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Historia 41174 — capítulo 18

There's a place for us

2009

No la veía por ningún lugar y el pánico comenzaba a apoderarse de él de poco en poco, las luces de la ciudad parecían temblar burlonas y hacer que las sombras de los edificios se cerraran a su paso, todo para no dejarlo encontrarla. Quería correr más rápido, pero los cuarenta y tantos años que cargaba sobre sí, no se lo permitían.

-Por favor, por favor…

Antes de salir corriendo, ella le había dicho que lo odiaba, que era malo y que no quería volver a verlo nunca.

-Soy un idiota

¿Por qué había tenido que decirle todo eso? ¿Hubiera hecho tanto daño que viera lo que había adentro de la caja? Ahora ya no tenía importancia, porque aunque estuviera muy arrepentido, no había nadie para disculparse, ella había corrido y no la encontraba.

Podría estar perdida.

Asustada…

Con frío…

-¡Raquel! -gritó a la desesperada, mirando al cielo, implorando ayuda a alguien que probablemente no estaba ahí

Ah, pero sí que estaba allá, y no se veía ni asustada ni con frío, aunque sí algo perdida…

Sus delgadas piernecillas se bamboleaban de atrás hacia delante, colgando del puente peatonal, enfundadas en el pantalón de la pijama morada y su sudadera blanca sobresalía como una estrella más en el cielo.

Tenía la respiración agitada por la adrenalina que corría por sus venas, sabiendo que en cualquier momento podría salir corriendo de nuevo, pero aún así consiguió subir el puente y caminar despacio hacia ella, aproximándose por el lado derecho de la chica. Su frente estaba arrugada en una mueca de concentración, las comisuras de sus ojos presumían unas delgadas ramificaciones, también había arruguitas en sus labios, pero ésas no se alcanzaban a ver con tan poquita luz.

-¿Raquel? -tenía la garganta seca

Ella volteó a verlo y no dijo nada, volviendo a clavar su mirada en el cielo. Él se sentó junto a ella y con cautela le pasó una mano por el hombro.

-¿Estás bien? -preguntó

-No

-¿Qué te pasa?

-Siento como si… como si no perteneciera aquí. ¿Tú no?

Una leve sonrisa se formó en la boca de él.

-A veces, cariño, a veces.

-¿Y qué haces entonces?

-Recordar

-¿Qué cosa recuerdas? -su voz tenía ése tonito infantil y dulce y tierno de los pirulís de mora azul (los favoritos de ella)

-Que hay un lugar ahí afuera, allá arriba, hay un lugar para nosotros. Y un día -la atrajo hacia sí con el hombro- subiré, allá arriba.

-¿Vas a llevarme contigo?

-Claro que sí, sin ti, soy yo el que no pertenece a ningún lugar

Ella dejó caer su cabeza en el pecho de él y sonrió, de pura felicidad.

-Te quiero -le dijo con voz bajita y cremosa, como los helados de pistache y vainilla que tanto le gustaban

-Yo también -respondió él, plantándole un beso en la cabeza, con unas cuantas canas zurcando el café de su cabello

Y era cierto, no podía dejar de quererla, con o sin ése estúpido Síndrome de Tourette que había venido a arruinarlo todo, aquel que la hacía creerse niña a ratos y decir TODO lo que pensaba… porque la quería cuando tenía esos lapsos de locura infantil, pero la amaba cuando era ella misma.

-¡Segunda estrella a la derecha! -gritó ella, evocando a Nunca Jamás y riendo a carcajadas, sacudiendo los pies frenéticamente como si estuviera en el columpio y abrazándolo con fuerza.

Sí, la amaba cuando era sólo Raquel, Raquel sin Síndrome de Tourette.

N/A: Perdón por la tardanza, últimamente he andado con un bloqueo tremendo, y entre eso y mi trabajo de rey mago encubierto (xD), no me queda mucho tiempo para escribir y bueno, espero que ya la próxima semana tenga un poquito más de tiempo pa' actualizar más pronto.

Besos!

-Liz