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Shorts Moments — capítulo 1

Hermione Granger, estaba divertida con su idea. Bueno, no era para nada alocado, el hecho de tener un poco de diversión. Sostenía su varita en la cama y la miraba con una sonrisa en los labios. Bien, era el momento de jugar un poquito.

Su varita, abría la puerta que le precedía a la suya y miraba con atención, lo que salía de aquella habitación. Joven, de cabellos rubios y con una sonrisa a medias. Sí, su truco tenía mucho éxito. Su joven y amado esposo, entraba en la habitación con sus dos pequeños hijos.

  • Hola Draco- decía con una sonrisa- ¿Te divertiste con los niños?

  • Sí, mucho- confesó y acarició la cabeza de su pequeña hija. Era ella, tan rubia como su padre- Me agradó, la sugerencia que hiciste.

  • Me alegra que haya servido- dijo ella y miró a sus pequeños con un suspiro. Bueno, vayánse a dormir que mañana tenemos actividades escolares.

Los niños asentían, alegres y con sonrisas como ella. Los vieron cruzar el salón, hacia sus cuartos. Draco, ladeó la cabeza y miró a Hermione.

  • Son unos niños estupendos, pero sigo sin recordar cómo los tuvimos.

  • Eso no hace falta, el hecho es que somos muy felices y nos amamos. ¿O no?

  • Sí, eso creo- dijo rascándose la cabeza- es como si tuviera una laguna mental. Un vacío en mi cabeza que me prohibe pensar en mis hijos o, incluso en ti.

Ella, sí lo recordaba muy bien. Con una sonrisilla, oculta bajo su mano sobre su boca, ella seguía a su marido hacia la cocina. ¿Cómo se había convertido en su marido? Bueno, no era tan difícil de imaginar. Estaba allí parado.

La había llamado sangre sucia y ella, estaba enfurecida con él. Siendo niña, nunca toleró semejante atrocidad, así que hizo una pequeña bromita. Lo confundía con su varita y le decía que ella era el amor de su vida. El juego, no debió pasar a más, pero el hecho era que, había sucedido. La embarazó en uno de esos momentos de confusión, así que ella se vio motivada a atarlo de alguna forma. Bueno, había sido mezquino, impropio de ella, pero ahora eran una familia muy feliz. Ella, sí recordaba el inicio y Draco, recordaría el final.

  • Es cómo si me hubieran confundido o atontado y, me hubieran hecho aparecer aquí. ¿No crees que es de locos, Mione?- preguntaba, rascándose la barbilla.

  • Sí, un poco- decía ella, colocando su varita, tras su espalda. Al alejarse, ella se miraba en un espejo y a su varita. Bueno, la magia era divertida. ¡Qué vivan las varitas!