Atado en el corazón — capítulo 6
Draco la miraba con una sonrisa, mientras introducía su mano en aquella corta falda que Hermione se preguntó, por qué estaba llevando en ese preciso momento. Respiró entrecortadamente mientras que él, hacía su vía hacia sus labios y de forma violenta, los tomaba entre los suyos. Esa noche ella sería suya y nadie podría vencer sus ansias. Nadie podría quitársela de sus manos. El que lo intentara, lo mataba a ciegas. Sin importar quién fuese. Solo lo asesinaría y sonreiría, bailando sobre su tumba. No importaba por supuesto, qué opinara ella. Mientras pudiera tenerla entre sus brazos. El mundo podía irse a la mierda. Mientras la besaba y la aprisionaba con sus manos, ella pataleaba su trasero y trataba de separarse a toda costa. Era tan divertido. Tan excitante que su presa luchara por salvarse de su anzuelo.
- Suéltame Draco o voy a...
- ¿Qué vas a hacerme, Hermione? ¿Vas a patearme? o peor aún... ¿Vas a matarme? No puedes. Tus pensamientos y tú moral, te prohíben acabar conmigo. Me tienes miedo. Temes ver sangre y no podrías siquiera... Pero antes de seguir hablando, sintió una fuerte patada en su ingle y tuvo que apartarse. Le había golpeado con la rodillas. Inspiró, rodando hasta caer en el suelo. Hermione se apartó y corrió hasta el baño y allí se encerró. Severus Snape debía seguir abajo. Afuera. Aunque brincar desde el segundo piso, no parecía lo correcto. Aunque no era tan alto. Sin embargo, se preguntó si podría. Tomó su varita entre sus labios y brincó. Cayó estrepitosamente en el césped. Mientras corría en la oscuridad, Draco había abierto la puerta. Miró a su alrededor, pero ella había escapado. Por la ventana. Bajó las escaleras corriendo y abrió la puerta. No podía estar muy lejos. Y si lo estaba, igual la encontraría. Hermione corría por las calles, descalza y sin saber a dónde ir. Todo estaba oscuro y los autos trataban de esquivarla. Antes de uno lograrlo, casi la chocaba. Ella colocó sus manos en el capó y el auto se detuvo de inmediato. Ella abrió la puerta y se subió. Era un joven. La miró, mientras ella trataba de respirar. Le rogó que continuara su trayecto, que luego le explicaría lo sucedido. Eso fue lo que el joven hizo. Y muy pronto, todo eso había quedado atrás. Ella respiró en el asiento y él la miró.
- Lo siento, un hombre quería violarme. Quería matarme. Así que escapé y tuve que abordar tu auto. Perdóname. Soy Hermione Granger. El joven no contestó y dio vuelta en una intersección. Una enorme calle, fue lo que vio a lo lejos.
- Soy Alexis.- le dijo él y a juzgar por sus moretones, no podía desmentir aquella información que ella le estaba proporcionando- te llevaré ante la policía y...
- ¡No! Él podría matarme si la policía se enterase. Mejor... vamos a otra parte. Te lo ruego. El joven no dijo nada. Draco miraba a su alrededor y notaba que Hermione había sido lista. Pero no más que él. Pronto acabaría con ella. Iba a matarla en cuanto la viera. No más perdonar la vida. Mucho menos a sus padres. Él también sabía mentir y había mentido en el asunto de que dejaría a sus padres vivos, si ella se iba con él. Ella lo había traicionado, así que ahora debía matarlos. Fácil.
- Bien, Hermione. No quería hacerlo, pero tú lo pediste.