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Paternidad — capítulo 14
Draco alzó la cabeza, cuando Severus se detenía junto a ellos. Hermione no sabía, si era capaz de escucharlo. Él tampoco; se creía capaz. Inspirando, Severus, se disponía a brindar las noticias. Hermione se mantuvo expectante.
- Es tu hija, Draco- le dijo Snape y Draco suspiró aliviado. Del impulso, Hermione le abrazó. Draco no hizo nada, solo sostenerla.
Se separó de él y le miró, con los ojos llenos de lágrimas. Eso significaba, que pese a la violación, su hija había sido fruto de ambos. No podía estar más feliz.
-
Granger, está sangrando- le dijo Snape, mirándole el costado izquierdo.
-
Escapé del hospital, donde querían internarme y por ende, no terminé las curaciones- mencionó ella- pero ya no importa. Al menos, mi hija está donde debe ser.
Draco no comprendió el tópico que ella manejaba; pero ese no era el punto. Snape, se quedó con ella, para curarla. Draco, estaba muy feliz de poder llamar a su pequeña... "hija". Con un suspiro, la miró. Su pequeña estaba jugando en el suelo con su pequeña nutria. No sabía qué pensar acerca de su esposa, pero al menos su hija le pertenecía.
- ¿Muñequita?- dijo y la bebé volvió la cabeza hacia su padre- Ven acá, muñequita.
La niña, dejó el peluche y corrió hacia su padre; que le esperaba con los brazos abiertos. La abrazó con mucho cariño y la llenó de besos.
- ¡Mi pequeña muñequita!- dijo, mientras la bebé se reía- ¡Sí, mi pequeño dinosaurio castaño!
Severus emergía de la habitación. Draco, alzó la cabeza mientras su hija se chupaba un dedo y miraba al hombre de negro. Se preguntaba, por el estado de salud de su esposa.
-
Descansará. No debe moverse. La herida se abrió, por que ha caminado demasiado. Será mejor que...
-
Sí, verifique si mi padre. ¿Pero cómo?
-
Muy sencillo... Legeremancia o a tu padre o a tu esposa.
Draco meditó y pensó que quizás, Hermione, cedería con más facilidad. Asintió y Severus le indicó que le llamara si habían cambios. La bebé, se despedía de él y por un momento; Draco creyó que él sonreiría.
Entró en la habitación, con la bebé entre sus brazos. Hermione estaba recostada, mirándole. Estaba exhausta y al menos, su vida ya estaba en orden. Ya su hija, estaba donde debía. Draco, se sentó en la cama y la contempló.
-
¿Cómo te encuentras?- le preguntó, más por educación que por sincera preocupación. Estaba confundido. No sabía qué sentir acerca de ella. tantos años de no verse, de pelear. ¿Qué decía entonces?
-
Mucho mejor, ahora- dijo, mirando a la bebé que le ofrecía uno de sus peluches. Hermione sonreía y lo tomaba.
-
Gracias, mi amor- le dijo ella y la pequeña le miró, chupándose un dedo- ¿Y esta nutria?
-
Le gustan mucho y no sé por qué. No me dejó irme, sin traérsela. Desde entonces, no ha dejado de jugar con ella. No sé cuantas veces, la he reparado con mi varita.
Hermione sonrió, mirando a la nutria. Draco, quería hablarle sobre la legeremancia, pero lo mejor era esperar. La contempló, mientras ella miraba al peluche. No había cambiado mucho en su interior, pero cada día se ponía más hermosa. Al verla, un sentimiento le removió el corazón. Luchó por no dejarlo salir.
-
¿Quieres jugar?- preguntó Hermione, cuando la pequeña quería bajarse de los brazos de su padre. Draco, la dejó en la cama. La pequeña, se sentó en la cama y tomó su nutria de peluche.
-
Creo, que debo volver con Ron. No quisiera incomodarte más de lo que he hecho- intentó sentarse, pero el costado le dolía enormemente.
-
Quédate allí- fue su comentario, ella quiso moverse de todas formas- quédate y descansa. De nada servirá que te desplaces.
Hermione asintió en silencio y observó a la pequeña bebé que gateaba hacia ella y se lanzaba de cabeza, quedando boca arriba. Se tocaba las pequeñas medias y la miraba con una sonrisa.
-
Muy juguetona...- sonrió Hermione, colocando su mano sobre su pequeña barriga.
-
Creo que tiene sueño- mencionó Draco, mirándola- Quédate con ella.
-
Pero, ¿Por qué?
-
Solo quédate y descansa.
-
¿Volverás a dormir en el salón?
Draco asintió en silencio, mientras le daba un beso de buenas noches a su pequeña hija. La bebé le sonreía y se movía en la cama. De un momento a otro, había comenzado a llorar, cuando lo vio irse.
-
Lo siento, pero creo que deberás llevártela- mencionó Hermione y Draco suspiró.
-
No entraremos en el sofá- dijo, meditando- me quedaré con ella, esta noche.
Hermione le miró con estupefacción, mientras Draco se acostaba en la cama y su hija iba hasta donde se encontraba. Se acomodó entre ambos y se quedó allí con su pequeña nutria. Era como si supiese, que ambos eran sus padres.
-
Buenas noches, Granger.
-
Buenas noches, Draco.