← Historia 40764 · de
Historia 40764 — capítulo 1
Aquella sala había cambiado de aspecto. Su sillón había cambiado de color, ahora era verde. Totalmente verde y el fondo de el cuarto jugaba contrastes de gris junto a el negro.
Las mismas cámaras se citaban en aquella institución, esperaban un nuevo concursante, nuevas citas.
La puerta se abre por segundo vez para alguien que jugará.
Aquel mismo joven de la noche anterior, con su melena rubia y sus preciosos ojos plata toma asiento entre aquel tono verde que favorecía a su piel.
Aquel comunicado de nuevo: ''Preséntese''
-Hola, me llamo Draco Malfoy, alumno de Slytherin. Estudio sexto curso y estoy aquí para encontrar una segunda oportunidad con alguien.
-Bienvenido señorito Malfoy- aquella voz de fondo, le daba ahora a él la bienvenida.-Se te permitirán cinco únicas citas, todo lo que pueda ocurrir en ellas será grabado por nuestros especialistas ocultos. ¿Preparado para escoger?
-Sí- afirmó- Hermione Granger.
-Lo siento señorito Malfoy. Aquí solo sirven descripciones de personalidad, si usted cree conocer bien a la persona con la que se citará comuníquenos que quiere que ella tenga.
-Esta bien- dijo tras un suspiro. Él no sabría describirla con buenas intenciones, pero pese a ello quería verse con ella- Me gustaría conocer a una chica- pensaba un poco estresado- que conozca a Harry Potter- aquello fue lo primero que se le ocurrió, tal vez funcionara- Que sea inteligente y tenga muchos sentimientos.
*''Disfrute de la selección. En los jardines, en una hora''.*Él levantó su cuerpo con un suspiro pronunciado y se marchó para arreglarse.
El tiempo pasaba, su tiempo corría. La puerta de aquella sala se volvía a abrir.
Parecía no haber pasado todo tan bien como a él le habría gustado, su gesto parecía disgustado y no dejaba de tocar su cabeza.
-Creí pedir alguien que fuera amiga de Potter, no una fan- se quejó con el ceño fruncido- Respecto a los sentimientos, creo que fueron demasiados, no era necesario. ¿Podemos verlo?
Las cámaras estaban preparadas para pasar a la acción. Las luces se apagaban, allí estaba. Su cita, para verla de nuevo.
Primera cita de Draco Malfoy:
El joven Malfoy caminaba a grandes zancadas por los jardines de Hogwarts. Sus pies se pararon para dejar salir una sonrisa. Hermione estaba en uno de esos bancos.
Caminó tras dudar hacia ella y la lectura de su libro.
-Granger- alguien interrumpía su lectura. Ella levantó si vista y con prisas cerró su libro- Tenemos una cita.
-¿Como?- se extrañó- Lo siento Malfoy, yo no fui comunicada de eso.
-Pero tú estas aquí, yo debía encontrarla en el jardín-
-¿Draco Malfoy?- una voz femenina hablaba detrás de él- ¿Tu eres la cita?.
-Hay tienes tú cita- Hermione recogió sus cosas y salió a grandes pasos hacia dentro de el castillo.
Draco la siguió con la vista pero intentó no darle la demasiada intención. Se giró cuando ella despareció de vista y se quedó petrificado.
-¡Hola!- saludaba contenta una agradable muchacha morena. Sonreía y movía su mano con decisión.
-¿Cho Chang?- la muchacha afirmaba con su cabeza. Él no lo podía creer- ¿Desde cuando te consideran inteligente?
Ella se molestó, lo miró con el entrecejo fruncido y se cruzó de brazos. ¿Quien era él para decirle estúpida? ¡Que no la hubiera citado!.
-Vale, vale, está bien- cedió- Di tú que quieres hacer estas dos horas.
La muchacha pensaba contenta de nuevo. Él sabía que solo serían dos horas, nada más llevadero.
-Ven conmigo- le tomó la muñeca y corrió hacia dentro de el castillo.
Draco Malfoy le aseguró que sabía correr por si solo. Tras limpiar su muñeca con la túnica andaba sin precipitarse detrás de la contenta Ravenclaw. Cuanto más tiempo pasa, menos estarían a solas.
La muchacha parecía pedir algo, no dejaba de caminar. Draco temía lo que pudiera estar haciendo, estaba pidiendo la sala de los Menesteres.
Allí la tenía, enfrente de él y aquella muchacha de cabello negro lo introducía en ella.
Cuando ambos estaban dentro se miraban, ella empezaría a llorar, él podía notarlo, pero ¿Porqué?. Él no le había echo nada. Se acercaba a él y temía. Cho Chang hundió su cara entre el cuello y la camisa de el joven.
Empezó a sollozar, agarraba con su puño el otro hombro de Draco. Este no sabía si abrazar a la desconsolada joven o si con unas palamaditas en la espalda estaba sobrada.
-¡No, no! Nada de moquear- decía Draco apartándola de su pecho cuando sintió que ella se sonaba.
-¿Sabes porque te e traído aquí?- preguntó con lágrimas en sus ojos. Draco negaba, ni lo sabía ni realmente le interesaba.- Porque aquí me besé con Harry Potter.
La joven tomaba asiento en unas pequeñas sillas que habían. Obligó a Draco a tomar la de al lado para que pudiera escuchar bien.
-Un año después de que muriera Cedric ¿Sabes?- Draco le pasaba un pañuelo, ella lo usaba para limpiar su nariz- Yo fui a el baile de cuarto con Cedric, me lo pidió mucho antes que Harry.
-Cara rajada siempre llega tarde- ella lo miró furiosa. No quería que se metiera con Harry, pero mucho menos interrumpirla en sus llantos- Vale, vale.
-Tal vez yo debí ir al baile con Harry ¿Sabes porqué?- Draco negaba mirando el suelo, jugaba con sus pies y no prestaba atención- ¡Porque Cedric murió después! Si yo no hubiera estado con Cedric, después no me habría costado estar con Harry- seguía llorando- es más no habría habido después, habría sido aquel mismo día.
-Ajam- decía Draco pensando en sus cosas, en la próxima cita, en una buena descripción.
-¡Y ahora el está con Ginny Weasley!- sus mocos volvían a otro pañuelo, seguía llorando a moco tendido.
Todavía no habían pasado dos horas y aquella odiosa muchacha seguía llorando, hablando de Cedric y de Potter. Draco no lo podía creer, sujetaba su cabeza con sus manos.
En ese mismo momento él empezó a llorar. Cho Chang le tomó la mano y lo miró llorosa.
-¡Oh, Draco, eres muy sensible!- le decía sollozando- Te preocupaste por mí como un amigo, es más lloraste por mí- ella volvía a llorar.
Draco negaba entre algunos quejidos, no dejaba de sujetar su cabeza.
-¿Tienes algo que contarme?- le preguntaba- ¿Lloras por amor?.
-No- decía con un quejido agotador- Lloro porque no te callas.
Aquella muchacha se quedó de piedra, se le cortaron todas las lágrimas por el momento.
-Sí, no me mires así- se levantó tomando compostura- Eres muy cansina Cho. No me interesa la muerta de Cedric, ni siquiera tus intimidades con Potter. ¿Tengo cara de diario? ¡Por Merlín, tengo un mal de cabeza!.
La morena se levantó con brusquedad y tras abofetear a el joven Malfoy salió de aquella sala.
Las luces volvían a alumbrar a el muchacho que seguía quejándose de su cabeza. Ahora tocaba dar su opinión, a la vez que su decisión. La tenía clara, usaría pocas palabras.
-No creía que a algo así se le pudiera llamar cita- decía con un gesto extrañado- Rotundamente me niego a ser un pañuelo.
Se levantó sin decir nada más, solo quería que pasara el día, tenía que pensar una buena descripción.
Minutos más tarde se abría la puerta para dar paso a una sentimental y dolida muchacha. Llevaba su pañuelo en mano y miraba extrañada tanta cámara. Le ordenaron que diera su opinión de la cita, y si creía que el joven Malfoy le daría una segunda oportunidad.
-Yo creo que sí- dijo muy convencida- Es más, deberíais obligarlo a hacerlo, él me debe una disculpa- se quejaba- Y también creo que retiene algo, algún amor oculto, tal vez deba verse conmigo por segunda vez, le hará bien llorar un poco.- sonrió- Tengo una segunda oportunidad, ¿Verdad?.
*''No. Draco Malfoy mantiene que mejor compres una caja de clinex''.*Aquella muchacha empezaba a hacer pucheros. Llevaba su pañuelo hasta su nariz y salió de allí rompiendo en llantos.