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Historia 41812 — capítulo 3

Hermione yacía dormida en un sillón de su sala de estar, tanto caminar, tanto deambular como alma en pena la había agotado a tal magnitud que no pudo subir a su habitación, soñaba, soñaba con ese ser que la hacía llorar y sentirse la mujer más miserable sobre la faz de la tierra, con ese ser que lo único que había hecho era dañarla y lastimarla un vez más. Ron la había traicionado y se había enamorado en su traición y no era la primera vez que la engañaba pero si la primera que se involucraba sentimentalmente, ella se hacía la ciega, lo quería tanto que le creía hasta la más tonta de las mentiras, se hundía en ese mar azul cada vez que él hablaba y se ahogaba en sus pretextos, se ahogaba en sus ojos.

Ron los tenía muy bien engañados a todos, nadie había descubierto lo que tuvo con Cho, que tenía aventuras con Lavender y con muchas chicas más pero lo peor había sido su última conquista y de quien se había enamorado locamente, aquella mujer con la que Hermione lo había descubierto, aquella que había sido una de sus pesadillas en Hogwarts, aquella serpiente ponzoñosa que la ridiculizaba antes y ahora le había quitado a aquel con quien estaba comprometida, aquel con quien el día de mañana debía casarse mas ya no lo haría, aquella chica que propuso entregar a Harry en la batalla final, Ronald se había enamorado no solo de una serpiente sino de la peor de todas las víboras Pansy Parkinson. Y estaba ciego, ciego porque su veneno había llegado a sus ojos.

Hermione soñaba con aquella tarde, aquella cálida tarde en la que terminaba su labor de día en el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica del Ministerio de magia, esa tarde llena de grandes esperanzas, esa tarde en la que pensaba en su amor y en su casamiento el viernes de la semana siguiente, quiso darle una sorpresa a su Ron, a ese ser que la hacía vibrar de emoción, a ese ser que con solo una mirada podía tenerla a sus pies. Se apareció en el apartamento que tenía Ron en la ciudad, lo buscó sigilosamente para darle una agradable sorpresa y llenarlo de sus besos y sus caricias. Quien le diría que cuando llegara a la habitación sin que él se diera cuenta lo encontraría besando apasionadamente a esa entre un mar de sábanas y diciéndole lo que a ella nunca le había dicho -"Te amo Pansy". Al oír esas palabras en su sueño se sintió como si los veía de nuevo y con un fuerte grito de despertó temblando, temblando por dentro y por fuera sintiendo una gran punzada en su ya roto corazón.

A gran distancia de ahí un rubio soñaba con ella, soñaba con su cercanía y su fragancia, soñaba con la chica que un día odió y que ahora sin querer amaba con todo su ser, porque aunque se lo quisiera negar la amaba, amaba hasta el último átomo de su cuerpo que quería solo para él, pero sabía que su amor era uno imposible y que jamás podría ser correspondido porque durante años no había hecho más que asquearse de ella y echárselo en cara. Tocaba su sedoso cabello castaño con una delicadeza que jamás se pudiera haber imaginado en Draco Malfoy, con un amor que era imposible que alguien de su calaña pudiera sentir, con una dulce pasión. Sentía la suave piel de sus manos recorrer su rostro con algo que sabía que nunca sentiría por él. Amor. El rubio ojos gris tormenta se sentía extasiado con el solo rose de sus dedos en sueños.

Al llegar la mañana siguiente después de haber conseguido recuperar un poco el sueño se sentía destrozada, se sentía sola, se sentía morir, ese día debía estarse preparando para uno de los sucesos más importantes en su vida, su boda con Ronald Weasley, aquello que en un pasado deseaba fervientemente pero que jamás podría cumplir, pues, ya no lo iba a perdonar.

Unas llamas verdes se ven en la chimenea y aparece entre ellas Harry, él no sabía nada sobre el por qué de cancelar la boda en último instante y ella tampoco tenía planeado decírselo. Harry ya tenía medio año de haberse casado con Ginny, justo un año después de haberse convertido en Auror.Su vida con ella era tan plena que ni se daba cuenta de los problemas que tenían sus colegas del trío de oro.

-Hola Harry- Hermione lo saludó con la mejor cara que pudo.

¿A que habrá venido? ¿Acaso no sabe que no quiero ver a nadie? Es mi amigo, lo sé pero necesito estar sola.-Hola herms, vine a buscarte porque hoy tu y yo vamos a pasar una divertida tarde a lomuggle.

  • Ah ¿sí? Y ¿Cómo es eso?-

¿Que estará planeando? se ve tan risueño, no le podría negar nada, es mi mejor amigo y se ve que me quiere ayudar, quizás es lo que necesite para dejar de pensar en Ron.

-Significa que tú y yo vamos a pasar la tarde en un parque de diversiones y no me puedes decir que no Herms ¿Acaso le puedes negar algo al niño que vivió?- Le dijo graciosamente, no por alardear sino por hacerla reír, cosa que realmente funcionó.

-Claro que no puedo Harry- dijo riendo divertidamente -¿Y cómo nos vamos? -

-Es ahí bella amiga donde entras tú, sabes que no soy muy bueno conduciendo, hasta Ginny lo hace mejor que yo.- Dijo levantando las cejas socarronamente.

Qué lindo Harry, sabe que me relajo conduciendo y sé que él lo puede hacer aunque no sea su fuerte.

-¿y qué esperas? Arranquemos de una vez-

Salieron de la casa y pasaron toda la tarde en máquinas mugglesdivirtiéndose con la adrenalina al máximo como solo pueden hacer los buenos amigos.

Draco daba una vuelta por hogsmeade, recordando que en ese lugar y en Hogwarts había estado muy cerca de su castaña y la había alejado tanto de él que era imposible algún día acercársele, cuando se encontró a Blaise que le saludó.

-¿Cómo estas Draco?-

-Muy bien Zabini ¿Qué te trae por aquí?- Preguntaba el rubio sin mucho interés.

-Bueno, unos amigos y yo quedamos en las tres escobas para pasar un buen rato conversando y recordando cosas- Decía el joven negro sin que Draco le prestase mucha atención. - ¿A que no sabes Draco?- decía con mucho interés a modo de chisme - Hoy es la boda de Granger con la comadreja- dijo al fin.

Draco sentía como su corazón saltaba de tal manera, tan asustado como si quisiera detenerse. Se le bajó la presión, le asintió a Zabini con cara de fastidio e hizo una seña de despedida y desapareció para aparecer en su mansión.

Mi Hermione, mi castaña se casa y con ese Weasley que no vale nada, ¿Por qué Merlín? ¿Por qué me di cuenta demasiado tarde lo mucho que podía llegar a amarla? ¿Por qué tuve que ser tan ruin con el ser que más amo en el mundo? ¿Por qué la ofendía tanto si amo cada gota de la sangre que fluye por su bello cuerpo? Esa sangre, la sangre más pura que puede existir, la sangre de mi amada que un día llegué a aborrecer, sangre que adoro, cuerpo que amo y deseo.

-NOOO ¿POR QUEEÉ?- Gritaba el rubio desesperado al borde de las lágrimas…