← Paternidad · de
Paternidad — capítulo 10
Draco, sostenía a su pequeña entre sus brazos. La dormía, mientras Snape hacía acto de presencia en esa instancia. Removiéndose las cenizas de la túnica, miró a la niña, que ahogaba un bostezo y acomodaba su cabecita, en su hombro.
-
¿Qué es lo que quieres saber? Creí que sabías todo acerca de tu familia y "esposa".
-
¿Esposa?- comentó Draco, ceñudo. Severus en cambio, lo dijo con mucha normalidad. Algo que era ya costumbre.
-
Sí, tu esposa. Granger ¿O es que se te olvidó? Un momento, ¿Se te olvidó?
-
No precísamente por que quisiera- resongó Draco y Snape, arqueó una ceja. Bien, necesitaba detalles. Draco suspiró, acostando a su hija en el sofá y se levantó para encarar al hombre de negro. Con una mueca de curiosidad, Snape, le observó fijamente.
-
¿Cómo que "no precísamente por que quisiera"? ¿Qué sucedió entre Granger y tu?
-
Pues, es poco lo que recuerdo. Discutimos y ella me hechizó. No recordaba nada hasta hace poco. Se llevó a Crhistine y luego, yo la adopté pensando que era una niña cualquiera.
-
Pero eso no tiene sentido- dijo Snape- ¿Cómo olvidaste todo?
-
Algún confundus, o algo parecido- destacó él, mirándole con desdén.
-
¿Qué sucedió después?
-
Ella perdió el control del auto y chocó con otro. La bebé estaba sana, pero de ella no sé aboslutamente nada.
Severus no podía creerlo. ¿Por qué habían peleado? ¿Por la paz mundial? Con un suspiro de incredulidad, caminó hacia la chimenea y miró las cenizas ya fundidas con las rocas y sintió el calor que aún estaba latente.
-
¿Qué quieres que te diga?
-
Si ella, tenía algún romance con alguien.
-
No soy Dumbledore- le desafió Snape- aunque Granger, tenía una cierta actitud sospechosa acerca de tu hija. Ella fue a verme para pedirme una poción, que le permitiera comprobar la paternidad de la niña.
-
¿Qué dice?
-
Ella estaba recelosa. Tenía miedo, así que no me confió nada. En realidad, yo no quería oírlo. Con poco más de segundos, ya había temblado como una gelatina.
-
¿Le dio la poción?
-
Sí, se la di. No sé si la usó.
Draco iba a contestarle, pero su hija despertaba violentamente y comenzaba a llorar. La miró, sentándose a su lado. Al tocarla, supuso el por qué de su llanto. Tenía mucha fiebre.
- Mi amor, ¿Qué te pasó?- ¡Estás tan caliente como tu nutria cuando la abrazas!- miró a Snape, que parecía entender el asunto. La bebé no dejaba de llorar y se aferraba a su padre. Escupía algo. La comida- Te ha sentado mal. Tranquila, ya te curaré.
Sonriente, le limpiaba el rostro, mientras seguía llorando. Snape contempló a Draco por un par de segundos y luego, tuvo un pensamiento claro.
-
Te ayudaré con eso. Iremos a mi despacho y encontraremos algo que pueda beber. No la vomitará, por que hará efecto inmediato.
-
Entonces, le sigo.
Draco y Snape, desaparecieron en cuestión de segundos. Con un suspiro, al reaparecer, Draco trataba de calmar a su bebita. Estaba enferma y temblaba ligeramente.
- Ya te vamos a curar- le sonrió él y ella no dejaba de llamarlo- sí, papá está contigo...
Severus caminó hacia su despacho, cuando se hubiesen aparecido en las afueras del colegio. Se detuvo en cuanto observó lo que estaba al frente de ellos. Hermione Granger.
-
Profesor Snape...- dijo ella, de inmediato- me gustaría preguntarle algo sobre mi hija que...- se detuvo al observar a Draco y a la infante que no dejaba de llorar- ¿Malfoy y...? ¡Malfoy!
-
Hermione Granger- dijo él, e inconscientemente apretaba a su hija contra sí. Nadie se la quitaría.
-
¿Tienes una hija? ¿Es que acaso, te casaste con Pansy?
-
Hubiese sido mejor que...
-
Parece que eres un mal padre, por que no deja de llorar..- Hermione le miró. Mientras observaba, la bebita alzaba su cabeza para mirar a su padre y ella, le miró el rostro. ¡No podía ser cierto! ¡Tenía que ser un engaño! Era prácticamente ella, en un cuerpo de bebé.
-
Draco...
-
Un momento- dijo Snape con un susurro forzado- antes de que comiencen a pelearse entre ustedes, la niña necesita medicina.
-
¿¡Qué es lo que tiene!?- estalló Hermione. Sabía que esa era su hija, su corazón no fallaba en cuanto lo veía.
-
Sólo está enferma, algo le ha sentado mal- le dijo Draco con desdén. Hermione se silenció de inmediato y miró a su hija. Era tan real, que la podía tocar al final de cuentas.