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Historia 40490 — capítulo 29

Hola lectores = )

Aquí les dejo otro capítulo deseo que puedan disfrutarlo y queden satisfechos con el… GRACIAS a ustedes por seguir esta historia.

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Mi niño a despertarse, hoy tenemos escuela.

Fidelina entraba a la habitación de Peter con una sonrisa en su rostro.

Hoy no quiero ir nanita no me siento bien -la voz de Peter era débil y estaba cubierto hasta su cuello por su cobija, Fidelina se acerco a él para acariciar su carita que se veía algo descompuesta-.

Mi amor estás ardiendo en fiebre -se alarmo al tocar su frente y de inmediato se puso a revisarlo en todo su cuerpecito que estaba lleno de ampollitas-.

Tengo frio no me descobijes -se arropo nuevamente- que es lo que tengo nanita no me siento nada bien me duele mi garganta y me pica todo el cuerpo -intento rascarse-.

No mi niño por favor no hagas eso voy a llevarte al hospital creo que tienes…

Me voy a morir nanita? -se oía alarmado-.

No mi amor eso no va a pasar.

Entonces no me lleves al hospital esos lugares no me gustan -la tomaba del brazo impidiendo que se levantara-.

Tengo que hacerlo no puedo dejarte así, un medico tiene que verte y darte la medicina que te ayudara a sentirte mejor para que te recuperes pronto y puedas volver a clases con tus compañeros -le sonrió- o es que quieres volverte un perezosito, tus amiguitos te van a extrañar si no vas así que a mejorarse rapidito… al menos hoy se preocuparan mucho por ti al ver que faltaste y veras como recibes muchas visitas por eso voy a avisarle a tu maestra.

No nana no hagas eso -Peter hizo una mueca de tristeza- nadie vendrá eso te lo puedo asegurar si ni siquiera notaran que falte.

No digas eso -le dio un beso en la frente- los que te quieren y son tus amiguitos estarán aquí.

Peter sonrió levemente.

Y mis papas nanita, ya se fueron? -Fidelina movió negativamente su cabeza- quisiera verlos, diles que estoy enfermo a lo mejor así si se quedan conmigo aunque sea un día.

A Fidelina se le encogió el corazón al ver la carita que puso Peter y la forma en que lo pidió.

Si mi amor ya voy a avisarles y seguro que se quedan contigo -lo último lo dijo tratando de convencerse ella también pero sabía que eso era casi imposible-.

En la habitación cercana a la de Peter estaban dos personas que más que una pareja de casados parecían dos extraños cada quien en su mundo y en sus negocios.

Humberto de cuarenta y tres años, alto, cabello castaño y ojos color café claro igual que los de su hijo, contextura mediana, test trigueña; formalmente vestido con traje y corbata muy elegante… estaba concentrado en su celular hablando con un cliente muy importante con el que cerraría un jugoso contrato con el que les iría excelentemente bien en su constructora, ni siquiera registraba a su esposa que estaba a escasos metros de él fingiendo trabajar en su laptop pero lo que ella estaba haciendo en realidad era contemplándolo en silencio, amándolo como el primer día en el que lo conoció cuando iniciaban su carrera de arquitectura en la universidad.

Ofelia de treinta ocho años, delgada, ojos verdes, piel blanca, de altura similar a la de su esposo, figura aun muy bien conservada, de cabello negro y lacio hasta más abajo de los hombros pero siempre lo llevaba recogido completamente aumentando así la formalidad en ella que combinaba con sus atuendos siempre ejecutivos; se había convertido en la mano derecha de su esposo, su socia, era la mejor de su equipo de trabajo y juntos hacían un muy buen dúo ambos constituían lo que una muy buena unión laboral podría dar como resultado… éxito en los negocios… se llevaban tan bien en la oficina que nadie imaginaria que esa química ya no era la misma en casa cuando llegaba la hora de decir adiós a los socios y dar la bienvenida a los esposos… compartían un mismo techo, una misma habitación, una misma cama pero hace años que ninguno de los dos recordaba lo que era expresarse amor sintiéndolo, añorándolo, deseándolo con el corazón y con el alma piel con piel y no como un acto mecánico obligatorio… Ofelia ya ni recordaba lo que era un beso pero uno de verdad de esos que tantas veces la hicieron estremecer en un pasado y que tenían como único autor a ese hombre que ahora ni siquiera notaba que ella estaba viéndolo de esa manera pero esa "debilidad" ella no la daba a notar su corazón también se había vuelto duro y para ella la sensibilidad y cursilería de enamorados ya no era una opción entre ellos dos.A todo ello se había acostumbrado en la vida, desde que era una niña y creció con el desamor y falta de atención de sus padres y cuando lo conoció a él pensó que todo eso iba a cambiar que con el viviría todo lo que a su corazón le hacía falta, creyó que cuando ella formara una familia todo iba a ser diferente pero no… ahora se daba cuenta que se había equivocado y que la historia se estaba repitiendo.

El niño está enfermo.

Fidelina interrumpió sus pensamientos.

Tiene mucha fiebre.

Ofelia fue la única que al escuchar eso volteo a mirarla Humberto seguía en lo suyo ignorando por completo a la nana de su hijo.

Debe ser una simple gripa -marcaba un numero en su celular- con unos comprimidos que tome se le pasara.

A quien estas llamando? Te estoy diciendo que el niño está enfermo y no creo que sea una simple gripa -a Fidelina le disgustaba mucho cuando se ponía con esa actitud de tranquilidad para con su hijo-.

Por eso mismo nana estoy llamando al médico para que venga a casa a ver a Peter.

Listo, podemos irnos ya -Humberto se acercaba a su esposa con una sonrisa de satisfacción por haber logrado lo que esperaba por teléfono- convencí al cliente la obra es nuestra obtendremos muy buenas utilidades -acariciaba los hombros de su esposa sin ninguna intención más que por la felicidad que sentía en ese momento- nos espera a los dos en la oficina así que más vale que nos apuremos -se alejo de ella para ir en busca de su portafolio y su laptop-.

Ofelia soñaba despierta con esas manos, con esa piel, con esas caricias pero con otras motivaciones que la causaran.

Te espero en el auto.

Oigan acaso no entienden lo que les acabo de decir… -los miraba con decepción- el niño está enfermo, necesita de ustedes dos.

Fidelina tenemos asuntos que atender, en el camino llamamos al médico -se dirigía a su esposa para que dejara el celular-.

Y ese "asunto" es más importante que ese niño de siete años que ustedes trajeron al mundo para quererlo y protegerlo y no para abandonarlo que es lo que ustedes hacen.

Ofelia bajo la mirada ante esa gran verdad.

No comiences con el mismo sermón de siempre lo que tiene Peter no es algo mortal para que te alarmes tanto es una simple fiebre el médico ya se encargara de ello nosotros dos -tomo el brazo de Ofelia que estaba inmóvil sin decir nada- tenemos asuntos que si serian mortales para nuestra economía si llegamos a fallar -salió de la habitación halando a su esposa-.

¡Ofelia!... no le hagas esto a tu hijo, no repitas la historia no hagas que él te pague de la misma manera que lo haces tú con tus padres.

Ofelia detuvo su andar le había dado en lo más profundo, en aquella herida que hasta ahora no había podido curar.

Por lo menos antes de que se vayan denle un beso y díganle aunque no sea así, que van a pensar mucho en él y que desean que se recupere pronto… por Dios es su único hijo -respiro profundo conteniendo ese enojo que no le correspondía demostrar en su rostro pues era simplemente una empleada aunque sabía que Ofelia la quería mucho más que eso pero aun así estaba fuera de lugar y no iba a dar un motivo para perder su trabajo y dejar solo a su niño que era lo que más le importaba-.

Nana no te pongas así… entiéndenos por favor no podemos fallarle a ese cliente.

A mí no tienes que decirme nada, no soy yo quien tiene que entenderlos y no te preocupes en llamar a nadie yo me encargo de que el este bien -se alejo de ellos sin esperar ningún tipo de reacción o contestación-.

Vámonos -Humberto se veía decidido y en su rostro se reflejaba dureza mientras que Ofelia se sentía dividida con dos caminos que quería seguir al mismo tiempo-.

Humberto, cinco minutos -lo miraba como hace mucho no lo había hecho abandonada de toda dureza y orgullo-.

Ofelia no podemos.

Por favor nada más cinco -le acaricio la mano con ternura-.

Para Humberto esa caricia fue rara por lo que se quedo sin reacción por pocos segundos hasta que volvió a tomar el control.

Si quieres quédate tu yo me voy -se separo de aquella caricia-.

Espera -lo sostuvo del brazo esta vez ya no con esa dulzura antes demostrada sino con más firmeza y seriedad- démosle unos minutos tenemos tiempo aun, es solo por hoy… está enfermo.

Y tú de cuando acá con esa actitud -sonreía como molestándola- si para ti siempre ha sido primero el trabajo.

No siempre Humberto fueron las cosas así y eso tú lo sabes muy bien -soltó su brazo- si quieres irte vete -su voz denotaba reproche- yo voy a ver a mi hijo.

Eso, engríelo y échalo a perder haz de él un hombre débil aferrado a tus faldas.

Es tu único hijo tiene solo sietes años y es un niño aun, no te olvides de eso… no quieras hacerlo crecer rápido.

Humberto decidió mejor salir de ahí sin decirle nada dejándola sola sumida en sus pensamientos y preguntas.

¿Por qué? … que nos paso?, porque dejamos que esto sucediera entre nosotros si antes no éramos así -susurraba para ella misma- te extraño tanto vida mía -miraba fijamente el punto por donde lo había visto desaparecer de su campo de visión-.

Ay nana eso está muy frio -Peter se quejaba de los pañitos húmedo que Fidelina ponía sobre su frente-.

Tengo que bajarte la fiebre mi amor.

Así no nanita así no me gusta.

Es lo único que puedo hacer mi amor colabórame un poquito.

¡Mami!-se sentó sobre la cama de inmediato al ver que ella entraba a la habitación-.

Ofelia le sonrió levemente mientras se acercaba a su cama, Fidelina como estaba algo disgustada por la actitud que había visto antes en ellos se alejo dejando ese espacio para que ella lo ocupara.

Te quedaste por mi? -Peter no podía estar más emocionado en ese momento- no vas a ir a trabajar porque me vas a cuidar?.

Ofelia no sabía cómo decirle que esos no eran sus verdaderos motivos.

Eso quiere decir que si me quieres y que te preocupas por mi? -la sonrisa de aquel niño era radiante y deseaba tanto que su mamá lo abrazara pero tenía miedo de pedírselo-.

Peter, tu padre y yo siempre nos preocupamos por ti pero sabes bien que tenemos obligaciones y responsabilidades que atender.Yo voy a estar contigo hasta que el médico venga y te revise y me diga que es lo que tienes… luego voy a la oficina.

La sonrisa de él se desdibujo por completo, la emoción que tenía en sus ojos se apago.

Vete, no quiero que estés aquí -se metió bajo las sábanas cubriéndose por completo-.

Ofelia miro a Fidelina esperando algún consuelo pero ella tenía la mirada puesta en un punto diferente no iba a ayudar, esta vez no, ya era demasiado.

Hijo -trato de descobijarlo pero él no se dejo-.

No me digas hijo yo no soy tu hijo si lo fuera me quisieras.

Yo si te quiero, tu papá y yo te queremos mucho.

¡¡¡Eso es mentira!!!... si fuera cierto -las lágrimas empezaron a salir de sus ojos- hoy se hubieran quedado conmigo.

Tú quizás ahora no entiendes nuestras razones porque aun eres un niño pero ya llegara un día en que comprenderás la vida y lo que ella conlleva como adulto.

Para ser como ustedes prefiero quedarme como ahora para siempre… ¡¡¡vete… déjame con mi nana ella si me quiere!!!.

Ofelia dándose por vencida que hablar más ya no le serviría de nada pues ningún motivo era de peso para tener la razón en cuanto a un motivo como ese.

Mientras Fidelina se encargaba de Peter ella caminaba muy despacio de un lado a otro esperando a que llegara el médico y contemplando esa cercanía tan bonita y especial entre su hijo y su nana y deseaba también ella poder compartir ese vinculo pero sabía que ella misma se había encargado de sembrar ese distanciamiento que ahora le pesaba y no sabía cómo remediar pues su corazón parecía estar en un estado de coma latente y eso la enojaba con ella mismo… su celular vibro entre sus manos y vio el nombre de Humberto resaltar en la pantallita pero no contesto sabia que pasaría si lo hacía, el médico estaba demorando y eso la ponía más nerviosa rogaba que llegara rápido sino iba a tener un problema seguro en la oficina… escucho el timbre y supo que su ruego había sido escuchado y salió de inmediato.

El médico evaluó a Peter y confirmo la sospecha de Fidelina… tenia varicela… le receto algunos jarabes el primordial para bajar la fiebre en ese momento, unas cremas para quitarle el malestar en su cuerpecito y le dictamino reposo absoluto mínimo una semana en la que no debía asistir a la escuela debido a su estado contagioso en el que estaba ahora.

El celular de Ofelia no paraba de sonar por lo que termino por apagarlo, al finalizar el chequeo el médico salió al pasillo para platicar con ella a solas.

Lo que tiene Peter no es para alarmarse llevándole los cuidados necesarios, con la medicina pendiente y a la hora y una buena alimentación, en cuestión de pocos días estará mejor solo cuide que no se vaya a lacerar las ampollitas que tiene en la piel para así evitar que le queden marcas por lo que le recomiendo -sonrió- se que como médico lo que le voy a decir es poco ortodoxo pero con los niños uno siempre tiene que estar precavido y tener los cuidados necesarios pues ya sabe la tentación -Ofelia sonrió y movió positivamente su cabeza- cúbrale las manos con unas medias así evitara que se lastime y le digo que es muy efectivo por experiencia propia.

Lo sé y no se preocupe que tendré mucho cuidado con eso.

Evite también las visitas de personas a no ser que ya hayan pasado por esto antes.

Ofelia asintió con su cabeza.

Bueno entonces es solo eso cuestión de cuidados para que se recupere pero sobre todo denle mucho amor y comprensión a Peter, cuando los niños se enferman lo único que quieren es que sus papas estén a su lado llenándolos de mimos y atenciones… ahora hay algo que quisiera comunicarle… su hijo mientras lo revisaba me pidió que por favor le dijera a usted que era obligación que el día de hoy se quedara con él para cuidarlo -Ofelia se sintió a morir con esa petición de su hijo, la culpa la invadió por completo y termino bajando la mirada sintiéndose la peor persona del mundo- se que la vida laboral a veces nos separa de la familiar y no tenemos el tiempo que quisiéramos para dedicarle a nuestros hijos pero hay circunstancias en la que debemos elegir y creo que esta... es una prioridad importante ahora.

Ofelia se quedo en silencio y el médico decidió ya no ahondar más en el tema, termino de darle las indicaciones de lo que le había recetado, recibió sus honorarios y se retiro de allí hasta la próxima cita en la que lo daría de alta si cumplía con todo lo prescrito.

Dame las recetas para ir a la farmacia… -salía de la habitación cargando la bandejita con agua que había estado utilizando- ya puedes irte si quieres ya te dije que yo me encargaba de todo -intento tomar de las manos de Ofelia las recetas pero ella se lo impidió-.

No nanita yo me voy a encargar, este día se lo dedicare a mi hijo si Humberto llama le dices que no me espere que cierre su trato solo -tomo las llaves de su auto y acto seguido sintió los brazos de su nana rodeándola cariñosamente-.

Gracias mi niña por darle a tu hijo la mayor alegría de este mundo… se va a poner tan feliz que… -Fidelina empezó a llorar- hasta su fiebrecita desaparecerá por si sola sin necesidad de que tome algún jarabe… tu eres su mejor medicina para su corazoncito añorante de ti.

Nana no llores -le daba muchos besitos en su rostro- y no me des las gracias de nada soy yo la que te debe mucho a ti, tú has sido más madre que yo para él y eso para mí significa mucho y lo valoro con el corazón pues tu para mí siempre serás mi mamita Fide -le sonrió- ¿te acuerdas?.

Como olvidarlo mi niña si tenías tres añitos cuando me lo dijiste y yo casi me muero al escuchar esa hermosa frase dedicada a mí.

Tú eres la única imagen bonita que yo tengo de esa edad asomada siempre en mi cama, tu siempre estuviste conmigo nunca me dejaste sola sino hubiese sido por ti yo…

Shuu -Fidelina puso su mano sobre su boca- ya no vale la pena recordar el pasado ahora lo que importa es tu presente, tu familia, tu hijo.

Sí, mi hijo al que he abandonado por seis años y me he perdido tantas cosas lindas pero ya no más de ahora en adelante equilibrare mejor mí tiempo para todo.

Quien era?.

Sirius estaba acostado en la cama comiendo palomitas de maíz y disfrutando de una película en casa junto a su mujer que estaba libre de ir a trabajar al hospital.

Era la nena para avisar que iría a visitar a su casa a un compañerito que está enfermo y le lleva la tarea.

Tan linda mi hija -sonreía orgulloso- siempre preocupada y pendiente de los demás.

Amelia sonrió y se fue a recostar a su lado y robarle lo que estaba comiendo.

Y cuál es ese compañerito, tú conoces la casa?.

Si, no te preocupes yo conozco todas las direcciones y números de teléfono de sus compañeritos de clases.

Bueno en una hora creo que ya podremos ir por ella a recogerla… es que no me gusta que este mucho tiempo lejos de mi.

Huelo a celitos de papá por aquí -sonreía mientras Sirius estaba muy serio-.

Si… con mis mujeres yo soy muy celoso, yo quiero ser el único hombre en sus vidas.

Pero con tu hija tienes que aceptar y entender que ella algún día se independizara de nosotros y… un día conocerá a un jovencito apuesto que será su novio después se casaran y nos darán lindos nietecitos… no te gustaría tener pequeñines que te digan abuelito Sirius.

Abuelito yo?,,, jamás permitiré que me llamen así, señor Sirius seré para ellos.

Amelia soltó una carcajada.

Pobre de mi hija que papá que le di.

Pobre de ella no… pobre del tipito que se atreva a ser su novio, já… no se la voy a hacer tan fácil mi nena vale oro y tendrá mucho que padecer si quiere que le de mi autorización para pretenderla.

Bueno eso ya lo veremos -sonreía- pero confórmate con saber que en la mía siempre lo has sido -se inclino un poco para acariciar su rostro- y siempre lo serás, a nadie más podre amar como te amo a ti, con todo y tus -lo beso cerca de su boca sin rozar sus labios- peculiares características que te distinguen y te hacen especial.

Sirius sonrió y rodeándola entre sus brazos la giro haciendo que quedara bajo su cuerpo y empezó a besarla totalmente entregado a ese amor.

Una hora es muy poco tiempo -reía jugando con sus labios-.

Y quien dice eso -sonreía con autosuficiencia- en una hora se pueden hacer maravillas -empezó a besar el recorrido que él hacia desabotonando su blusa- te recuerdo que tenemos una tarea pendiente que resolver.

Por eso, esa tarea necesita de mucho tiempo y dedicación, tiene que quedar perfecta.

Mi amor estás hablando con el experto… no te basta con ese primer perfecto y hermoso resultado de nosotros dos llamado Matilda.

Amelia sonrió enamorada.

Pero no estoy en mis días fértiles así que esa tarea como que tendrá que esperar unos diítas más.

Esperar?, yo no conozco esa palabra en mi diccionario no existe -se desasía de su camisa con una velocidad desesperante- mejor apliquemos la frase… la practica hace al maestro -empezó a besar su cuello- que tal si "practicamos" para ese gran acontecimiento mientras más lo hagamos mejor será el resultado -le susurro con mucha sensualidad y provocación-.

Y la película no quieres terminar de verla -sonreía mientras disfrutaba de sus caricias ese hombre sabia donde tocar, donde acariciar para encenderla y hacerle perder la voluntad de inmediato… con el no existía el no como respuesta-.

A quien le importa eso cuando lo que tengo frente a mi -la contemplo por unos segundos- y entre mis manos -recorrió delicadamente su piel que ya había logrado desnudar- es mucho mejor.

Mami, puedo darte un abrazo?.

Peter tomaba sus medicinas muy contento solo porque su mamá era quien se lo daba.

Mi amor eso no se pregunta -acariciaba su cabecita-.

Es que… es que como tú siempre estabas…

Nunca más hijo -lo abrazo fuertemente como queriendo a través de ello remediar todo lo que lo había abandonado-.

Mira mi niño quien vino a visitarte -Fidelina entraba con Matilda de su mano muy sonriente- esta linda señorita.

Buenos días señora -se dirigió a la mamá de Peter- hola Peter -le saludo más animada y corrió a su lado con la intención de darle un abrazo pero Ofelia la detuvo-.

No te preocupes que no corre ningún peligro de contagio por eso la deje subir.

Si señora a mí ya me dio cuando tenía cinco años -sonreía-.

Ah, bueno -le dedico una sonrisa amable y salió del medio permitiendo que se acerca a su hijo-.

Se te extraño mucho hoy en la escuela -le dio ese abrazo que quería pero Peter estaba serio con la mirada clavada en el suelo y totalmente sonrojado- te traje la tarea que nos dejo la maestra así no te atrasas -abría su mochila y sacaba sus cuadernos-.

Ofelia y Fidelina sonreían al ver lo linda y dulce que era la amiguita de Peter.

Como tenemos una hermosa invitadita me apurare preparando algo delicioso para el almuerzo, porque te quedas a comer con nosotros -se acerco a darle un beso- gracias por venir a visitar a mi hijo y por preocuparte por él.

No me agradezca nada señora él es mi amigo y los amigos siempre nos ayudamos entre sí.

Peter al escuchar esto alzo un poco su mirada pero luego volvió a bajarla era la primera vez que alguien le decía así.

Ofelia, así me llamo mi amor deja de lado la formalidad del señora -le sonrió-.

Está bien… Ofelia -sonrió- mi nombre es Matilda.

Muy lindo nombre tienes pequeña -acaricio sus mejillas- entonces dime ¿te quedas a comer con nosotros?.

Gracias por la invitación pero no puedo, mis papas mas lueguito vienen por mí para llevarme a casa.

Entonces los invitamos a ellos también -Matilda no contesto solo sonrió- bueno no importa sino es hoy será otro día pero un día de estos quisiera que tu y tus papas vinieran a cenar con nosotros aquí en casa.

Con gusto señora, perdón, Ofelia.

Entonces es un trato -le extendió su mano derecha-.

Si, un trato -ambas unieron sus manos con una sonrisa-.

Eres una niña muy bonita y serás una muy preciosa señorita en un futuro.

Gracias es usted muy amable.

Ofelia le sonrió.

Quedas en tu casa nosotras los dejamos ocuparse de sus tareas con tranquilidad -le dio un beso a Matilda y luego uno a su hijo- suéltate un poco mi amor estas como tenso -le hacía cariñitos a su hijo provocando que él se sonrojara mas- cuidado con estar hecho el travieso reventándote las ampollitas sino te pongo las medias en las manos -con esto último Peter quería que la tierra se lo tragara Matilda se dio cuenta de aquella y no pudo evitar sonreír-.

Tienes una muy bonita casa Peter y tu habitación está muy linda -Matilda se daba vueltas contemplando con sus ojos todo el amplio lugar- te gustan las naves espaciales -sonreía al ver que la mayoría de la decoración se trataba de eso- a mí me gustan las bailarinas de ballet y las gatitas blancas.

Porque viniste -le pregunto sin mirarla- por lástima?, porque si es así te puedes ir yo tu lastima no la quiero.

No Peter -se acerco a él y lo tomo de la mano- somos amigos ya te lo dije.

Y cuando se decidió eso porque a mí no me preguntaron si quería ser tu amigo.

Bueno sino me quieres como tu amiga todavía lo entiendo pero yo si te considero mi amigo y vendré todos los días para ayudarte con la tarea.

No es necesario yo puedo hacerla solo.

Está bien como quieras -tomaba su mochila y le dejaba una carpeta sobre la mesita que estaba a lado de la cama- ahí están los temas que tratamos hoy en clases y sus respectivas tareas… resuélvelas que yo mañana vengo por ellas para llevarlas y así no pierdes puntos en clases.

Peter en el fondo de su corazón no quería que se vaya pero ese orgullo que poseía se lo impedía no quería mostrarse débil y menos con una niña.

Me alegra mucho que estés bien dentro de lo que se puede y deseare que te recuperes pronto para que puedas regresar con nosotros a la escuela… adiós.

No te vayas -su voz se escucho más accesible pero seguía sin mirarla- puedes quedarte si quieres pero primero prométeme que no le contaras a nadie lo que viste.

Lo que vi?, que cosa? -lo miraba sin entender-.

Que aun tengo nana, que mi mamá… -guardo silencio- bueno todo lo que presenciaste no quiero ser objeto de bromas ni de burlas.

Y eso te da pena?, que tu mamá sea cariñosa contigo -sonreía- así son todas y lo de tu nana…

Todas no, mi mamá solo hoy lo ha sido conmigo y creo que es porque estoy enfermo y se lo pedí al doctor… quizás ya mañana o al cabo de unos pocos días todo se le olvide y vuelva a ser como antes.

Matilda se sentó a su lado.

No te preocupes Peter no le diré nada a nadie y si tu quieres que esto sea un secreto pues así será -puso sus dos manos frente a él y tomo las suyas para luego unirlas- promesa de amigos -sonrió- porque ya soy tu amiga ¿verdad? -con su mano derecha recorrió su cara desde la frente hasta su mentón Peter sonrió levemente- eso quiere decir que si? -Peter volvió a sonreír y esta vez Matilda lo acompaño- nuestro primer secreto de amigos Peter.

Porque a pesar de todo lo que te he hecho -bajo su mirada- tú aun sigues…

Porque yo veo en ti lo que otros no se han tomado el tiempo de descubrir… yo sabía que tú eras bueno, que tu corazón tenia bondad y cariño para ofrecer solo que te niegas a expresarlo a los demás y no sé porque.

Porque eso es ser débil y a los débiles siempre les va mal así dice mi papá.

Bueno yo no conozco a tu papá y no entiendo porque te dice eso pero yo te voy a demostrar que el cariño no es sinónimo de debilidad ¿o acaso yo soy débil? -sonrió- porque yo bien cariñosa sí que lo soy -le dio un abrazo con tanta espontaneidad parecía que eran amigos desde hace mucho-.

No, tú no eres débil para nada eso lo tengo muy claro desde aquel puñetazo que me diste en el parque -sonreía mientras acariciaba su mejilla derecha- hasta ahora tú has sido la única que me ha dado un golpe así.

Es que te lo merecías -se cruzo de brazos y mostraba enojo- mucho me molestabas.

Eres de cuidado y de temer cuando te lo propones.

Si, en eso me parezco a mi papá -sonrió- y tú te pareces mucho a…

Mi nana Fidelina dice que físicamente me parezco a mi papá.

Matilda sonrió.

Pero yo veo que en tu interior tienes más de tu mamá porque ella es muy buena.

Yo para serte sincero no me encuentro parecido con nadie de ellos dos pues casi no los veo y así se me hace difícil -su mirada se volvió triste-.

Matilda dulcemente levanto su rostro y le regalo una sonrisa.

Quieres que nos pongamos a hacer algo de la tarea antes de que me vaya o mejor quieres que juguemos un ratito.

Sabes jugar monopolio? -se veía animado- sino yo te enseño -se agacho para buscar bajo su cama mientras Matilda lo ayudaba-.

Y así pasaron los minutos entre juegos y risas Fidelina les llevo galletas y helado para que comieran mientras se divertían, Peter rió como hace mucho no lo hacía y eso ponía muy feliz a su nana.

Nunca había visto sonreír de esa manera a Peter.

Fidelina entraba a la cocina con la charola vacía.

Me agrada mucho Matilda, la voy a invitar muy seguido a casa.

La niña ha contagiado a todos con su presencia alegre pues tú también estas muy sonriente.

Si nanita no te lo voy a negar me siento contenta y animada mira que hasta estoy cocinando.

Y lo haces muy bien ya se extrañaba el aroma de tus comidas y hoy con ello me has dado un descanso -sonrió-.

Yo también lo extrañaba, ya ni recuerdo la última vez que había entrado a esta cocina para prepararles algo a mi familia… -suspiro- solo falta Humberto para que la felicidad en este día sea completa -su sonrisa se torno triste- pero no creo que venga a casa almorzar si debe de estar muy enojado conmigo.

Tú no te preocupes que el motivo para que tú te quedaras fue el mejor y el más importante y el no tiene porque reclamarte nada.

No lo conoces nanita -respiro profundo- pero bueno solo espero a que haya podido cerrar ese negocio solo ahí su enojo será menos aunque… -se quedo pensativa-.

Humberto llego a casa muy enfadado no había tenido una muy buena mañana, en cuanto entro un aroma familiar llego a él, olía a comida casera una muy especial que hace años no percibía camino hacia la cocina queera de donde salía y escucho risas y platicas amenas y eso lo enojo mas pues una de esas voces alegres era la de Ofelia, la causante de su enojo… abrió la puerta y lo que vio lo dejo fuera de tiempo mejor dicho le recordó otro tiempo un pasado que ya había olvidado, Ofelia estaba cocinando muy sonriente con su delantal puesto, con su cabello suelto y vestida más informal con un jean y una blusa ya no recordaba lo bonita que se veía vestida así, toda esa furia y ese desquite que quería lograr como que se enfrió un poco al ver esa escena.

Humberto… -Ofelia había notado su presencia y el silencio reino en el lugar hasta su rostro había abandonado esa felicidad antes reflejada al ver que el estaba muy serio mirándola fijamente- viniste a almorzar con nosotros? -intento sonreír pero no lo logro- estoy preparando tu comida favorita.

Ah -respondió de mala gana sin darle importancia al hecho- que la disfrutes entonces -salió de la cocina sin decir más, Ofelia salió tras el dejando a su nana encargada de todo allí-.

Humberto por favor espera -lo alcanzo subiendo las escaleras- como te fue con el… -la mirada que él le dedico le dio la respuesta al instante-.

Tú que crees? -siguió subiendo rumbo a la habitación y ella iba detrás- por tu culpa y tu sensibilidad acabamos de perder el mejor negocio de nuestras vidas.

No fue mi culpa no haber podido ir mi hijo me necesitaba y el si es importante no ese cliente que a mi jamás me agrado, además mi presencia no era primordial en ese cierre.

Pues ya ves que si,el cliente se negó a firmar porque tú no estabas presente según el tu ausencia le daba pérdida de valor y carencia de seguridad al hecho así que dio por terminada la reunión a no ser que tu vayas a hablar con él y se lo pidas personalmente -empujo la puerta de la habitación con fuerza-.

Yo no voy a ir a hablar con ese hombre ya te dije que me mira raro que sus ojos me dan desconfianza no sé porque pero algo tiene y no me agrada -cerró la puerta para evitar ser escuchados porque lo que se venía era una discusión segura-.

Es que no importa si te agrada o no -desahogaba su enojo revolviendo cosas dentro de las gavetas buscando algo que ni el mismo sabía que- lo que importa es que perdimos dinero.

Eso se recupera… ya vendrán otros y mejores que este por algo suceden las cosas ¿no? por mí mejor que ese negocio no se haya finiquitado.

Si claro de hoy a mañana recuperaremos todo lo que invertimos.

Trabajando sí.

Trabajando, trabajando -era sarcástico- cuantos años nos ha tomado tener lo que ahora tenemos y así a ti parece no importarte.

Pues no, no me importa ¿sabes por que?... porque antes tenía un hogar, tenía una familia, tenía un esposo-esto lo pronuncio con mucho más énfasis- no un socio un jefe un compañero de trabajo porque es en eso en lo que te has convertido ese tonto dinero que nos ha dado todo esto… más lujos y comodidades… me ha arrebatado lo más hermoso que tenía antes y si me ponen a escoger prefiero a ese pasado.

Humberto dejo de hacer ese desorden que había iniciado y miro a su esposa que sintió que hablo desde el fondo de su alma la contemplo por un momento y luego decidió sentarse sobre la cama con las manos puestas sobre su cabeza totalmente desesperado.

Ofelia tenia la respiración acelerada por el coraje con el que había emitido esto último y decidió tratar de calmarse un poco y fue a sentarse a su lado.

No es tan grave ya nos recuperaremos se que invertimos dinero pero…

Sabes que esto puede significar el despido de muchos de nuestros empleados y eso siendo optimistas porque la otra opción es… la quiebra total -la miro con seriedad-.

Ofelia se quedo en silencio no sabía que era tan grave.

Yo invertí todo nuestro capital allí por eso el cierre de este contrato era vital e importante para mí, para nuestra empresa… era una cuestión de vida o muerte.

Se levanto de la cama y fue a pararse frente a la ventana.

Entonces me tocara ir a hablar con él -puso cara de nauseas-.

Humberto empuñaba sus manos con furia

Sé cómo te mira crees que no me he dado cuenta…-susurraba para sí mismo- tu le gustas… estúpido descarado sino fuera por el dinero invertido le partía la cara… tu eres mi mujer.

Ofelia se sintió querida al sentir esos celos que él tenía en ese momento por ella, su corazón se lleno de alegría y una sonrisa se dibujo en su rostro se acerco e intento tomarlo de la mano pero él se alejo.

A dónde vas?.

No te importa.

Si me importas -lo tomo del brazo y lo miraba directo a los ojos-.

Ofelia -respiro profundo buscando calmarse- no quiero hablar de más y terminar lastimando tus sentimientos así que suéltame por favor.

No, no quiero así como estas no puedes conducir… quédate ya no vayas a la oficina por hoy dejemos eso lejos de nosotros.

Para mí -logro soltarse de ella- mi trabajo es mi vida es lo único que me hace feliz.

Y yo… ya no te hago feliz? -sus ojos querían llorar pero no los iba a dejar temía mucho de la respuesta- contéstame no te quedes callado.

Adiós -fue lo único que le dijo antes de salir con sus emociones revueltas en su corazón, necesitaba desahogar su coraje, despejar su mente y procesar todo lo que había vivido hasta ahora y sabia que eso solo lo lograría lejos de allí y estando completamente solo-.

Sabia, sabía que esto no iba a durar mucho… ves, otra vez pelearon así es aquí siempre ahora mi mamá se deprimirá y mi papá andará mal genio.

Matilda no sabía que decirle a su amigo pues no encontraba las palabras apropiadas con lo que podría ayudarlo pies ella también estaba desconcertada jamás había escuchado discutir a alguien en su casa con sus papas no sucedía eso.

Y ustedes que hacen aquí en el pasillo -Fidelina los sorprendió- deberías estar en cama Peter.

Pelearon otra vez nanita y mi papá se fue.

Fidelina abrazo a Peter.

Lo siento mi niño todo parecía que iba a terminar bien el día de hoy pero…

Ya nanita no pasa nada yo ya estoy acostumbrado a esto pero hoy si quiero consolar a mi mamá ella estaba feliz como hace tanto no lo estaba pero mi papá…-hizo una mueca- tuvo que venir a arruinarlo -se separo de su nana y tomo de la mano a Matilda- acompáñame.

No creo que yo deba de ir Peter… ve tu solo es tu mamá y yo solo…

Eres mi amiga o no?.

Soy tu amiga.

Entonces, tú mismo lo dijiste hace un rato… los amigos nos ayudamos entre si y ahora yo necesito tu ayuda, tengo un problema y solicito a Mr. Meebles… me gusto mucho la historia me leí el libro completito más de una vez y ya descubrí cual era ese tan misterioso problema y si la oferta sigue en pie me encetaría representarla en una obra de teatro contigo -le sonrió y Matilda le respondió con una sonrisa y un abrazo de amigos especiales porque ya lo consideraba así… su amigo especial-.

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Hasta aquí llegamos por hoy… nos vemos pronto.

Nota: Disculparan cualquier falta de ortografía.

Los quiere

= )  Naty  = )