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Lágrimas en la noche — capítulo 16

HOLA!!!!

Siento el retraso, pido mil disculpas, de verdad, que no tengo excusa.

Los que hayais leido mi anterior capitulo la parte final llamada ``carta´´ya sabreis que no han sido unos dias buenos para mi, pero aun asi he querido actualizar, y espero que os guste.

Cuidaos

Por cierto, el capi no es demasiado alegre, pero no me mateis, ultimamente no puedo escribir otra cosa y ademas no me gusta lo que escribo, ya me direis si esta bien o mal

Disfrutad

Capítulo XVI La muerte es el principio de la inmortalidad

  El chico bajó del coche tras aparcarlo junto a la acera. Lo cerró con rapidez, y caminó por unas calles, hacia una casa que conocía muy bien.

  Llegó hasta un alto edificio de siete plantas de ladrillos rojos y de aspecto algo antiguo. Abrió con unas llaves la puerta del portal, y entró, caminando con tranquilidad hasta al ascensor y marcando, una vez dentro, el botón del piso sexto.

  Esperó pacientemente mientras ascendía, hasta que las puertas se abrieron, y salió al descansillo, caminando hacia una puerta de madera oscura, y la abrió con las llaves, adentrándose en el interior.

  Entró en el salón de la pequeña pero acojedora casa. El salón contaba con una mesa de comedor muy normal con cuatro sillas, un cómodo sillón de tela oscura frente a un televisor de tamaño mediano. La cocina típica americana integrada con el salón, y dos puertas sin contar la de la pequeña terraza. Una del baño, y la otra de la única habitación de la casa. Aunque no la veía porque la puerta estaba cerrada, conocía perfectamente aquella habitación con una cama de matrimonio y un armario, nada más. Era una casa realmente sencilla.

  De la habitación salió una joven de unos veinte años, de piel bronceada, con un cabello oscuro largo y ligeramente ondulado. Tenía unos labios provocativos para el joven licántropo, y unos ojos avellana grisáceos muy hermosos.

  La chica le miró, evaluándole con la mirada, y luego sonrió ampliamente, llena de felicidad, y corrió hacia él. Dan la recibió abrazándola al igual que ella, levantándola unos segundos ligeramente del suelo, y la volvió a depositar en el suelo, sin dejar de abrazarla.

  Ambos se miraron, y, sin poder contenerse, se besaron con pasión y amor que sentían el uno por el otro desde hacía tres años, cuando se habían conocido.

  El tiempo pareció detenerse, y la chica tuvo que separarse, y miró con preocupación al chico.

  -Dan.... debemos hacer algo- le avisó ella, seria.

  -Kana...- suspiró él- no lo entiendes...ahora no puedo alejarla de allí...

  -Se ha enamorado de ese vampiro, ¿verdad?

  -Sí, y estoy seguro de que el vampiro ya se lo ha dicho a estas alturas- le respondió, abrazándola con fuerza- no sé qué hacer..., quizá debería contárselo todo a ella...o al vampiro..., no lo sé. Ya no sé que puedo hacer. Quiero ponerla a salvo de ellos, pero si la separo de ese chico sólo sufriría..., sufriría más que nunca...

  -Dan...- susurró ella- debemos hacer algo..., tu hermana está en peligro y lo sabes. La encontrarán, tarde o temprano la encontrarán. Y sabes que si lo hacen tan sólo somos dos, no podemos hacer nada.

  -Podríamos pedirles ayuda a los Night- sugirió él. Kana sólo le abrazó con más fuerza, no quiso decir nada. No estaba muy de acuerdo con esa idea, no veía sentido meter a más seres en aquel problema. Pero dejaría que Dan tomara la decisión...


  La chica desayunaba tranquilamente en la cocina de su casa. Nunca antes había tenido una mañana tan maravillosa como aquella. Levantarse con aquel que ahora era SU NOVIO, su primer beso, oír de los labios de Jared que la amaba...

  El chico se había marchado hacía un rato hacia su casa, para hablar con su familia. Seguramente les pondría al corriente de su nueva relación.

  Él le había dicho que le esperara, que iría a buscarla cuanto antes. Aunque le advirtió que podría tardar. Seguramente algunos no estarían de acuerdo en aquello...


  -No me lo puedo creer...- murmuró Blake, mirando por la ventana del salón, mientras Kate abrazaba a Jared, sonriente, y Erin también le sonreía pero no con tanta efusividad- aceptamos que fueras su amigo...pero mantener una relación con una humana...- siguió murmurando, con un suspiro- estás loco.

  -No lo entiendes- le espetó Jared- yo soy el que menos quiere hacerla daño, y no lo haré. Sabes que me controlo perfectamente. No la haré el menor daño.

  -Tú eres el que no lo entiende- le bramó Blake, molesto, acercándose a los tres miembros de su familia, aunque Erin sabía perfectamente por qué lo decía- a pesar de todo, acepté que érais amigos, que tú la apreciabas y que ella te necesitaba. Lo acepté, e incluso yo también la invité a formar parte de esta familia. Pero amistad y amor son cosas muy diferentes...¿has pensado en el tiempo?¿qué pasará cuando día a día cada vez más ella envejezca?¿la seguirás amando?, y en el caso de que así fueses, ¿ella te seguirá amando?. Ella te ama, pero no pasará toda su vida huyendo con un vampiro. Algún día querrá formar una familia y estar con un humano. Jared..., las relaciones entre humanos y vampiros no deberían existir...

  Jared no le contestó, no le dijo nada. En cierta parte, tenía razón, y lo sabía.

  -Blake, cuando ella quiera alejarse de mí, la dejaré irse tranquila- le dijo- pero, mientras ella quiera que esté a su lado, no la dejaré.

  -Si eso es lo que quieres...- susurró Blake, asintiendo- no me interpondré. Pero quiero que sepas que sólo lo digo para que ninguno de los dos sufráis.

  -Lo sé- sonrió Jared, abrazando a su hermano.

  -También hay otra opción por si algún día ves que es imposible seguir así pero no quieres separarte de ella- le dijo él.

  -No la convertiré en esto- murmuró Jared- no la condenaré a esta vida...


  Ya anochecía, y la pareja se encontraba en el coche de él, parados en frente de la casa de la joven. Ambos estaban sentados dentro del auto, mirándose, sonriendo.

  Jared acarició con dulzura la mejilla de la chica, se acercó a ella, y la besó con amor, como tan incontables veces había hecho aquel día. Un día muy extraño para ellos, pues nunca se habían sentido así. Cuando Jared había vuelto a buscarla, habían paseado por el pueblo de la mano, la había visto comer en un restaurante, invitándola a comer, habían ido a la casa de los Night. Allí, Kate y Erin se habían mostrado muy amigables con ella, sobretodo Kate, que vivía el noviazgo de ambos con gran alegría. Y de ahí habían vuelto a ir a su casa, y se encontraban a las puertas de esta, sin dejar de besarse, aún sentados en el coche.

  Jared se separó con lentitud en ella, mirándola, y sonrió, acariciando su mejilla.

  -Mañana vendré a verte- le dijo él.

  -¿No te puedes quedar también esta noche?- le preguntó ella. Jared sonrió.

  -Mañana me quedaré, te lo prometo, pero esta noche mi familia y yo queremos alimentarnos- le dijo, algo serio y nervioso por la reacción que ella tendría hacia eso.

  Eliah sonrió, asintiendo, y junto sus labios con los de él en un tierno beso.

  -Está bien, hasta mañana- se despidió ella, saliendo del coche, sonriéndole, y Jared también sonrió.


  La chica se encontraba sentada sobre el sillón, con su blog de dibujo entre las piernas, cruzadas, y en su mano tenía una lápiz con el que trazaba los contornos de uno de sus nuevos dibujos.

  Apenas hacía una hora que Jared se había marchado, y tan sólo unos minutos que ella había comenzado a dibujar, cuando escuchó el sonido inconfundible del coche de su hermano.

  Sonrió, dejó todo sobre el sillón, y corrió hacia el porche, feliz. Abrió la puerta, y se quedó paralizada cuando le vio acercarse junto a una chica.

  Le miró sin entender, y ambos se acercaron. Su hermano la abrazó, y ella le devolvió el abrazo, para luego mirarle, y sonreír al ver que él también sonreía.

  -Eliah, esta es Kana- le presentó a la chica, que la saludó con una sonrisa- es mi novia..., y también licántropa.


  MESES DESPUÉS

  Ya estaba acabando el invierno, pero aún la nieve cubría las calles del pueblo. La chica se encontraba en el salón, sentada en el alfeífar de la ventana, con las cortinas apartadas, viendo nevar a través del cristal mientras dibujaba con tranquilidad.

  Aquellos meses habían sido extraños, muy extraños...

  Su hermano había traído a vivir allí a Kana, y lo cierto es que no le importaba, se llevaban extrañamente bien. Aunque a veces se sentía un poco de lado cuando su hermano y ella estaban solos, pero no le importaba, tenía a Jared.

  La relación con él iba muy bien, más de lo que nunca hubiera imaginado. Su familia estaba muy contenta, y casi siempre estaban juntos. Kate y ella eran muy amigas, íntimas amigas. Erin la trataba como la típica tía que te consiente todos los caprichos, y Blake como el hermano sobreprotector que ya tenía, así que entre él, Dan y Jared, se podía decir que sus espaldas estaban bien cubiertas.

  Resumiéndolo todo, estaba feliz...

  Hacía años que no cerebraba su cumpleaños, y hacía un mes que había cerebrado su cumpleaños número dieciocho. Jared se había empeñado en cerebrarlo en la casa de los Nihgt, invitando también a Dan y a Kana. Lo cierto era que las dos razas eran enemigas, y a veces tenían discusiones, por lo que normalmente no se veían mucho, pero a veces, como aquel día, se reunían capaces de parecer amigos de toda la vida.

  Era de noche. Era una de esas típicas noches en las que los Night iban a cazar. Y, curiosamente, aquella noche Kana y su hermano habían salido a cenar en plan pareja romántica, así que se encontraba sola en su casa, y muy tranquila.

  Había acabado de cenar hacía rato, mientras veía la televisión en el salón, y, tras recoger y lavar los platos, había decidido sentarse en el alféifar, dibujando, mientras afuera nevaba.

  Observó como dos coches completamente negros, caros y con los cristales tintados aparcaron junto a su casa, y se levantó del lugar, dejando ahí su blog y su lápiz, y cerró las cortinas, asustada, y se fue hasta la mirilla de la puerta, por donde observó a un hombre saliendo de un coche y a otro hombre junto a una mujer saliendo del otro. La mujer tenía el cabello completamente liso y largo hasta la cintura, de un rubio muy claro. Los dos chicos tenían el pelo marrón, uno más oscuro que el otro y largo hasta la nuca. Aunque los tres eran muy atractivos, con su piel blanca y ojos completamente rojos. Con aquella aura de miedo aterrador...

  -Vampiros- susurró Eliah, asustada. ¿Qué podían querer?. Ninguno de los tres se movió, se quedaron de pie, junto a los coches.

  -¡Eliah Lakes!- la llamó la mujer con una voz muy aguda y armoniosa, pero fina y elegante, como las ropas que llevaban-¡por favor, sal!¡no queremos entrar por la fuerza, pero sabes que podemos!- le advirtió. Eliah dejó de mirar por la mirilla, terriblemente asustada. Lo sentía..., no era el aura vampírica lo que le asustaba, era un horrible presentimiento que la decía que no se moviera.

  -¡Si no sales- intervino otro- no tendremos más remedio que ir a buscar a esos chuchos al Restaurante Tanic!

  El miedo sobrecogió a Eliah.

  -No...ellos no...- susurró ella, con lágrimas tras los párpados. Tres contra dos...en plena ciudad sin poder transformarse..., no...

  Llevó su mano hasta el manillar de la puerta, quitó el seguro, y la abrió. Salió al porche, dejando que la luz de una pequeña lámpara de jardín los alumbrara a todos.

  La nieva caía sobre el lugar, aunque ella estaba resguardada por el techo de la casa. Tenía frío, mucho frío, pues estaban algunos grados bajo cero y no llevaba puesto el abrigo. Además, sabía que no le serviría de nada. Que unos vampiros la visitaran no la dejaba muchas opciones a seguir con vida.

  Uno de ellos, el más moreno, se adelantó unos pasos, con su pelo algo más largo revolotear con el viento.

  -Veo que esto va a ser por las buenas- sonrió- me alegro, así será más fácil para todos, para nosotros, y para ti.

  -Haz lo que quieras rápido- le espetó- haz conmigo lo que quieras- le aseguró, con los ojos húmedos- pero no metas a nadie más en esto.

  -Como desees- asintió él- te prometo que si todo sale bien, nadie saldrá herido.

  Eliah asintió, y cerró los ojos, mientras una silenciosa lágrimas descendía por su rostro.

  Le sintió cerca, junto a ella, clavando su mirada en su rostro. Posó uno de sus dedos en su barbilla, la empujó con lentitud hasta que su espalda se apoyó en la puerta cerrada de la casa, y elevó un poco su rostro.

  La chica apretó con fuerza los ojos, mientras sentía que su mano izquiera sujetaba su barbilla en alto y su mano derecha acariciaba su mejilla.

  -Pronto te sentirás mejor- le aseguró- lo que es una lástima es que hayas entregado tu corazón a un vampiro como él...son la verguenza de nuestra especie...malditos vampiros pacíficos defensores de humanos...

  -Te dolerá un poco- le dijo el otro vampiro- pero pasará, tranquila. No temas...

  -Cállate Bryan- le espetó la rubia- Zack sabe lo que hace.

  -Emily- la recriminó el llamado Zack, sin dejar de mirar a Eliah, que le miraba con asco- necesito concentrarme para no matarla. Callaros.

  -Sí- dijeron los dos en un susurro. El vampiro líder volvió a acariciar con su mano derecha la mejilla de la chica, y llevó sus labios hacia el oído de la muchacha.

  -Te dolerá, sentirás que todo tu cuerpo arde por la ponzoña, te retorcerás de dolor, suplicarás por tu muerte...pero será por un estado mejor..., recuerda que la muerte es el principio de la inmortalidad...- le dijo, para después llevar su mano derecha al hombro de la joven, apretándoselo, haciéndola daño, obligándola a quejarse, y la inmovilizó con su cuerpo y la puerta. Usó su mano izquierda, aún en su barbilla, para hacerla inclinar el cuello.

  Eliah cerró con fuerza los ojos. Ella ya había pensado en convertirse, aunque nunca de aquel modo. Quería que fuera Jared..., pero estaba claro que aquello no iba a ser como ella quería.

  Sintió el aliento helado del vampiro contra su cuello, y un escalofrío recorrió su columna, haciéndola estremecer. Pronto, sintió algo afilado posarse sobre su piel...

¿Qué creéis que pasará????

Gracias por leer

Por favor, dejad comentario y si son criticas negativas por favor, ser algo suaves al menos hoy.

Espero que os haya gustado

Cuidaos

Besos