Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Reina Hermione · de

Reina Hermione — capítulo 6

Draco estaba en las caballerizas, acicalando al caballo preferido de Hermione. Negro e indomable, como ningún otro. Mientras lo acariciaba, Severus caminó hacia él, desafiante. Se detuvo a pocos centímetros y lo miró.

  • La reina Hermione, ¿dónde está?
  • Debería yo... ¿Saberlo?
  • No lo sé. Te la pasas en su cama, ¿no es verdad? Draco negó con la cabeza y muy pronto, sostenía a Snape por las solapas de su traje. Golpeó contra las puertas de la caballeriza y lo miró desafiante. Severus en cambio, estaba sonriendo con mucha malicia.
  • Aléjese de Lady Hermione o...
  • ¿Lady Hermione? Ella es la reina Hermione y muy pronto será mí reina. Muy pronto estaremos juntos en la cama y la reina Hermione, delirará por mí y no se acordará del gusano de su plebeyo, que limpia los desperdicios de su caballo. Draco suspiró y alzó sus manos en su contra, Severus negó con la cabeza y lo miró con una sonrisa suave. La idea de Hermione, entre sus brazos, lo espantaba de forma inimaginable. Severus lo miró, mientras él lo observaba iracundo.
  • Recuérdalo, asqueroso insecto. La reina Hermione, es solo mía y no puedes interferir o te cortarán la cabeza y te freirán junto a ella. Draco no contestó. Hermione pasaba por aquel lugar, con su corte. Revisaba que todo estuviera en orden. Tanto Snape como Draco, se inclinaron.
  • Levántese, joven Draco- dijo y él lo hizo de inmediato- Y usted, conde... Tiene obligaciones y prohibición de acercarse a este reinado. Severus no dijo nada y con una floritura de su mano, se alejó de aquel lugar. Muy pronto, Hermione despidió a su corte. Quería dar un paseo a caballo.
  • Qué bueno que ya se han ido- dijo y sonrió- ¿Cómo estás hoy, Draco?
  • Muy bien, lady Hermione. Su caballo ya está preparado.
  • Creo que... En realidad me pone nerviosa, irme tan lejos y sola. ¿Podrás acompañarme? ¿Cabalgar por mí?
  • Por supuesto. Colocaré el carruaje. Hermione sonrió, mientras Draco le abría la puerta. Abordó el carruaje y miraba a sus alrededores, mientras salían de paseo. El día estaba espléndido, para hacer un picnic. Ladeó la cabeza, mirando los enormes campos y los ríos que los atravesaban. Draco en cambio, pensaba muchas cosas distintas, a la vez. Severus Snape, no se quedaría con el trono. Antes moría. Mientras pensaba, no había notado que una roca se atravesaba en su camino. Descuidadamente, pasó encima de ella y el carruaje se inclinó. El caballo perdió el trote y resbaló por la colina. Draco resbaló también y rodó por el césped.
  • ¡Lady Hermione! Corrió o al menos, intentó correr hacia ella. Estaba el carruaje, desecho, el caballo relinchaba. Tomó las riendas, tratando de serenarlo y luego de unos minutos, lo ató a un tronco hueco. Caminó hacia Hermione, que estaba a pocos metros del accidente. Iban a matarlo, si algo le había ocurrido.
  • ¡Lady Hermione!- dijo, colocando sus manos sobre sus hombros. Ella estaba boca abajo, con sus ojos cerrados- ¡Lady Hermione, abra los ojos! Le dio la vuelta con sumo cuidado y la sostuvo entre sus brazos, tratando de no mover alguna herida que tuviera, gracias al accidente.
  • Lady Hermione... Lo siento tanto. Me distraje y... La miró, apartó su cabello de su rostro. Suavemente, con el mayor cuidado del mundo. Esperaba que al menos, viviera. Lo demás, no. Si moría por su osadía, pues no importaba.
  • Draco...- escuchó y entonces, el alma volvió a su cuerpo. La miró, aferrarse a sus brazos, mientras él buscaba heridas.
  • Lo siento tanto, Lady Hermione. ¿Se encuentra bien? Dígamelo, por favor.
  • Estoy bien. Solo me duele... Una pierna. ¿La habría dejado inválida?
  • Aceptaré cualquier cargo, solo necesito que me perdone.
  • No. No va a pasarte nada, no lo permitiría- dijo ella, empujándose hasta sentarse- Es más, creo que podré caminar. Se levantó, con su ayuda, pero le fue imposible. Con un suspiro, se resbaló y Draco, estuvo allí para sostenerla.
  • Creo que nos quedaremos y...- una lluvia torrencial había comenzado- perfecto, nada peor puede ocurrirnos.