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Alma infantil — capítulo 1
Draco, estaba en su cama. Miraba hacia las paredes, sin ningún tipo de emoción. Deseaba que se terminaran las vacaciones, para poder regresar a Hogwarts. Con un suspiro, se levantaba y miraba a su padre que estaba en su salón. Estaba escribiendo algo y, él no podía mirar desde lejos. Sus dos perros lanudos, estaban hechados a su lado, mientras su padre seguía escribiendo. Un día normal, dentro de su hogar.
Mientras esperaba algo importante, que sucediera, su madre cruzaba el umbral y se detenía para charlar con su padre. Hablaban acerca de una jovencita cualquiera, a la cual le habían descubierto algo que hacía que sus padres pidieran ayuda al mundo mágico. Decía, que había salido en un pequeño trozo del profeta. No le dio mucha importancia y decidió que era tiempo de practicar algunos hechizos.
Al practicar, notó que su padre seguía hablando de eso. Parecía, que el ministerio daría una contribución, con un hogar y un poco de dinero. A su padre, eso no le parecía y se quejaba a cada tanto. Se había acomodado la capa de viaje y miró a su hijo, antes de desaparecerse. Bueno, su padre seguro sabía lo que hacía, pero ya le había dado mucha curiosidad.
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¿A dónde se fue?- preguntaba con un suspiro. Su madre, ladeaba la cabeza desde la cocina y le miraba con desdén.
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A resolver otro tonto caso de caridad.
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¿Qué es ahora?
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Una niña que dicen, estará gravemente enferma. Pero ¿Cómo lo saben, si aún no va a pasar?
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¿Y cómo es eso?- preguntó Draco y Narcisa, negaba con la cabeza, en desconocimiento de causa.
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No lo sé, pero eso dice el profeta.
Draco, caminó hacia el salón y miró el periódico que su madre había estado leyendo. Era la primera vez que muggles, pedían audiencia con el ministro de magia y hechicería. La foto no se distinguía, pero sí, decía lo que su madre le relataba. Sus padres no sabían a qué edad exactamente, pero sabían que moriría.
- ¡Qué tontería!- musitó el joven, dejando el periódico.
Hermione Granger, miraba a sus padres con cierta dificultad. Le dolían un poco los ojos y no dejaba de llorar, mientras su madre le susurraba canciones de cuna y le decía palabras alegres. Con una sonrisa.
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Todo va a estar bien mi amor.
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No, por que ustedes se van a ir...
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No cariño. Tu papá y yo, no nos vamos. Vamos a estar aquí a tu lado. Además, mañana es tu cumpleaños número diez.
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Pero ¡Yo ya no quiero seguir cumpliendo años, mamita!- dijo y tosió un poco. Su madre le acarició la cabeza con una sonrisa lastimera.
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No digas tonterías. Te traeremos una varita, como te lo prometimos.
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¡Pero mamá!
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Tranquila, Hermione. Todo va a salirnos bien. Te lo prometo. SI ese tal Lucius Malfoy, nos da el dinero y la casa que necesitamos...