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Sombras — capítulo 21
Hermione se despertaba a media noche, cuando uno de sus bebitos, lloraba. Intentó levantarse, pero Severus tendió una mano, indicándole que él lo haría por ella. Se sentó en la cama y miró a las cunas. ¿Cuál podía ser, el bebé que lloraba? Se frotó el rostro con una mano y caminó hacia una de las cunas. Lo detectó al poco tiempo. Odette.
- Creo que ella odia estar sin su papá- dijo Hermione, sonriéndole desde la cama. Severus miró a la bebé y la causa del dilema. Tenía un pequeño accidente- Permíteme.
Hermione colocó a la recién nacida, en la cama. Severus la miraba, mientras Hermione iba por los enseres de bebé. Al regresar, sonrió. Su esposo la contemplaba, concentrado. Como si no quisiera perderla de vista.
-
Qué preocupado, mi amor.
-
Pues, debo cuidarlos, ya que los tenemos...
-
Severus...
-
Lo sé, pero debo cuidarlos- la contempló, mientras Hermione cambiaba a su pequeña. La alzó suavemente y le sonrió, bajo luces tenues.
-
Eres tan hermosa, cariño- le dijo y con mucho cuidado, volvió a tenderla sobre la cuna. Severus inspiró y miró a su esposa, que con un lento caminar, regresaba a la cama. Regresó con ella y le contempló. Luego de eso, se durmió nuevamente.
A mitad de la noche, otro lloriqueo se escuchó. Hermione despertó y trató de averiguar, el motivo del lloriqueo. Su hijo Dorian, lloraba esa vez. Lo sacó de su cuna y con una sonrisa, se sentó en una mesedora que Severus había traído para ella e intentó arrullarlo. Con un suspiro suave, Hermione se quedaba arrullada también. Al amanecer, Severus la contemplaba con sorpresa. Inspirando, colocaba su mano sobre su hombro. Hermione despertó, confundida y con el bebé en sus brazos.
-
Hora de despertar- le dijo Snape con un gesto suave de su mano, en su rostro. Hermione movió el cuello y miró a su hijo, que estaba dormido aún.
-
Solo un rato más.
-
Al menos, que sea en la cama. Eso es muy incómodo.
Hermione sonrió, acostándose con su pequeño Dorian. Lo colocó a un lado y lo miró, mientras se mecía en la cama, lleno de sueño. Severus suspiró, cuando ambos terminaron por dormirse. Los cobijó suavemente y los miró. Tenía hijos, ¿quién lo diría?
Hermione despertó, tiempo después. Miró a su hijo, que seguía dormido y Odette, parecía que dormía también. Se levantó, colocándolo en su cuna y ahogando un bostezo. Al salir, Severus estaba en el salón, mirando porla ventana.
-
Durmieron mucho- dijo, cuando ella se detuvo detrás de él.
-
Estábamos cansados. Pero ya se levantarán, con hambre y entonces, necesitaremos a súper papá.
-
¿Súper papá?
-
Sí. Solo mi esposo es miembro de la orden del fénix, miembro de los ya sabes quién y papá. Es mi súper papá.
-
Me alegro que te diviertas con todo eso- dijo, mientras ella colocaba su cabeza sobre su hombro, con felicidad.
-
Sabes que te amo, como a ninguno. Y a mis hijos.
-
Por fortuna. Eso sí que me consuela.
-
¡No seas ridículo!- dijo ella y antes de que pudiera continuar, uno de sus pequeños lloraba. Odette.
-
Súper papá, juegue con su pequeña...