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Lágrimas en la noche — capítulo 21

HOLA!!!!!

Aquí tenéis un nuevo capítulo y espero que os guste

Es el segundo y último capítulo de la segunda parte

Si queréis que haya una tercera parte decídmelo y dejadme comentarios

Disfrutad

Capítulo II

La huída

El cielo como era costumbre en aquel lugar estaba cubierto por las nubes que oscurecían el sol, impidiéndole salir e impidiendo que sus rayos de luz bañaran el lugar, algo que los vampiros agradecían.

La joven miraba sin demasiado interés el cielo encapotado a través de la ventana.

Sus ojos aquel día poseían un extraño color turquesa de un tono medio. Debería alimentarse en algunos días más.

A su lado, Kate hacía pequeños dibujos sin sentido y frases en un idioma que ella desconocía en el cuaderno. Al parecer ella no era la única que no atendía a la aburrida clase de literatura.

Eliah continuó con su vista fija en el cristal, aunque, a pesar de que sus ojos observaban sin demasiado interés algún punto indefinido del cielo, su mente estaba lejos, demasiado lejos de aquel lugar.

El timbre que indicaba el final de las clases de aquel viernes al fin sonaba, siendo acompañado por suspiros de alivio y frases de alegría, seguidas de un gran alboroto de los alumnos al recoger sus pertenencias y marcharse casi corriendo hacia sus casas.

Como siempre, Eliah esperaba con tranquilidad a que todos salieran para recoger con lentitud sus pertenencias dentro de su mochila y echársela al hombro, comenzando a caminar al lado de Kate, que iba sumida en sus pensamientos al igual que ella.

Caminaron con lentitud hacia el coche de la joven pelirroja, pero no llegaron a entrar. Eliah se detuvo al metro de entrar en contacto con el vehículo, y su amiga la miró.

-Iré a la biblioteca de nuevo-le dijo Eliah, con una media sonrisa tranquilizadora, y Kate suspiró.

-Te pasas ahí varias tardes a la semana, no puedes seguir encerrándote en tu mundo, Eliah, deja de huir-le murmuró Kate, mirándola con lástima.

La chica sólo se giró y comenzó a alejarse del coche, caminando hacia la biblioteca, escuchando claramente como Kate soltaba un gruñido imposible de captar para un humano, se subía al auto y arrancaba para ir hacia la casa con una velocidad preocupante para cualquier mortal.

Caminó a pasó lento por las frías calles de la ciudad, sin importarle demasiado las personas que por ahí pasaban y las miradas de incredulidad que le mandaban ante tanta belleza sin igual.

Lo cierto es que ya se había acostumbrado a aquello. Incluso se había acostumbrado con una increíble rapidez al oler la fragancia de la sangre corriendo por sus venas y escuchar los suaves latidos de sus corazones palpitar.

Como siempre, entró al gran establecimiento de tres plantas que era la biblioteca, y subió sin prisa las escaleras de madera clara hacia la última planta, la que apenas era visitada, y mucho menos en aquellas horas o en esa época sin exámenes.

Se colocó en la mesa más alejada de la bibliotecaria, tras unas estanterías, junto al amplio ventanal que le permitía tener una vista privilegiada del parque que se abría a su visión.

Cogió aquellos dos libros que dejó entre medias de leer el anterior día que había acudido a aquel lugar.

Los dejó con suavidad encima de la mesa blanca, y se sentó con aún más tranquilidad, mientras sacaba de su mochila un pequeño cuaderno de piel negro, con las hojas de un color blanco cremoso, antes inmaculadas.

Aquel diario en blanco había sido el regalo de Blake cuando cumplió sus dieciochos años mortales, hacía unos siete u ocho meses, ya no recordaba con exactitud su último cumpleaños celebrado, tal vez porque no le dio demasiada importancia en aquel momento.

Lo cierto era que de los regalos que había recibido de la familia Night, sólo conservaba los hechos por Kate y ese único regalo de Blake, todos los demás se encontraban en una caja de madera en el ático, sin querer ser revisados en ningún momento, junto a las fotos y otros objetos que pudieran recordarle a Jared. Incluso varias de sus notas, cartas y dibujos de él los había guardado ahí, a pesar de que ella insistió en quemarlos, Kate no se lo permitió.

Abrió el pequeño cuaderno por la hoja en la que se había quedado. Era algo a lo que se había dedicado en los últimos meses. De vez en cuando, algún día que otro, cuando deseaba dejar de pensar o de recordar, se encerraba en aquel lugar, leyendo libros y recopilando aquellas frases de escritores o de otras personas que encontraba entre las letras más antiguas o más modernas de aquellos libros.

En aquel momento estaba leyendo un libro del famoso escritor William Shakespeare, donde aparecían varias de sus frases escritas en maravillosas obras suyas.

-``Enséñame a olvidarme de pensar´´-leyó con una voz casi sin vida, que por poco muere en sus labios, y sonrió, para después tomar con delicadeza una pluma de color negro y grabar aquellas palabras en la hoja señalada, con una caligrafía excelente y sin ningún error tanto estético como ortográfico.

En aquel momento, la joven leyó con lentitud una frase que detectó y la llamó la atención, y sonrió con melancolía.

-``Por un beso muero´´-murmuró casi sin aliento.-Cuánta razón tenías Shakespeare…por un beso fue que mi vida cambió…por un beso hice añicos mi existencia, por un beso me vi condenada a morir, y por un beso estoy presa en esta noche eterna de completo dolor…-Eliah suspiró, y, no supo por qué, pero también escribió aquella frase.

Observó de nuevo aquella famosa cita, para dar un largo suspiro de cansancio, y seguir leyendo con atención, buscando otras frases célebres con las que entretenerse.

La chica caminaba sin demasiada prisa por las oscuras calles de la ciudad, a pesar de que ya era de noche, ella no sentía prisa alguna por llegar pronto a su casa.

Pensó en tomar el camino más largo, así que daría un rodeo, internándose por un callejón, pues sabría que Kate querría seguir hablando, y ella, de nuevo, como siempre, huía de la situación. La vampira tenía razón, era una cobarde por rehuir de esas situaciones, pero no lo podía evitar, era su naturaleza.

Entonces se paró en seco.

Algo había ocurrido.

La brisa del aire le llevó un olor que conocía perfectamente, y sólo hizo que se le erizara la piel y que de nuevo aquella dolorosa y torturadora sensación de quemazón en la garganta la advirtiera de que se encontraba sedienta.

Aquel olor era de sangre…pero no de cualquier sangre…sangre humana…

La chica cogió aire por la boca y lo soltó con lentitud, intentando calmarse y poner en orden sus pensamientos.

Sabía que si hubiese sido una gran cantidad de sangre en aquel momento se habría lanzado contra el humano que se encontraba en la parte intermedia de aquel callejón en el que se acababa de adentrar, a unos diez metros de ella, girando un par de esquinas.

Siguió el exquisito olor de la sangre, y se encontró ahí, con un humano joven, de no más de veinticinco años, de aspecto sano, aunque ella no se fijó para nada en el físico. Sólo se fijó en la vampira que había en frente de él, sujetando su rostro delicadamente, y como en su cuello había una fina raja por el que brotaba una delgada línea de aquel líquido carmesí.

El humano estaba inconsciente, pero aún estaba vivo, seguramente la vampira había utilizado algo para dormirle y así alimentarse de él sin riesgo a dar a conocer la identidad de los vampiros en el mundo humano.

Sin embargo, aunque era una técnica eficaz, estaba prohibida entre los vampiros, bueno, podrían a lo mejor hacerlo un par de veces, pero no demasiadas para no llamar la atención, y siempre seguros de que no matarían a ningún humano así.

Observó como la vampira se relamía los labios tintados de aquel líquido carmesí, y después, se giró lentamente hacia Eliah, que la miraba, a pesar de que todos sus sentidos estaban con aquel humano inconsciente.

Su mirada estaba perdida, y tan sólo uno de sus sentidos estaba despierto, reinando sobre el resto, y era su olfato.

Nunca había tenido el ``placer´´ de oler directamente la sangre humana, la sangre más deliciosa y la más adicta para un vampiro, y, también, la sangre que los enloquecía de sobremanera y que provocaba una sed difícil de controlar para todos los vampiros, sobretodo para los recién iniciados, por muy buenos en autocontrol que fueran, se necesitaban años, o mejor dicho, décadas de experiencia y llevando una dieta de sangre solamente de animales, para poder controlar tu sed al cien por cien.

Y ese era el problema…Eliah sólo llevaba siendo una vampira unos meses, y no pudo ser capaz de evitar aquella maldita sed que la quemaba con ira la garganta y la envolvió en aquel mundo donde sólo sentía la fragancia de la sangre llegar hasta su cuerpo y sólo veía aquel humano como su fuente de alimento.

Se acercó con lentitud a la mujer, y se arrodilló a su lado, observando aquel fino hilo de sangre que descendía junto a la yugular de aquel humano.

Acercó su boca a la piel del chico, juntándose poco a poco a su cuerpo, mientras la vampira sujetaba con firmeza el cuerpo inconsciente del muchacho, sonriendo con maldad.

-Prúebala…-la invitó son su voz de fingida dulzura. Cuando un vampiro recién convertido probaba la sangre humana, se convertía en una de las armas más letales del mundo…muchos vampiros expertos buscaban a novatos precisamente para eso…- será el mejor sabor que degustes nunca…

Eliah acercó sus pálidos labios hacia el cuello, y, conforme se acercaba, más fuerte se hacía el olor, y más fuerte se hacía su sed se sangre, invitándola, casi obligándola, a beber de ese líquido carmesí.

-¡ELIAH!-gritó una voz que ella conocía demasiado bien, y, haciendo uso de todas sus fuerzas, apartó el rostro del cuello y su mirada de la sangre, y, golpeándose mentalmente, saltó hacia atrás con fuerza, hasta hacer chocar su espalda con la pared, alejándose del cuerpo y de la vampira, que soltó al muchacho sin cuidado, haciéndole caer al suelo aún inconsciente, y gruñó al ser que las había interrumpido.

La joven se giró, aunque ya conocía a quién se había inmiscuido en la ``comida´´. Ante ella se encontraba una joven pálida, de corta cabellera pelirroja y oscuros ojos, mostrando los colmillos tras esos carnosos labios, mostrándole sus armas a la vampira desconocida.

-Sasha…-la llamó Kate, dejando que el odio que sentía por ella se dejara ver tras el gruñido-¿qué haces aquí?¿qué pretendes hacer con Eliah?

-Tranquila querida Kate-se burló la nombrada Sasha-tanto tiempo sin vernos y así me recibes…

-No te andes con rodeos-le espetó ella, y Kate miró con firmeza a Eliah-Eliah, vete de aquí…

-Kate, lo siento…

-No te disculpes, no es tu culpa Eliah, ahora vete, yo me encargo de esto-le aseguró, y la joven asintió, marchándose del lugar, y Kate fulminó con la mirada a la recién llegada-ahora tú y yo tendremos una ``conversación´´.

-Esto no puede ser bueno-murmuró Dan, cada vez más nervioso.

Eliah acababa de llegar a la casa, y les había contado lo ocurrido en el callejón a Kana y su hermano, y también les contó que Kate había llegado a tiempo de evitar un terrible accidente y cómo ella se había quedado con aquella vampiresa.

-Como le pase algo a Kate…-murmuró Eliah, con la voz sobrecogida por el llanto, en el sillón, junto a Kana, mientras su hermano estaba caminando de un lado para otro de la habitación-no debería haberla dejado sola…

-Has hecho lo que debías, no podías quedarte en ese lugar apestado de sangre-la animó Kana, mirando a su novio, a Dan, que se detuvo, y se acercó a su hermana pequeña, hasta detenerse frente a sus ojos, en cuclillas y coger su rostro con sus fuertes manos, cruzando sus miradas.

-Eliah, escúchame bien, tú no tienes la culpa de nada-le espetó, y, en ese momento, todos olieron aquella esencia que era propia de Kate, y se sintieron aliviados.

A los pocos segundos escucharon la puerta abrirse y cerrarse, y Kate no tardó en entrar al salón, con el rostro serio.

-¿Qué ha pasado?-preguntó Dan, dejando en el sillón a su hermana y a su novia.

-Era Sasha…una antigua vampira que conocí hace veintiséis años si la memoria no me falla-les explicó, mirando a todos mientras se recargaba en la pared-sólo se alimentaba a base de sangre humana, y tenía un excelente autocontrol…ella siempre busca a vampiros recién convertidos para convertirlos en armas y usarlos a su voluntad, es una técnica que usan los vampiros experimentados y con un autocontrol con frecuencia.

-¿Y qué ha pasado?-quiso saber Kana.

-La tuve que matar-dijo ella, con sencillez, y Eliah se sobresaltó. Aún no se acostumbraba a ese tipo de normalidad cuando acababan con un vampiro que podría poner en peligro el secreto de la existencia vampírica-no era conveniente que cazara en nuestro territorio…era peligroso para nosotros.

-¿Y el humano?-preguntó Eliah, preocupada. Kate la miró por unos segundos, y suspiró.

-Está muerto, Eliah…-le dijo ella-le he tenido que abandonar debajo de uno de los puentes de las afueras…tardarán algunos días en encontrarlo.

-¿Por qué?-preguntó Eliah, sobresaltada, levantándose y enfrentando a la vampira-¡él no tenía la culpa!¡¿por qué…?!

-Yo no le he matado, Eliah-le aseguró la vampira pelirroja.

-Cuando yo le dejé estaba vivo…

-Sí, pero muy débil-comentó Kate-estabas tan absorta por su sangre que no te diste cuenta de que estaba moribundo…había perdido demasiada sangre…normalmente los vampiros que se alimentan de humanos toman pequeñas cantidades cada pocos días, para no causar víctimas mortales, pero Sasha era la excepción…, ha muerto desangrado, Eliah, no podíamos hacer nada.

-Lo sé-asintió ella, suspirando.

-De todos modos, Eliah-la dijo-no debes sentir lástima por ellos ni preocuparte…son humanos Eliah…

-Hasta hace unos meses yo era uno de ellos, Kate.

-¡Pero ya no!-le espetó la vampira-¡Eliah, la mayoría de los humanos no son como tú!¡ellos te odiarían si supieran tu verdadera identidad!¡ellos te matarían!¡ya intentaron extinguir a los vampiros en tiempos de antaño, aunque ahora digan que sólo es una leyenda!¡y si se supiera la verdad, volvería a haber una persecución!. Eliah…no sientas lástima ni comprensión por los humanos…porque no la debes esperar de ellos…

La chica sólo se quedó callada, y, al final, Kate recitó aquellas palabras que todos temían, pero que sabían que vendrían…

-Tenemos que irnos.

El salón se quedó en completo silencio, y todos se miraron entre sí, aún sin moverse, no deseando hacerlo.

-Encontrarán el cadáver en unos días…y comenzarán a investigar, chicos, debemos irnos-les repitió Kate, y Dan asintió, se acercó a su hermana y la cogió suavemente del brazo.

-Vamos, recoge tus cosas, nos vamos a medianoche-le dijo, y ella asintió, pero no se movió-¿qué ocurre?

-Lo siento-se disculpó-todo esto es por mi culpa…si me hubiera sabido controlar…

-Nada habría cambiado-le interrumpió Kate-desde el momento en el que esa vampira se alimentó en nuestro territorio nuestra sentencia fue firmada…aunque no la hubiéramos ni si quiera visto, tendríamos que huir igual…así que deja de echarte cosas en cara, y recoge tus cosas.

Eliah volvió a asentir, y se fue hacia su habitación, al igual que todos, que comenzaron a recoger con rapidez sus cosas. Los muebles los dejaron en el lugar, sólo recogieron sus objetos personales con gran rapidez.

La chica entró como si de un huracán se tratara en su cuarto, sin mirar atrás. Hasta que, en unos minutos, sintió la presencia de su ``hermana´´ detrás de ella.

-¿Qué ocurre?-le preguntó, girándose para encarar su mirada seria. Kate la observó con detenimiento con seriedad, y luego suspiró antes de hablar.

-¿Te cuesta tan poco abandonar este lugar plagado de recuerdos?-le preguntó-aquí tú y mi hermano vivisteis vuestra historia…

-Kate, basta-le atajó Eliah, seria-sabes que ese tema quedó en el pasado. Él fue el que me abandonó, no tienes derecho a exigirme que le siga esperando o guardando buenos recuerdos de él. Para mí será un alivio alejarme de este lugar en el cual he sufrido tanto.

-Creía que le amabas-le recordó ella.

-No le amaba…le amo…-confesó ella-amo a Jared con todo mi corazón…pero, el Jared al que amo murió hace tiempo, el día en el que me abandonó y me dijo que lo nuestro fue un error, que no me quería…o, peor aún, puede que incluso ese Jared al que amo nunca existiera…yo solamente estoy enamorada de un fantasma de mis recuerdos…

Kate la miró dolida, y tragó fuerte, intentando contener las lágrimas.

-¿Vas a dejar aquí la caja del ático?, aquella donde guardas todos los recuerdos de él…

-Sí-dijo ella-ya sabes que quise quemarla entera, fuiste tú la que no me dejó, haz con ella lo que te plazca-la dijo Eliah sin más, ocultando el intenso dolor que sufría al recitar cada una de las palabras que sus labios pronunciaban, siendo mentiras la mayoría de éstas.

-Como quieras-dijo Kate andes de irse cerrando de un portazo.

Eliah se aguantó las ganas de llorar, y siguió recogiendo sus cosas, sin hacer caso al tremendo dolor que nacía en su pecho en ese momento.

Ya era pasada la medianoche, y Eliah iba conduciendo con tranquilidad aquel coche negro bajo el oscuro cielo cubierto de estrellas.

Cada uno tenía su coche, y habían decidido ir por parejas para llamar menos la atención. En aquel momento, Dan y Kana deberías estar preparándose para irse, y ella estaba ahí, siguiendo el coche de color escarlata de Kate, que iba algo más adelante.

No sabía a dónde iban, y poco le importaba…, lo único que le importaba era que se había ido de aquel lugar que sólo le traía recuerdos de Él…

A partir de aquel momento, se olvidaría de él para siempre, olvidaría que le amaba, sólo le odiaría, y ya no le importaría…desde aquel momento, iba a comenzar una nueva vida lejos del pasado que la atormentaba…

F I N

PARTEII

HUMANA****VS VAMPIRA

Próximamente…

PARTEIII

UN****MISMO DESTINO

Dos caminos…demasiado lejos para formar un mismo destino…pero demasiado cerca como para no permanecer juntos…

``¡¿Eliah?!, tú…deberías ser humana…´´

``Dejé de ser una niña antes de tiempo…dejé de creer en los cuentos de hadas y en los príncipes azules…porque fui una idiota…fui tan tonta como para creer que alguien era capaz de amarme…´´

``Yo te amé, te amo y siempre te amaré…´´

``Suena falso´´

``No lo es…´´

``Demuéstralo´´

``¿Cómo se puede querer tanto a alguien y no hacerla feliz?´´

``Yo estoy muerta desde hace mucho…desde que me abandonaste…firmé mi sentencia aquel día…perdí todo el día en el que confié en ti…´´

``Eliah…dame una segunda oportunidad…´´

``Tú no mereces una segunda oportunidad porque tú a mí no me diste ni si quiera la primera´´

``¿Has amado alguna vez a alguien hasta llegar a sentir que sin él no existes?¿has amado alguna vez a alguien hasta el punto en el que ya no te importe lo que pase con el resto del mundo?¿hasta el punto de que estar con él ya es suficiente, cuando te mira y tu corazón se detiene por un instante?. Yo sí…´´

``Donde hubo fuego, cenizas quedan…mas no puedo esperar que me sigas amando, pues en tu corazón nunca hubo ni una mísera llama, a pesar de que en el mío hubiera un gran incendio que me ha consumido poco a poco y me ha matado por amarte´´

 Si queréis que la parte 3 la escriba, decídmelo y apoyadme por favor!!!!!!o si queréis que acabe aquí, lo haré así

Cuidaos

Besos