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Historia 40490 — capítulo 38

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En la vereda de una hermosa casa a las afueras de la ciudad, un automóvil de lujo en color negro se parqueaba, saliendo del asiento del conductor Sirius Black el hombre más feliz y orgulloso que lucía una sonrisa de oreja a oreja mientras le abría la puerta del auto a su esposa… había sido una muy buena decisión asociarse con su ahora amigo Humberto pues sus finanzas crecían cada vez más y más y aquella posibilidad de quiebra en esa constructora ya había quedado como un recuerdo casi imperceptible.

Con cuidado mi amor, despacito.

Sirius sacaba a sus bebés del asiento posterior del auto con suma delicadeza.

No te preocupes que estás hablando con el señor seguridad y protección extrema, nadie cuida mejor de mis hijos que su padre -le sonrió- toma, a Samuelito llévalo tu

Amelia sonrió con ternura y tomo a su hijo entre sus brazos.

Yo llevo a Alejandrito que es el que está despierto -cobijaba entre sus brazos al mayor de sus mellizos con tres minutos de diferencia- vamos a presentarlos con su hermana mayor -le hablaba a sus hijos, Alejandro estaba muy inquieto mientras que Samuel seguía durmiendo tranquilito en los brazos de su mamá- ella los está esperando ansiosa así que a portarse bien -señalaba a Alejandrito- nada de llantos exagerados ni berrinchitos.

Amelia le dio un beso a Sirius y a Alejandrito lo cubrió muy bien.

Entremos -le sonrió y Sirius la tomo de la mano-.

Matilda que ya gozaba de sus vacaciones escolares se encontraba en la cocina horneando galletas junto a Andrómeda que había ido a cuidarla mientras sus padres no estaban en casa, a ella la que quería como si fuera su abuelita joven, las dos estaban muy impacientes por conocer a los nuevos pequeños miembros de la familia que llegarían en cualquier momento pero no tuvieron que esperar mucho pues escucharon un ruido en la entrada que las alerto.

¡¡¡Llegaron!!! -Matilda desbordaba alegría mientras emprendía su carrera hacia la sala-.

Sirius y Amelia entraban a la casa muy despacio creyendo que aun no habían notado su presencia pero la euforia de Matilda los saco de esa irrealidad.

¡¡¡Papi, mami!!! -los abrazaba lo más fuerte que sus brazos podían- llegaron, al fin llegaron y con mis hermanitos -se empinaba para conocerlos- déjenme verlos por favor.

Sirius y Amelia estaban muy sonrientes y en conjunto se inclinaron con sus pequeños hijos en brazos dejándolos a la vista de su hija.

Mi amor -Sirius acaricio el rostro de su hija muy paternalmente- te presentamos a Samuel -señalo los brazos de su esposa, el pequeño ya había despertado con el ruido que había hecho su hermana al verlos entrar y tenía sus ojitos muy abiertos-.

Y él, es Alejandrito -culmino Amelia señalando los brazos de su esposo con su hijo llorando a todo pulmón-.

Pero que belleza -Andrómeda llegaba a la escena con ambas manos puestas sobre su boca y ojos muy conmovidos al ver a su primo en ese rol que le asentaba muy bien-.

Tus sobrinos te dicen hola -le sonreía mientras intentaba calmar a su pequeño-.

Están preciosos -Matilda le hacía cariñitos a sus dos hermanos- ¿puedo cargarlos?.

Claro que si mi amor -le acomodaba en sus brazos a Samuel que estaba más colaborador que su hermano y Matilda como toda una experta gracias a la experiencia obtenida con su primito Teddy lo cargo a la perfección-.

Se parece mucho a ti mamá tiene tus mismos ojos -le sonrió a su madre y ella le correspondió con un besito en la frente-.

Matilda estaba fascinada con su hermanito que la miraba con mucha curiosidad, Sirius no lograba calmar a su hijo por lo que Amelia iba a ayudarlo pero por la oportuna intervención de Andrómeda que lo tomo en sus brazos y lo calmo enseguida ya no fue necesario.

Ay mi pequeño travieso -sonreía- me recuerdas tanto a alguien -miro de reojo a Sirius- tienes el mismo carácter que tu papá, siempre queriendo toda la atención.

Drómeda, no me des esa mala fama frente a mis hijos -la abrazaba-.

Es la verdad -le hacía mimitos al bebé que complacido las recibía- nadie mejor que yo para decirlo que te vi usando pañales y hacer rabiar a todos los que te cuidaban.

¿Inclusive a ti?.

No tanto -le sonrió- yo era la que más paciencia te tenia.

O era a la que yo más quería -le dio un beso en la mejilla- y por eso me portaba bien contigo.

Es como un sueño Sirius poder verte así -miraba a los tres niños- reflejado en tus hijos, en cada uno de ellos hay algo especial de ti y estoy tan contenta de que tu familia está por fin completamente conformada; es lo que merecías… felicidad y tus hijos son los que le darán a nuestro apellido esa luz de bondad que siempre les hizo falta; serán la continuidad de una nueva era totalmente diferente a la nuestra.

Pero que no se te olvide que la que inicio ese cambio fuiste tú… y Nymphadora fue ese nuevo comienzo.

Andrómeda abrazo muy fuerte a su primo.

Te quiero.

No más que yo.

Alejandrito al sentirse apretadito entre ellos dos nuevamente comenzaron sus llantos de mal humor.

Que genio de este hijo mío -le daba pequeños besitos en su cabecita-.

En la tarde Remus junto a Teddy de ya casi cuatro meses de edad esperaban a las afueras del Ministerio a la mujer más importante de sus vidas a que saliera de su jornada diaria de trabajo, ahora era Remus el que cuidaba de su hijo en las horas que su esposa estaba trabajando pues hace una semana se había concluido su licencia por maternidad.

Tonks todos los días contaba los minutos para su hora de salida pero esta vez era diferente pues junto a su familia iría a visitar a los tan esperados nuevos Black… cuando dieron las cinco en punto tomo sus cosas y salió echa una ráfaga abriéndose camino en medio del personal que tomaban distintas direcciones hacia sus casas o destinos finales; ella buscaba con la mirada a sus dos grandes amores que debían ya estar esperándola pero con tanta gente se le hacía difícil hasta que logro divisar un cabellito cambiante de colores en medio de la muchedumbre.

Teddy paradito en los brazos de su papá y con su ayuda le sonreía y hacía de la mano a Tonks que corrió hacia ellos.

Para ti mami -Remus fingía hacer hablar a Teddy que en su manita derecha apretaba el tallo de la una linda rosa color naranja y se la entregaba a ella-.

Gracias mi amor -Tonks le hacía cariñitos y mimos a su hijo que dando pequeños saltitos en los brazos de su padre expresaba su alegría- ¿ya tienen mucho tiempo esperándome? -beso en los labios a Remus y tomo a su hijo entre sus brazos-.

No -le sonrió y la abrazo para empezar a caminar juntos- nosotros no nos aburrimos nunca esperándote, nos la pasamos descubriendo cosas nuevas -le sonreía a Teddy que jugaba con los aretes de su mamá-

Ah, y como que cosas nuevas descubrieron sin mí.

Por ejemplo que si a este pequeñito le hacen muchas cosquillas en la barriguita su nariz cambia de forma y adopta la de un osito.

Tonks sonrió y adopto la forma de aquella nariz para diversión de Teddy que dejo los aretes para concentrarse en el rostro de su mamá.

Es igualito a ti.

Y a ti -acaricio el rostro de Remus- ya verás que Alina hereda mas de ti.

Para Remus esa palabra heredar venia tomada de la mano con una definición muy dolorosa que él no quería ni recordar y menos faltando dos días para esa maldición… miro a su esposa y a su hijo que afortunadamente los genes de ella habían sido los predominantes al momento de la concepción de su primer hijo pero temía que al intentarlo de nuevo con un segundo hijo ya no correría con la misma suerte.

¿Qué te pasa mi amor? -Tonks noto la seriedad de Remus- ¿dije algo malo?.

Remus le sonrió no dando a notar sus temores.

No mi amor no dijiste nada malo.

Entonces porque pusiste esa cara de preocupación y te quedaste pensativo; ¿acaso no quieres darle pronto un hermanito a nuestro hijo porque yo si quiero -miraba a Remus muy concentrada para ver su reacción pero él no sabía cómo responderle a algo que sabía que si lo mencionaba generaría cierto tipo de disgusto entre ellos y él no quería eso-.

Quieres ir a comer helados? -decidió cambiar de tema y Tonks lo noto pero decidió aceptarle la invitación-.

Claro que quiero pero compramos para ir comiendo en el camino pues antes de ir a casa de mi tío Sirius quiero ir a comprar algo muy importante en el Callejón Diagon.

¿Qué cosa?.

Tu poción, ya no tienes y en dos días será…

¡No! -Remus de inmediato cambio de actitud- yo no voy a permitir que ustedes visiten un lugar como ese y mucho menos por comprar esa poción que marca, mi hijo no va a ser señalado por mi culpa.

Pero Remus el señor que las prepara es muy discreto el no va a hablar -lo tomo de la mano- además somos tu familia y te acompañamos en todo y si nos señalan a mi no me importa, tu hijo y yo estamos muy orgullosos de ser parte de ti y somos inmensamente felices.

Solo para eso quieres ir al Callejón Diagon?.

Si.

Entonces no vamos -tomo a Teddy en sus brazos y se dirigió a la heladería que estaba en la calle de enfrente, Tonks no lo siguió se quedo afuera molesta por su forma de actuar cuando se trataba ese tema en especifico-.

Después de más o menos quince minutos Remus salió con dos helados de cono en su mano sabor a chocolate y crema de vainilla.

No había de frutilla -le extendía uno a Tonks que se había ido a sentar en una de las banquetas de la vereda y tenía sus brazos cruzados y una cara de tristeza y enojo a la vez-.

No quiero ya se me quitaron las ganas.

Remus se sentó a su lado.

Por favor come el helado y no hagas corajes por gusto.

Por gusto?... crees que a mí me gusta tener que tratar este tema con los mismos resultados de siempre?.

Pues por eso mismo ya no lo tratemos sácalo de nuestro entorno.

¿Cómo me pides eso? -Tonks tomo el helado porque ya empezaba a derretirse- eso es algo que jamás se podrá hacer no te das cuenta de las cosas que dices -movió su cabeza negativamente- pensé que ya estabas empezando a superarlo pero veo que siempre volvemos a lo mismo, por eso te quedaste en silencio cuando te mencione que yo quiero otro bebé.

Yo también quiero tener más hijos -se veía algo molesto- tú crees que yo no sueño con tener una familia grande pero tú no podrás entender jamás el miedo que me atormenta al saber que yo puedo ser el responsable del sufrimiento de…

Teddy empezó a sollozar sacando a sus padres de la situación en la que se encontraban logrando así que se dedicaran solo a él.

Tonks no volvió a mencionar nada más aunque su rostro si reflejaba la pena y Remus estaba igual… después de terminar de comer el helado no fueron al Callejón Diagon aunque Tonks luchaba consigo mismo y su carácter por ir y hacer lo que ella quería pero veía a su hijo, su mirada tierna e inocente y se llenaba de toda la comprensión hacia los fundamentos de su esposo.

Aquí ya nos podemos desaparecer.

Habían caminado hacia un lugar despejado Tonks sin mirarlo se acerco a él y tomo la manga de su túnica alistándose así para lo que se venía protegiendo muy bien a su pequeño hijo, Remus no acepto ese alejamiento y la rodeo entre sus brazos así era como siempre lo hacían yese momento no iba a ser la excepción… se aparecieron en el jardín de la nueva casa de Sirius, Teddy era el que más disfrutaba cuando sus papás hacían eso, desde la primera vez que había experimentado ese viaje le había gustado y lo demostraba de la única manera que podía hacerlo que era la efusividad en sus movimientos.

Andrómeda que los había visto llegar fue a recibirlos.

Ya estábamos preocupados por ustedes -abrazaba a su hija y a Remus y a Teddy lo tomo entre sus brazos- ¿saliste más tarde esta vez del trabajo?.

No mamá -Tonks trataba por todos los medios de que su madre no se diera cuenta que entre ella y Remus había habido una diferencia- es que se nos antojo comernos un helado y no nos dimos cuenta de la hora -sonrió- ¿y donde están esos herederos preciosos del apellido Black?.

Adentro con su papá que no ha querido separarse de ellos ni un solo instante -le sonreía a su nietecito- si lo vieras no lo reconoces.

Pues no espero mas voy a verlos -dejo a su madre y a Remus para entrar a la casa-.

¿Ustedes dos están bien?.

Andrómeda y su intuición le decían que algo sucedía esas miradas tenían algo sospechoso.

Si -Remus sonrió levemente- estamos muy bien ¿Por qué me lo pregunta?.

No sé, dígame que soy paranoica pero noto cierta molestia entre mi hija y usted -lo miro fijamente a los ojos y Remus termino bajando la mirada-.

Es por mi problema -susurro- siempre cuando ella se enoja conmigo es por eso.

Pelearon?.

No, no discutimos solo hubo una pequeña diferencia entre nosotros es que ella quería ir por… por mi pocióny yo me negué -suspiro vencido- es que ella no me entiende que si yo hago eso es para protegerlos no quiero que me acompañen a un lugar así y mucho menos que vean a mi hijo él es inocente de todo y no sería justo que por mi causa empiecen a discriminarlo a él también -la tristeza se apodero de su rostro-.

Remus -Andrómeda puso su mano sobre su brazo- yo sé que soy la menos indicada para decir algo pues yo durante un tiempo lo trate de la misma manera de lo cual ahora me arrepiento y mucho pues lo juzgue sin conocerlo.

De eso ya no me acuerdo yo -le sonrió- es más para mí eso no es un recuerdo doloroso.

Pero para mí sí.

Olvídelo.

No puedo, esto es algo que mi corazón tomara su tiempo para sanar y perdonar… yo fui una ciega al no darme cuenta que mi hija era y es feliz con usted, se aman tanto que no es justo que por lo que otros digan o piensen acerca de una condición que no cambia para nada lo mucho que usted vale como ser humano, terminen así… distanciados, tienen un hijo precioso -sonrió con ternura al ver a Teddy feliz entre sus brazos ajeno a lo que ellos hablaban- y él los necesita bien, juntos y felices… enséñele a mi nieto que el qué dirán de los demás es lo que menos importa que lo realmente valioso es lo que se tiene en el corazón.

Están hermosos tus hijos tío.

Tonks acariciaba cariñosamente las caritas de los mellizos que dormían plácidamente en sus respectivos cochecitos, Samuel y Alejandro lucían para su tía y madrina dos lindos mamelucos en color celeste y azul.

Es que con el papá que tienen era lo menos que se podía esperar.

Sirius se encontraba sentado en el sofá junto a su esposa y a su hija.

Muy humilde tu como siempre.

Yo solo digo lo que es obvio -sonreía- esos pequeños son dignos hijos míos, son el amor doblemente reflejados -beso suavemente a su esposa-.

Y después dicen que los melosos somos otros.

Sirius y Amelia sonrieron en conjunto.

Y por cierto ya que lo mencionas ¿Dónde está tu…?.

Remus en ese momento entraba a la sala junto a su suegra y su hijo.

Tío Remus -Matilda corrió a abrazarlo y él le correspondió de la misma manera-.

Ya se me hacia raro que este par no estuvieran juntos.

Sirius se acercaba a su amigo para darle un gran abrazo.

Tampoco exageres que Remus y yo no nos la pasamos pegados todo el día el uno con el otro.

Ah no? -era irónico-.

No.

Ya quisiera ver cómo te pones con dos días alejada de tu amorcito -sonreía-.

Pues si eso pasa alguna vez será porque…-miro a Remus con reproche- así lo quieren.

Remus se sintió mal y no pudo sostenerle la mirada a su esposa y Sirius se dio cuenta de esas palabras dolidas que habían salido de la boca de su sobrina.

Ey, como que andamos de mal genio por aquí.

No, no imagines cosas que no hay -estrechaba a su amigo en un gran abrazo- felicidades doble papá.

Gracias.

Sirius no se creyó nada pero tampoco quería meterse en un asunto delicado si así lo hubiera aunque ya imaginaba por donde venia la cosa.

Gran amigo, quieres acompañarme a preparar unas bebidas y así brindar por mí -sonrió- por nosotros que ya somos unos afortunados padres -le guiñó un ojo a Remus dándole a entender que lo que quería era hablar a solas con el-.

Bueno -le sonrió- vamos.

Si, después conoces a mis dos retratos -señalo con la mirada a sus hijos- ahora duermen; ¿se les apetece alguna bebida mis hermosas damas?.

Sino contiene alcohol, les aceptamos cualquier bebida -le sonrió amorosamente y Sirius le envió un beso muy discreto alejándose segundos después junto a su amigo hacia la cocina-.

¿Momentos difíciles? -le susurro a Remus mientras lo invitaba a sentarse frente al mesón y servía dos vasos con whisky-.

Más o menos.

¿Por lo que acontece en dos días?.

Remus no respondió nada y antes de que su amigo le brindara su vaso con whisky élse lo bebió de un solo trago.

Ey, despacio no quiero que te me intoxiques alcoholizado, ¿quieres que Nymph me mate?.

Lo que quiero es olvidar lo que se aproxima.

Que fue lo que sucedió ahora -se sentaba a su lado-.

Lo mismo de siempre, ya sabes que para ella lo que me sucede en luna llena es como si fuera lo más normal del mundo que hasta quiere que me quede en casa.

Algo en lo que yo también estoy muy de acuerdo.

Remus miro a su amigo como reprochándole de que no estuviera de su lado.

Y no me mires así porque sabes muy bien que en eso siempre he apoyado a mi sobrina, la poción te quita lo agresivo hacia los que están a tu alrededor y por eso ya no hace falta que tengas que internarte en los bosques o casas abandonadas exponiéndote a tantas cosas que pueden sucederte… ahora tienes un hijo, una razón más para decidir quedarte y no dejarlos solos -Remus iba a refutar pero Sirius no lo dejo- porque sabes muy bien que aunque tú le exijas a que vaya a casa de sus padres a pasar la noche ella no lo va a hacer ella te esperara como lo es ya su costumbre, ¿no te da miedo que les pueda suceder algo y tu no estar ahí para ayudarlos?.

Claro que tengo miedo pero más miedo me tengo a mi no quisiera que por un error yo pudiera llegar a lastimarlos.

Mi sobrina sabe defenderse muy bien no lo olvides ella es una auror muy buena y sabrá cómo actuar si sucede algo que lo dudo pues con la poción tu ya no representas un peligro… ella te ama y lo único que quiere es cuidarte, protegerte y darte lo que tú necesitas en momentos como esos que es compañía y no me digas que no porque es así, cuando tú tienes a alguien a tu lado estas más tranquilo y la noche se te hace más llevadera lo sé porque yo te he acompañado muchas veces y lo seguiré haciendo si tú sigues con la…

No, a ti tampoco ya no te lo voy a permitir tu ya tienes una familia que cuidar y ellos te necesitan más que yo.

Pues si tú sigues con la misma necedad de irte de tu casa dejando a TU familia que también te necesitan pues a mí no me quedara otra que hacer lo mismo con la mía así que piensa y decide… ¿serias capaz de permitir que dos familias se queden solas por un miedo que no tiene razón de ser?.

Remus bajo la mirada no tenía como refutarle ese hecho a su amigo.

Durante todo el tiempo que pasaron en casa de Sirius, Remus y Tonks estuvieron bastante distanciados, durante la cena que compartieron en familia su único medio de comunicación habían sido ciertas miradas furtivas que de vez en cuando coincidían; Remus se sentía culpable por haber actuado así y Tonks por haberlo tratado de esa manera, a ella no le gustaba verlo triste así como estaba ahora y quería ir a abrazarlo y decirle que no sea un terco que se dejara querer y cuidar como ella quería… mientras todos conversaban animados en la sala ella y Remus intervenían únicamente para responder las preguntas que les hacían, Teddy dormía entre los brazos de su mamá cansado de tanto jugar con todas aquellas personas que solo lo llenaban de cariños, Amelia y Matilda habían subido a la habitación de los mellizos para bañarlos y cambiarlos para que tomen su siestecita nocturna.

Hija yo ya me voy -le susurro- ya es tarde y tu papá ya debe de haber llegado a la casa.

Si mamá yo también me voy espéranos para irnos iguales -se puso de pie en dirección hacia donde estaban Sirius y Remus- bueno tío ya es tarde y Teddy quiere la comodidad de su camita.

Remus se puso de pie y la ayudo cargando a Teddy.

Lo sé ya es tarde -la abrazo- gracias por venir y por los regalitos a los que mis hijos se hicieron merecedores de su parte.

Es lo menos que podíamos hacer para corresponder a todas tus atenciones.

Si, las cadenitas son muy especiales Remus y yo las escogimos desde hace mucho junto con la de Teddy.

Y son tan lindas como la tuya-Sirius tomo la cadenita que colgaba del cuello de Tonkscon un dije estilizado de la letra N*-*si hubieses visto la emotividad con la que la adquirió para ti -sonrió y tomo su mano para luego unírsela con la de Remus- ya déjense de comportarse como tontines, ustedes dos se aman tanto que es triste verlos así… Remus ya dejade ser un terco y permite que mi sobrina te cuide y tu Nymph tenle más paciencia a este amigo mío que a veces provoca halarle de las orejas -Tonks sonrió levemente para alegría de Remus que con aquella sonrisa le había devuelto la luz- pero sobre todo piensen en mi ahijado -beso muy despacito a Teddy para no despertarlo- el los necesita juntos.

Es lo mismo que les digo yo -Andrómeda se paraba a lado de Sirius- ya dejen de lado ese disgusto que tiene y dense un abrazo.

Si y más les vale que lo hagan ya porque sino no les dejo llevarse a mi ahijado -Sirius lo arrebato de los brazos de Remus- así que… ¿qué esperan? háganlo o sino Teddy dormirá junto a mis hijos.

Remus y Tonks se miraron un poco tímidos sin decidirse quien daría el primer paso pero Remus no espero más y la abrazo.

Perdóname -le susurro solo para ella- yo te amo mucho y no quiero perderte.

Sirius y Andrómeda al verlos así se sintieron satisfechos y decidieron alejarse para darles su espacio e intimidad.

Remus tu no vas a perderme si yo al igual que tu, te amo mucho y ese miedo lo vamos a superar, juntos lo vamos a lograr solo déjate ayudar.

Pero dime como hago, ¿cómo hago para quitarme este miedo?.

Quédate con nosotros en casa en las noches de luna llena, deja que te acompañemos a todas partes, deja que todos sepan que somos tu familia y que tienes un hijo maravilloso -tomo su rostro entre sus manos- aceptándote tu mismo dejando de lado todo complejo haciendo de oídos sordos al qué dirán… solo así ese miedo se ira de tu lado.

Dos días después…

Mi amor quédate conmigo en la habitación.

Tonks se aferraba a los brazos de su esposo al que no quería dejar salir.

Ya quedamos en que yo me iba al sótano y tú y Teddy aquí -contemplaba a su hijo que dormía sobre su cunita-.

Pero allá hace mucho frio y todo está oscuro en cambio aquí estarás más cómodo.

Tú procura estar calmada y cuida de que nuestro hijo este bien -beso sus mejillas- yo voy a estar bien y mañana estaremos juntos de nuevo -se separo de ella- ahora deja que me vaya ¿sí?.

Pero aún es temprano -miro hacia la ventana- la luna aun no se refleja completamente.

Remus se acerco para besarla muy suavemente.

Te amo pero ya no insistas confórmate de que ya me quedo con ustedes -no espero a que Tonks reaccionara y se alejo de ella lo más rápido que pudo-.

Remus…-Tonks iba detrás de él intentando alcanzarlo pero el fingía no escucharla- Remus espera por favor.

Nos vemos mañana mi amor -cerró la puerta antes de que Tonks llegara a él-.

Mi amor -golpeaba la puerta- ábreme no te encierres por favor.

Ve con Teddy cuida de él y no lo dejes solito ya mañana nos vemos.

Tonks intentaba abrir la puerta por su propia cuenta pero no le resultaba.

No lo intentes que la he asegurado muy bien así que no pierdas el tiempo -Remus escuchaba que Tonks maldecía en susurros enojada por no poder salirse con la suya- vete mi amor.

No quiero.

¿Y Teddy?, piensa en el, ¿quién lo va a cuidar esta noche si tú estás conmigo?.

Los dos lo cuidaremos.

Remus empezaba a sentir un hormigueo extraño recorrer su cuerpo avisándole que pronto su estructura normal humana se modificaría un poco.

Ve a la habitación y quédate allí y duerme tranquila -la voz de Remus era ya casi inaudible- te amo pero ya vete por favor.

Fue lo último que Tonks escucho decir a Remus pero ella se quedo allí durante horas recostada sobre la puerta sollozando en silencio y hablándole a él todo el tiempo aunque no le respondiera nada hasta que escucho llorar a su hijo en la habitación y tuvo que subir a calmarlo.

Teddy necesitaba un cambio de pañal y toda la leche que su mamá le podía brindar y así calmar su hambrecita pero después de eso ya no durmió mas, estaba tan despierto con sus ojitos vivaces y su mirada profunda concentrado en la tristeza que reflejaba su madre como si entendería lo que sucedía.

A ti también se te hacen difíciles las noches como esta ¿verdad? -Teddy enredaba sus manitos en el cabello de su mamá que se paraba frente a la ventana y recorría las cortinas reflejándose así frente a ella la enorme esfera plateada responsable del difícil momento que ahora vivía en su casa con su familia- tu papá nos necesita mucho a su lado pero su miedo no lo deja, si tan solo pudiéramos demostrárselo -le sonrió a su pequeño- demostrarle que él no nos haría daño jamás que estando a su lado es cuando menos corremos peligro -Teddy sonrió y empezó a mover su cuerpecito con mucho dinamismo como si quisiera decirle a su mamá que hiciera lo que estaba pensando- ¿le estas dando permiso a mami? -Teddy aumento su alegría y Tonks sonrió más animada- entonces vamos con tu papá a darle todo nuestro cariño y afecto.

Tonks con Teddy en brazos bajo muy despacio por las escaleras tratando de no hacer mucho ruido y así no alertar a Remus que cuando estaba así desarrollaba su facultad auditiva de manera asombrosa, llegaron hasta la puerta que seguía sellada por hechizos muy fuertes que con su varita no podía romper pero hubo un detalle que Remus no había tomado a consideración y que Tonks aprovecho para su buena suerte, cerró sus ojos y pensó en estar a su lado en ese momento y segundos después aparecía en el sótano con su hijoy vio a Remus semi transformado atado a una pared con sus manos y pies encadenados… los ojos de Remus que seguían siendo los mismo tiernos y apacibles de siempre al verla se llenaron de sorpresa no se lo había esperado Tonks le sonrió pero él en señal de reproche le giro el rostro con enojo.

Mi amor porque haces esto? -se acerco a él y apunto con su varita para desatarlo pero Remus así como estaba se resistía a dejarse tocar- te lastimas más -acaricio su rostro muy diferente a como era normalmente- mira quien quiso venir a cuidarte y hacerte compañía -le mostro la carita sonriente y vivaz de Teddy-.

Remus que seguía con su rostro esquivo no pudo resistirse a los balbuceos que le hacia su hijo por lo que lentamente y con mucho temor se giro para verlos, aquellos ojitos y cabellos cambiantes de colores hicieron que ese semi lobo se rindiera ante la magia de ese amor y Tonks aprovecho para desatarlo por completo de aquellas cadenas que solo lo hacían sufrir más.

Mi amor -se recostó sobre su pecho- nosotros siempre estaremos aquí para ti, nuestro hijo y yo no te tenemos miedo solo queremos estar contigo déjanos cuidarte por favor.

Remus bajo esa condición en la que estaba no podía hablar pero si entendía todo lo que le decían, él solo sollozaba y Teddy con una de sus manitos logro alcanzar y tocar parte del rostro de Remus y sus balbuceos aumentaban era como si reconociera que él era su papá y Remus así vencido ante esas demostraciones de cariño y amor finalmente acepto que sus compañías le hacían muy bien y con sus manos que ahora parecían garras los cubrió a los dos bajo su calor como protegiéndolos de todo lo que podría hacerles daño mientras de sus ojos corrían lagrimas, lagrimas silenciosas que eran compartidas con las de su esposa que se cubría bajo su cuello… después de eso no volvieron a separarse los tres, durante toda la noche estuvieron muy juntos hasta la mañana siguiente en la que Remus despertaba por las pequeñas pataditas que su hijo le propinaba cerca de su abdomen; el abrió los ojos lentamente y vio que se encontraba en su habitación y acostado sobre su cama pero no recordaba cómo había llegado hasta allí pero eso ya no le importaba, estaba con ellos a su lado.

Mi pequeñito no molestes a papá déjalo dormir un poquito más.

Escucho susurrarle Tonks a su hijo y entonces recordó todo lo que había sucedido en la noche ella lo había llevado hasta allí y juntos se habían acostado en la cama hasta que se quedaron dormidos; dirigió la mirada hacia ella que jugaba con su pequeño recostado sobre su regazo.

Buenos días mi amor -se acerco para besarlo en la boca- lo siento si Teddy te despertó -le sonrió- es que está muy contento porque durmió con nosotros.

Un muy lindo despertar me han regalado ustedes dos -beso a su esposa y a su hijo-

Y podrían repetirse para siempre si tú quieres -acaricio su rostro y coloco a Teddy sobre él- mira no nos paso nada, nada extraño sucedió anoche, ni un solo rasguño ni una sola herida, absolutamente nada estamos bien y estamos felices por haberte hecho compañía durante toda la noche -le daba pequeños besitos alrededor de todo su rostro- ves que juntos todo es mucho mejor y los momentos difíciles se superan en un ambiente lleno de más amor y mas ternura.

Remus le sonreía a ella y acariciaba al pequeño torbellino que tenia sobre él.

Mi amor -Tonks estaba muy cerquita a su boca- después de esto… ahora si nos permitirás estar a tu lado en las noches de lu…

Remus no la dejo continuar y como única respuesta la beso y la beso con mucho apremio amándolaa través de cada movimiento que sus labios junto a los de ella dibujaban mientras que su pequeño hijo sin entender nada solo balbuceaba pequeños soniditos junto a ellos con ambas manitos sobre su boca.

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Bueno hasta aquí llega el capítulo de hoy = ) nos vemos pronto con más de esta hermosa familia.

Gracias a todos.

Los quiere

= )  Naty  = )