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Titanic — capítulo 3
3- El muchacho de cabello rubio sucio.- Hermione se sento en la mesa que estaba pegada a la ventana, el día había cambiado mucho desde la mañana. Cerro los ojos e imagino la brisa del viento, el olor al mar, la gente, los banquetes... -Disculpe señorita, puedo tomar su orden? -pregunto un joven de cabello rubio sucio. -Cerveza de mantequilla con un poco de genjibre -pidio ella. -Ahora lo preparamos señorita... -Granger. -sonrio. -Granger -repitio. El chico de cabello rubio sucio, era más alto de Hermione, tenía unos ojos color sáfiro que se clavaron en los suyos, avellanedas. De repente un cocinero de cara de buitre salió de entre unos humos rojizos y lo llamó. -Perro sarnoso! Te quiero en la cocina en este instante!
La cerveza de mantequilla que había ordenado Hermione no llegaba jamás, así que se levanto de la mesa, no dejo propina y se dirijió hacía la puerta. -Disculpe bella dama -le corto el paso el muchacho de cabello rubio sucio- le puedo hacer una pregunta? -Disculpeme usted, porque me retiro sin decir otra palabra, además, usted ni siquiera trajo mi pedido! -grito Hermione le pego un puntapie y se fue del lugar.
No sabía porque había reaccionado de tal manera, pero Hermione sonrió para sí misma y camino hacía donde se supone que se encontraría con Pinky, la elfina.
Se sentó en un banco pintado de color escarlata, se sento a esperar por varios minutos, hasta que llegó Pinky cargada de bolsas con viveres.
-Señorita Granger, aquí esta todo lo que pidió de la lista, ecepto por el reloj de madera para su suegra -le informó Pinky que saco un enroscado pergamino de varios centimetros. Le mostró que todo estaba allí y le dijo que ella iría a la mansión Granger, que dejaría las bolsas y acomodaría la comida y demás objetos de tal forma que a Hermione le fueran accesibles y fáciles de recordad su ubicación.