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Undiscovered — capítulo 21

"This island has become

An ocean and my boat's too small

The waves are crashing in

And I can't save this sinking ship"

-Senses Fail

-¿Tienes alguna idea de donde pudo haber ido? -preguntó Sid, mientras su interlocutora revisaba su teléfono móvil.

            -Estoy intentando ver si hay algo oculto en algún mensaje de texto…

            -Cath, ¿puedo hablar contigo un segundo?

            Freddie se había mantenido aparte desde que habían salido de la casa. Había algo en todo eso que no calzaba, y le había tomado casi cinco calles caer en la cuenta de qué era lo que andaba mal en ese extraño cuadro de arte abstracto que parecía ser la relación entre Cath, Sofía y Lucy. En primer lugar, el hecho de que la 'chica fugitiva', como había dicho la señora Jackson, no hubiera avisado a Cath -que era casi como su hermana gemela perdida- que huiría, y que ni ella misma ni Sofía tuvieran idea de qué podía andar mal en su vida como para querer escapar, era lo suficientemente jodido para lograr que Freddie comenzara a sospechar lo peor. Luego, el tono escalofriantemente tranquilo de la madre de Sofía al confirmar el suceso hacía creer al chico que el problema que había causado la huida estaba en el hogar. Y, tal como había ocurrido con aquel secreto de Cath que él mismo había descubierto hace poco, supuso que Lucy ocultaba algo de igual o mayor magnitud.

            -¿Qué pasa? -Cath se acercó a Freddie, guardando el celular en el bolsillo luego de anunciar que no había hallado nada que pudiera servirles.

            -Cath, no sé si esto vaya a gustarte, pero creo que Lucy oculta algo.

            -¿A qué te refieres con eso?

            Se arrepintió enseguida de haberlo dicho. La expresión de la chica pasó de preocupación a profunda molestia en un santiamén, y Freddie se regañó a sí mismo por no haber imaginado que eso podía ocurrir; después de todo, la relación con sus amigas era lo que Cath valoraba más que nada en el mundo.

            -Mira, piénsalo un poco -dijo-. Lucy nunca habla de su familia, ¿no es cierto?, y en todos estos años, has ido a su casa tan solo un par de veces, pero ella nunca te ha dicho por qué nunca permite que ustedes dos vayan. Si el motivo que la hizo querer irse hubiera sido algo que ustedes conocían, probablemente les habría dicho y en estos momentos ustedes sabrían que tenía algún tipo de problema. Y en todo caso, no me digas que es imposible que haya secretos entre ustedes tres, porque tú misma ocultas cosas, y estoy segura que Sofía también se guarda algo de…

            -McLair -intervino ella. Lo miraba exasperada, con los puños apretados y la mandíbula tensa. Al parecer le estaba costando trabajo no abalanzarse encima de él o patearle el trasero-, todo lo que has dicho demuestra una lógica que hasta Immanuel Kant envidiaría, pero no estoy de humor para jugar a Sherlock Holmes o Nancy Drew. Sé que guardo secretos, pero tengo motivos para hacerlo, y si Lucy se oculta algo también estoy segura que sabrá por qué lo hace. Así es que no te metas en mi relación con mi gente y usa tu inteligente cabeza para pensar dónde mierda puede estar Lucy, ¿te parece?

            Freddie la observó volver junto a Sid boquiabierto, casi paralizado. Había creído que tal vez podría ayudar, pero lo único que había conseguido era sacar a relucir ese carácter de mierda tan propio de Catherine Massey. Aun así, nada le quitaba de la cabeza que había algo oculto, y tenía la amarga sensación de que pronto todo se iría a la mierda.

            -Sabía que estarías aquí…

            -De nuevo, ¿qué mierda haces acá?

            Lucy se puso de pie bruscamente, dispuesta a marcharse de allí -aunque eso en realidad le tomara más de media hora, porque en realidad estaba en uno de los cerros más empinados de la ciudad; lo que menos quería era hablar con él en ese momento… y en todo caso, ¿cómo había sabido que iba a estar allí?

            -Yo… Tony me dijo que estabas acá -respondió Gaspar, mirando el piso.

            -¿Tony? ¿Y cómo sabía él  que yo estaba acá?

            -No lo sé, Lucy, es Tony: un tipo raro que sabe todo de todos y te dice que te vas a morir en dos segundos mientras sonríe abiertamente.

            Bueno, el primer intento de broma definitivamente no funcionó. La chica se dejó caer en el suelo, desechando la idea de marcharse. Si Gaspar había ido hasta allí, ¿para qué ser tan malvada y descender enseguida?

            -Ocurrió algo en tu casa, ¿verdad?

            La chica dio un respingo. Había olvidado que él lo sabía todo, y por un momento llegó a sentirse culpable por el hecho de que su ex novio, la persona que la había hecho sufrir por más de un año, lo sabía todo y sus dos mejores amigas no tenían idea de lo que ocurría en su casa.

            -Sí.

            Gaspar se sentó junto a ella. Alzó una mano para apoyarla en su hombro, pero se arrepintió enseguida. Aunque era él quien sabía todo y estaba allí en ese momento, sabía perfectamente que ya no era bienvenido en su vida y tocarla podía acabar siendo el atrevimiento más grande del mundo para Lucy.

            -¿Por qué no le has dicho nada a tus amigas?

            -¿Por qué habría de hacerlo? Cada una tiene suficiente con sus asuntos…

            -Pero son tus mejores amigas… estoy seguro de que ninguna de ellas te oculta algo…

            -No intentes hacerme sentir culpable, Gaspar, eso no va a funcionar. Se nota a leguas que existen cosas de las que no se habla entre nosotras tres, y no tengo por qué ser yo quien empiece a confesarse.

            Ok, mal movimiento. En realidad, ni siquiera él sabía por qué estaba allí, pero Tony lo había llamado para avisarle que ella había huido, que estaba en ese cerro y que tenía que ser él quien fuera a verla, porque todos los demás estaban demasiado conmocionados y -había dicho- eran demasiado estúpidos.  Gaspar había hecho caso, porque siempre terminaba haciendo caso a la gente y Tony solía tener ese efecto inmediato en las personas. Pero allí estaba, sin saber qué decirle, sin saber si decirle algo para que comenzara a desahogarse o distraerla con alguna tontería.

            -Lo siento -dijo, luego de unos minutos de silencio.

            -¿Por qué?

            -No es justo que tú, entre todas las personas, estés pasando por algo así. Eres maravillosa, Lucy, no te mereces algo así…

            -Ya no sé qué hacer. -interrumpió ella, cubriendo su cara con las manos- Mi mamá actúa como si no pasara nada malo, como si todo estuviera perfectamente bien… No la entiendo, en serio… Mi papá la hace mierda cada vez que ocurre algo mínimamente malo en su trabajo, o en realidad cada vez que se le da la puta gana… A veces me pregunto si debería llamar a la policía, pero estoy segura de que mi mamá lo negaría todo. ¿Qué se supone que tengo que hacer? ¿Seguir viviendo allí como si de verdad no ocurriera nada? ¿Comer en la misma mesa con ese espécimen mal llamado ser humano, mientras mi mamá se estremece cada vez que él la mira siquiera?...

            Gaspar no sabía qué decir. La miró durante unos segundos, nervioso, intentando pensar en algún tipo de solución…

            -Tal vez deberías decirle a tus amigas. Están todos buscándote como si se fuera a acabar el mundo, ¿sabes?... Especialmente Sidney, él está desesperado… Tony me contó todo. Escucha, ése tipo puede ser una mierda a veces, pero de verdad le preocupa tu… novio, después de todo se supone que es su mejor amigo. Yo sé que te has escapado para huir de todo, pero… ese todo no te dejará ir, debes entenderlo. Estoy seguro de que si le cuentas a tus amigas ellas intentarán ayudarte, y quizás lleguen a algún tipo de solución. Cath es bastante ocurrente, ¿no?, seguramente ella inventará algo extraordinario para acabar con todo de una buena vez…

            -¿Tú crees?

            -Claro que sí.

            -Es solo que… me siento tan jodidamente perdida… sé que no debería ocultarle nada a nadie, pero ¿cómo se supone que le cuentas a alguien que tu padre golpea a tu mamá? No tiene sentido, ¿verdad?... -sonrió amargamente y suspiró.- ¿Sabes por qué me escapé?

            -No…

            -Cuando llegué del viaje, completamente feliz y renovada porque habían ocurrido muchísimas cosas extraordinarias, entré a la casa y todo estaba hecho un desastre. Mi papá no estaba. Encontré a mi mamá apoyada en el lavaplatos, en la cocina, con la nariz sangrando y la ropa completamente desordenada… y… cuando intenté ayudarla, cuando le dije que teníamos que detener la hemorragia y llamar a la policía porque eso no podía quedar así, ella me miró y me dijo '¿qué cosa?, aquí no ha pasado nada, cariño…' ¿No crees que eso ya es extraño? Ya no sé qué hacer, no sé qué pasa por la mente de mi madre, ¿cómo puede decirme que no pasa nada?...

            -Llama a Cath -dijo Gaspar, tendiéndole su teléfono móvil- Mira, sé que no soy la mejor persona para reconfortarte, pero sólo me estás diciendo esto porque soy la única persona que sabe lo que ocurre, y yo no sé qué hacer… Llama a Cath y dile que estás acá. Yo me iré, no quiero causar problemas… Dile que venga sola, o con Sofía, y cuéntales todo. Sé que ellas sabrán qué hacer.

            Lucy tomó el celular que el chico le tendía. No quería llamar a nadie, pero sabía que tarde o temprano tendría que bajar de ese cerro y volver a la realidad, e intentar hacer algo por su madre... y eso no podía hacerlo sola, estaba claro. Necesita a sus amigas.

            -Cath… -dijo, por encima de los gritos preocupados de la chica al otro lado de la línea y las voces lejanas de Freddie, Sid y Sofía- Estoy en el cerro que está atrás de la estación de trenes. Por favor, ven solamente con Sofía. Si Sid se opone, dile que se quede con Freddie en la estación, pero por favor que sólo tú y Sof suban…

            Gaspar se despidió de ella con un ademán luego de dar por finalizada la llamada. La chica observó la ciudad a sus pies y suspiró, cansada, intentando despejar su mente. Tal vez Gaspar tenía razón. Tal vez Cath sí sabría qué hacer, porque ella siempre tenía alguna idea y… no le quedaba ninguna otra cosa en la que creer.