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Paternidad — capítulo 2
Hermione no entendía, pero había algo que le faltaba en su vida. ¿Qué podía ser? El medimago, curaba su herida en su frente. Le dolía tanto recordar que apenas podía hilar dos frases coherentes en su mente.
Draco, observaba a su hija mientras corría alrededor de los niños más grandes que ella. Se chupaba un dedo mientras miraba a los niños jugar con una pelota. Una de las niñas, le convidaba la misma para que jugara con ella. Crhistine era todo su cariño. Draco sonreía, mientras la pequeñita corría tras la pelota. Había atado su cabello en dos moños. A ella, le gustaba usar ranas en sus moñeras.
Estuvo largo rato observándola y preguntándose por la que fuere su madre. Sin duda, debía extrañarla mucho. Casi tanto, más que él, si llegara a perderla. Pronto, Crhistine corría hacia su padre para mostrarle una piedra. Estaba increíblemente sucia.
- Es increíble lo mucho que te ensucias en minutos- le sonrió Draco sosteniéndola entre sus brazos- ¿Qué dices? ¿Vamos a comer?
La pequeña niña reía mientras Draco jugaba con ella. Sosteniéndola, se levantaba del banquillo y se disponía a regresar a casa. Mientras caminaba, su hija se había antojado, de comer un poco de helado. Bien, ¿Cómo le negaba algo a ese pequeñito ser?
- ¡Crhistine, el helado se come!- le dijo, cuando ella adhería todo su rostro al envase- ¡No se utiliza de mascarilla!
Hermione, se sostenía un costado y se acomodaba hasta sentarse. Estaba herida, pero el asunto era que no podía recordar el por qué.
-
Un accidente. Un automóvil dio con el tuyo- le dijo el sanador- Creíamos que morirías...
-
¿Me impactó un auto?
-
Sí. No supimos quién, para denunciarlo. Pero, pudimos rescatarte a tiempo.
-
Pero, ¿Estaba yo sola, en ese auto?
-
No estamos seguros. Creíamos, que había una segunda persona contigo...
¿Una segunda persona con ella? Que ella recordara, ella vivía sola. ¿O tenía otra vida a la que cuidar, u otra vida que la cuidaba? No supo que decir, e intentó mantenerse en silencio y no hacer demasiadas preguntas.
- ¿Quieres que yo coma helado contigo?- decía cuando su hija insistía en que comiera aquel dulce frío- ¡Pero no me llenes la cara!
Llegó hasta su hogar y la dejó en el sofá. Ella comía su helado tranquilamente mientras movía sus pies. Draco, había ido a preparar una tina caliente para bañar a su pequeña.
- ¡Crhistine, hora del baño!- dijo y se la imaginó ocultándose de él- ¡Crhistine!
La pequeña niña corría con una enorme sonrisa, mientras él iba a tratar de pescarla. La sostuvo y la levantó para llevársela al baño.