Lágrimas en la noche — capítulo 15
Hola!!!!
Me alegro que os gustara el capi anterior, y mucho más os va a gustar este!!!!Al menos eso espero jeje
Lo prometo!!!!
Este capi es precioso!!!!
Porque aparece al fin algo que muchos esperábais!!!!!XD
Espero que os guste y me dejeis comentarios
Disfrutad!!!!
Por cierto, cambie la portada y puse nuevas frases, por fa, leedlas y decidme que os parece y que pensais que va a pasar, porque es un adelanto si sabeis leerlo!!!
Capítulo XV Beso prohibido
La chica se encontraba en su habitación, con la puerta cerrada con cerrojo al igual que la ventana. Sabía que no servía para nada, pues si querían entrar entrarían igual con su fuerza, pero al menos lo había intentado.
Estaba sentada sobre su cama, con las piernas centradas, pensando. Estaba molesta, más que molesta, estaba enfadada. ¿Quién se creían que eran para tratarla como un premio?. Aquello no era justo, y lo que más le molestaba era que Jared lo había aceptado. Y Dan..., ¿por qué no la dejaba ser felic?. Su vida siempre era un riesgo, pero al menos, aunque el riesgo fuera algo mayor, podría ser feliz. Sin embargo, parecía que él no quería que estuviera contenta.
Abrió un cajón de su mesilla de noche, y sacó un marco con una foto que había allí. Observó a un hombre y una mujer de unos treinta y pocos años. El hombre era de piel algo bronceada, de cabello negro y ojos oscuros. La mujer, algo más pálida, era rubia y de unos profundos ojos azules, como los que había heredado Eliah. La familia estaba en el jardín de su casa, en una soledad mañana de verano. El hombre estaba algo agachado, posando su brazo alrededor de un niño de unos diez años, igual a su padre, que sonreía con alegría. La mujer, sentada sobre la hierba, tenía sobre sus piernas una pequeña niña sonriente, abrazándola, con el cabello negro azabache y con sus mismos ojos azules, pero aún más profundos. La familia parecía feliz...
-Ojalá nada hubiera cambiado- sollozó la chica, para tumbarse sobre su cama, abrazando la foto contra su pecho mientras clavaba su mirada derramente de lágrimas en el techo, al mismo tiempo que comenzaba a sollozar- la vida no es justa...
Así, con esos pensamientos, se acabó quedando dormida, profundamente dormida, y, como tantas otras noches, las pesadillas volvieron a hacerse presente en su subconsciente.
Ambos jóvenes llamaron a la puerta de la joven, la cual se encontraba cerrada con cerrojo, pero nadie les contestó. Por un momento, ambos creyeron que aún estaba demasiado molesta, pero entonces oyeron unos quejidos y algún sollozo, y, aunque Dan sabía lo que quería decir eso, Jared no, y apretó su mano sobre el picaporte, rompiéndolo y así abrió la puerta con brusquedad, y entró con rapidez, para quedarse totalmente estático al ver a la joven dormida sobre su cama, con las lágrimas aún inundando su rostro, y con la cara contraída por el sufrimiento generado por la pesadilla que estaba teniendo en aquel momento.
Notó como Dan se acercaba y se sentaba en la cama junto a su hermana, tocándole el pelo con suavidad, a lo que ella se removió inquieta.
El chico observó lo que abrazaba contra su pecho, y se lo quitó, observándolo, mientras una expresión de dolor se apoderaba también de sus facciones. Jared se acercó, sentándose a su lado, y miró la foto.
-¿Sois vosotros?- le preguntó.
-Sí, hace años, cuando nuestros padres vivían- le explicó. Jared suspiró.
-Siento mucho lo de tus padres- le aseguró, cosa que era verdad- mi hermana tiene un curioso don que le permite, entre otras cosas, de percibir los sentimientos de los demás, es empática, y siempre se pone mal cuando está cerca de Eliah porque hay mucho dolor, resentimiento y odio en su corazón. Sé que es por su pasado, pero ella nunca habla de él demasiado. Me gustaría ayudarla, pero no me deja...
-Nunca habla del pasado- le explicó él- ni si quiera ha querido hablar de eso conmigo. Ni de la muerte de nuestros padres, ni de lo que pasó después ni de sus poderes. No habla de nada.
-¿Qué ocurrió?- quiso saber él. Dan dejó la foto boca abajo en la mesilla, con dolor, y suspiró, llevándose las manos a la cabeza y luego al rostro, para después dejar caer sus manos sobre sus piernas y suspirar de nuevo, resignado, clavando su mirada en la pared.
-Fue hace años, ambos éramos humanos completamente normales- le empezó a contar- Eliah hacía relativamente poco que había descubierto que era especial, pero lo llevaba bien, apenas podía mover algunos objetos de poco peso, nada de importancia. A mis padres y a nosotros nos encantaban las acampadas en el bosque, y las hacíamos a menudo. Un fin de semana como otro cualquiera, acampamos, ella tenía sólo doce años. Yo me separé del campamente, ella fue a buscarme, pero no me encontró. Ambos oímos un grito, y fuimos hacia el campamento. Aquel grito era de mi madre. Ella llegó antes que yo desgraciadamente. Cuando yo llegué, el campamento estaba destrozado, y los dos cuerpos de mis padres ensangrentados en el suelo y descuartizados varias partes de su cuerpo- le explicó, contrayendo el rostro por la agonía del recuerdo, y Jared colocó una mano sobre su hombro- miré a Eliah..., estaba paralizada, con la mirada perdida y el rostro lleno de lágrimas, contraido por el dolor. Y en frente de ella un enorme lobo con la mandíbula llena de la sangre de mis padres. La iba a atacar, yo la protegí, pero me mordió o me arañó, ya no lo recuerdo- susurró- ella usó su poder cuando me iba a matar y lo lanzó contra la hoguera, aunque un incendio se empezó a propaganar- le contó, mientras Jared ponía toda su atención- tuve que tirar de ella para que corriera, estaba totalmente paralizada. Yo vi los cadáveres, pero ella estuvo presente mientras los mordía. No lo puede olvidar...- suspiró y tragó saliva para continuar- los días siguientes comenzó la primera transformación. Ambos encerrados en el sótano de mi casa, sin salir, ocultos. En la primera transformación por poco la mato- susurró, apretando los puños sobre sus piernas, y sonrió con melancolía- es extraño..., no quería que se acercara a ti para que no la hicieras daño, pero hasta el momento nunca la has atacado y yo he estado a punto de matarla en varias ocasiones..., soy un egoísta.
-No fue tu culpa- se compadeció él, y Dan negó con la cabeza.
-Sí lo fue- susurró- cuando ya había pasado un año, un horrible año en que el Eliah no había apenas dormido por pesadillas, ni comía y su poder estaba descontrolado. Un maldito año en el que por poco la mato mil veces. Me prometí no atacarla más, así que, aún en contra de su voluntad, la metí en un internado a los trece años. La llamé algunas veces durante los tres años que pasó allí. Tres años que me costó aprender a controlarme- le explicó- creí que en esos tres años, ella lo habría superado, como yo. Pero me di cuenta que, aunque los seres sobrenaturales tenemos la facilidad de dejar a un lado nuestra vida mortal, pasando a ser sólo recuerdos, los humanos no son así. Eliah no lo superó, todo lo contrario. El estar tres meses sola, la empeoró. Dejó de lado a su don, se aisló del mundo. ¿Amor o afecto?, nada, en esos tres años no conoció lo que era aquello. Se encerró en sí misma. Apenas consiguió comer, y las pesadillas no pararon. Lo pasó realmente mal.
-¿Y ahora?
-Bueno- sonrió de medio lado- empezó igual. Ha mejorado es este año que llevamos viviendo juntos, bueno, de meses en meses porque mi naturaleza (y sus planes con Kana) no me dejan estar aquí mucho tiempo- le explicó- pero, el caso es que sólo ha mejorado y sólo la he visto algo más feliz desde que te conoce- sonrió, mirándola, y luego a su hermana- y mírala..., sólo la idea de tener que alejarse de ti la empeora- le dijo, observando como su cara estaba encogida por el dolor de las pesadillas- nunca podría separarla de ti si la haces tanto bien..., no puedo.
-Gracias- sonrió él. Dan asintió, y se levantó.
-Tengo que irme, volveré en unos días- le avisó- habla con mi hermana, y pídele perdón de mi parte. Y, por favor, no la dejes sola esta noche.
-Tranquilo- asintió Jared.
Dan caminó hacia la puerta, y se dio la vuelta para mirarle serio.
-Te aviso- le advirtió- si le haces daño física, psicológica o mentalmente, te mataré.
-Me parece justo- sonrió Jared, y Dan asintió, marchándose.
Cuando escuchó la puerta cerrarse y el coche alejándose, se giró hacia Eliah. La vio dormir entre pesadillas, y aquello le dolió.
Se levantó y la cogió en sus brazos mientras con una mano apartaba la sábana con la colcha, y la volvió a depositar en la cama, quitándole las botas que llevaba y la chaqueta con cuidado, para dejarla con unos cómodos pantalones negros y una camiseta blanca de manga corta. Él también se quitó la chaqueta y las deportivas que llevaba, para tumbarse a su lado y arroparse a los dos.
La abrazó por la cintura, acercándola a él, mientras que con la otra meno la acariciaba el cabello con delicadeza, mientras apoyaba su barbilla en su cabeza y ella su rostro en el pecho de él.
-Eliah..., nunca te dejaré..., te lo prometo...
El chico conducía mientras salía del pueblo con rapidez. La carretera estaba totalmente despejada, no había nadie, y el único coche que circulaba era el suyo.
El móvil comenzó a sonar, y lo cogió tras ver en la pantalla reflejado el nombre de la persona que le llamaba.
-Kana, ya voy, no seas impaciente- le recriminó, burlón. Escuchó la voz femenina de la joven por el otro lado de la línea.
-Dan, las cosas no van bien, están siguiendo su pista- le avisó. Dan se tensó- otra de las razones por la que la metiste justamente en ese maldito internado apartado de todo fue para que no la encontraran. Fue una buena idea esconderla en un lugar tan luminoso, pero es ese pueblo no está segura, y lo sabes.
-Nunca pensarán que está en una ciudad típica de ellos- le dijo.
-Eso les ha engañado durante casi un año, pero no será por mucho tiempo más- le avisó, y él ya lo intuía, pero ahora no podían irse..., no podía separarla de Jared..., además, ella no sabía nada, no lo aceptaría..., otra idea sería decirle la verdad a Jared, quizá le ayudarían..., pero, meter en problemas a otros no era propio de él..., sin embargo, por su hermana era capaz de eso y de mucho más...
La chica estaba bien, se encontraba cálida entre sus sábanas, una gruesa manta y la colcha de color azul, muy abrigada, pero estaba bien..., aunque sentía algo frío rodearle la cintura, y sentía su rostro apoyado en algo tan duro como una piedra, aunque, para ella, era perfecto..., se sentía tan agusto, tan protegida...
Fue abriendo los ojos, para darse cuenta de que lo que la rodeaba eran unos brazos, y que estaba recostada sobre un pecho. Se separó con rapidez, pero aquel chico no la permitió separarse mucho, pues tenía su cintura bien agarrada.
Eliah levantó la mirada, y se tranquilizó al ver a Jared con una sonrisa en el rostro, e incluso se volvió a recostar, abrazándolo (ya sabéis que cuando uno está recién despertado no es muy consciente de lo que hace XD). Jared apoyó su barbilla en la cabeza de ella y la acarició el pelo, oliendo su champú, aunque no tuvo ni si quiera una pizca de sed. Ya no...
La chica al fin reaccionó lo que estaba pasando y recordó los sucesos de la noche anterior. Se liberó de su agarre usando su don con rapidez y se lavantó de la cama, caminando hacia la ventana, y observó el manillar de su puerta destrozado.
-¿Qué haces aquí?- le preguntó, molesta.
Jared se quedó sentado en la cama, sin demasiada preocupación, y siguió sonriento.
-Tu hermano y yo hablamos seriamente cuando te fuiste, y él comprendió que tenías razón..., no se interpondrá en nuestra amistad, y me dijo que te pidiera perdón de su parte, se ha ido por unos días- le explicó. La chica suspiró, recargando su espalda en la pared, cerrando los ojos, procesando la información, y, aún sin abrir los ojos, escuchó la armoniosa voz del chico-¿sigues enfadada?
-Depende- susurró.
-Eliah...lo siento...me comporté como un idiota, pero estaba tan molesto con él que me cegué- le explicó, algo arrepentido, pues sabía que a ella no la había gustado aquello al sentirse utilizada como un trofeo.
-Como vuelvas a hacer algo semejante, te acordarás de mí- le amenazó, con una media sonrisa. Jared se levantó y la alzó en brazos al puro estilo de novia, dando vueltas por la habitación, mientras ambos reían.
Finalmente, la depositó en el suelo, abrazándola con fuerza, y ella correspondió al abrazo.
Se quedaron así, abrazados, y se separaron sólo lo suficiente para mirarse a los ojos con firmeza, dejando pasar los segundos, perdiéndose en la mirada del otro.
Jared rompió el contacto visual con brusquedad, suspirando y negando con la cabeza mientras se desordenaba el cabello con sus manos, algo desesperado. Él se lo había prometido a sí mismo...no dejar que aquel lazo fuera a más...pero, sin embargo, había roto esa promesa..., no podía haberlo evitado..., él...
-Jared, ¿qué ocurre?- le preguntó ella, algo preocupada, colocando una mano sobre su hombro. Jared se giró, mirándola fijamente.
-Eliah..., te prometí que estaría a tu lado, que nunca te dejaría...pero también te prometí que te protegería..., pero creo que las tres cosas no pueden ir enlazadas- le dijo- y debo protegerte..., lo mejor sería irme...
-¡¿Qué?!- gritó, más que preguntó, y negó con la cabeza- ¡no!¡no te irás!¡¿a qué mierda viene eso?!, ¡no te entiendo!
-Eliah...por favor..., no puedo ser tu amigo...ya no más...
-Sí, sí podemos serlo...podemos ser amigos...
-Eliah- dijo, cogiéndola por los hombros, obligándola a mirarle a los ojos cuando la soltó para agarrar su rostro con firmeza- no puedo quedarme...sólo te haría daño...
-¿Por qué dices eso?- le preguntó ella, sin comprender, con lágrimas en sus hermosos ojos azules. Aquello le dolió increíblemente al chico, y la miró, y, al verla a los ojos, aquellos ojos que le habían hipnotizado desde la primera vez que se cruzó con ellos, supo que no podría seguir ocultándoselo.
-Porque he cometido un error...- le explicó, algo apenado- Eliah...me he enamorado de ti...te quiero.
La chica se quedó paralizada, sin saber qué hacer o qué decir. Una parte de ella se sentía inmensamente feliz, pero otra estaba confusa y asustada. Confusa porque no entendía las razónes por las que estaba feliz, ¿acaso también le amaba?, y asustada porque, si era así, ella no sabía de temas del corazón, nunca le escuchaba, y nunca había hecho caso a sus sentimientos. Nunca había abierto su corazón a nadie, y, sin quererlo, se lo había abierto a él...
Jared sentía que se había quitado un gran peso de encima contándole la verdad, pero, también sabía que su amistad se había roto desde el momento en el que había soltado aquellas palabras.
Sonrió con melancolía, y se giró. Se calzó con rapidez y se puso su cazadora negra, mientras salía de la habitación, dispuesto a irse de la casa, mientras Eliah seguía paralizada.
Cuando escuchó sus pasos bajando la escalera, al fin reaccionó, y corrió tras él. Bajó con rapidez las escaleras, mirándola cuando él estaba a punto de abrir la puerta de entrada. Corrió hacia él, y le abrazó por la espalda, evitando que el chico alcanzara el picaporte de la puerta.
-Por favor...no te vayas...por favor- le pidió con voz suplicante. Jared se quedó quieto, sin girarse, pero tampoco rompió el abrazo que la joven le otorgaba.
-Eliah, es lo mejor...
-¿Por qué estás tan seguro?- le preguntó, dejando que un sollozo escapara de su garganta- ¿por qué no te quieres enterar que hay cosas que duelen más que el estar en peligro?¿por qué no quieres entender que sin ti mi vida sería peor que antes?. Yo también he cometido ese error...yo también he cometido el error de abrirte mi corazón...y lo peor es que no me importa...no me importa ni me molesta haberme enamorado de ti.
Si el chico hubiera tenido un corazón vivo que latiera, en aquel motivo estaría bombeando a una velocidad increíble.
-Eliah, lo que acabas de decir...¿es verdad?- le preguntó él, mientras sentía como la chica asentía contra su espalda.
Soltó los brazos de la chica, que se encontraban en torno a su cintura, y deshizo así el abrazo, dándose la vuelta, y cogió el rostro de la chica con sus manos, como tantas veces había hecho ya.
Sonrió, y limpió con sus dedos las lágrimas del rostro de la chica, que también sonrió.
-Lo mejor sería que me alejara de ti- le recordó. Eliah sonrió, y encogió de hombros.
-Un hermano licántropo, amigos vampiros y un amor platónico también vampírico, creo que me gusta el riesgo- le dijo, sin darle importancia- confía en los dos...todo saldrá bien.
-Eliah..., ¿estás segura?- le preguntó- ¿quieres que me quede a tu lado?¿cómo algo más que un amigo?- quiso saber, mientras la chica asentía a sus preguntas- ¿quieres que te ame como a nada en el mundo?
-Sí- dijo ella, sin dudarlo.
-No te muevas- le pidió él, acercándose con lentitud a su rostro.
La chica tragó saliva mientras observaba a Jared acercándose hasta ella, apoyando su frente en la de ella, mientras sus narices se rozaban, y aún tenía su rostro sujeto con sus manos.
Ambos sentían el aliento del otro chocar contra sus rostros, y estuvieron así por varios segundos, mientras ambos cerraban los ojos, disfrutando del momento. Eliah quería que él la besara, quería que sus labios se rozaran, pero le entendía. Él no iba a jugar con su bienestar. Se estaba aseguranto. Tenía un excelente control, pero nunca se habían encontrado en aquella situación.
Finalmente, Jared despegó sus frentes y acercó sus labios hasta que se rozaron los ambos labios de los jóvenes. Al principio, el beso fue tan sólo un sutil roce de sus labios, los cuales empezaron a danzar a un ritmo propio y único de ellos, rozándose al mismo tiempo y con movimientos entrelazados.
Y aquel era el primer beso de ambos...el primero de muchos...
Se separaron cuando el aire le comenzó a faltar a la chica, y ambos se separaron. Se miraron, y Jared sonrió, a lo que Eliah le correspondió, y se volvieron a besar. Nada los separaría...
¿Que pensaid que pasara?
¿Cual es el plan de Kana y Dan?
¿Eliah estara en peligro?
¿Quienes seran los enemigos?
Dejad comentarios por favor
Cuidaos
Besos!!!
Actualizare seguramente hoy 27 del 11, pero aun no lo tengo claro, he tenido bastantes problemas ultimamente, pido disculpas
CARTA
A mis lectores:
Pido mil disculpas. Prometi actualizar el lunes, y se que me he retrasado mucho. De verdad, no sabeis cuento lo lamento.
No se si ahora me creereis, pero es la verdad, os aseguro que mañana actualizare tanto este fic como el otro que tengo de MDI, lo prometo, de verdad.
Esta semana no ha sido demasiado buena para mi, he tenido muchos examenes, mucho estres, discusiones con una ``amiga´´, problemas con mi familia, problemas de salud de una persona muy querida para mi, y ademas mi autoestima como escritora esta por los suelos debido a un comentario de la profesora de lengua acerca de una historia como redacción que le entregué.
Sé que a lo mejor para vosotros no es suficiente estas excusas para justificar mi gran retraso, e incluso a algunos ni les interesará, pero de verdad, quería pediros perdón y haceros saber que no he abandonado mi fic, sólo que esta semana ha sido nefasta para mí.
Pido comprensión pues os aseguro que el próximo capi que subiré mañana tendrá mucho acción y será uno de los más interesantes hasta el momento.
Os quiero mucho, de verdad, y otra vez piso disculpas.
Atentamente:
Eliah-san