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Transtornados — capítulo 1
Hermione miraba a Draco con una expresión de locura. Con una sonrisa enorme y él, negaba con la cabeza. ¿Por qué tenía que cuidarla?
- ¡Draco!- gritaba ella, atada a la cama- ¡Draco, ven a mí! ¡Draquito Draquin! ¡He dicho que vengas, maldición. Estoy urgida!
Bien, debía cuidar a la trastornada Hermione. Con un suspiro, se encaminaba hacia ella y le permitía tomar su mano. Ella sonreía, mientras lo halaba hacia ella. Loca, Hermione estaba loca. Severus, entraba en la habitación.
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¿Existe el filtro de locos?- preguntó Draco, tratando de soltarse de Hermione.
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No sé- le dijo Snape- pero esto es malo, inaudito. Granger enloqueció seguramente, de tanto leer libros.
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¡Qué más quisiera yo, que no tener que hacer esto!
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Dumbledore pidió expresamente que...
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Sí, pero ¿Yo?
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Bueno, eres el único que está disponible en estos instantes. Potter y la señorita Weasley o, señora de Potter, esperan bebés. Weasley...
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También, seguramente.
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No, no sabemos nada de él. Todos piensan, que Granger le hizo daño.
Draco no se atrevió a hablar y con un suspiro, se soltó de Hermione, para caminar hacia Snape. Él, sostenía una botella, con lo que seguramente, sedaría a la misma. Draco, ladeó la cabeza y miró a Hermione que se miraba los dedos y jugaba con ellos.
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Está grave.
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Apresúrate y dáselo- le pidió Snape, haciendo una mueca de desagrado- todo esto, me enferma con creces.
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No a usted solo.
Draco suspiró y decidió que debía cuidar de Hermione, para salir de ese escabrozo asunto. Ella sonreía y le miraba con malicia, conjugada en su rostro.
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Eso, ven a mí- dijo, cuando él sostenía el frasco de medicina- ¿Me vas a embriagar?
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Más bien, te voy a dopar. Te sedaré.
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Si eso hace, que nuestro sexo... sea más rápido. Pues entonces, ven con eso.
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No sabes lo que dices...
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Claro que lo sé.