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Historia 41812 — capítulo 6
Hermione había terminado de mejorar un poco la apariencia del rubio y buscaba las cocinas de aquella mansión en la que tuvieron prisioneros a sus amigos y a ella, aquel lugar en donde había conocido a carne viva la maldición Cruciatus y a manos de Bellatrix tía del hombre al que había dejado solo un momento con un pañito húmedo y frio en la frente para que le bajara la fiebre.
Vagaba por la gran mansión y se extrañaba de no haber visto aun a ningún elfo doméstico, estaba perdida, sin saber siquiera ahora en donde estaba la biblioteca en donde había dejado al joven de ojos grises y miraba los cuados de la gran mansión buscando un rostro agradable para preguntar. No todos los cuadros tenían personas rubias, aunque la gran mayoría lo era. Observó detenidamente el cuadro de una mujer con el porte aristocrático como el de los Malfoys pero con una mirada llena de dulzura, se acercó con circunspección y antes de decir algo la mujer preguntó:
-¿En qué te puedo ayudar niña linda? -
La castaña se extrañó enormemente, pues, esa voz estaba llena de ternura, algo que jamás había visto en los Malfoys
-Est…quisiera saber si me… si me podría decir en… donde quedan las… las cocinas po… por favor - Preguntó con un temor singular en una Gryffindor.
-Claro que puedo, pero ¿Para qué necesita una niña como tu llegar a las cocinas? - Peguntó la mujer sin inmutar su tono de voz dulce.
-Es que… necesito prepararle algo al hu… a Draco ya que está enfermo y no he visto a ningún elfo doméstico y… - Dejó de hablar bajó la cabeza apenada *¿Qué te pasa Hermione es solo un cuadro?*Se repetía mentalmente.
-Humm ¿Mi bisnieto está enfermo? - Dijo con preocupación notoria en la voz. - Bueno, sígueme - Pronunció con voz cálida y una bella sonrisa nerviosa que Hermione recordaba haber visto en alguien más.
La joven siguió a la rubia por varios cuadros y rió internamente al percatarse de lo cerca que quedaban las cocinas de la biblioteca, claro, cerca relativamente. Echó un vistazo hacia ésta y al advertir que el joven que seguía durmiendo plácidamente siguió su rumbo, no sin antes tocar su frente, humedecer el paño, enfriarlo con un hechizo y volvérselo a colocar.
Al llegar a las cocinas la bruja mayor dijo algo que dejo muy sorprendida y desconcertada por segundos a la castaña.
-Que bueno que mi niño tenga una novia preciosa y tan dulce como el.
¿Novia yo de ese ser? Jo… ya decía yo que algo malo debía tener. Está loquísima para pensar esas cosas… Uy, demasiado loca para pensar que Malfoy es un niño dulce.
-No señora… Yo no soy la novia de su bisnieto - Dijo con una seguridad increíble pero sin dejar de conservar el tono dulce de su voz.
-¡OH!, bueno mi niña espero que algún día lo seas, me encantaría que una niña como tú formara parte de nuestra familia. Y no me llames señora- Dijo con una sonrisa impresionante.- Mi nombre es Geraldine, Geraldine Malfoy Potter.
Herms había quedado impactada con las palabras pronunciadas por la bruja de ojos pardos.
-¿Po… Potter?- Preguntó sorprendida -¿Usted es una Potter?-
-Claro pequeña ¿Te sorprende mucho? Y si, soy familia de Harry Potter, Su abuelo Charlus era mi sobrino hijo de mi hermano Aarón.
-¡Wow! - Articuló Hermione - Harry familia de Draco. JAJAJA. Ron se va a morir de la risa cuando se lo diga y a Harry le va a dar un infarto.- Decía Herms divertida.
-No sé que te causa tanta gracia - Decía la rubia riendo de la cara de la castaña ojos pardos.
-No es nada malo- Pronunciaba aun riendo. - Es solo que no se soportan en lo más mínimo y me imagino la cara que pondrían cuando se enteraran que son familia. Bueno, creo que debo preparar algo antes de que el… de que Draco despierte. Muchísimas gracias por acompañarme Geraldine, fue todo un placer disfrutar de su compañía.- Dijo inclinándose levemente.
-El placer es todo mío querida, espero verte pronto. - Dijo mientras también se inclinaba para luego retirarse hasta su propio cuadro no sin antes decir: - Espero que te quedes lo suficiente.
Hermione divertida y desconcertada sabía que las familias de sangre pura estaban emparentadas pero jamás se puso a analizarlo y no le pasaba por la mente que alguien como Draco estuviese emparentado con su amigo Harry.
Después de asombrarse porque la casa estaba libre de elfos la castaña empezó a preparar un consomé de pescado para el rubio que seguía durmiendo, no era una excelente cocinera pero todo le estaba quedando bastante bien. Preparó unas deliciosas pechugas de pollo al romero, todo simple y a lo muggle, también preparó hígado de ternera al vino tinto, para complementar una ensalada de jengibre, berenjenas en salsa, salteado de verduras al curry y un arroz raro que a último momento inventó y había quedado realmente delicioso. A pesar de la extraña combinación todo se veía muy bien y lo había hecho en un tiempo bastante asombroso y con una dedicación que a cualquiera le impactaría viniendo de Hermione Granger para Draco Malfoy.
Llevó todo lo preparado endos bandejas levitando además de una jarra de jugo de naranja cargado mágicamente con mucha más vitamina c. Convocó una pequeña mesita y colocó todo en ella al entrar a la biblioteca.
Se sentó en a contemplar al rubio quitándole el pañito de la cabeza al advertir que la temperatura le había bajado, pues, ya no tenía fiebre.
Sin darse cuenta comenzó a acariciar el suave el cabello del rubio y notó sus ojos muy hinchados dándose cuenta de que el rubio había llorado y mucho.
Siguió acariciando su cabello y mejillas esperando que el bello joven de ojos grises se despertara para darle de comer.
Observaba al rubio tímida y detenidamente mientras que poco a poco sus caricias se iban haciendo más sutiles.
Se ve tan diferente cuando duerme tan plácidamente ¿Quién viéndolo así puede pensar que es una mala persona? Tan indefenso y tan angelical ¿Quién en su sano juico pensaría que el portador de tan dulce rostro mientras duerme es un demonio despierto?
El rubio comenzaba a despertar y sentía esas manos tan cálidas rozar su cabello, abría los ojos suavemente y al notar de quien eran esas tiernas manos viajó hasta las nubes, conoció el firmamento y su esplendor, tocó el cielo y de no ser por los dolores que sentía hubiese pensado que seguía soñando.
Ella sonreía inconscientemente sin notar que él ya había despertado, bajó la vista y notó la sonrisa que se formaba en los labios del rubio.
-¡OH! Malfoy ya has despertado ¿Cómo te sientes?- Preguntó volviendo poco a poco a su habitual tono nervioso ante el y arrugando levemente el entrecejo.
Es mi ángel amado y está aquí junto a mi ¡¡Merlín!!! ¿Que hace ella aquí conmigo?
-¿Qué haces aquí Her… Granger?- preguntó en un tono dulce que ella nunca había oído en el, era tan ¿dulce? Libre de arrogancia y de ese arrastrar de palabras tan propio de el hacia ella.
Hermione desconcertada y nerviosa no sabía por donde empezar.
-Yo… yo… Estaba haciendo la, mi… mi revisión semestral y… me tocó tu casa… te encontré mal, muy mal y yo… no te podía dejar así… estas muy enfermo ¿No lo habías notado? Si quieres me voy, pero… pero no quiero dejarte, puedes empeorar y… y me he dado cuenta de… de que estás solo en esta casa… ni elfos tienes… yo se que no te gustami… mi compañía pero si quieres dime de alguien y… y yo le localizo.- Dijo muy nerviosa.
Hermione no sabía por qué pero no se quería ir de ese lugar, no hasta ver que esos ojos grises volvían a la vida. Y se ofreció a cuidar al rubio a sabiendas de que éste la iba a rechazar por sangre sucia, pero…
Gracias por leer el nuevo capi del fic y gracias a los que comentan...