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Sombras — capítulo 20

El capítulo anterior, está concluído. Espero que ambos, les gusten Hermione despertaba lentamente, cuando los rayos del sol daban con su rostro. Mientras abría sus ojos, se encontraba con dos pequeñas manitas, que tocaban su rostro. Severus sostenía a su hijo y lo mantenía muy cerca de ella. Hermione, se acomodó hasta sentarse y contempló al infante que estaba allí, bostezando y mirándola.

  • Hola cariño...¡Si aún estás calientito!- dijo- claro, si tienes un día de nacido... ¿Dónde está Odette?

  • Está durmiendo aún- suspiró Snape, sosteniendo al pequeño Dorian- realmente, harán eso por muchos días más y creo que me acostumbraré a eso.

  • Luego crecerán y se pondrán rebeldes y malcriados....

  • No si yo no se los permito- concluyó Snape y Hermione sonrió, acariciando su rostro- Severus...me encanta mi familia.

  • Igual a mí. ¿No estarás sentimental, por el hecho de que tienes a los pequeños? Antes, los tenías en tu vientre y ahora...¿Y ahora, por qué estás sentimental?

  • Por que los amo a los tres, como no tienes idea. Sin mi esposo y mis hijos, la vida no sería la misma. No tendría sentido.

  • Pues creo, que nosotros también te necesitamos. Bueno, más yo...

  • ¡No es cierto! Tú no tienes que ser amamantado a cada media hora o no lloras por que tienes cólicos.

  • No lo decía precísamente por eso. Lo decía por que...¿Qué haría yo sin ti? ¿Cómo cuidaría de dos bebés? En mi vida he cuidado de niños- le dijo y Hermione sonrió.

  • No seas malcriado, Severus. Tienes que aprender a ser un padre. Desvelarte, aprender a sentir las cosas con intuición de padre, como yo lo hago. Siendo madre, claro está.

  • Eso no me parece gracioso.

Hermione sonrió y sostuvo a su pequeño hijo, con mucha felicidad. En poco tiempo, estaba amamantando al pequeño, que estaba necesitado de ella. Sabía que su hija, Odette, se levantaría muy pronto, con la misma intención. Luego de abrigarse lo suficiente, sostuvo a su pequeño, entre sus brazos. Snape, les contepló con mucho detenimiento. No le importaba ver eso por un par de días. Se veía muy bien, se sentía igual de extraño. Era padre de una familia. Un poco accidentada, pero era el padre.

  • ¿Qué sucede, Severus?- meditó la joven y él, no supo qué responderle.

  • Simplemente pienso...

  • ¿Tienes pesadillas?

  • ¿Consciente?

  • Bueno, pero las puedes tener. ¿Qué es lo que tanto te preocupa, mi amor?- le dijo ella y él la miró con una sonrisa a medias.

  • Lo que me preocupa, es cómo aprenderé a cuidar de estos dos infantes que a ti, te dio por traer al mundo.

  • ¿Los estás rechazando?

  • No, pero espero que me expliques cómo voy a cuidarlos...

  • Muy sencillo, simplemente colocas pañales, das comida y luego los mimas y juegas con ellos.

  • ¿Ah sí?

Hermione rió y miró a su esposo, que se levantaba hacia la cuna de la pequeña Odette. Se levantaba muy animada y Severus, tenía ciertos problemas para mantenerla en orden. Se encaramaba en su cuerpo y deseaba algo que no tenía ni idea de qué era. Halaba su cabello con la fuerza que tenía.

  • Veo que a Odette, le encantas- dijo y la contempló- ni siquiera esperó a tener fuerza para halarte el cabello. Simplemente empezó a a hacerlo desde temprano.

  • Déjame reírme contigo, de tu chiste- le indicó Snape, de mala gana. La pequeña, intentaba tirar de su cabello.

  • No era un chiste, cariño. Era una gran verdad...

  • Pues me alegro ser el centro de diversión, de ustedes dos...

Hermione volvió a reír y tomó a la pequeña bebé, que muy pronto comenzaba a llorar. Se la enseñó a Snape y tuvo que tomarla. Al poco tiempo, se tranquilizó entre sus brazos. Su madre, sonrió con dulzura.

  • Quiere estar con papá...Lo siento, papá