Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Sólo Evans · de

Sólo Evans — capítulo 2

James sabía, que Lily sólo se burlaría de su carta y no la tomaría en cuenta. Dejó el vaso a un lado y miró la chimenea, que con su crepitar hacía un sonido reconfortante. Lily en cambio, reía leyéndole.

  • ¿Vas a suicidarte?- preguntó a la nada- Bueno, al menos no más James, no más Potter.

Sus amigos, también recibían la misma carta. Sirius se rascaba la cabeza, mientras se preguntaba si una garrapata había mordido el trasero de su amigo. Lupin, parecía más preocupado. ¿Acaso era culpa de?

  • Evans...- dijeron ambos chicos, en sus casas- ¡No otra vez!

James miraba una pócima con mucha calma. La había comprado de segunda, en un mercado negro y no parecía fiable. Con una sonrisa, la acercó a su rostro y la olió. Según el vendedor, sería lo que él, quisiera. Suspirando, la colocó en su boca y procedió a bebérsela con mucha parsimonia, degustando su sabor. Se sentía como aserrín y sabía a jugo de uva pasado ya, ácido. Esperó, pero no sucedía nada interesante.

  • Bien, seguro me gano un malestar estomacál. No más que eso- musitó enojado- allá van unos galeones mal gastados.

Mientras hablaba no había notado, que en el espejo, comenzaba a cambiar. De pronto, sintió una enlongación de su cuerpo y muy pronto, como se ponía frío y... ¡Un momento! ¡Estaba dentro de su espejo! ¡Y había otro afuera!

  • ¿Qué diablos? ¿Acaso me cloné o...?

  • Tú, eres mi parte mágica. Allí te quedarás, encerrado...

  • ¿Ah sí?- musitó él, toqueteando el vidrio- ¿Y qué se supone que haré aquí dentro?- preguntó con una sonrisa de ironía.

  • Sí, y no sé qué harás. Adentro te quedas.

James observó a su reflejo. Estaba muy cambiado, con otro aspecto y otro tono de voz. Sí, Lily no le reconocería ni a la fuerza. Ya no usaba los lentes y su cabello estaba perfectamente alineado. Lucía refinado y hasta recatado. Vaya que ese mercado negro, inventaba cosas geniales. ¿Sus amigos lo reconocerían?

  • Ahora, me iré... a buscar a esa tal Lily.

  • ¡Oye, Lily es mía!

  • Será mía, y tuya...

  • Aparte, ¿no se te quitó lo creído? Ella no te amará así, torpe.

  • No es con ella, es contigo...- sonrió su copia.