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Historia 40715 — capítulo 4
Draco caminaba a toda prisa hacia los carruajes que le llevarían a Hosmeade, dejando a sus compañeros atrás.
Estaba enfadado, furioso.
Otra noche viendo los ojos de la estúpida sabelotodo. Esa sangre sucia no merecía ni estar en sus sueños. Pero esa había sido la última noche. Lo primero que iba a hacer nada más llegar a Hosmeade iba a ser conseguir la poción para dormir sin soñar. Sus pesadillas iban a acabar.
Empujo a una chica de tercero que se disponía a subir a un carruaje y subió en su lugar sentándose y cruzándose de brazos.
A lo lejos vio que se acercaba su grupito preferido. Potter y su rebaño.
Hermione subió a un carruaje libre junto a Harry, Ron, Ginny y Conny.
No tenia ningunas ganas de ir a Hosmeade. Su plan era quedarse todo el día en su habitación leyendo algún libro o adelantando materia. Pero sus amigos no se lo habían permitido.
Apenas habló en el viaje, se sentía un poco excluida, cosa que empeoro nada más llegar al pueblo.
-
voy a ir a comprar tinta - informó Harry.
-
yo necesito algunos pergaminos - dijo Ginny - voy contigo Harry. - y se alejó junto a él.
-
te apetece que te enseñe el pueblo Conny? Tienes que conocer la tienda de Zonco - dijo Ron.
-
claro me encantaría - dijo la chica.
Hermione observó cómo se alejaban y ella se quedaba sola parada en medio de la calle principal.
Se abrazó a ella misma y comenzó a andar sin rumbo fijo.
Draco salió de la tienda a tiempo para ver a Hermione caminando sola y lo único que pensó fue que esa noche bebería la poción a su salud.
La castaña llegó hasta la casa de los gritos y se sentó bajo la sombra de un gran árbol apoyada en el tronco sobre las hojas secas.
Antes las cosas eran distintas, tenia Harry y Ron hasta hartarse. Pero antes eran niños y solo pensaban en los amigos. Ahora, aunque no te olvidas de los amigos, tienes otras cosas en las que pensar, el amor…
La falta de Ron y Harry le hacía sentirse muy sola…
-
tampoco tengo que ser egoísta, la soledad no le hace daño a nadie… - murmuró para sí misma.
-
tú crees?
Hermione pegó un bote, ya que no esperaba que alguien se sentara a su lado y le hablara.
-
Dim, me has asustado… - dijo poniéndose la mano en el pecho.
-
lo siento…
Hermione volvió a quedarse en silencio y dirigió su mirada a la casa de los gritos.
-
que te ocurre Hermione? Te noto triste últimamente.
-
no importa Dim, no es nada - sonrió sin dejar de mirar la casa de los gritos.
Dim le cogió la cara suavemente y se la giró para que le mirara a él.
- a mi sí que me importa - le dijo - si es porque te sientes sola, puedes contar conmigo cuando quieras, yo no te voy a dejar sola.
La castaña le miró a los ojos. Eso era lo que ella necesitaba, alguien que la animara y no la dejara sola.
-
gracias Dim, muchas gracias.
-
quieres que volvamos al castillo?
-
si…
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Una buena parte de la casa Slytherin se encontraba en las tres escobas bebiendo y armando jaleo.
- volvamos al castillo - dijo un rubio.
Blaise Zabbini lo miró desde su derecha perplejo. Draco Malfoy dejando una buena fiesta un sábado por la noche?
- a penas es media noche Malfoy, a qué viene tanta prisa?
Tanta prisa venia a que necesitaba urgentemente borrar de su memoria los ojos de la sabelotodo sangre sucia. Draco se levantó de la mesa.
-
yo me largo!
-
espera Draki! - le interceptó Wendolyn - por qué no te quedas un ratito conmigo, tomamos algo y luego te acompaño al castillo… - dijo la rubia guiñándole un ojo.
Draco la cogió de la cintura y acercó su rostro al de la chica hasta que sus narices se rozaron y le susurró:
- no! - se giró y salió por la puerta del bar.
Wendolyn se sentó en la silla que antes ocupaba Draco con la boca abierta.
-
que le pasa? - le preguntó a Blaise
-
no lo sé, está muy raro…
-
Blaise, necesito que me ayudes a conseguirlo, tiene que ser mío.
-
y que gano yo con eso? - preguntó el chico.
-
a ti no te gustaba Brenda? - sonrió la chica.
Zabbini le tendió la mano con una perversa sonrisa en la cara.
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Hermione había estado haciendo la tarea desde que había vuelto de Hosmeade. Nisiquiera había bajado a cenar, no tenía hambre.
Dim entró en la sala común ya pasada la media noche y se encontró a Hermione rodeada de libros y completamente dormida sobre su tarea de astronomía. La cargó cuidadosamente para no despertarla y subió las escaleras hasta la habitación de ésta. La tumbó en la cama, le quitó los zapatos y la tapó arropándola para que no pasara frio.
Le acarició la frente para después depositar un beso en ella.
- si supieras cuanto te quiero… - susurró el chico.
Mientras, cerca de las mazmorras un rubio tenía un pequeño frascode cristal en la mano.
- se acabaron mis pesadillas… - y bebió un pequeño sorbo del contenido.
Se metió en la cama consciente de que esa noche, después de tantas, no iba a volver a ver esos ojos que tiempo atrás le habían hechizado.
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Conny y Ginny se encontraban bastante pronto en el gran comedor para ser un domingo, y es que la pelirroja se sentía culpable desde la tarde anterior cuando se dió cuenta de que habían dejado sola a su amiga.
-
crees que estará muy enfadada? Ayer ni siquiera bajo a cenar… - se preocupó Ginny.
-
lo siento Ginny, fue culpa mía, me fui con Ron y no pensé en que la dejaba sola, tu pensabas que estaba con nosotros… - dijo la morena sintiéndose culpable.
-no te preocupes, en todo caso sería por culpa del cabeza hueca de mi hermano. Ahí viene Hermione…
La chica se acercaba a la mesa Griffindor hablando con Dim.
-
buenos días - dijo sentándose en frente de las dos chicas.
-
buenos días Hermione - sonrió, o mejor dicho forzó una sonrisa Ginny - quería disculparme por lo que pasó ayer en Hosmeade.
Hermione se sirvió un vaso de zumo de naranja.
- no importa Ginny.
Ginny respiro aliviada, aunque le preocupo que su amiga no le hubiera mirado ni una vez a la cara mientras le hablaba, así que lo intentó de nuevo.
-
podríamos ir después a dar una vuelta, como hacíamos antes, tu y yo solas.
-
voy a pasar el día con Dim - dijo simplemente la castaña para después ocultar su cara tras el profeta.
Ginny miró a Conny, que le devolvió la mirada con tristeza y culpa, para después quedarse mirando la tostada de su plato, todavía intacta.
Le había dolido más la indiferencia de su amiga que si se hubiera puesto a gritarle y a echarle maldiciones en medio del gran comedor.
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Draco despertó mucho antes que sus compañeros, que seguramente habrían llegado muy pasada la madrugada.
Se sentía extraño. Por un lado aliviado porque la poción había hecho bien su trabajo, pero por otro sentía que le faltaba algo. Aunque decidió ignorarlo y bajar a desayunar.
El comedor se comenzaba a llenar a esas horas, pero en la mesa de Slytherin había mucha menos gente que en las demás.
Mientras se dirigía a la mesa se cruzó con la pequeña de los Weasley que pasaba a toda prisa llorando y segundos después el cara rajada corría tras ella.
Que le habría hecho el estúpido de Potter?Si había algo que Draco Malfoy no soportaba era ver llorar a una mujer. Pero se juró que ese niño con complejo de héroe lo pagaría en el siguiente partido. Aunque el que debería hacer algo era su hermano… los Griffindor no sabían cómo tratar a las mujeres.
Decidió que esa mañana se daría una vuelta por el bosque, tenía que visitar a un viejo amigo…
Apuró el desayuno, pues tampoco tenía demasiado apetito y salió del comedor hacia los terrenos.
Al pasar cerca del lago divisó a Granger y Snelling.
- tal para cual… - susurró negando con la cabeza e internándose en el bosque.
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-
no crees que has sido muy dura con ella? Es tu mejor amiga…
-
ya lo sé Dim, quizá la he tomado con ella y es la que menos culpa tiene…
-
tienes que entenderles.
Hermione paró su paseo y se cruzó de brazos.
- y quien me entiende a mi? No sabes como me sentí cuando me vi allí de pie, sola…
Dim se acercó a ella y la rodeó con sus brazos, la chica se sintió tan bien, tan protegida… rodeo su espalda y apoyó la cabeza en el pecho del chico.
-
habla con ella.
-
lo haré…
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Ginny corría por el pasillo ya fuera del gran comedor.
- Ginny espérame!
La pelirroja hizo oídos sordos y continuó corriendo hasta meterse en el cuarto de baño de las chicas.
-
sal de ahí, Ginny!
-
no!
Harry frunció el ceño, sabía que la pelirroja era muy testaruda, pero iba a hablar con ella aunque fuese a través de la puerta, no podía soportar verla llorar.
- si no sales entrare yo! - dijo Harry.
Hubo unos momentos de silencio en los que el chico supuso que estaría sospesando la posibilidad de que el chico hiciera eso.
-
no puedes entrar en el baño de chicas - dijo Ginny nada convencida.
-
ah no?
Harry agarró el picaporte y abrió la puerta, pero a la que se dispuso a entrar una fuerza invisible le lanzó varios metros hacia atrás.
- Harry! - Ginny salió del baño y se arrodilló junto a él - te lo dije! - dijo al ver que estaba bien y se incorporaba.
La chica se levantó y comenzó a andar de nuevo.
Esta vez Harry fue rápido y la alcanzó. La cogió de los hombros y la hizo voltear a verle.
-
habla con ella.
-
ella no quiere hablar conmigo! - gritó la pequeña - no te das cuenta de que pierdo todo lo que me importa - dijo llorando - te perdí a ti y ahora he perdido a mi mejor amiga… - terminó la chica tapándose la cara con las dos manos.
-
no me has perdido Ginny, sabes que lo hice por protegerte.
-
lo hiciste porque eres un cobarde Harry! - gritó la pelirroja entre sollozos y echó a correr.
El chico no corrió tras ella, sabía que ahora no era prudente intentar hacerla razonar. Pero podía hacer otra cosa.
Salió a los terrenos del castillo hasta que alcanzó a una pareja.
-
Hermione! Tengo que hablar contigo.
-
ahora no puedo, estoy ocupada Harry.
-
es solo un momento! - gritó Harry
-
ahora no tengo un momento! Quizá ayer hubiera tenido algún momento para hablar contigo, pero eras tú el que estaba demasiado ocupado - gritó también la castaña - ahora soy yo la que no tiene tiempo para ti!! - y diciendo esto se fue a toda velocidad hacia el castillo.
-
ahh! Mujeres!! - gritó Harry perdiendo la paciencia.
-
dale tiempo - aconsejó Dim pasando a su lado hacia el castillo.
<<<>>>
Cualquier otro muchacho estaría temeroso de cruzar el bosque prohibido e internarse en él. Pero no Draco. Puede que en el pasado hubiera sido un cobarde, pero había aprendido que la cobardía y el miedo no servían para nada. Y menos desde que su mejor amigo habitaba en el bosque, o más bien, amiga…
- hola pequeña!
Un precioso caballo alado agitó las alas y se acercó al rubio.
- cuanto tiempo sin verte Adhara (reina de las montañas) has crecido mucho - dijo Draco acariciando el cuello de pelo tan blanco y puro como el de un unicornio - te he traído esto.
Draco le colocó una preciosa flor roja en la melena, tras la oreja. Sabía que Adhara era muy presumida. Además, ella era su consentida.
-----flash back-----
Draco se encontraba en ese mismo bosque un año atrás. Frente a él estaba su padre. Lucius Malfoy.
- no voy a hacerlo padre.
- Draco - intentó razonar Lucius - es una prueba que el señor tenebroso te pone para ver si eres digno de entrar en sus filas.
Draco temía a su padre más que a nada, pues sabía que era capaz de hacer cualquier cosa, pero debía decirlo ahora. Debía enfrentarle.
- quizá yo no quiera unirme a él.
Lucius le miró severamente.
- que me estas queriendo decir muchacho?
- que no pienso hacerlo. No voy a ser como tú! No puedes obligarme!! - gritó perdiendo la paciencia.
- yo voy a enseñarte a obedecer. Crucio!!
- ahh!!
Draco sentía miles de cuchillos perforar su piel. No podía hacer más que gritar y rogar a su padre que parara, pero en lugar de eso Lucius lanzó un cruciatus más. Draco era ya incluso incapaz de gritar, no le salía la voz.
De repente, de la nada apareció un caballo alado batiendo las alas y levantando las patas delanteras hacia Lucius.
Este cayó hacia atrás dando así un respiro a su hijo.
- como te atreves bestia. Avada Kadavra!!
El caballo alado cayó al suelo. Muerto.
- esto no quedará así. - amenazó su padre al tiempo que se marchaba.
Draco se quedó acurrucado en el suelo y vió como un pequeño potro salía de detrás de unos matorrales y se acercaba a su madre. Al ver que tras pegarle unos golpes con el hocico ésta no reaccionaba se acercó al chico, que se encontraba temblando en el suelo y arrodillándose a su lado le tapó como pudo con su pequeña ala para darle calor.
-----fin flash back-----
Draco agachó la mirada al recordar la escena y se abrazó al cuello del caballo mientras esta se quedaba quieta.
- tengo que volver - dijo Draco acariciándole el hocico y comenzó a andar.
Adhara corrió tras él.
- no te preocupes pequeña, volveré a verte pronto. Te lo prometo.
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Hermione estaba encerrada en su habitación con su viejo gato en las rodillas. Nisiquiera había querido bajar acomer y ahora tenía mucha hambre. Se levantó de la cama y decidió ir a las cocinas a pedirle algo de comer a Dobby.
- ahora vuelvo gatito.
Cruzó la sala común. Dim no estaba. Salió al pasillo y comenzó a andar hacia su destino rezando por no cruzarse con nadie indebido.
Cuando llegaba a la entrada de la cocina vio salir de allí a alguien. Ginny bajó la mirada en cuanto vió a Hermione.
-
que haces aquí? - preguntó la castaña.
-
no baje a comer a la hora de la cena - dijo la pelirroja mirándola.
-
yo tampoco - sonrió Hermione.
La sonrisa hizo que Ginny se tranquilizara un poco.
-
Hermione, lo siento mucho. Por favor perdóname. - pidió la chica acercándose a ella.
-
no Ginny - dijo la chica cogiéndola de las manos - perdóname tu a mí. Me he portado fatal por una tontería…
Las dos chicas sonrieron y se abrazaron. Se necesitaban mucho la una a la otra.
-
porque no vamos a comer algo a mi habitación? - propúso Hermione - así podemos hablar.
-
si vamos - dijo la pelirroja feliz
aqui el capitulo 4, espero que os haya gustado, aunque por la ausencia de reviews parece que no os gusta demasiado mi historia. si de verdad quereis que siga por favor comunicarmelo.besitoss