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Historia 41026 — capítulo 3
Cuando ambos muchachos se calmaros sus calcetines salieron de sus bocas. Hermione le sonreía a el gesto enfurecido de Draco Malfoy. Skinniy por su parte, al otro lado, acariciaba la mejilla de un Ronald Weasley nervioso.
-¿Que vas a hacerme?- le preguntaba el pelirrojo a la muchacha.
-Lo que te dejes- decía ella haciendo que Hermione se riera por el comentario.
Ronald tragaba saliva y retrocedía su cabeza hacia atrás.
-¿Que pasa Weasley pis?- Draco se hundía a la conversación- ¿No has conocido mujer?- sonreía por su propio ingenio- ¿No serás eunuco?.
-Entonces seréis dos- Hermione se enfureció y llevó su mano a las partes de Draco apretando.
Draco movía sus piernas puesto que no podía mover el cuerpo. Sus gesto era algo asqueado y rencoroso.
-Las cosas de tocar no se tocan- le enseñaba Draco a la joven cruzándose de piernas.
-Hurón- le sonrió tocándole la mejilla.
-¡Weasley, dile a tu novia que no me toque!- gruñía Draco moviendo sus brazos para hacerle daño a su compañero.
-¡No es mi novia!- le aclaró mientras forcejeaba el también.
-Ni para hacerte con Granger vales-
-No soy un objeto para que se hagan conmigo- se pellizcaba la oreja de nuevo para que se quejara el joven.
Skinniy se sentaba en las rodillas de Ronald Weasley, este no podía agarrarla por que sus manos estaban atadas a las de Malfoy. Ella acercaba su cuello a las fosas nasales de el pelirrojo.
-¿Te gusta mi perfume?- preguntaba tiernamente.
Ron se echaba de nuevo para atrás haciendo que Draco se echara para adelante y se golpeara con Hermione.
-¡Me estáis agobiando!- gruñó- ¡Me pegarás los piojos Weasley!.
-He dicho que me huelas- Skinniy agarró el cabello pelirrojo de su apresado e hizo que inundara su cabeza en su cuello, embriagandolo así de su dulce aroma.
-Huele vainilla- Ronald sonreía y se relamía los labios; volvía a olerte una y otra vez como un perro.
Draco dejaba sus ojos en blanco mientras se removía con Hermione que le tocaba el cabello.
-Dame un beso- le decía Skinniy.
-¿¡Qué!?- se sonrojó el pelirrojo tragando saliva.
-Que me beses el cuello, es una orden- ella volvía a acercarle la cara.
Ronald Weasley cerraba los ojos y acercaba sus labios hacia su cuello. Otra vez aquel aroma a vainilla lo hizo ir más rápido a él. Posó sus labios y allí se quedó durante unos segundos. Un beso, dos besos. Los ojos de ella se cerraban y tubo que apartar su cabeza con un pequeño golpe.
-Dije uno- le regañó.
-Baboso- le insultaba Draco estirando de su brazo derecho.
-Solo era un beso- le recordó Ron con su ceño fruncido- Al menos yo puedo darlos.
-¡Yo doy muchos más besos que tú!.
-Que asco- le cortó Ron- Tienes cara de estar comiendo mierda interminablemente.
Draco tiró su cabeza hasta atrás para golpearle con fuerza. Hermione le agarraba por la oreja para regañarle como un niño pequeño.
-¡Él me insultó!- Draco se quejaba como un bebé mientras se sentía mal allí atado. De no ser por eso, lo habría golpeado.
-Si os seguís quejando por los besos, tendrán grabes consecuencias- Hermione se reía de ellos mientras se acercaba a Skinniy- ¿No tienes hambre?.
-Una poca- afirmó- ¿Queréis algo para comer?.
-¡Un muslo de pollo, con nueces!- se adelantó Ron relamiéndose de nuevo.
-¿Nueces?- se asqueó Draco- ¡Yo quiero un plato de pasta!.
-¿Pasta?- reprochó Ronald- ¡Seguro por eso tienes ese cuerpo de Espagueti!
-Está bien, entonces...-Hermione hacía memoria- Un plato de pasta para Ron y pollo con nueces para Draco.
Ambas salían por la puerta mientras los jóvenes se quejaban. Les gritaban que se equivocaban, que era al revés.
-¡Mierda!- se quejó Draco cuando escuchó la puerta.
Ron suspiraba sin decir nada, cerraba sus ojos. No quería pensar que estaba allí amarrado a aquel tipo.
-¡Weasley pis!- gritó abriendo sus ojos como platos- Mira, mira, un papel y una pluma.
-¿Y qué? Tenemos las manos amarradas.
-Mueve tu cuerpo de morsa marina- le pidió- Escribiré a mi padre y me sacará de aquí.
Draco esperaba que el pelirrojo aceptara. Cuando se pusieron de acuerdo Draco contaba: ''Una, dos, tres''. En ese momento cada uno estirazó para adelante haciéndose daño en los brazos.
-Imbécil, en esta dirección.
-¿Y por qué? ¿Por qué demonios tengo que hacer lo que tú digas?.
-¡Por que el papel está en este lado!- le recordó resoplando.
De nuevo lo intentaron lograndolo. Poco a poco se iban acercando un poco ortopédicos a aquella mesa. Draco se incorporaba haciendo algo de daño a Ron, tomaba la pluma con su boca. La llevaba con dificultad a el papel y la movía con su lengua.
-Date prisa- pedía Ron mirando a la puerta.
-Estoy escribiendo con la boca- decía sin que se el entendiera nada.
-¿Qué?- preguntó al no entender.
Sin que se dieran la puerta se abría. Hermione cargaba algo de comer mientras Skinniy ya comía algunos chocolates. Observaron a ambos muchachos bastante movidos de el sitio, a Draco con la pluma en la boca y Ron más colorado que nunca.
-¡Draco malo!- Hermione golpeaba su nuca para que se cayera la pluma de la boca.
-¿A que jugáis?- preguntaba Skinniy estirando de Ron para moverlos un poco.
-¡Quieren pintar!- se adelantó Hermione caminando hacia la puerta.- Vuelvo enseguida.
Skinniy comía mientras le daba de su plato a Ron. Este no dudaba en acercarse a ella para tomar de su cuchara. Skinniy le hacía gestos dulces con la cara lo cual le provocaba algunos atragantos.
-Come con la boca cerrada...-pedía Draco intentando pensar en otra cosa- Cuando se entere mi padre...-
La puerta se abría rápidamente. Hermione cargaba unos cubos de pintura y un gran papel en blanco. Lo extendía por el suelo y rebuscaba por el cuerpo de Draco.
-¡Socorro!- se asustó- Quiere abusar de mi.
-Que más quisieras- ella sacó la varita de el joven y sonrió.
Skinniy dejó la comida e hizo lo mismo. Desarmó a Ron y se puso junto a Hermione. Esta con un giro de muñeca los desató. Ambos se levantaron rápido y con otro giró estaban unidos por una mano.
Draco corrió estirándole hacia la puerta, la cual se encontraba totalmente sellada. Hermione miraba a Draco de arriba a bajo.
-Quitate la ropa- le pidió con libido.
-¿Qué?- se tocó el pecho con la mano que le quedaba libe.
-Tú también- pidió Skinniy a Ron caminando hacia él. Tocaba su jersey le estiraba para arriba.
Tras forcejearlos un poco debieron hacer uso de las varitas para separar las ropas de ellos. Ambos estaban en ropa interior y ellas los miraban. Hermione tomaba un bote de pintura y lo abría.
-¿Que vas hacer con eso?- se asustaba Draco.
Skinniy lo sabía, ella se unía a Hermione. Ambas untaban sus manos con aquella pintura de color azul.
Hermione llevaba sus manos hacia Draco, este andaba hacía atrás hasta quedarse pegado a la fría pared.
-¡Para tus manos Granger!.
Ronald había quedado en la misma posición mientras Skinniy se acercaba a él con sus manos manchadas de aquella pintura.
Los gorrineaban, les pintaban el cuerpo aprovechando para tocar. Skinniy disfrutaba, nunca pensó que aquel león tuviera ese tacto. Lo mismo pasaba con la pálida serpiente, ¿donde metía aquel cuerpo que era gustoso de tocar?. Ambos se quejaban pero estaban retenidos. Azul, morado, amarillo, bastantes colores cubrían su piel.
-Ahora a rodar- Hermione tomaba el antebrazo de Draco mientras Skinniy tomaba el de Ron y los arrastraban hasta aquel enorme papel blanco de el suelo.
Los hacían bajar al suelo. Ellos se miraban resentidos, suspiraban y Draco se dejaba caer hacia atrás manchando el papel, estiró de su muñeca provocando que Ron se diera un golpe contra el suelo.
El pelirrojo contestó con un empujón en el suelo. Estaban manchando aquel papel mientras reían, mientras se propinaban empujones y quejidos.
-Mantén tu estúpido cuerpo lejos del mio- le obligaba Draco empujando.
-No pretendo tocar tu delgado cuerpo con el mío-
Las jóvenes reían al verlos medio desnudos rebozarse en suelo. Draco ya tenía pintura gasta en la cejas y todo su torso con huellas de Hermione. Cuando ambos se levantaron las miraron furiosas.
-¿Ya habéis acabado de reíros de nosotros?- pregunto Ron mirándose el cuerpo.
-Ahora yo quiero pintar- decía Skinniy.
Draco miró a Ron con una sonrisa. Ambas se desnudarían y se restregarían juntas manchadas en pintura. Hermione ya quitaba su camiseta quedándose en sostén, al igual que Skinniy.
-¡Vamos, juntaros!- decía Draco con una sonrisa burlona.
-Yo te tengo aquí para pintar- se aseguraba Hermione mientras negaba con su cabeza.
Las dos se volvían a afirmar con la cabeza y se acercaban a ellos. Pronto se abrazaban quedándose pringadas de pintura. Ron manchaba el hombro de Skinniy mientras miraba su trasero por detrás, aprovechando que estaba abrazada. Draco no dudó y algo le llegó a poner su mano en la espalda de Hermione dejando así al quitarla el rastro de sus dedos en un tono verde. Hermione marcada por la serpiente, mientras que Skinniy con un color rojo lucía al lado de un león.