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Historia 41784 — capítulo 1
Soy Alice Swan, y si les apetece yo les contaré una historia, una historia completamente basada en hechos reales. Mi propia versión de lo que pasó hace algunos años. Una historia muy trágica, la historia de mi hermana gemela Bella.
Bien, mi familia y yo somos originarios de un pueblecito de Washington, de Forks. Ahí vive toda nuestra demás familia. Pero, cuando mi hermana y yo teníamos 13 y mi hermano mayor Emmett, cumplía apenas los 16, a nuestro padre, Charlie Swan, lo ascendieron de puesto en la comisaría; de policía de calle a detective. Pero para eso era necesario un traslado de lugar, claro que mis hermanos y yo nos negamos rotundamente a mudarnos, pero acabó siendo en vano, ya que era imposible no irse, cuando eso, por unos largos 20 años, había sido el sueño de nuestro padre, y claro, cómo vencer a eso.
Bella y yo, podríamos ser hermanas gemelas, pero éramos totalmente diferentes. Ella, era alta, su cabello hermosísimo castaño y muy largo, se parecía mucho a papá, y yo, era lo contrario, le llegaba hasta un poco más de las orejas, y mi cabello era corto, negro y en puntas y me parecía mucho a mi madre. Pero, a pesar de todas esas diferencias físicas, a la vez, éramos muy iguales, compartíamos un gran sentido del humor. Nos reíamos por todo, y todo lo que sucedía era pura broma, aunque claro, a la hora de hacer nuestro trabajo todo era en serio, pero sin perder nuestras grandes sonrisas. Bella era maestra de guardería, le encantaban los bebés y los quería mucho, y yo, era asistente para gente discapacitada. Mi hermano Emmett, trabaja en una escuela primaria, como maestro de educación física y a veces era tutor de los chicos, mi madre, ama de casa.
Era martes, así que como siempre llegué antes de las 8:00a.m. al trabajo. No había mucho que hacer ese día.
Bella, estaba con sus niños de la guardería, era temprano, como las 9:00 a.m. Ella les enseñaba una canción de una lechuza, sus niños aprendían muy rápido y eran muy obedientes. Había recibido una llamada de su novio, Edward Cullen.
-Hola amor -dijo Edward, al otro lado de la línea -. ¿Qué te parece si salimos al rato, cuando termine tu turno? Vamos a comer, ¿si?
-Oh, lo siento, Ed -se disculpó Bella -. Es que quedé con Alice para ir a probarme el vestido, tú sabes, tengo que ir, no puede fallar nada.
-Mmm, bueno. Vamos por el vestido y luego salimos a cenar.
-No, no puedes ver el vestido. Mejor cuando llegue a la casa.
-Vale, yo paso por ti.
-Ok.
En la tarde, después de la comida, Bella y yo fuimos directo a donde el vestido de novia.
En cuanto llegamos, lo primero que hizo Bella, fue tocar ansiosamente la campanilla de la recepción de la tienda, y como no llegaba la encargada de ahí, lo hizo con más fuerza aún y, claro, yo ayudé en esa ardua labor. Una empleada, parecía la de limpieza, llegó hasta nosotras y nos pidió que guardemos silencio, y nos hizo que esperemos en unas sillas junto a la puerta. Bella y yo sólo reímos de nuestra conducta infantil y esperamos muy nerviosas ahí sentadas.
Después de unos eternos 7 minutos, y contados por mí, llegó la muchacha que nos había atendido la otra vez, y pasamos directo con ella, ya que la recepcionista aún ni llegaba.
-Bien - dijo cuando habíamos llegado a un enorme armario donde suponía yo, ahí guardaban los vestidos ya listos -. Prepárate, éste es uno de los momentos más emotivos de toda novia. No quiero que te me desmayes, ¿ok?
-¡Si! - dijo casi gritando Bella, estaba muy nerviosa, y yo andaba mas o menos igual.
-Ay nanita - yo estaba que hiperventilaba.
La muchacha se acercó al gran armario, y de ahí sacó un precioso vestido de bodas. Era blanco, vaporoso y abajo con encaje, era straple, con el escote en forma de corazón. Simplemente, hermoso.
Miré a ver a Bella, estaba llorando silenciosamente. A mi hermana le brillaban los ojos de felicidad. Tenía delante de ella, el vestido de sus sueños.
La vez pasada que venimos, solo miramos a los vestidos, y ella había escogido ése, pero no tenían de su talla, así que lo habíamos dejado encargado. Y ahora, casi tres semanas después, estaba enfrente de él.
Bella, entró al probador, felizmente dispuesta a ponerse su vestido de bodas.
Unos minutos después, Bella, salió del probador con la mirada gacha y con el vestido doblado en el brazo. Algo iba mal.
-Bella, ¿por qué no traes puesto el vestido? Yo te lo quería ver puesto.
Bella negó con la cabeza.
-¿Pasa algo? -preguntó la vendedora.
-Emm, sí -, respondió resueltamente Bella. Yo tenía la cara perpleja.
-¿Perdón? -se excusó la vendedora.
Rayos. Ella preguntaba si pasaba algo y cuando le dicen que sí se hace oídos sordos.
-Si -repitió Bella, pero con el mismo tono suave de siempre -. Mira lo que pasa, es que, la otra vez que venimos, ¿si te acuerdas verdad? -la vendedora asintió energéticamente -. Bueno, ésa vez, el vestido me quedó grande. Y ahora que me lo volví a poner, el vestido, me quedó igual de grande. ¿Acaso no lo arreglaron?
-Si, por supuesto que sí -respondió la vendedora después de un largo minuto de silencio.
-¿Y bien? -cuestioné -. ¿Por qué le ha quedado grande el vestido a mi hermana?
-Pues, no lo sé -dijo la vendedora, atónita -. No sé por qué le ha quedado grande -repitió -. Yo misma me encargué de que ese vestido fuera arreglado.
-Mmm -fue todo lo que salió de la boca de Bella.
No sé porque, pero a mí no me convenció mucho esa respuesta.
-A, pues en ese caso, el vestido necesitará otro ajuste -dije firmemente.
La mujer abrió mucho los ojos, como si no diera crédito a lo que acababa de oír.
-Si, claro, claro -respondió mecánicamente la vendedora.
Bella suspiró, y volvió a dejar la cabeza hacia abajo y no dijo nada. Yo me le quedé viendo, pero ella no dio señales de haberse dado cuenta. Ella estaba pensando.
Estaba en un gran aprieto. ¿Cómo es que no le había quedado bien el vestido? Se suponía que lo habían arreglado. Todo era tan confuso.
-Ok, volveremos en tres días -respondió al fin, después de varios minutos.
-No puede ser, yo que confiaba realmente en esa mujer. Realmente creí que era cumplidora -decía Bella, cuando ya habíamos subido al carro, y con unas ganas de llorar, pero no lo hizo.
La verdad era que Bella, una vez dentro del auto, había empezado a soltar improperios y dado unos berrinches dignos de lo que nos acababa de suceder. Era totalmente lógico y comprensible que empezara a hacer ese tipo de cosas. Pero igual y al rato se le pasó. No era muy común que tardara mucho tiempo enojada ni que le preocuparan tanto ese tipo de cosas.
Llegamos a la casa, y Bella se fue directo a tomar un baño rápido, mencionando unos minutos antes que saldría esa noche con Edward, obviamente.
Siempre era lindo verlos juntos, porque además de que hacían una bonita pareja, se notaba a leguas que se querían demasiado. Y eso era bueno, aunque algunas veces se pasaban un poco de empalagosos, pero no los culpaba, era imposible no serlo cuando se está muy enamorado, y sobre todo si se amaban de verdad. Y ese era el caso de ellos, donde no podían vivir sin verse unas cuantas horas, ya que normalmente no acostumbraban a hacerlo, porque se la pasaban todo el día juntos.
Pero eso era en definitiva, todo lo contrario a mi caso.
Mike y yo, éramos muy diferentes, y a la vez muy iguales en cuanto se refería al carácter, y era ahí en donde nosotros no podíamos igualar nuestra relación a como la de Bella y Edward. Mike, era muy serio, demasiado serio para mi criterio, y eso a veces era bueno, pero ser serio todo el tiempo llega a ser extremadamente aburrido. Y era un tipo muy osco, nunca me decía cosas buenas, solo habría la boca para ofenderme o dejarme mal enfrente de las personas, sobre todo de su familia, y yo recordaba que me había dicho que me quería en solo un par de ocasiones cuando me él me enamoraba y cuando me pidió que fuésemos novios; no era para cariñoso, detallista, romántico o tan solo un poco atento.
Bella bajó a la sala, ya toda arreglada y perfecta para su cita, un poco más de tres cuartos de hora después, ya que tenía mucha práctica en eso de arreglarse en tiempo récord.
-Alice, sabes, la blusa morada, la que compré la semana pasada, me queda grande -me dijo en susurro Bella.
-¿Qué? Pero si es nueva, ¿qué no te la probaste antes? -dije yo indignada.
-Si, ya se -dijo algo irritada -. Pero me la acabo de poner y ya no me horma bien. ¿Por qué crees que traigo esta, si no?
-Bueno no sé -las dos estábamos muy confundidas -. Igual con el vestido pasó. ¿Estás bajando de peso, Bella?
-Mmm, no que yo sepa.
-¿Y entonces?
Bella dio un gran suspiro.
-Ni idea. Bueno, al menos no me veré gorda en la boda -y esbozó una gran sonrisa traviesa y de satisfacción.
Edward llegó tan sólo unos instantes después. Bella ni siquiera lo dejó saludar a la familia, porque ya tenía muchas de irse, pero de todas maneras Edward, tan educado como siempre si lo hizo y luego se fueron. Al menos el día de Bella terminaría feliz.
fic general dedicado a la persona qe inspiro esta historia, a Rosa.
ii tmb debo darle credito a baby_cullen por los derechos de autor ii su ayuda que aporto al capi ii en si a todo el fic,
dejen reviews pliis :D
PiLy WeasLey*