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Historia 41026 — capítulo 2
Todo marchaba antes de unas queridas vacaciones. Las dos muchachas caminaban hacia los servicios acompañadas de sus casas. Hermione lo hacía algo molesta, estaba relajada, más que tranquila. Ella sabía que ganaría. Skinniy Dupree caminaba sobrada hasta toparse con ella, una sonrisa maliciosa y un saludo hacia Ronald dejó constancia de estar segura de ser ganadora.
-¿Preparada para perder, Granger?- acentuaba la Slytherin cruzándose de brazos.
-Pasa a el baño Dupree, ya quiero llevarme a Draco para que me arrastre las maletas- en aquel comentario el rubio frunció el gesto.
-Mas te vale ganar- le aseguró a su amiga en tono silencioso agarrando su antebrazo.
-Tranquilo, estoy segura que ganaré- sonrió.
Ronald Weasley no apartaba la vista de Skinniy Dupree, no le gustaba que sonriera, temía que tramara algo, que se lo llevara en las vacaciones a vete tu a saber donde.
-Hermione, ¿por que no huimos?- preguntó temiendo.
-Ronald, comportate, ganaré- suspiró entrando a el baño.
Ambas jóvenes se introducían en cada uno de los lavabos, sin nadie, sin nada encima, solo los ingredientes necesarios y alguno que se pudiera insertar por error, para perder si se fallaba.
Los minutos pasaban, ambas dentro recordaban sus ingredientes. Mezclaban algunos de ellos y otros eran apartados. Hermione parecía ir sobrada, sonreía mientras dejaba de remover por un rato. Skinniy rascaba su cabeza y miraba un ingrediente.
Draco miraba de reojo a un Ronald Weasley que miraba su reloj y tragaba saliva.
-Deja de lloriquear Weasley pis- gruñó Draco- seguro que estás mejor con Skinniy que en tu sucia madriguera.
-Seguro que Hermione te lleva estas vacaciones a ella, Malfoy- le gruñó seguidamente.
Se oía una puerta y todos ponían su atención, había ganadora, aquella que tuviera la poción con un liquido verdoso y saliera primero. Hermione miró a su izquierda y allí estaba Skinniy Dupree. Ambas habían salido a la vez. Mostraban sus pociones y eran idénticas.
-Yo salí antes- reprochó Skinniy.
-¿¡Que!?- se indigno la castaña- ¡Salimos a la vez!.
-En ese caso, hay un empate- Draco Malfoy se habría paso entre la gente y miraba con desprecio a Hermione- Yo no tengo que ir con Granger, y Weasley no disfrutará de unas buenas vacaciones.
Todos reían por el comentario de Draco Malfoy. Hermione fruncía su ceño y lo miraba con odio. Skinniy se indigno empujando a Ronald Weasley, ella lo quería, ella quería torturar a aquel pelirrojo. Salió caminando por los pasillos, cuando escuchó unos pasos rápidos detrás de ella.
-Dupree, espera- era una voz femenina. Ella se volteó.
-¿Que quieres Granger?- preguntó arqueando una ceja.
-Lo mismo que tú, mi recompensa- sonrió haciendo que la otra muchacha lo hiciera también. Ambas querían una tortura a sus enemigos, ambas sacrificarían a sus amigos para disfrutar un poco.
-¿Que estás pensando Granger?- seguía sonriendo.
-Muy sencillo, vamos- indicó caminando con ella en la misma dirección.
Charlaban, y planeaban algo.
Después de una hora todo había pasado, todos se habían calmado. Draco Malfoy pasaba a recoger sus cosas cuando encontró algo que llamó su atención.
''Si buscas tus cosas, buscalas en la torre de los premios anuales''
Se molestó por la estúpida nota y salió furioso en aquella dirección. Recorría los pasillos empujando a todos los alumnos, pequeños, medianos, solo quería llegar a aquella torre y arremeter contra quien hubiera tocado sus cosas.
Cuando llegó observó a Ronald Weasley cogiendo las prendas de lana que su madre cosía para él.
-¿Fuiste tú quien tocaste mis cosas Weasley?- Draco caminaba furioso hacia él.
-Claro que no- gruñó- Las mías también estaban aquí.
El tintineo de unas llaves les hizo girarse hacia la puerta. Hermione Granger jugaba con ellas ente sus dedos y detrás de la leona salía la serpiente. Skinniy sonreía a ambos estudiantes maliciosamente. Un giro de muñeca cargadas de varita bastó para sujetar a sus compañeros a unas sillas ayudadas por cuerdas.
Tenían espalda contra espalda y sus manos estaban atadas juntas. Draco y Ronald compartían movimientos.
-¡Hermione!- la llamó Ron- ¿Que haces?.
-¡Malditas locas!- gruñía Draco- ¿De verdad creéis que no vendrán a por mi?.
-No lo creo Malfoy- intervino Hermione poniéndose enfrente de él- Skinniy informó a Lucius de que pasarías unas estupendas vacaciones con ella.
-Exacto- caminaba Skinniy tocando el pelo de el pelirrojo- Y tú, Weasley. Pasarás unas agradables vacaciones en un mundo muggle, con Granger.
-Estas locas- decía el pelirrojo con tono asustadizo.
-¡No podéis dejarme al lado de Weasley pis!- gruía Draco moviéndose bruscamente. Era imposible soltarse, y cada movimiento hacía daño a su compañero.
Ronald se movía también para hacer daño a Draco. Ambos parecían jugar a un juego divertido. Primero se incorporaba uno hacia adelante mientras el otro se quejaba, así sucesivamente.
-¡Estate quieto!- Skinniy Dupree golpeó la cabeza de Ronald Weasley haciéndolo parar.
Draco se aprovechó de la situación y volvió a moverse para oprimir a Ronald. Hermione estiró de la oreja de el Slytherin hasta que se quejaba.
-Deja tranquilo a Ronald- le amenazaba Hermione.
-Loca- le reprochó.
-Hurón- volvió a estirar de su oreja.
Ronald Weasley miraba con miedo a Skinniy que acariciaba su barbilla mirándolo perversamente.
-¡Bu!- Skinniy soltó un quejido para asustar a su enemigo. Este se asustó moviendo su cabeza hacia atrás golpeándose con la de Draco Malfoy.
-¡Maldita sea Weasley!- Draco intentó subir su mano para rascar su cabeza pero el peso de su compañero de secuestro se lo impedía.
-¿Te pica?- preguntó Hermione moviendo sus dedos por encima de su melena rubia.
-¡Socorro!- gritó Draco.
-¡Socorro!- se le unió Ronald Weasley.
Ambas adolescentes se miraron y afirmaron con sus cabezas. Buscaron unos calcetines de ambos. Draco Malfoy se encontró con un calcetín de lana al más puro estilo Molly Weasley, mientras que Ronald Weasley tenía en la suya uno de alto coste.