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"Mis 5 dracos" — capítulo 1
Muñecos
Su rostro, se enmarcaba en la felicidad, al ver lo que había hecho. Hacía tanto, que deseaba conocer, al enigmático niño platinado que estaba en la casa Slytherin. Con una sonrisa, miraba lo que estaba sobre su cama. Cinco pequeños muñequitos, que tenían su aspecto físico y sus sentimientos. Sólo, hacía falta que los pusiera a prueba, que los hiciera vivir.
- Mis muñecos, han quedado perfectos- musitó, mirándolos y mirando el libro de conjuro- "una réplica de carácter humano, debe ser idéntica a su personificación real", "ahora, añada polvo de la raíz de la planta del diablo" "El primer muñeco, debe ser arrojado al fuego, y sustraído antes de que se queme, o la persona real puede sufrir el calor intenso".
Hermione miraba a sus muñecos. ¿Cuál arrojar primero? Tomó el de la derecha, que casulamente se parecía al de la izquierda y sucesivamente.
- "No puede agregar ni una sola cosa, que no le pertenezca al afectado o podría terminar creando una paradoja"
Hermione, se recogió el cabello y procedió en acto seguido, a arrojar su primer muñeco al enorme caldero. El vapor que brotó, le encegueció por un momento, pero eso no le prohibía ver lo que sucedía.
Sustrajo el muñeco, cuando estaba medio chamuscado. ¡Casi se le quemaba y esperaba, que Draco no estuviera sintiendo eso! Hizo el mismo procedimiento con los demás muñecos y los colocó sentados sobre una repisa. El libro no especificaba dónde debían estar, pero ella los miraría desde siempre, allí.
- Hasta mañana mis muñecos. Ojalá, tuviera suerte...
Había ido muy lejos. Había sustraído un libro prohibido, en la sección prohibida obviamente. Snape hacía sus rondas, y pudo verla. Le había arrancado algunos cabellos a Draco, mientras estaba atrás de él y Draco, juraba que había sido ella. Se había arriesgado tanto.
- Descansen, mis muñecos...
Hermione muy pronto se dormía, con una sonrisa. El Draco real, había sentido cierto calor, unas cinco veces. Sus amigos, le miraban encogiéndose de hombres. Quizás debía ver a la enfermera.
La mañana, llegó tan rápido como ella deseó. Se levantó y esperaba que sus muñecos estuvieran vivos. Al mirar hacia adelante, parecía que no sucedía nada. Estaban allí, inanimados. ¿Se habría equivocado?
Mientras ladeaba la cabeza, una figura le asustó. Era Draco y ella de un brinco, se cubrió el cuerpo con las sábanas.
-
¡Hola, Hermione!- dijo, muy alegre. Hermione le miró sin entender.
-
Hola... ¿Draco? ¿Cómo llegaste hasta acá? ¿Y por qué me llamas Hermione?
-
¿No te llamas, Hermione?
-
¡No, ella es Granger y es asquerosa!- decía otra voz. Otro Draco. Hermione dio un brinco de miedo. ¿Dos Dracos?
-
¡Eso me da mucho miedo! ¡Creo que me voy a ocultar!- bien, un tercer Draco.
-
¡Yo tengo ganas de llorar, por que su nombre es bonito!- ¿Otro Draco?
-
Yo, me voy a estudiar. He reprobado tantas materias- Cinco. Habían cinco Dracos en su cuarto. Bueno, seis, contando al verdadero.