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Paternidad — capítulo 12

Draco sostenía a su bebé, mientras Hermione le miraba con una sonrisa suave. ¡Qué pequeñita seguía, su hija! Sonrió, cuando Draco la miró. Ella deseaba tanto, sostenerla entre sus brazos. El joven, terminó por cedérsela. Le creyera o no.

Hermione la sostuvo, mientras la pequeña bostezaba y se frotaba los ojos. Apoyó la cabeza en el hombro de Hermione y se acomodó, apartando los cabellos de ella. Hermione sonrió y los apartó por su pequeña.

  • Es muy sociable- le dijo Draco- siempre he temido que alguien decida llevársela.

  • Yo también tuve ese miedo...- suspiró Hermione, sentándose en la cama. Severus, la miró y ladeó la cabeza hacia Draco.

  • Debe tomarse la poción, para saber si lo que informa Granger, es cierto.

  • Pero y si no, tampoco creerían que...

  • Draco confirmará si es su hija. Lo demás, lo veremos luego.

Hermione asintió en silencio y observó a su hija, que se rascaba la nariz y se aferraba a sus hombros. Draco, suspiró y miró a Hermione.

  • Creo que necesita descansar. Ha sido un día largo para ella- le dijo, mientras Hermione se la entregaba y se despedía de ella, grabándose su imagen en detalle.

  • Yo quisiera...- dijo ella, con una suave voz. Seguramente, Draco se negaría. Era mejor, regresar a casa. A casa, con Ron.

Draco caminó hacia el despacho y Severus, caminó a su vez, detrás de él. Antes de que saliera, le detuvo sosteniéndole un brazo. El joven de ojos grises, se giró y le contempló. Severus sabía lo que Draco, entendía con su gesto. Esperaba.

  • ¿La dejarás ir?- le preguntó, con un suspiro. Draco, meditó- Más conveniente sería...

  • Sí, mi casa. Entendí el punto- miró en dirección a Hermione, que permanecía en la cama, mirando las sábanas- Granger, creo que podrías venir con nosotros.

Realmente, a Hermione se le iluminó el rostro al escuchar aquello. Al llegar a casa, Draco consintió que ella durmiera junto a su hija. Miró por la ventana, mientras llovía. ¿Hacía lo correcto? Mientras dormía ella, soltó un quejido suave y abrió los ojos. Draco seguía en la habitación.

  • ¿Dónde vas a dormir?

  • Eso no importa. ¿Sabes?, aún me resulta extraño, todo eso que dijiste. Mi padre...

  • Tienes que creerme...- fue su comentario, antes de soltar un quejido.

  • ¿Qué es lo que te pasa?- le preguntó con perplejidad.

  • Mis heridas, aún me duelen.

  • ¿Heridas?

  • Sí. Cuando mi automóvil impactó al otro. Cuando me empujaste en la tina y golpié mi cabeza contra la pared.

  • ¿Por qué yo...?

  • Viste a una sombra, salir de la casa. Supiste que era un hombre y creíste, que yo estaba con él, por que estaba en la cama sin ropa.

Draco se imaginó a sí mismo en esa situación y luego, a su padre, huyendo de su propio hogar. Tragó fuertemente y se acercó a ella, que se miraba una fea herida en un costado. Con un suspiro, sacó su varita y le dio un suave toque. Había aprendido eso, de Snape.

  • Gracias- suspiró ella.

  • No tienes nada que agradecer...- ib a continuar, pero su pequeña hija se levantaba. Parecía, que tendría un trasnocho.

Nada, lograba hacerle dormir. Con un suspiro suave, Hermione, extendió sus manos para que la colocaran entre sus brazos. Draco, no dijo nada y asintió en silencio.

Hermione, había comenzado a cantarle a la pequeña bebé. Mientras cantaba, Draco podía oír las risas en el bosque, oír las canciones infantiles. Esa voz, él la reconocía perfectamente. La dulce voz de su esposa. Muy pronto, la bebé se había dormido.

  • Mañana, confrontaremos la poción. Confrontaremos a mi padre. Necesitas descanso, supongo.

  • Gracias...

  • Quédate con ella, dormiré en el salón.

  • ¿Estás seguro de que...?

  • Quédate allí.