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"Mis 5 dracos" — capítulo 3

El muñequito gruñón

Su muñequito feliz había regresado a su cuarto. ¿Qué hacía ahora que todos eran de carne y hueso? Sólo tenía idea. Mandarle una lechuza a sus padres e indicarles, que moriría en un Dracosuicidio. Con un suspiro, observaba al Draco miedoso, huír de los gruñidos del Draco gruñón, valiendo dicha redundancia.

El Draco feliz, seguí allí, decorando la habitación. El Draco gruñón no lo soportaba y caminaba hacia la sala común. Hermione, intentó detenerlo, pero no atendía a ningún tipo de razón.

Entró en la sala común y Ginny, se secaba el cabello, recién lavado. Al verlo, abrió los ojos como platos y lo señalaba mientras caminaba. El muñeco, soltó un gruñido y la miró de mala gana. Luego, ella vio a Hermione aún con los ojos abiertos como búho. Hermione se detuvo y se encogió de hombros.

El muñeco Draco, había salido a caminar. Todo le parecía aburrido y a todo le gruñía. Pansy caminaba hacia él con una sonrisa. Intentó darle un beso y él, se apartó. Le dijo que estaba horrible y gorda, que el corte de cabello no le favorecía y que se comprara una vida y la utilizara. Pansy, había salido con lágrimas en los ojos. Hermione, no se cansaba de preguntar por él. Snape consideraba ya, que era repetitivo y fastidioso.

  • ¿Otra vez, llamando a Draco?- preguntó él, de mala gana. Hermione no supo qué decir, para no meterse en problemas

  • Bueno es que... Olvidó algo en la calse de la profesora McGonagall.

  • ¿Ah sí?- dijo con una sonrisa escueta- ¿No se puede inventar algo mejor? Su nerviosismo la delata.

  • Es la verdad- dijo ella sin dudar. Mientras hablaba con Snape, observó a una niña que salía corriendo, con lágrimas en los ojos. Se imaginaba ya, qué había hecho y quien era- Profesor, perdóneme por abandonar esta interesante charla, pero acabo de recordar que, dejé algo también en la clase la profesora Minerva. ¿Me disculpa? Podríamos charlar después.

Severus quiso contestarle, pero Hermione se iba corriendo. Con una sonrisa a medias, contaba los puntos que iba a retirar de aquel reloj. Ella, continuó corriendo y detuvo a la llorosa niña.

  • Has visto a un joven rubio, más o menos altos y de mal aspecto...

  • ¡Sí y no quiero volver a verlo!- dijo ella, entre hipidos- ¡Me ha dicho que soy fea y que he estado con otro chico, frente a mi novio!

  • ¿Sabes a dónde se ha ido?

  • No, ni me importa.

Hermione negó con la cabeza y continuó su caminar. Mientras estaba en eso, supo de inmediato, dónde estaba su muñeco. Habían muchos chicos reunidos y parecía que peleaban. Ella, caminó hacia ese lugar.

  • ¡Basta!- dijo y Draco, sostenía a uno de los niños de primero de Ravenclaw- ¡Es menor que tú!

  • Dijo que era un idiota.

  • ¡Eso eres y, tienes que venir conmigo!

  • ¿Qué pasa aquí?- era Snape. Una jovencita de Hufflepuff, le había avisado. Hermione, la miró de mala gana.

  • ¡Ese niño, busca muchos pleitos!- dijo la niña, señalando a Draco. Severus, se sorprendió al oír semejante cosa.

  • ¡Draco, suéltalo enseguida!

Draco lo soltó y le miró con una sonrisa. Lo más triste del asunto, era tener que castigarlo. Con un suspiro, Severus se vio obligado a darle un ultimatum. Hermione y su muñeco, podían regresar a la sala común.

El Draco real, caminaba por los pasillos y observaba las miradas furiosas de muchos estudiantes. ¿Qué sucedía?

  • ¡Eres un imbécil!- le gritaron y él se disponía a replicar, cuando Snape, aparecía cerca de aquel perímetro.

  • ¿Cómo se te ocurre hacer ese tipo de cosas?

  • ¿Qué cosas?

  • Pelearte ¡con media escuela!