso entre la mirada de él y su esposa- respeta eso y deja de coquetearle tan descaradamente.
Mi amor por favor ven a sentarte -se acerco a él y lo tomo del brazo y mientras lo llevaba a sentarse a su lado para que no iniciara una pelea allí dentro le indico a Rafael con su otra mano para que se sentara en el puesto vacio que estaba en el otro extremo- señor Urquiza por favor tome su lugar.
No, mejor lo dejamos para después linda -lo ultimo lo dijo a propósito- hoy al medio día te envío una de mis limosinas para que te lleve al restaurante donde te voy a estar esperando a ti sola -le dedico una mirada de provocación a Humberto- para almorzar y finiquitar todo entre nosotros.
Humberto no espero masy se abalanzo sobre el propinándole un puñetazo en su pómulo izquierdo e iba por otro.
¡Humberto no, espera no hagas eso! -grito Ofelia logrando que el se distrajera y Rafael aprovechara cobrándose ese golpe-.
¡¡¡Basta ya basta los dos!!! -fue a ayudar a su marido al que le estaba sangrando la nariz-.
Eres un infeliz Urquiza.
Si, y te tengo en mis manos ya sé perfectamente que necesitas de mi para inyectarle más liquidez a tu empresa pues no has tenido una muy buena racha últimamente y que tienes el riesgo de venirte a la quiebra.
¡¡¡Pues no me importa metete ese contrato donde te quepa que puede ser por tu bolsillo grande de la parte de atrás!!! -intentaba soltarse de los brazos de Ofelia que lo tenía sujeto-.
Rafael lo miraba riéndose con ganas de seguir incitándolo y provocándolo.
Te tengo en mis manos… Humbertito.
¡¡¡Lárguese de aquí o llamo a seguridad!!!.
A mí nadie me saca de aquí y mucho menos una sarta de pelusas yo soy demasiado importante y a mí los únicos que me acompañan son mis escoltas privados -llamo por celular a sus guardaespaldas y luego con una sonrisa descarada se despidió de Ofelia- nos vemos pronto preciosa.
Te voy a matar.
Humberto estaba furiosísimo y Ofelia con todas sus fuerzas lo retenía pero sentía que ya no iba a poder más.
Shu, shu, shu -movía su dedo índice de un lado a otro- cuidado con lo que dices, matar es una palabra muy fuerte que puedo usarla en tu contra.
A mí no me dan miedo tus amenazas.
Pues deberías -entraron cuatro de sus escoltas y lo sacaron de allí muy bien resguardado-.
Idiota mal nacido -golpeaba sus manos sobre la mesa-.
Cálmate mi amor no te lastimes mas.
¡¡¡¿Cómo quieres que me calma?!!! -se alejo de ella y camino hacia el otro extremo de la oficina- ese infeliz me tiene en sus manos.
Peter y Matilda a la hora del receso habían ido a compartir de su lunch en el patio trasero de los salones que estaba cerca de la cancha de futbol, ya Peter era más amable con Matilda y muy caballerosamente había donado su suéter para que la falda de su amiguita no se ensuciara.
¿Y como está tu mamá?.
Muy bien, desde aquella vez ya no la he visto llorar pasa más tiempo conmigo, todas las noches antes de irme a dormir pasa a darme las buenas noches -sonreía con esa felicidad que antes no poseía- y hasta más bonita se ha puesto ahora sí parece toda una actriz de esas películas famosas y lo mejor de todo es que es mi mamá.
Que bueno saber eso -Matilda compartía su alegría- estoy muy feliz por ti ¿y tu papá?.
El rostro de Peter se ensombreció un poco.
El sigue igual pero bueno -se alzo de hombros- con mi mamá que me quiera ya es suficiente ¿cierto?.
Yo también te quiero Peter -le sonreía-.
Tu, mi mamá y mi nana si pero todo sería perfecto si mi papá también lo hiciera.
Y lo va a hacer Peter te lo aseguro pero quiero que siempre tengas presente esto… que no te lo demuestre abiertamente no quiere decir que no te quiera, todo papá por muy duro que sea quiere a sus hijos y viceversa ¿Por qué tu si quieres a tu papá verdad? -Peter asintió positivamente con su cabeza- ¿y se lo dices constantemente? -Peter esta vez movió negativamente su cabeza- ¿entiendes lo que te que te quiero decir? -Peter la miro sin decir nada- tu lo quieres pero no se lo dices y si a tu papá le sucede lo mismo, ¿Cuál crees que sería la solución más próxima?.
Peter la miro con inseguridad sin saber si lo que pensaba era lo correcto.
Que yo… que yo…
Sí, eso mismo que tu se lo empieces a decir todos los días como si fuera lo más cotidiano y normal.
Pero y si me rechaza?.
No la va a hacer te lo aseguro pero si llega a suceder tú no te des por vencido, con cariño y amor todo se puede lograr… ya verás como con tu afecto logras vencer esas barreras que tu papá ha construido entre ustedes sin darse cuenta.
Está bien te lo prometo -le sonrió- prometo que empezare a decirle a mi papá que lo quiero, todos los días y cada vez que lo vea.
Matilda le regalo la más dulce de sus sonrisas y lo abrazo cuando de pronto sintieron que algo les cayó encima salpicándoles parte del uniforme, se dieron la vuelta para ver quien había sido el responsable de eso y se dieron cuenta de que habían sido cinco de sus compañeros del salón que les habían aventado globos con agua.
¡¡¡La rara y el pecas son novios!!!-les empezaron a corear mientras le aventaban más globos y se acercaban mas y mas a ellos, Peter tomo de la mano a Matilda ayudándola a ponerse de pie-.
Huyamos de aquí son cinco y estamos perdidos para enfrentarlos -empezaron a correr juntos con los demás chicos detrás de ellos hasta que lograron perderlos ocultándose detrás de la puerta de uno de los salones de primero-.
Novios tu y yo? -se miraron por un momento-.
Que locos -dijeron los dos al mismo tiempo-.
Tú no quieres ser mi novio ni yo tu novia entonces hagamos una promesa -le extendió su dedo meñique- prometamos que jamás jamás pero jamás de los jamases dejaremos que un noviazgo perjudique nuestra linda amistad -le sonrió, Peter se lo pensó por un momento pero luego igual de sonriente también entrelazo su meñique al de ella-.
Prometido.
Tenemos que ensayar Peter para lo de la obra, las presentaciones son la próxima semana y nosotros no hemos hecho nada y no es por ser demasiada exagerada pero ya sabes que a mí me gusta que todo este bien.
Lo sé y no te preocupes que en esta semana lo preparamos todo -sonrió- le podemos decir a la nana Fidelina que nos ayude con lo de los disfraces ella es muy buena cociendo.
Bueno eso lo tendríamos que ver pues no me gustaría darle trabajo extra además mi mamá también me sabe coser siempre mis disfraces.
A mi nana no le será problemas hacerlo ella te quiere mucho así como mi mamá que quiere que vayas seguido a casa e inclusive me ha pedido que te invite a almorzar esta tarde o cuando quieras.
Matilda le sonrió.
Para eso tendría que pedirles permiso a mis papás.
Pues se los pides y hoy mismo te vienes a almorzar con nosotros.
El sonido que indicaba el fin del receso se escucho en todo el patio por lo que Peter y Matilda salieron corriendo hacia su salón con una respuesta a una invitación pendiente.
Tío no debiste de haberte molestado en comprar tantas cosas para el bebé.
Tonks se veía algo apenada pero la felicidad que reflejaba en su rostro la opacaban al instante maravillada con tanta cosa bonita regalos para su hijo, Sirius en cuanto a eso no se media.
Que a ti también ya se te pegaron los prejuicios, vergüenzas e incomodidades del chocolatito hermoso de tu marido -sonrió divertido- todos estos juguetes, la ropita y demás es lo menos que se merece mi lindo sobrino y ahijado al que adoro muchísimo así que si te sientes mal pues te aguantas -lo dijo muy serio y en voz de mando pero después sonrió- porque siempre tendrás a tu tiito favorito por aquí trayéndoles regalos.
Bueno tío gracias -le sonrió y se acerco para abrazarlo- ¿ya te dije que te quiero y que eres el mejor perrito que la vida me pudo dar? -le hacía morritos en las mejillas-
Pero ve esta mocosa malcriada e irrespetuosa llamándome perrito -fingía enojo-.
O es eso o pulgoso así que tu decide -lo molestaba fingiendo inocencia-.
Cochino Lunático pero ya me las va a pagar -susurro y luego acaricio la pancita de su sobrina- ¿y… para cuando sale este varoncito a la luz?, ya quiero conocerlo y hacerlo mi alumno porque de una vez te comunico que podrá parecerse físicamente muy a ustedes dos pero en esencia será todo un Black y no un quedado como un Lupin -salió a relucir todas su "humildad"- yo voy a hacer de él todo un encantador de mujeres.
Eso ni se duda -sonreía y movía su cabeza de un lado a otro mientras se dirigía al horno para supervisar como iba la cocción del pollo que tenía allí- si se va a parecer a su padre y eso ya es garantía.
Claro, garantía a que será un solterón hasta viejo si a la única a la que embobo mi amiguito fue a ti -puso cara de serio y pensativo- de verdad hasta ahora no entiendo que fue lo que te dio para tenerte así como te tiene si el más guapo de los Merodeadores siempre fui yo.
Lástima tío que tu sobrinita no sea incestuosa -soltó una gran carcajada mientras se sentaba frente a él- tú tienes tu encanto eso nadie te lo quita.
Extra encanto.
Tonks movía su cabeza de un lado a otro mientras seguía riendo.
Pero para mí el mejor es mi amado Remus -suspiro enamorada y luego puso cara de pícara- ¿en serio quieres saber que fue lo que me dio para tenerme así de loquita de amor por él? -le alzaba una de sus cejas y le sonreía de medio lado-.
Ay no Nymph por favor -ponía su mano frente a ella- no me vayas a hacer tener náuseas antes de cenar -fingía hacer temblar su cuerpo-.
Tonks reía divertidísima.
Entonces si te quedas a cenar con nosotros?.
No, en cuanto llegue mi amigo Lunático me voy.
Tonks hizo un puchero.
Pero si yo estoy preparando algo delicioso para ustedes dos.
Otro día con gusto -sonrió- ya sabes en casa también me esperan para cenar.
Entiendo otro día será entonces… -sonrió- cuando llegue Remus te mostramos la hermosa fotito de Teddy que si Dios quiere y no pasa nada en el mes de abril ya lo tendremos entre nosotros -acariciaba con tanto amor y ternura su vientre-.
Y a mí también me tendrán porque desde ese díavendré a diario a visitarlos.
Y nosotros te recibiremos con el mayor de los gustos pero siempre y cuando anunciándote primero ya sabes -le guiño un ojo- de repente estemos encargando un hermanito.
Eres una insaciable, una pervertida y una brinquilla sin igual.
Tonks empezó a reír fuertemente cuando de pronto se sintió un ruido en la chimenea y segundos después aparecía Remusen la cocina con su sonrisa habitual y su mirada apacible.
Mi amor -fue a refugiarse a sus brazos y a llenarlo de besos mientras Sirius sonreía al mirarlos le gustaba mucho ver a su sobrina y a su mejor amigo quererse así de esa manera tan especial hasta que se fastidio de tanta miel-.
Ya par de besucones váyanse a un motel -Remus y Tonks no le hacían caso y seguían en lo suyo como haciéndolo a propósito, Sirius tomo uno de los panes que había en un pequeño cestito en el centro de la mesa y se los aventó a la cabeza- ¿quieren pararla de una vez? que tema con ustedes dos parecen adolescentes precoces en pleno apogeo hormonal… deberían hacer una película de terror titulada "el despertar de las hormonas asesinas".
Esos dos tortolitos ignoraron su chistecito.
Y tú que haces aquí? -sonreía mientras dejaba de besar a Tonks y abrazada a ella se acerco a saludarlo con un gran abrazo de hermanos-.
Aquí preocupándome de ustedes y viniéndolos a visitar ya que ustedes no lo hacen.
Es que no hemos tenido tiempo -se separaron y cada uno tomo su asiento frente a la mesa- entre el bebé y el trabajo cada vez se escasea mas pero no nos quejamos -abrazo a Tonks- esta experiencia es maravillosa -sonreía con ese brillito especial en los ojos mientras metía su mano dentro de su saco- conoce al hermoso de tu ahijado -le entrego la fotito de la ecografía- todo un Lupin Tonks con lo mejor de ambos -lo dijo muy orgulloso-.
De ambos no, de los tres por que este nene tiene mucho de Black -tomo la foto entre sus manos y empezó a contemplarla con la misma emoción que su amigo-.
Y tú que tienes que ver aquí? si esta cosita perfecta es solo obra de mi esposa y mía.
Tuya?... pero si es igualito a mi sobrina no hay duda de que este muchachote es mas Black que Lupin -miro a Remus y sonrió malvadamente- definitivamente tú no sabes hacer bebes si parece que te has quedado dormido en pleno acto de dibujación y la has dejado sola a mi sobrina en ese trabajo imperioso porque es el calco de ella… -movió negativamente su cabeza- Remus, Remus, Remus debes aprender del buen maestro dibujante experto en pinceladas artísticas -acomodaba el cuello de su chaqueta- o sea yo -Remus y Tonks lo miraban entre serios y risueños- un bebé se encarga con estilo, con dedicación, tomándose su tiempo para dibujarlo y pintarlo con esmero para así dejarlo perfecto y sin errores.
Y quien te dijo a ti que nosotros no hicimos eso si hasta te podemos asegurar que lo hicimos mucho mejor si usamos todo tipo de acuarelas y pinceles en todos los números.
Sirius silbó en señal de asombro.
Entonces algo te fallo Remus porque no tiene nada de ti, bueno solo una cosa -lo decía con doble intención- pero creo que hasta en eso le quedaste debiendo…
Sabes que?, mejor cállate antes de que te ponga un collar anti pulgas y te eche de mi casa -le quito la foto y se la guardo- si vas a criticar a mi bebé.
Es que no estoy criticando al bebé sino al papá del bebé que no sabe hacer bien su trabajo por suerte que mi sobrina es linda y que tiene un tío que es perfecto y encantador.
Si, perfectamente encantador para ser la delicia de las pulgas, piojos y garrapatas -empezó a reírse sisañosamente como vengándose de todas las que no había podido cobrarse antes y Sirius empezaba a enojarse-.
Nymph controla al peludo de tu marido o te dejo como una joven viuda.
Tú te lo buscaste así que ahora no te quejes -se levanto de la mesa igual de risueña y divertida que su esposo y fue a prepararlo todo para servir la cena-.
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Por hoy nos quedamos hasta aquí… pronto vendremos con mas = )
Nota: Disculparan cualquier falta de ortografía.
Los quiere
= ) Naty = )