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Mi baile — capítulo 3
Hermione desayunaba con mucha calma, en el comedor. Mientras desayunaba, una misteriosa carta llegaba hasta su mano; de las manos de una chica de Slytherin. Era de primer año y anunciaba, que se la enviaba el profesor Severus Snape.
- Muchas gracias- comentó Hermione, con un bocado de tostada en su boca. La abrió y comenzó a leerla, mientras tragaba.
¡Tenía que ir a la práctica a unas pocas horas de diferencia! Levantó sus cosas y comenzó a caminar hacia el lugar citado por el hombre. Mientras caminaba, trataba de esquivar a los curiosos. Sobretodo a Padma, que no dejaba de preguntarle por su profesor pareja. Parecía muy feliz con Firenze.
Suspirando, se adentró en aquel salón vacío y esperó por el hombre. Se sentó en el suelo y se mantuvo allí. Seguramente, estaba en sus clases o le hacía esperar para después reclamarle por su ineptitud. De cualquier manera, era incómodo.
Ella se levantó de golpe, cuando Snape entró en el lugar con un movimiento lento. Ella le dio los buenos días, pero Severus, no le correspondió el gesto. Se preguntaba Hermione, qué iban a hacer en esa práctica. Dejó de preguntárselo, cuando observó al profesor. ¿Por qué no lo notó antes?
No estaba llevando sus típicas túnicas negras, no. Llevaba un pantalón negro y un saco del mismo color. Nada en especial, pero se veía muy bien así. Hermione, dejó de pensar y negó con la cabeza. Snape, la miró sin entender.
-
Ahora, quiero que coloque sus manos en mi cadera. Ensayaremos coordinación. Si puede seguirme.
-
¿Es, es... en serio?
-
¿Tengo cara de estar bromeando?
-
No...
-
Entonces, es enserio.
Ella asintió y colocó sus manos en la cintura del profesor. Snape, comenzó a mover sus pies, de un lado al otro. De todas formas, Hermione, no podía seguirle el ritmo y perdía la concentración.
-
¡Tanto cerebro y ni para bailar le sirve! ¡Deje de leer y haga cosas diferentes!
-
¡Solo he bailado dos veces!
-
Sí claro. Con el señor Krum, bailó dos veces.
-
¡Eso no es cierto!
-
Cállese y siga el ritmo. Concéntrese.
Hermione quiso seguir hablando, pero el rostro de Snape, anunciaba que no debía. Mientras estaban juntos, su indiscutible aroma a pociones, llegaba hasta sus fosas nadales. Se sentía tan extraña, tan protegida... Negó con la cabeza y trató de concentrarse. Mientras lo intentaba, sin querer, pisó al profesor y se cayó de espaldas. Terminó sentada en el suelo y Snape, a un lado, molesto.
-
¡La gracia, no es lo suyo!
-
¿Y usted qué sabe? ¡Ay!- dijo, soltando un chillido. Snape la miró y se lo imaginó. Una torcedura de tobillo.
-
Bien, descalificados por lesión. Es muy bueno; para ser cierto- Le extendió la mano para que ella pudiera levantarse. Hermione lo intentó, pero resbaló de nuevo. Severus, la sostuvo contra su cuerpo y miró en dirección a su pie derecho.
-
Vaya que es torpe. La llevaré a la enfermería.
-
¿Pero como si yo...? ¡hey, hey!- dijo, cuando el profesor la cargaba- ¡profesor Snape!