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Corazón Latente — capítulo 4

Al día siguiente me desperté sobre las diez y media, y lo bueno era que el sol no estaba ahí para cegarme. Me levanté de buen humor, me arreglé un poco y bajé a desayunar.

El día transcurrió bastante normalito, me lo pase guardando cosas… un aburrimiento total, que de vez en cuando me permitía fantasear despierta como siempre hacía. Hasta que sus ojos se me aparecían en la mente, con su cabello cobrizo y piel blanca, y aquellos ojos me miraban de nuevo con superioridad y prepotencia.

A las 4 apareció Jake, fuimos a dar una vuelta por La Push, un escalofrío yvarios recuerdos me sacudieron al pasar con el coche cerca de los acantilados. No me permití mirar, sabía que no me haría bien.

Me devolvió mi pendiente, y estuvimos dando un paseo.

A las 7 me llevó a casa, se había hecho muy tarde, y al día siguiente empezaba el nuevo instituto.

Aun no sabía todo lo que se me venía encima.

Bajé de ese maldito bus escolar, en el cual yo era la comidilla de la mayoría de conversaciones, aquello parecía más de lo mismo en el ambiente del aparcamiento, además de las miradas fijas en mi pálida piel.

No quería enfrentarme a todas aquellos ojos curiosos, así que me dirigí rápidamente hacia la secretaría para que me entregaran el horario, y me ayudaran a encontrar las correspondientes aulas.

Puse rumbo a mi primera clase: latín. Allí me encontré con más miradas curiosas. Estaba empezando a hartarme de aquello, pero me tendría que hacer a la idea, dentro de poco la noticia no sería tan apabullante, y podría seguir con mi vida corriente. Me pareció una clase de lo más normal, lo cual no me sorprendió en un pueblo como Forks.

La siguiente clase era química, después venía mitología. Tras esas clases tan rutinarias y aburridas, llegó la hora del almuerzo. Mike Newton, me hizo un gesto con la mano, invitándome a que me sentara con él y sus amigos en la mesa. Acudí a su encuentro con un gesto de agradecimiento.

Mike: ¡Eh Anne! Ven vamos siéntate.

Todas las personas que se encontraban en la mesa me miraron aturdidos. Me senté en un sitio libre entre Mike y una chica morena, que parecía bastante tímida.

Mike: Os presentaré. Anne, estos son Ben y Ángela-Dijo señalando a la chica morena y al chico que permanecía sentado a su lado-Y creo que a ellos dos ya les conoces-Dijo refiriéndose a Bella y a Edward, a la vez que le dirigía a Edward una mirada no muy amable.

Anne: Sí, ya les conozco, y encantada de conoceros-Dije mirando a Ángela y a su acompañante con una mirada amable y cortés.

Ben: Creo que estábamos hablando de ir a dar una vuelta a Port Ángeles todos juntos, ¿no?

Ángela: Sí, Anne ¿por qué no te vienes?

Anne: Oh, vaya, gracias pero no creo que sea una buena idea.

Bella: Oh si, vamos vente, será divertido-Dijo con tono que reflejaba que no lo decía en serio.

Anne: Es tentador, pero, había pensado en ayudar a mi madre con la casa, y después hacerle una visita a Jacob.

La cara de Bella, reflejó rabia, mientras la de Edward odio y rencor.

Mike: Que pena. Bueno, la próxima vez te avisaremos con antelación ¿vale?

Anne: De acuerdo. Ya que insistes tanto...-Dije bromeando.

Toda la mesa rió conmigo, excepto dos personas, que parecían molestas con mi presencia. Intenté ignorar aquellas miradas a las que yo estaba segura de no agradar.

Sin darme cuenta, el tiempo pasó volando. Todos habíamos acabado la comida, pero Edward no había probado nada.

Mike: ¿Que clase te toca ahora? Podría acompañarte si no te aclaras.

Bella y Edward desaparecieron y supuse que se dirigieron hacia su siguiente clase.

Anne: Gracias, eres muy amable, creo que ahora me toca biología.

Mike: Anda, genial, a mí también me toca biología, además a mi lado hay un sitio libre.

Anne: Por fin coincido en una clase con alguien que conozco.

Mike: Bueno, vámonos.

Por el camino, Mike me hizo preguntas sobre mi estancia en San Diego, a las que yo respondí amigablemente.

Entramos en el aula, yo le entregué al profesor el parte de asistencia, y pude ver como Mike se sentaba en un sitio en la segunda fila de al lado de la ventana. Detrás de este, se encontraban Edward Cullen y Bella Swan. El profesor me indicó que me sentara al lado de Mike, ya que como me dijo, el asiento de su lado permanecía vacío. Yo me senté en el lado de la ventana, ya que Mike me aseguró que era muy friolero, raro en alguien que viviera en Forks. Me senté justo delante de Edward. Aquella situación se me hacía muy incómoda.

El profesor empezó a explicar, yo intenté prestarle la mayor atención posible para no pensar en la situación que tenía justo detrás de mí. Habían transcurrido quince minutos aproximadamente desde que el profesor comenzó a explicar, cuando de repente, una ventana se abrió detrás de mí, de golpe, a causa de la gran ventisca de aire que se había levantado. Cuando me giré para mirar qué es lo que había ocurrido, pude comprobar a Edward Cullen, tenso, parecía un cuerpo sin vida, tenía la mirada perdida.

Profesor: Sr. Cullen, vamos cierre la ventana.

Edward se levantó con los puños cerrados, y cerró la ventana rápidamente para volver a su sitio.

Mike: ¿Qué le pasa a Cullen?-dijo curioso

Anne: No se, no he hablado con él.

La clase acabó, y después me toco para alegría mía Español, era una clase que me fascinaba. El idioma me parecía un tanto complejo, pero me gustaban los retos.

La clase transcurrió rápido, y me dirigí a la salida para coger el vendito autobús que me llevaría a casa.

Pude ver a Bella Swan yendo hacia un coche, en el que esperaba Edward apoyado. Tenía una postura como las de las revistas, delicada y varonil. Le vi sonreír de pronto, nunca le había visto mirarme así. Me quedé embobada contemplándole hasta que el claxon de un coche pitó delante de mí:

Jacob: ¿La llevo a algún lado señorita?-dijo seductor.

Anne: Porque no…-dije con una sonrisa. Jake no llevaba su típica ropa de uniforme, iba con unos pantalones vaqueros, una camiseta blanca bastante ceñida, y una chupa de cuero. Con su descapotable parecía realmente el típico chico malote por el que toda chica suspiraría.

Subí al coche y pasamos frente al coche de Edward.

Jacob: Adiós Bella.-dijo seco, notaba el desagrado que le producía la presencia de Edward.

Anne: Hasta mañana Bella. Adiós Edward-dije con voz irremediablemente aguda, me ponía nerviosa su semblante tranquilo y bello. Él me volvió a sonreír, y Bella le puso mala cara. Jake arrancó el coche y subió la música.

Jacob: ¿Qué tal tu primer día de clase?-dijo amigable..

Anne: Podía haber ido peor…

Jacob: La gente es curiosa por naturaleza, y bastante cotilla.

Anne: ¿Sabes? Tienes razón, son muy cotillas-dije entre risas- ¿Y tu que tal?

Jacob: Pues bien, como siempre-dijo sonriendo.

Anne: Jake, ¿Sabes que tu sonrisa tiene algo… tiene algo especial?-el me miró extrañado.

Jacob: ¿Tengo algo en los dientes?

Anne: ¡NO! Me refería a que me agrada tu sonrisa, es muy… sincera, inocente.

Jacob: La verdad, es que cuando hablo con una chica sobre mi sonrisa, no espero que me diga que es sincera e inocente.

Anne: Bueno, si lo prefieres te puedo decir que cuando tuerces el labio hacia arriba te ves muy sexy y seductor-dije riendo.

Jacob: ¿Como así?-puso el labio de esa forma.

Anne: ¡Para, o no podré resistir el influjo de tu sonrisa!-dije riéndome a carcajada limpia.

Estuvimos toda la tarde de broma, y sobre las 7 me dejó en al puerta de casa:

Jacob: Anne, me lo paso muy bien contigo, hacía mucho que no me reía así…

Anne: A mi también me agrada mucho estar contigo Jake. Eres mi mejor amigo-le di un beso en la mejilla, cogí mi mochila y entré en casa.

Katherine: ¡Anne Williams! ¡¿Se puede saber donde has estado toda la tarde?! ¡Ni una llamada, ni un solo mensaje...!-le corté

Anne: Estuve con Jacob mamá-su cara cambió a alegría irremediablemente.

Katherine: Entonces no te digo nada, ese chico me gusta-entró a la cocina y yo subí a mi cuarto.

Me tiré en la cama desganada, aunque no tan asqueada de todo como otros días.

Me di cuenta de que tenía un montón de ropa para lavar así que decidí bajar al sótano, donde mamá se había empeñado a colocar la lavadora y secadora, según ella en la cocina quería poner un lavaplatos. Bajé las escaleras intentando no caerme, lo cual me fue bastante difícil dado que no veía y que mis habilidades motrices son más bien nulas. Con un poco de suerte conseguí llegar, metí la ropa en la lavadora, y cuando iba a salir tropecé y me caí al suelo:

Anne: ¡Si sabía yo que tarde o temprano me caería!¡Estúpida caja!-miré y me sorprendí del contenido.

Eran todo fotos, álbumes, videos… todo referente a mi padre, estaba hasta su placa de guardabosques. Vi un sobre y la curiosidad me mató, me quedé paralizada al poder leer mi nombre en el sobre, y recordar la redonda letra de mi padre. Abrí la carta y decía:

Anne:

Felicidades hija mía, hoy es tu noveno cumpleaños.

Quiero que sepas que siempre estaré contigo pase lo que pase.

Que puedes contar conmigo siempre.

Persigue tus sueños y jamás te rindas

Hazme sentir orgulloso de ser tu padre

Con amor.

Papá.

Las lágrimas manaban de mis ojos incontrolables, pero respiré profundamente y metí la mano en el sobre…

Dentro había un colgante con una placa…por un reverso ponía mi nombre con una letra preciosa: Anne Williams.

Y con la misma letra en la parte trasera de la placa: No te precipites con aquello que es irreversible, no todo es lo que parece. (Esa frase la dice Rosalie en el 3º libro, me encanta xD)

Lloré más que nunca, el colgante me recordó a una época tan mala…

El día de mi cumpleaños, ahora hace 8 años, mi padre murió. Jamás en mi casa se volvió ha celebrar ese día. No por mi madre, sino por mí.

Ese era el regalo de mi padre. Ese sería el colgante que me habría regalado de no ser por su accidente.

Me levanté con furia y fui a la cocina.

Anne: ¡¿Qué es esto mamá?!-dije mostrándole el colgante en mi mano..

Katherine: Anne yo… solo intentaba protegerte.

Anne: ¡¿Protegerme, de quien, de mi misma?! Mamá llevo toda mi vida pensando en que mi padre se suicidó el día de mi cumpleaños, sin ni siquiera pensar en mí. Y ahora me encuentro con que él no quería morir ¡¿Qué explicación ves a esto mamá?!

Katherine: Pero yo…-los ojos se le llenaron de lágrimas.

Anne: ¡No! No quiero saberlo, has tenido 8 años para hablar y te has callado sin pensar en lo mejor para mí, solo pensando en ti. Ahora es muy tarde para solucionarlo.

Katherine: Lo hice pensando en lo mejor para nosotras.

Anne: ¿Dirás en lo mejor para ti?

Katherine: NO te consiento que me hables así.-dijo chillando. Me giré sobre mi misma, fui al recibidor y me comencé a poner la chaqueta- Te exijo que vengas aquí ahora mismo.

Anne: Lo siento, pero no estas en disposición de exigirme nada.

Salí por la puerta sin dar portazo ni nada. Estaba lloviendo como no, y yo ahí con mi abrigo sin capucha y más bien finito, y mi colgante al cuello.

Me puse a caminar y enseguida me calé, tomé rumbo hacia el bosque, si ya había desenterrado parte de mis más horribles recuerdos ¿Por qué no continuar? Me fui adentrando, pronto me caí, empapada en barro me levanté y continué con la mirada perdida y destruida por dentro. Notaba en mi pecho el frío acero de la cadena.

Seguí sin rumbo, y me caí, pero esta caída me dolió de verdad, se me nubló la vista, y perdí el sentido.

De repente oí una voz:

X: ¿Esta muerta?-era una voz muy grave, aunque preciosa.

X: Espero que no.-dijo una musical voz que parecía más cerca.

X: ¡Yo la conozco!-su voz me sonó ¿Quién era?- ¡¿Anne estas bien?!-sonaba preocupado. Ahora si reconocí su voz suave y atrayente. Era Edward Cullen.

Anne: Mmm... ¿Dónde estoy?-masculle con un sonido casi inaudible aunque no para él.

Edward: Alice, ayúdame, cógele la cabeza, Emmett arranca la camioneta, llevémosla a casa.

Alice: ¿Crees que es buena idea?

Edward: ¡No pienso dejarla aquí!

Emmett: Quizás Bella se enfade…

Edward: SI se enfada no tendrá sentido, y ahora dejaros de preocupar de lo que pensará Bella mañana y pensar en Anne ahora. Haced lo que os he dicho.- Noté como una fría mano me agarraba de la espalda y me cogía como si fuera una princesita- Tranquila... estarás bien enseguida.

Anne: ¿Edward?-dije tenuemente.

Edward: Si, estoy aquí contigo, no me iré a ningún lado-me estrechó contra su pecho y volví a perder la consciencia.

Cuando me desperté me dolía mucho la cabeza, me eché la mano a la frente y al abrir los ojos me vi sola en una habitación blanca.

Anne: ¡¿Edward?!-mi voz sonaba desgarrada, tenía miedo, solo había reconocido su voz en todo aquel agujero negro.

Edward: ¡Anne! ¿Estas bien?-su voz seguía preocupada. Me aferré a su cuerpo fuertemente. Él me correspondió el abrazo y noté como olía mi pelo.

Anne: Tengo miedo ¿Dónde estoy?-dije intentando que mis palabras salieran con la máxima claridad posible de mi boca.

Edward: Tranquila, todo esta bien. Estas en mi casa. Mi padre te ha echado un vistazo mientras estabas inconsciente.

Anne: Muchas gracias…-en ese momento me separé ligeramente de él.

Edward: Anne, ¿Qué hacías en el bosque tan tarde?

Anne: Me peleé con mi madre, solo quería reflexionar, pero me caí.

En ese momento su cara cambió, seguía con la mirada clavada en mi, aquellos ojos me fulminaban. Apareció en la sala una chica con el pelo marrón tirando a negro, esbelta y ágil, tanto que daba envidia.

X: Vaya, ya estas bien. Soy Alice Cullen, la hermana de Edward.

Anne: Hola Alice, encantada-le tendí la mano pero ella me correspondió con un abrazo. Tras ella apareció un chico fornido...

X: Bueno, ya sabemos que no estas muerta, menudo porrazo te has metido-reconocí esa voz, era el otro chico del bosque- Soy Emmett.

Anne: Hola. Siento mucho haberos molestado en lo que sea que estuvierais haciendo. Será mejor que me marche- Edward me estrechó contra él, pero logre zafarme poniendo cara de que me hacía daño, auque en realidad me molestaba un poco el golpe.

X: ¿Dónde vas jovencita?-era la voz de una mujer.

Anne: Perdone señora Cullen, no quería molestarles.

X: Por favor llámame Esme. Y no vas a ningún lado, Edward te acompañará a tu casa más tarde. Carlisle aun te tiene que hacer una revisión. Avisaremos a tu madre enseguida.

Anne: De veras no hace falta…

Carlisle: Bueno, ya despertaste. A ver, siéntate aquí y déjame que te revise.

X: ¿Cómo está?


Eso es todo por hoy.

Besos

Mery J Black