← Historia 41812 · de
Historia 41812 — capítulo 5
Hermione mi amor…
Fueron las últimas palabras que oyó ésta decir al rubio de bellos ojos grises antes de que él quedara inconsciente definitivamente. Su pulso era tan débil que parecía que su corazón dejaba de latir a instantes y esto ponía a herms muy nerviosa. Su respiración era entrecortada y casi inexistente, su cuerpo estaba en total languidez, sus débiles pulmones no tenían las fuerzas suficientes para respirar el oxígeno del aire y mucho menos la tendrían para ser trasladado a San Mungo.
La castaña estaba tan absorta en intentar salvarlo que ni tiempo tenía de analizar lo último que había oído de sus pálidos y casi sin vida labios.
¿Qué haré contigo Malfoy? Por más que te odie no te puedo dejar morir. Necesito ayudarte, necesito salvarte ¿Qué hago? No puedo trasladarte a ningún lugar porque si lo hago te me mueres Draco..
Hermione convoco una cama y acostó al joven moribundo en ella y luego se dio cuenta de que este dejaba de respirar, apunto de morir. Fue en ese entonces que recordó que su amiga Luna era sanadora recién graduada y que ella podía ayudarla en estos momentos y sin pensarlo dos veces envió su Patronus con un mensaje corto pidiéndole que se trasladara inmediatamente con todas sus pociones a la Mansión Malfoy.
Minutos después el rubio empeoraba si se podría decir, estaba a instantes de morir cuando una Luna mucho más formada y crecida que en el pasado aparecía entre llamas verdes en la chimenea de la biblioteca de la gran mansión.
Corriendo se acercó a Hermione, que alarmada le mostró al rubio. Luna pegó un gritito de alarma al observar la figura deteriorada del joven postrado en la cama sin pensarlo dos veces apuntó su varita al rubio.
-ENNERVATE- pronunció fuertemente sin vacilar.
Segundos después el rubio volvió a estar consciente, pero, no podía respirar, se estaba ahogando. Todo paso de aire a sus pulmones se cerraba.
-ANAPNEO- Nerviosamente pronunció Hermione y Draco exhaló un gran respiro.
-Hermione por favor saca de ese maletín la poción que está etiquetada como Pimentónica- Dijo Luna con voz apurada.
Le dio un poco de la poción al joven moribundo y segundos después empezó a salir humo de la cabeza de éste. Pasaron unos instantes y el rubio había vuelto a respirar casi normalmente.
Luna lo chequeó y se dio cuenta de que estaba en estado anémico con una carencia de glóbulos rojos realmente visible. Le dio una Poción reabastecedora de sangrey le dejó dormir.
-Hermione ¿que le pasó?- Preguntó ya más calmada.
-No lo sé Luna llegué y lo encontré en ese estado- Se acercó al hombre que estaba postrado en la cama y tocó su cabeza. - Aún tiene fiebre ¿Crees que debamos trasladarlo a San Mungo?- Preguntó nerviosa.
-Aun está muy débil herms y no quiero que empeore, pero, no me puedo quedar mucho tiempo porque dejé un paciente muy delicado en San Mungo ¿Crees que te puedas quedar un rato con el? No creo que empeore.
¿Quedarme con el hurón? Cuando despierte va a ser su pesadilla. Yo la "sangre sucia" de Granger cuidando de su vida ¿Pero qué más puedo hacer? Tengo que quedarme.
-Es… está bien, yo lo… lo cuido- Resignadamente pronunció.
-Bueno, cuando despierte le das un poco de esta poción vigorizante, lo haces comer algo ¡¡Que se ve que lo necesita!! le das un poco de chocolate y mucho líquido que está muy deshidratado. Si no hubieses llegado no estaría con vida herms ¡Te debe mucho!- Articuló lentamente abriendo un poco más los ojos si es que era posible.
-No me debe nada Luna, sin ti estaría muerto, me nublé y no actué como debía- Bajó su mirada penosamente.
-No digas eso mione- Entonó con voz dulce abrazándola- Haces mucho cuidando de tu enemigo, aunque de seguro el palidito no te va a agradecer y te va a tratar como escoria. Bueno, ya me voy, nos vemos más tarde herms. Cuídalo bien.- Dijo presurosa.
-Ok Luna, gracias por venir tan diligentemente, saludos a Rolf, nos vemos en un rato.
Luna desapareció entre mucho verde en la chimenea. Luna se había convertido en sanadora en San Mungo pero su muy buen amigo Rolf Scamander la había instado a convertirse en bióloga de criaturas mágicas y dentro de dos meses dejaría definitivamente su profesión para seguir su verdadera vocación, aunque, como sanadora era fenomenal.
Hermione se había quedado sola en esa casa, en la gran mansión cuidando a su mayor enemigo.
Ay Draco, estás tan sucio ¿Qué te habrá pasado? ¿Por qué te encontrabas así? Quizás la conciencia ya te está matando ¿Cómo es posible que el orgulloso y altanero Draco Malfoy esté tan achicopalado, frente a mí Hermione Granger, aquella a la que solo sabe definir y nombrar en aquellos adjetivos tan viles "Sangre Sucia", "Inmunda", "Impura" y demás bajezas? Pero… Un momento, lo ultimo que dijo fue ¿Hermione...? ¿Mi A… amor? Ha, pobrecito, si que está mal, hasta delira las peores ridiculeces. La única forma en la que diga esas palabras hacia mi es delirando. Si me odia con todas sus fuerzas, debe estar sufriendo porque sabe que estoy aquí tan cerca. Está patéticamente desaliñado, pero… creo que… lo puedo mejorar.
Hermione pronunció varios hechizos y la sucia barba que tenía el rubio ojigris desapareció, su cabello un poco más corto y limpio caía delicadamente sobre sus cejas.
Luego de esto tomó una esponja y la humedeció con agua perfumada para luego empezar a limpiar delicadamente su rostro, después quitó su camisa y comenzó a pasar la esponja humedecida delicadamente por su torso desnudo y delgado pero con sus músculos bien definidos.
Bajando hasta sus brazos los comenzó a asear, notando la fea marca que tenía en el izquierdo, esa marca que lo dejaba en evidencia como mortífago, como un ser capaz de cometer las más terribles bajezas, como un ser sin escrúpulos. Tocó la pálida marca con asco y al hacerlo el rubio platinado reaccionó y acarició delicadamente y con… ¿Amor? el brazo de ella subiendo desde sus dedos hasta llegar a sus hombros para luego descender suavemente y sumergirse en su profundo sueño. Soñaba que su castaña lo acariciaba, soñaba que sonreía al mirarlo y que sus ojos brillaban con amor solo para el. Deambulaba en sus sueños mientras la joven bruja seguía en su labor pero ahora con un semblante diferente, sin incomodarse por cuidar al rubio y con una extraña mueca como sonrisa en su rostro…
si tienen alguna crítica no duden en dejarla.