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Lágrimas en la noche — capítulo 10

Muchas gracias por los comentarios!!!!!!

Jejej, como prometí, los viernes actualizo, aunque lo cierto es que entre semana también actualizo bastante, XD, más de lo que debería..., jiji.

Bueno, espero que os guste este nuevo capítulo.

Por cierto, a pesar de que ya 20 usuarios lo han puesto en sus favoritos, ni si quiera la mitad de ellos deja comentarios. Por favor, si de verdad os gusta, dejadme algún comentario de vez en cuando, que me esfuerzo mucho..., a los que sí me dejáis comentarios, muchas gracias!!!!^^

Disfrutad!!!!

Capítulo X Enfrentamiento de hermanos

  La chica bajó las escaleras de su casa, caminando hacia la cocina, tranquila.

  Era un día como otro más, sin nada en particular. Sí, la noche anterior había sido muy extraña..., atacada, había usado su poder, Jared la había visto y habían hablado de eso. Por primera vez había hablado con alguien de su poder..., ni si quiera con su hermano hablaba de eso. Para ella era un tema prohibido. Pero Jared también tenía un poder..., podía ser aquello lo que le atraía  de él, el hecho de sentirse igual a alguien, el no ser más la única capaz de hacer algo como aquello.

  Eliah suspiró mientras se tomaba de una sola vez el vaso de leche, sin ganas ni el hambre suficiente como para tomarse algo más.

  Algo llamó su atención. Se asomó a la ventana de la cocina, y apartó las cortinas, observando el mismo coche de anoche, y miró como Jared, con su chaqueta negra, estaba apoyado tranquilamente en la puerta del piloto, mirándola, sonriente.

  Eliah abrió la ventana, y le miró.

  -No hacía falta que vinieras- la dijo, con un tono un poco más alto de lo normal para que le oyera en la distancia.

  Jared se encogió de hombros, y sonrió.

  -Venga, sal y vamos al instituto- la mandó. Eliah no pudo evitar sonreír y Jared escuchó una pequeña risa que le supo a gloria, y sonrió con sinceridad.

  A los pocos segundos, Eliah salió de la casa, y se subió al coche, junto a él.

  -Jared, ayer me dijiste que me ayudarías a controlar mi poder...- recordó ella, entablando tema cuando el chico arrancó el coche- pero no sé si deberías...

  -No me harás daño- le aseguró él- soy más duro de lo que crees, además, ya viste mi don, no pasará nada..., te ayudaré, te lo prometo.

  Eliah le miró, mientras él la observaba de reojo al mismo tiempo que conducía. La chica suspiró, y se acomodó en su asiento.

  -¿Cómo piensas ayudarme?- quiso saber.

  -Cuando acaben las clases te llevaré a mi casa, allí practicaremos, es grande- le explicó. Eliah se tensó, y se incorporó un poco, negando con la cabeza.

  -No podemos hacerlo allí, estará tu hermana y tus amigos...

  -Les hablé de ti, y no les importa- le comentó, sonriendo- entienden que debas aprender a controlar tu poder. Tranquila.

  -Pero, ¿qué pasa si les hago daño o algo...?

  -No pasará nada- le aseguró él, mirándola fijamente- confía en mí.

  Eliah le miró a sus ojos, y supo que ya estaba perdida. Irremediablemete, aceptaría ir a su casa. Suspiró, resignada, y se acomodó de nuevo en su asiento mientras una sonrisa de victoria curvaba los labios de Jared.


  Jared y Eliah caminaban juntos por el aparcamiento de los coches, a pesar de que todos los alumnos tenían puestas sus miradas es ellos. Dos chicos de lo más raro del instituto caminaban juntos..., y habían venido en el coche del chico...

  Eliah no pudo evitar dirigir su mirada hacia un hermoso ferrari de color rojo, muy deportivo, de donde salió el conductor, Blake, junto a Kate. Ambos la miraron, Blake serio, mientras que Kate sonreía con dulzura.

  -Olvida a Blake- le pidió- él no tiene nada contra ti, pero no le gusta que le haya revelado secretos a nadie. Además, cree que nos ponemos en peligro mutuamente. Es algo negativo.

  -Puede que tenga razón- murmuró Eliah.

  -No. No la tiene- negó él en rotundo, mientras entraban en el centro. Caminaron juntos hacia la clase de matemáticas, donde se sentaban juntos, como en cuatro asignaturas más.

  Se sentaron, como siempre, al fondo, con Eliah junto a la ventana, y esperaron pacientemente a que el profesor Owen viniera a la clase, mientras que los demás alumnos reían y corrían por el pasillo.

  -¿A qué hora iremos a tu casa?- le preguntó la chica, mirándola.

  Jared sonrió, y apoyó sus codos en la mesa, mirándola.

  -Cuando acaben las clases, cuanto antes mejor- le dijo con sencillez, sin dejar de sonreír. Eliah asintió, y miró por la ventana, ensimismada- ¿qué tal has dormido?

  La pregunta la pilló por sorpresa, y se giró para mirarle, sorprendida, aunque se apresuró en contestar.

  -Normal.

  -Es decir, mal- completó él, y Eliah se encogió de hombros, sin darle importancia, y miró de nuevo por la ventana- Eliah..., sé que no debes haber pasado por cosas agradables, y no todas relacionadas con tus poderes..., si me lo quieres contar, estoy aquí, ya lo sabes.

  -Jared- le llamó la chica, mirándole- gracias, de verdad, pero por el momento no quiero hablar de eso..., por favor- le pidió. Jared sonrió, y levantó su mano hasta posarla en la mejilla de la joven, acariciándola delicadamente.

  -Tranquila, lo entiendo- comentó él, sonriendo.

  Eliah notó su piel helada, más fría de lo que nunca habría pensado. Pero, sin embargo, no le incomodó. No supo por qué, pero llevó una de sus manos a su mejilla, y cubrió la mano de él, rozándola, mientras una sonrisa iluminaba su rostro.

  Jared tragó saliva, y separó su mano con delicadeza de la mejilla de la joven, mirando hacia la pizarra mientras los alumnos empezaban a entrar.

  Eliah no pudo evitar que un ligero tono carmesí se apoderara de sus mejillas. Un segundo más y los alumnos de su clase la habrían visto es una extraña situación con Jared Night.

  -Eliah- la llamó, sin mirarla, clavando su mirada en la pizarra- los demás alumnos, a pesar de que nos admiran por ser diferentes, por ser como somos, tienen algo que les dice que no se acerquen a nosotros, que es mejor que no se acerquen..., ¿por qué tú no la tienes?

  -No es que no la tenga- le comentó con sinceridad, y Jared la miró, sin comprender- bueno, haber..., lo de admirar..., creo que te lo tienes algo creído- se burló, y Jared sonrió- sois guapos y atractivos, no hay por qué negarlo- Jared rió al ver como las mejillas de la chica adquirían un ligero tono rosado, que se calmó en décimas de segundo- pero, bueno, algunas chicas buscamos más que eso, tenlo en cuenta- le recriminó, y Jared la miró serio.

  -Ya lo sé- asintió él- tú nunca saldrías con un chico guapo pero superficial y de los típicos idiotas de instituto- sonrió- eso me gusta..., pero creo que para que te enamores de un chico, debe saber tratarte..., ser dulce, amable, tierno, cariñoso..., debes sentirte protegida, y que te entienda..., no buscas nada en la superficie.

  Eliah le miró.

  -¿Y tú qué buscas en una chica?- le preguntó, levantando la ceja con aire pasivo, sin querer admitir que había acertado en lo que ella buscaba en un hombre. Jared sonrió, y se encogió de hombros.

  -No me gustan las chicas normales...., deben ser especiales, únicas, puede que algo raras- rió- pero deben ser chicas increíbles. No sé como explicarlo, pero deben ser diferentes, especiales para mí...- Eliah le miró, seria- peor aún no me has contestado..., no me cambies de tema...

  Eliah suspiró, resignada.

  -Ese sexto sentido que nos dice que nos alejemos de vosotros..., yo también lo tengo- se sinceró- sin embargo, a pesar de que tenéis un aura peligrosa, por así decirlo, a mí no me intimidáis. He estado expuesta a situaciones peligrosas, y yo también lo soy, por eso no le tomo importancia.

  -¿No te intimido?- le preguntó, fingiendo incredulidad- pues vaya..., yo que pensé que sería divertido asustarte en Halloween...

  Eliah le dio un ligero golpe con la mano sobre su hombro, y Jared rió, mientras Eliah fingía estar ofendida.

  -Idiota...

  Jared sonrió, y la miró con dulzura. Eliah le devolvió la mirada, también sonriendo.

  El profesor entró en la clase, cerrando la puerta, y los alumnos empezaron a sentarse en sus respectivos asientos. Pronto, la clase de matemáticas comenzó, aunque Eliah sintió en todo momento la mirada de Jared sobre ella.

  Por un momento, pensó en el error que estaba cometiendo. Se estaba encariñando demasiado con ese chico..., y, si seguía siendo así de dulce con ella..., temía acabar enamorándose de él...


  La chica bajó del coche después de haber sido llevada a las afueras de la ciudad por Jared, tras un largo y aburrido día de clases.

  Sin embargo, al caminar hacia la casa junto a Jared, se quedó asombrada al verla.

  Era una gran casa, y muy hermosa. De paredes blancas y amplios cristales en el piso de arriba. Con una piscina (la chica se preguntó por qué si en aquel pueblo era imposible bañarse casi ningún día del año por las bajas temperaturas) y un hermoso y amplio jardín, enorme por no decir otra cosa.

  -¿Sorprendida?- preguntó, con un tono burlón, pero amable. Eliah le miró, y asintió, sin poder evitarlo.

  Jared sonrió, y la agarró de la mano, adentrándola en la casa, y ninguno de los dos se incomodó por el contacto, más bien todo lo contrario.

  Entraron en la casa. Tenía un amplio hall, unas enormes puertas abiertas de par en par de madera oscura, y unas majestuosas escaleras hacia el piso de arriba.

  Jared la condujo por el suelo de blanco mármol hasta lo que parecía sin un gran salón, con unas estanterías, televisión, sillones y en otro lado chimenea de piedras, muy elegante.

  En cuanto entraron, una chica pelirroja, Kate, se levantó del sillón, acercándose a ellos, y sonrió a Eliah.

  -Hola Eliah, soy Kate, espero que te acuerdes de mí...

  -Claro.

  -Estupendo- asintió Kate mientras tomaba sus manos, obligándola a soltarde de Jared- ven por aquí- la llevó por la casa mientras Jared las seguía detrás, algo molesto porque su ``hermana´´ le había soltado de la joven, pero no lo dejó notar- Erin, mira quien ha venido.

  Llegaron al típico despacho serio y de colores ocres y marrones oscuros acompañados con beige. Allí estaba una mujer de cabello castaño ondulado, igual de hermosa que sus ``hermanos´´, que sonrió a la chica, mientras Kate la soltaba las manos al fin.

  -Bienvenido Eliah, siéntete como en tu casa- le pidió amablemente.

  -Gracias- le agradeció Eliah.

  -Si necesitas algo pídelo, sabemos que es difícil aprender a controlar unos poderes- le aseguró Erin, con dulzura, y todos vieron como el chico rubio, Blake, se adentraba en el despacho, serio, evaluando a la joven con la mirada.

  -Hola- le saludó él, algo seco.

  -Hola- le devolvió el saludo Eliah, sin mirarlo directamente a los ojos, no le gustaba que la gente se molestara por su presencia.

  -Blake, sé más amable- le pidió Erin- ella no es...

  -Eliah, siento si has sentido que estaba molesto contigo- se disculpó Blake, y todos le miraron sorprendidos. El chico miró a Eliah- tú no tienes la culpa de nada, no te preocupes- le pidió, mientras dirigía una mirada severa a su hermano- la culpa es de él.

  -Blake, no empieces- le advirtió Jared, terriblemente molesto.

  -¿Acaso te molesta que tenga razón?- le preguntó.

  -No tienes razón- le espetó él. Ya habían tenido esa discusión. Él le había asegurado que la estaban poniendo en peligro, que más humanos desarrollaban habilidades y aprendían a controlarlas con el tiempo, pero que, si ahora la invulcraba en su vida, la estaría poniendo en peligro. Lo cierto era que Blake no aceptaba meter a humanos en su vida porque no quería que salieran mal parados, no quería que un humano saliera herido. Apreciaba a la raza humana lo suficiente para odiar a cualquier vampiro que se atreviera a poner en peligro sus maravillosas vidas mortales en su opinión. Sin embargo, Jared le decía que no la estaba poniendo en peligro, que sólo la ayudaría y nada malo ocurriría, sin embargo, Blake no le creía. Sabía que la cogería cariño, y, en el peor de los casos, se enamoraría de ella, y eso sería seguir poniéndola en peligro. Blake sabía, al igual que Erin, que Jared no sería capaz de romper su vínculo con aquella humana cuando llegara el momento.

  -Ya basta- dijo Erin, con voz firme- Jared, por favor, empieza a ayudar a Eliah con su poder, yo hablaré con Blake y con Kate.

  -Muy bien- asintió Jared, algo molesto, y cogió la mano de Eliah, conduciéndola hasta el jardín, allí empezarían con el entrenamiento...

Una pregunta: Quereis que narre el entrenamiento o preferias que me lo salte y vaya a lo interesante con un resumen del entrenamiento????

Muchas gracias por leer

Es uno de los capis mas largos que he hecho, me merezco comentarios no???

Por favor, comentar!!!!!

Cuidaos

Besos